La señora vendada además es ciega

El triste estado de la Justicia argentina

 

Como buena neurótica, vivo llena de miedos. Algunos más reales y otros por completo imaginarios. Me da miedo la muerte, muchísimo miedo, pero no dejo de fumar. Me da miedo la muerte y también me da miedo ir al médico y que me diga que estoy gravemente enferma. Me dan miedo las enfermedades más o menos imaginarias que día por medio creo haber contraído o estar en riesgo de contraer. Un ejemplo de mis fobias neuróticas es ir a la guardia de la clínica privada que cubre mi prepaga a ponerme la vacuna contra la Gripe A y salir despavorida por miedo a contagiarme de alguna otra peste. Sin vacunarme. Y estar ahora asustada frente a la posibilidad de haber contraído una enfermedad en esa guardia y también la preocupación previamente existente respecto a no haberme vacunado, ahora que ya llegó el frio.

Le tengo miedo al fin del mundo. El domingo del apagón me imaginé como una de las últimas sobrevivientes de un gran accidente nuclear. Tenía cigarrillos y algo de comida en la alacena, así que decidí que podía seguir leyendo unas horas. Bajaría luego de mi segura guarida en un piso 15 cuando flaquease la batería del Kindle. Recordé que a la vuelta de casa está el Hospital Fernández, que tiene generador. Pensé que allí podría recargarlo.

Me aterra nivel llorar de solo pensar en la muerte de la gente que quiero. E incluyo en la categoría “gente que quiero” también a Morganita y al Lobito loco. Que sean peluditos y no tengan DNI no los hace menos humanos para mí. Ambos dicen “guau” cuando les leo este párrafo en particular, en clarísima señal de que están de acuerdo.

Le tengo miedo al desamor, porque creo que no me gustaría tanto andar por este barrio que llamamos vida si no pudiese reflejarme en ojos que te miran con ternura. Y no es que necesite que otro me diga quién soy, pero señalo: los ojos que miran con ternura me devuelven un reflejo mucho más amable de mí misma. Más llevadero en lo cotidiano que el molesto reflejo de ceniceros odiosamente llenos y papeles desparramados.

Pero hay otras cosas de la realidad que no me dan miedo. Lo que me dan es bronca. Bronca de puños apretados. Bronca de memoria larga y olvido esquivo. Bronca porque están mal. Una de esas cosas que me enojan es lo que veo cotidianamente en el Poder Judicial Argentino.

 

 

 

Me enoja nivel ganas de llorar la ausencia de Héctor Timerman. Es una bronca salada, amarga y espesa, saber que podría haber hecho un tratamiento para evitar su muerte y este Poder Judicial, con una crueldad que no dudo de tachar como inhumana, se lo impidió. Me enoja la acusación injusta, la infamia a la que sometieron a alguien a quien yo quería y, ante todo, era inocente. Me enoja el recuerdo de sus gritos de dolor aquel verano. Y me enoja mucho la sinrazón de Bonadío, la crueldad de no dejar que Héctor declarara cuando aún podía hacerlo, sin someterlo a un suplicio que terminó con mi amigo internado y diciéndome por teléfono que, si se moría, no olvidara su causa ni su nombre. Me enoja acordarme de su última declaración, ya con otro tribunal, con Héctor luchando por respirar y mi certeza respecto de que luego de declarar iba a considerar cumplida su misión y se iba a morir. Me enoja hasta el insulto el testigo que no llamaron y que hubiese puesto luz y verdad sobre aquello que nadie quería esclarecer porque el Poder Judicial y ciertos medios privilegiaron la construcción de un relato mentiroso y sórdido. Lo único luminoso que recuerdo de esos días son aquellos que iban a visitar a Héctor: Agustín Rossi, Axel Kicillof, Horacio Verbitsky, Stella Calloni, Eduardo Valdez, Horacio Lutzky y otros tantos que no me caben en los límites de nota. Perdón.

Pero lo que me enoja en grado extremo es la certeza de que aun hoy podría pasar lo mismo y que de nuevo no tendríamos herramientas para defenderlo o para evitar la maquinaria infernal que ya sesgó una vida y que hoy podría hacerlo nuevamente, frente a la mirada a veces indiferente, a veces cómplice, de una buena parte de la estructura del Poder Judicial.

Cuando conocimos el engorroso tramite de autorización para que Florencia Kirchner pudiese hacer su tratamiento médico, me pareció estar frente a esa maquinaria infernal otra vez. Buscando cebarse con otra víctima. Esta vez una mujer joven y enferma. También víctima de una persecución sin pruebas. También presa de un relato sórdido y mentiroso.

Me da bronca lo que viví en el juicio de Amado Boudou, cuando quien presidía ese tribunal estaba negociando al mismo tiempo su traslado a la Cámara de Apelaciones. La desvergüenza de estar negociando con el gobierno sus intereses personales, entregando como prenda de cambio la cabeza de Boudou. Porque era lo que quería el gobierno, que lo pedía obscenamente desde la portada de los diarios. Me da bronca el juicio oral como parodia de la Justicia que no es Justicia sino otra vez, un relato sórdido y mentiroso.

Y me da bronca lo que me sucedió hace unas semanas, cuando era entrevistada por un periodista y uno de sus colegas, Sergio Farella, informó que la apelación de esa sentencia ya estaba resuelta y yo le señalé que nosotros, sus abogados, aun no habíamos presentado el último de los escritos requeridos. Parodia de juicio y de apelación, donde el derecho a defensa se torna ilusorio. Donde el juicio no es juicio, porque el resultado está escrito de antemano.

Me da bronca que solo amonesten a Gemignani, miembro de la Cámara de Casación Penal Federal, por los temas vinculados al maltrato de mujeres. Que es gravísimo. Ya he escrito sobre el señor machirulo. Pero el machirulo, además de machirulo es un pésimo juez que escribió esto: “Como se advierte se contraponen una presunción la de inocencia —y una certeza— la de culpabilidad. Y obviamente, tanto desde el punto de vista lógico como axiológico, la certeza ha de imponerse a la presunción”.

Tengo que decirlo, la ley argentina es bastante clara al respecto. El código procesal penal —tanto el antiguo como el nuevo— lo dice clarito: “Principio de inocencia. Nadie puede ser considerado ni tratado como culpable hasta tanto una sentencia firme, dictada en base a pruebas legítimamente obtenidas, desvirtúe el estado jurídico de inocencia del que goza toda persona”.

El maestro de todos nosotros, el enorme Julio Maier, escribió: «La ley fundamental impide que se trate como si fuera culpable a la persona a quien se le atribuye un hecho punible, cualquiera que sea el grado de verosimilitud de la imputación, hasta tanto el Estado, por intermedio de los órganos judiciales establecidos para exteriorizar su voluntad en esta materia, no pronuncie la sentencia penal firme que declare su culpabilidad y la someta a una pena». Y agrega: “De allí que se afirme que el imputado es inocente durante la sustanciación del proceso o que los habitantes de la Nación gozan de un estado de inocencia mientras no sean declarados culpables por sentencia firme, aun cuando respecto a ellos se haya abierto una causa penal y cualquiera que sea el proceso de esa causa” [1].

En este caso NO había sentencia firme, dado que la causa estaba en proceso de apelación. Pero a Amado Boudou lo trataron como culpable, cuando la ley ordena tratarlo como inocente. Y son tan desvergonzados que incluso se animaron a escribir su conducta ilegal. Violaron la ley y a nadie le importó. Y varios festejaron la ilegalidad llamándola justicia, cuando no lo era ni lo es, aún hoy. Eso me enoja.

Me dan bronca los presos sin sentencia. Esas pobres humanidades arrojadas a una celda sin motivos valederos. Me dan bronca las cárceles usadas como herramienta de castigos irracionales.

Me da bronca un fiscal que hace meses permanece rebelde. Bronca de la vergonzosa y vergonzante cobertura política, mediática y judicial que protege a Carlos Stornelli. Porque Stornelli no ha ido a declarar usando excusas ridículas, que pocos le discuten. Muchos, al ser preguntados, fingen demencia. Las pruebas se acumulan en contra de Stornelli y mientras tanto, muchas personalidades de los medios y de la política miran para otro lado y Stornelli tergiversa la presunción de inocencia con cinismo.

Hace unos días leí una nota que se publicó en el New York Times y que increíblemente levantó Clarín respecto del juez Moro de Brasil [2], aquel que condenó a Lula argumentando su íntima convicción. Una íntima convicción que, a la luz de lo surgido por una investigación periodística, parece haber sido la de que había que encarcelar a Lula sólo para evitar que el Partido de los Trabajadores volviese a ganar las elecciones. En esa investigación se reveló el “intercambio de mensajes entre el ex juez Sergio Moro y el fiscal del Ministerio Público Deltan Dallagnol. Dichas conversaciones probarían que Moro, actual ministro de Justicia de Brasil, colaboró con el grupo de trabajo de la operación Lava Jato con el objetivo de enviar a prisión al ex Presidente Lula Da Silva y asegurarse de que el socialista no volviera al poder” [3].

El periodista que reveló esta investigación, Glenn Greenwald, dijo: “El juez tiene mucho poder, y con ese poder vienen muchas responsabilidades y muchas reglas éticas. Poder condenar a alguien y encarcelarlo es un poder enorme. Y Moro no rompió una regla una vez, sino que ha demostrado que a él no le importan ni un poco esas reglas. Creyó que estaba totalmente por encima de la ley y de las reglas, y es imposible tener a alguien como juez o como ministro de Justicia con esa mentalidad”.

Stornelli, junto con Bonadio, quería ser el “juez Moro” argentino. Ambos lo han conseguido, sin lugar a dudas. Solo que consiguieron ser la peor y más espantosa —y paradójicamente— la más real versión de Moro posible.

Hicieron un escandaloso forum shopping para quedarse con lo que los periodistas llamaron “la causa del siglo” contra la corrupción en la Argentina. Y que nosotros conocimos como la causa Cuadernos, aun cuando se trataba de fotocopias. Y que consistió en un sistema de investigación basado en lisa y llanamente en la extorsión y la ausencia de pruebas.

Así lo describió un cercano colaborador de Stornelli, el periodista Diego Cabot, quien además de aportar las fotocopias de los cuadernos siguió el proceso con atención, y describió el 8 de agosto de 2018 [4] cómo se investigaba. “Acá no sale nadie”, dijo Stomelli al abogado de De Goycoechea, Javier Landaburu. Mientras, el empresario estaba en el juzgado de Bonadío a la espera de ser indagado. En pocos minutos, Landaburu le trazó el panorama que venía: «No salís. Las opciones son dos: o te quedás a pelear el proceso detenido o subimos y hablamos con el fiscal. En todo caso, lo escuchamos», dijo.

El fantasma de Lázaro Báez, que está detenido en una cárcel común desde hace más de dos años, sobrevoló la conversación. «Si te dan a elegir entre quedarte preso o irte a tu casa, ¿vos qué elegirías?», desafió el abogado.

Esa causa sin pruebas acaba de ser elevada parcialmente a juicio, porque –hay que decirlo— esta abogada está convencida de que todo el diseño de la causa Cuadernos estaba y está destinado a intentar influenciar al electorado argentino. Pero en este punto ni Bonadío ni Stornelli lograron realmente emular al juez Moro, que se atrevió incluso con la empresa insignia de Brasil, Odebrecht. Acá nuestros Moros autóctonos sacaron de la causa Cuadernos a la poderosísima Techint. En una carilla.

La nota del New York Times opina sobre la situación de Moro a raíz de las revelaciones periodísticas: “En una democracia plena, Moro debería renunciar a su actual cargo de ministro de Justicia o por lo menos apartarse hasta que se concluya una investigación sobre su actuación como juez. Solo así podría salvar el legado de Lava Jato. Pero todo parece indicar que la democracia brasileña está enferma y que Moro no piensa hacerse a un lado. De hecho, ha declarado que en el contenido de las conversaciones no ve ‘ninguna anormalidad’. Si hay una convicción en el nuevo gobierno de Brasil es que la corrupción es el mal mayor de la política, pero sólo cuando es de otros».

«Que Moro haya ampliado los límites de la ley para avanzar con su investigación no es novedad. Pero hasta ahora sus excesos habían sido perdonados en nombre del combate a la corrupción. Como líder de la operación que inició en 2014, decretó numerosas prisiones preventivas, autorizó la dudosa conducción coercitiva de Lula, hizo públicas delaciones antes de que pudieran ser comprobadas y divulgó conversaciones privadas con la justificación de que eran de interés público”.

Mientras tanto, acá en la Argentina Stornelli sigue sin concurrir a la convocatoria que le ha hecho el Poder Judicial para que explique por qué aparece involucrado en múltiples maniobras de inteligencia ilegal. Que van desde el armado de causas judiciales hasta hacer espiar y pretender plantarle droga al ex marido de su actual mujer. Ningún juez se anima a apartarlo de la causa, y su permanencia es una vergüenza que sostiene el Poder Judicial en su conjunto. Incluyendo el rechazo de recusación que le hizo un abogado, al que Storenlli planeaba hacerle una cámara oculta. Sépanlo. Porque eso pasa, hoy mismo está pasando.

Dijo Glenn Greenwald: “La gran prensa no ha informado sobre la operación Lava Jato, sino que estaba trabajando para Lava Jato. …Se han dedicado a publicar lo que el grupo de trabajo de la operación Lava Jato quería que ellos publicaran”. Y agregó: “Cuando la gran prensa transforma a Moro y al grupo de trabajo de la operación Lava Jato en dioses o superhéroes, lo ocurrido es inevitable. Los periodistas dejaron de investigar y cuestionar la operación y simplemente se quedaron aplaudiendo, apoyando y ayudando”.

En la Argentina la prensa ha ido quizás un poco más lejos. Una buena parte de la prensa no solo aplaude, apoya y ayuda a Stornelli, sino que además se dedica a encubrir a Stornelli. Para ello recurre a escuchas ilegales. Que filtró el propio Poder Judicial con ayuda de la Agencia de Inteligencia. Escuchas que son transmitidas con toda displicencia por ciertos canales de TV. En defensa del fiscal de Cuadernos, como si ser fiscal le diese permiso de violar la ley.

Tan escandaloso es todo, que hasta el paquidermo carísimo y algo inútil que tenemos por Corte Suprema tuvo que salir a decir, con una tibieza que podría confundirse con frio extremo, que la utilización de esas escuchas ilegales no está bien. Que la difusión de las conversaciones privadas de los abogados con sus defendidos es mala y que a quienes hacen esas difusiones “chas chas en la colita” o algo así de intrascendente. Cuando leí la acordada de la Corte Suprema sobre las escuchas, pensé honestamente en llevarles una frazadita. Podrían morir de hipotermia, mis queridísimos ministros.

Verán que me enojo. Verán que puedo fundar las razones de mi enojo. Y verán que como soy abogada, el Poder Judicial me importa y mucho. Simplemente no puedo permanecer indiferente, porque este Poder Judicial cobra en vidas y libertades su profunda y estructural corrupción. Asumo que no es todo el Poder Judicial, pero sí buena parte de él. Debería hacer una nota sobre las hermosas excepciones que hay y que existen. Me asusta señalarlos y que los persigan por ello. Y no es un miedo neurótico.

Voy a decir esto porque lo pienso. Puteé mucho al Poder Judicial en la época de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner. Porque estaban ahí los Oyarbide y los Bonadío y los jueces designados por consejo de la SIDE. Y los fiscales que no hacían mucho más que disfrutar de sus privilegios que son tan estúpidos que avergüenzan. Me salvaba de la más absoluta pérdida de confianza en algo en lo que creo tanto como el Poder Judicial, lo que los sectores mas sanos hacían en materia de de Derechos Humanos y juicio a los delitos de Lesa Humanidad. Me habría ido de manos con funcionarios del gobierno al que yo también pertenecí y que decían saber de Justicia y eran unos literales, metafóricos y absolutos paparulos. Recuperé un poco la esperanza cuando se designó a Gils Carbó como procuradora. Rescato que, durante su gestión, una de las mejores fiscales de este país, Cristina Caamaño, se encargó de que no se filtrara ni una sola escucha. Y odié los proyectos de reforma judicial que no apuntaban a lo importante, aun cuando mejoraban costaditos discretos de lo que esta mal. Salvo la Ley de Cautelares, que no mejoraba nada y empeoraba todo. Escrita por personas que en su puta vida habían sido oposición. Y que no conocían ni de casualidad lo que es litigar causas justas contra el poder.

Cuando llegó el macrismo al gobierno, mis puteadas se transformaron en un aullido. Donde aun hoy se me mezclan la bronca de tanta injusticia y el dolor de la muerte de Héctor Timerman. Tributo horroroso y sangriento que la Injusticia exigió y que el Poder Judicial depositó sin reparo alguno. Y sin piedad. Aun hoy recuerdo mi estupor frente al intento de nombrar a jueces de la Corte Suprema por decreto. Y eso fue solo el principio del espanto continuo que ha sido este gobierno en materia de política judicial. Los jueces trasladados como si el Consejo de la Magistratura fuese una empresa de mudanzas de sus señorías. El manoseo imperdonable de la causa del encubrimiento del atentado a la AMIA, donde el Presidente Macri y el ministro de Justicia y su séquito quedaron señalados por sus propios funcionarios como autores de un nuevo encubrimiento. Los pocos jueces dignos que se animaban a ejercer de jueces, apretados y perseguidos por el gobierno nacional, incluso desde la tapa de los diarios. Los servicios de inteligencia desatados y operando a plena luz del día. La desmesura. La obscenidad. La Injusticia en todas su formas y modos posibles. Los pibes baleados. Las muertes justificadas. Los asesinos visitando los despachos oficiales. El dolor.

Al gobierno que viene después de este le pido solo una cosa: justicia. Es necesario que exista un Poder Judicial capaz de dar amparo. Que obedezca las leyes. Que sea orgullo y no vergüenza. Con plenas garantías. Respetuoso de esas garantías. Un poder judicial que pueda ser justo.

Se los pido en homenaje a cada uno de los pibes muertos por balas de las fuerzas de seguridad. Por los que murieron quemados en una comisaría. Por la memoria de Héctor Timerman y de su familia. Y se los pido también por los muertos de la AMIA y de la Embajada de Israel después de tantos años, esos muertos que son nuestros muertos también. Sus familias y la sociedad entera merecemos Justicia.

Y por el futuro. Que necesariamente tenemos que hacer más bello, más digno y más justo.

 

 

 

 

 

[1] “Maier, Julio B. J. “Derecho Procesal Penal. II. Parte general. Sujetos procesales”, 1° ed., 1°reimpr., Editores del Puerto, Buenos Aires, 2004, pág. 490

[2] https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/sergio-moro-deberia-renunciar-separarse-ministerio-justicia_0_Hk2TAmD8u.html

[3] https://www.perfil.com/noticias/internacional/glenn-greenwald-el-juez-que-ordeno-prision-para-lula-creia-que-estaba-por-encima-de-la-ley.phtml

[4] https://www.lanacion.com.ar/politica/como-fue-la-negociacion-secreta-para-lograr-los-primeros-arrepentidos-nid2160301

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43 Comentarios
  1. Paula Maciel dice

    Soy una mujer con discapacidad que milita, escribe, investiga, da clase. Pensaba en mi rabia contra la Obra Social que por susrequisitos burocráticos absurdos he pasado meses sin medicación. No depende mi vida de ello, son «solamente» paliativos contra el dolor crónico por mi condición neurológica. Mi agradecimiento a los abogados que luchan contra la quita de pensiones (Varina Suleiman, REDI) y Claudio F. A. Esposito (citado en otra nota aquí mismo, sobre los despidos en la ANDIS. También profesionales de la salud, como el Lic. Martín Balbinder o el Dr. Christina Mosca.
    Porque no es lo mismo la ceguera que la invisibilidad social, que solamebte se cura con la voluntad de visibilizar la injusticia cotidiana. Gracias por tu papel en esa lucha titánica, Graciana.
    Porque vamos a necesitar de los que vengan:
    – políticas concretas para avanzar en el cumplimiento de la Convencido sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece obligaciones para los Estados y que tiene jerarquía Constitucional.
    – Revertir nuestra magen social: Para este Gobierno,no.somos más sujetos de Derecho, sino de caridad. Somos parásitos que viven del Estado o historias inpiradoras de superación y meritocracia.
    Queremos volver al Derecho a tener Derechos.

  2. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    Una digresión al propósito.
    Esteban Román, en su libro: El Poder Judicial desde abajo, refiere algunas cosas que me parece, no es exclusivo de la Provincia de Buenos Aires; en su introducción se puede leer:
    ¿De qué manera se presenta el Poder Judicial y cómo es realmente? Ese ha sido el interrogante disparador de esta investigación. Cuántas veces se ha escuchado que lo dictaminado por la justicia es lo que se debe aceptar y consecuentemente acatar, como si éste fuera la fuente única y absoluta de verdades y saberes. Sin embargo –y no conforme con ello-muchos nos preguntamos de qué manera proceden los miembros que materializan y representan institucionalmente a los valores de justicia y verdad. En definitiva, los integrantes del Poder Judicial son actores de carne y hueso, con sus propias subjetividades y trayectorias, con identidades que los diferencian a unos de otros. Dentro de todo grupo social existen alianzas, enemistades, conflictos, perspectivas ideológicas, interacción con otros grupos sociales, relaciones de fuerza, negociaciones, circuitos de lealtades e intercambios, entre otros tantos aspectos.
    Mucho más aún se destacan este tipo de características cuando se trata de grupos sociales de poder instituidos e institucionalizados y que perduran por largos lapsos de tiempo. Y el Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires no se encuentra exento de ello. En este sentido, todos sus integrantes -desde los empleados hasta los miembros de la Suprema Corte de Justicia-producen y reproducen un entramado corporativo-cultural que deriva en la conformación de lo que aquí denominamos familia judicial. Bajo estas premisas es conceptualizado y analizado el Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires en el desarrollo de la investigación.
    Se trata de correr el velo de imparcialidad y neutralidad impuesto teórica, social, institucional y mediáticamente, y para ello se recurre a visibilizar y exponer uno de los tantos procedimientos y prácticas de los actores judiciales: el nombramiento de personal. Siendo el Poder Judicial el que debe determinar la interpretación de leyes y resolución de litigios bajo la premisa de igualdad, independencia, verdad y justicia, ¿cumple la normativa vigente que hace al nombramiento e ingreso de personal? ¿Existen defensas y prioridades corporativas? ¿Cómo se producen y reproducen las prácticas, discursos e identidades judiciales? ¿Cuáles son los requisitos formales para el ingreso de personal a puestos en el Poder Judicial? ¿Qué tensiones se generan entre las cuestiones formales-reglamentarias y los ensamblajes judiciales que hacen al ingreso? ¿Cómo se caracterizan, se identifican, se relacionan, se reproducen y permanecen dichos ensamblajes? ¿Quiénes integran la familia judicial y cómo se relacionan entre ellos? ¿De qué manera se conforman las jerarquías judiciales? ¿Existe relación con otros poderes del Estado y con sectores de la sociedad civil? ¿Existe influencia de las cuestiones de género en lo que hace a la conformación de la estructura judicial? Estos interrogantes son los ejes rectores de la investigación y hacen a las dimensiones a observar y analizar en el material empírico y el trabajo de campo.
    Ya en el desarrollo del libro, se lee:
    Paralelamente al ethos científico mertoniano-según el cual plasma un sistema axiológico que rige plenamente al campo de la ciencia, asumiendo éste un carácter normativo, transparente, impersonal y desinteresado, contraponiéndose así al ethos que es propio del campo político o religioso-se demostrará que el acceso a un empleo en el Poder Judicial se relaciona más con el sistema de distribución de prebendas, adjudicado a distintos ensamblajes y redes sociales, relegando en importancia al ingreso sistemático y bajo criterios meramente normativos, impersonales y desinteresados.
    Marcel Mauss conceptualiza y describe el sistema de intercambio de dones de algunas sociedades primitivas como un hecho social total según el cual en el dar y recibir dones se conjugan principalmente aspectos jurídicos que establecen derechos y obligaciones-replicando la idea de contrato-,aspectos políticos que generan estrategias, alianzas y antagonismos y aspectos económicos que hacen a la circulación de bienes. El dar y recibir presenta el carácter de obligatorio, estableciéndose lazos morales que implican alianzas y su reafirmación y, en caso de no cumplirse el deber de devolver, se considera una ofensa o hasta una invitación a la ruptura completa del vínculo, poniendo en juego el prestigio y la pertenencia al grupo social en el cual se encuentre el sistema de intercambios.
    Bajo este esquema teórico, la distribución de cargos y nombramientos en el Poder Judicial replica conceptualmente al sistema de dones y contra-dones de las sociedades analizadas por Mauss, estableciéndose compromisos y obligaciones de dar y recibir cargos, tareas, oportunidades o promociones bajo una estructura de lealtades, alianzas y negociaciones de los distintos miembros de la familia judicial. Ascensos jerárquicos, devolución de favores y prestigio son algunos de los elementos que se ponen en juego en este sistema de intercambios del Poder Judicial.
    “Una indagación sobre cómo los jueces pueden actuar ideológicamente debería ser de interés incluso para los adeptos a las diversas teorías que postulan que los jueces pueden y deben ser neutrales. En las sentencias judiciales, los jueces siempre niegan que estén actuando por motivos ideológicos. Esto es, afirman explícitamente que el resultado fue alcanzado siguiendo procedimientos interpretativos impersonales que excluyen la influencia de sus ideologías personales. Obviamente, se trata de una convención y dice poco sobre lo que ‘realmente’ está sucediendo”(Kennedy, 2013: 30).
    En este mismo sentido, Bickel señala que nadie logra participar con éxito de este juego si no cuenta con las cualidades y destrezas propias de un animal político. La Corte constitucional (y el Poder Judicial en general) está inmersa en el corazón de la política y lejos de la preciada imagen de la torre de marfil. En un exhaustivo análisis teórico de la estructura actual de gran parte de los sistemas constitucionales y judiciales, Jeremy Waldron afirma que es políticamente ilegítimo que el voto mayoritario de un pequeño número de jueces no elegidos y que no rinden cuentas prive de derechos a ciudadanos comunes, dejando de lado principios de representación e igualdad.
    “Los legisladores deben rendir cuentas regularmente a los votantes y se comportan como si sus credenciales electorales fueran importantes para el ethos general de su participación en la toma de decisiones. Nada de esto les ocurre a los jueces. Estos últimos son menos vulnerables a la ira del público y no tienen por qué preocuparse por las represalias. Tratamos a los jueces formalmente como iguales entre sí no del modo en que tratamos a los ciudadanos como iguales entre sí, sino en la forma deferente en que los expertos podrían ser tratados como iguales. Nos auto-convencemos de que la Corte (y los jueces) es un foro de principio, un foro para la argumentación moral seria y sostenida. Sin embargo, esto es un mito” (Waldron, 2018: 60).
    “Son apreciaciones que se nutren en general de un discurso común de auto-representación de las burocracias como un saber racional y eficiente, sin intermediarios capaces de influir en la toma de decisión, y según el cual los funcionarios cumplen un rol, esto es, ‘los burócratas ideales trabajan sin ira y sin apego’. En este discurso, las herramientas de construcción como las audiencias emergen como tecnologías despolitizadas que, bajo la rúbrica de lo técnico-legal, enmascaran el ejercicio del poder en el que los actores de la burocracia actúan como gatekeepers, verdaderos guardianes que median, controlan, permiten, deniegan, transforman y regulan el acceso al derecho y a las instituciones, detentando en el campo jurídico el poder fáctico de nombrar e instruir el derecho” (Barrera, 2006: 140).
    “Los jueces tienden a ser seleccionados entre los sectores más pudientes de la sociedad (los más ricos, los que han tenido más una mejor educación), mientras que muchos de los individuos involucrados en los litigios provienen de sectores sociales más bien bajos. La combinación de estas diferencias tiende a dificultar las instancias de diálogo” (Gargarella, 2014:143).

  3. CARPOA dice

    Sergio moro es un delincuente .Sabremos en el futuro que actuó bajo ordenes directas dela CIA y con apoyo logistico y material de la NSA.
    No fué por acaso que las principales constructoras brasileñas fueron a la bancarrota ,en benficio de las constructoras …americanas.

  4. Cristina dice

    Graciana Mi comentario es el más simple de todos los que me precedieron.
    Gracias por pensar y actuar permanentemente por una justicia que merezca ese nombre
    Cristina

  5. Victor Manuel Luque Gamito dice

    Queridísima amiga. Con respeto leo tus notas y me lleno de orgullo por conocerte, por ser amigo de tu padre y por amar el orden jurídico como tu loma manifiestas. Un abrazo fuerte y extensivo a todos los que permiten y ayudan a que puedas expresarte. Estamos contigo. Vitito

  6. Querida Graciana: todos tenemos fobias, miedos por demás, es lógico, pero te pido por favor que tengas a raya los tuyos para poder seguir escribiendo estos artículos impecables e implacables a los que nos tenés [email protected] Y si algún día llegamos a votar para elegir a los futuros miembros de la Corte Suprema vos, Ramos Padilla y muchas abogadas, abogados, fiscales, juezas y jueces probos ya tienen mi voto.

    1. Dragoneante George dice

      Dra. Gracias por ser la voz de los anonimos ciudadanos comunes q vivimos ciegos de bronca e impotencia ante la desbastacion, el desguace y la entrega de los q esta siendo.objeto nuestra patria. Han olvidado a los q no volvieron de Malvinas, y estoy seguro q desde algun lugar del mas alla, esperan q su sacrificio no haya sido vano. Todo llega a su fin, el tiempo de esta ralea de cucarachas se acaba. Me enorgullece, como argentino tener juristas de su calibre. Un saludo y gracias.

  7. daniel schnitman dice

    Gracias. La alegría esta en la lucha, y la tuya, Graciana, es fenomenal!

  8. Claudio dice

    Graciana: gracias por tu bronca, que también es esperanza tuya y nuestra…esperanza en todas/os las y los mujeres y hombres de la ley, abogadas/os, juezas/ces, fiscales, secretarias/os, que se animan a dar un paso al frente a la hora de defender la dignidad y la justicia, que vuelven a sus hogares cada día, tranquilas/os, porque «hicieron justicia» …sigo teniendo esperanzas en ellas/os, pese a la prostitución del poder judicial a cambio de esos tristes y mediocres privilegios, de la manipulación y extorsión mediático-política y de los juegos de tronos impuestos por el viejo poder judicial, que irremediablemente, más temprano o más tarde, cambiará de la mano de aquellas/os miembros del Poder Judicial en las/los que aún confiamos…

  9. Fito dice

    Estos jueces son los mismo q durante la epoca K respondian al gobierno de turno como lo hacen ahra y estaban en la servilleta de Corach. Cambian los gobiernos pero ellos son oficialistas y millonarios

  10. Leandro Carlos Caamaño dice

    Muchas, muchas gracias. Te juro, Compañera, que tus broncas e ideales son también los míos. Tus desvelos me hacen mejor. Espero que también a muchos otros . Abrazo

  11. Adolfo dice

    Gracias Dra., me regaló 10 minutos hermoso en mi vida. Un placer leerla….y escucharla

    1. Haydee Espinosa dice

      Querida Graciana no nos conocemos pero queria decirte que leo cada uno de tus escritos como si fueran un diario de vida, con todo lo que ella tiene. Tus análisis muy claros, dejando aflorar tus sentimientos, esa ansia de justicia, a veces rayana en la desesperación, compartida por todas las personas amigas que te leen. Es un regalo que esperamos y valoramos cada vez. Difícil tu tarea, pero no imposible. Desde el lugar en que cada uno está, luchamos por lo mismo. Un abrazo.

  12. Juan Cruz dice

    La suscripción del Cohete la voy a pagar por vos. Fuerza Gracia, sos de las imprescindibles.

  13. Ricardo José García dice

    Graciana: gracias por esta proclama jurídica y amorosa

  14. Angel Werner dice

    Si te digo que tu nota es excelente, estaría faltando a la verdad. Es mucho más que eso. Sos una maestra. Te admiro de todo corazón. Todos confiamos en que haya un cambio a partir de diciembre. Y terminar con esta cloaca de Comodoro Pus. Un abrazo doctora. La felicito.

  15. gerardo sendero dice

    Simplemente gracias, y espero verte en la CS durante la proxima gestion, de verdad.
    Sos garantia de imparcialidad y, sobre todo, de ponerle logica a la denominada justicia.

  16. Gustavo Padin dice

    Muchas gracias Graciana, Docencia y decencia imprescindible en estos dias. En este gobierno y en el proximo no abandones tu lucha.

  17. Claudio A. Rapoport dice

    Muy buen artículo. Mis respetos Dra. Peñafort.

  18. Lali dice

    GRACIANA! MUCHAS GRACIAS!!!!!

  19. Isabel Vaca dice

    Graciana, en tus notas, el corazón y la cabeza van de la mano. Gracias por escribir, gracias por pensar, gracias por compartir.

  20. Eduardo Sreider dice

    Extraordinario, Graciana!

  21. mercedes dice

    Gracias, Mariana, por ser tan precisa, clara y honesta.

    1. Leticia dice

      No nos abandones Graciana. Personas como vos hacen que yo pueda seguir creyendo en una república posible.

  22. Lupo dice

    Graciana Querida !!!! …Placer leerte y escucharte en la radio , cuando tus tiempos lo permiten .
    Excelente Artículo, desde su prólogo con tinte personal , hasta el mensaje final , anhelando un futuro mejor para el poder judicial.
    Párrafo aparte y como bonus track, la respuesta de Maier, dándole más luz a un texto clarísimo.
    Aquel Abrazo!

  23. Néstor O. Gozza dice

    Graciana Querida: Desgraciadamente, difundir la nefasta ideología de género quita toda credibilidad a esta webpage. Tanto como el daño a la representatividad de la ya pobre democracia que hizo la absurda paridad de género. No hacen más que revivir al monstruo genocida que tanto costó conjurar.

    1. Gaston dice

      Nestor No Goza

  24. Lucas Varela dice

    Es la institución un ámbito de delito. Hombres «de ley» delinquiendo.
    Hace muchos años atrás, ocurrió que hombres de la ingeniería delinquían y se derrumbaban edificios. Y fuero otros ingenieros (peritos), quienes hicieron justicia.
    Será que estamos «institucionalizados», y quizás sea Ustedes los hombres y mujeres «de ley» defiendan la institución.
    Yo confío en Ustedes.

    1. Seasela dice

      Habría que recordar Todos eran mis hijos. Artur Miller

  25. Julio Maier dice

    Más allá del agradecimiento por nombrarme de modo laudatorio, quiero decirte -así como te lo dije por escrito que te envié por correo electrónico (sin respuesta)- que las acciones de los jueces -esto es sus decisiones y fundamentos- son juzgables y, eventualmente, reprochables jurídicamente, tal como intento señalarlo en el escrito que te envié -creo que publicado por «Horizontes del Sur, revista digital-, en el que utilizo como uno de sus ejemplos a la grave acción contra el ex ministro de relaciones exteriores con la prohibición para proseguir el tratamiento de su enfermedad en el extranjero. Aparentemente no se trata tan sólo de una acción deshumana, como la titulas, sino de un delito, homicidio, que debe ser investigado y perseguido penalmente, y, en su caso, objeto de una condena penal y del resarcimiento reparatorio de Derecho privado. Las acciones de los jueces, por tanto, son juzgables jurídicamente, tal como lo ha expresado Alberto Fernández, con estupor de periodistas y magistraturas, todo lo contrario a lo que ellos mismos predican según su interés. No es tan sólo el llamado principio o estado de inocencia, defendido en nuestra CN, el involucrado en el caso, sino algo superior en gravedad.

    Quisiera indicarte que, creo que en notas parecidas a esta o en comentarios a notas de otro, me he expresado acerca de las conductas tipo Tomás Moro, reproducidas en nuestro país, en las que han participado, incluso, periodistas, también perseguibles penalmente cuando provocaron o intentaron provocar resultados que no se acercan a la desgracia del ex ministro, pero que tienen mucha gravedad (prisiones injustas).

    Siempre con cariño,

    Julio

    1. Mariana dice

      Ay señora mia. Entre la nota y los 2 temas musicales se me metio la vida entera en el ojo. Muchas gracias Graciana

  26. Lili Armando dice

    No para publicar: ¿Ofreces charlas-conferencias, por ejemplo en el interior? Nos interesaría invitarte…

    1. Maria dice

      Gracias, Graciana. Ya en tu nombre se nombra lo que es agradecible. Muchas gracias por el amor, solo eso. Te abrazo
      Cristina Liendo

  27. LIX dice

    Graciana, ya te quiero, por venir poniendo la pluma en una de las ¿instituciones? más intrínsecamente corruptas de nuestro país y buena parte del mundo. ¡Qué me van a hablar de República! ¿No?

    Me permito señalarte que te faltó una parte, y es lo que no hacen. Son los Ministerios Públicos Fiscales que actúan como frontón para que lxs ciudadanxs de a pie no accedamos JAMAS a la Justicia.

    Ojalá ganen los Fernández y tengan los huevos y ovarios de emprender algo al respecto, previa concientización (lo que no será difícil pues un altísimo porcentaje de argentinxs descree y desconfía de la «institución» Poder Judicial). Y Ojalá te manden a la Corte Suprema, y se elimine el famoso 280 que torna arbitrariamente subjetivo el acceso a esa instancia, derecho que nos reconoce la Constitución y nos niega (inconstitucionalmente) el Código Civil.

  28. Nestor dice

    Hola Graciana, .NO existe por el momento , mejor forma de enterarse e informarse sobre el estado de nuestro sistema de justicia convertido en Riachuelo, estando en el extranjero,…. que leyendo tus notas en 12 y el Cohete.
    Gracias.

  29. Hector dice

    Donde debería gobernar el Derecho, reina el torcido.
    Gracias por poner el alma en algo tan podrido.

    1. Cecilia dice

      Me acuerdo siempre de Hector Timmerman. Un ejemplo de dignidad y de lo injusta que puede ser la justicia. Lo que hicieron con el no tiene olvido, ni perdón.

  30. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Quien amparándose en un sesgado compromiso contra lo definido como malo, corrupto, ilegal, sólo actúa cometiendo tantas o más ilegalidades y pretende hacer aparecer estas últimas como necesarias por el sólo hecho de que las ejecuta él en contra de los que no piensan como él, está sólo sosteniendo un accionar tan ilegal como el que combate y una República no ve en ninguno de los dos sectores que actúan ilegalmente a quienes la defienden, al contrario, con sus actos impuros, ilegales y apartados de las normas que la sociedad ha impuesto como válidas para la convivencia pacífica, sólo atacan la pureza de los valores republicanos.
    Pero que nadie se sienta libre de creer que esto no tiene satisfacción republicana, porque sí la tiene. No hay forma que Macri gobierne más allá del 10 de diciembre de 2023 como máximo y ese es el día en que terminará para siempre el amparo de los ilegales que suponen actúan en beneficio de la República aún cuando no respeten los valores republicanos para hacerlo, tal como los viles dictadores militares lo hicieron entre 1976 y 1983 bajo los mismos argumentos de creerse los elegidos para discernir sobre el bien y el mal y ponerse por encima de las leyes que la humanidad se ha dictado para consolidar su derecho a una vida mejor.
    Ahí, justo ahí y como máximo ahí, ese 10 de diciembre de 2023 comenzará el NUNCA MÁS para la justicia argentina y que nadie se haga el distraído porque sólo faltan 4 años y medio para que llegue ese día.
    Y les aseguro que llegará.

    Señores Jueces: NUNCA MÁS podrán hacer lo que están haciendo. La cárcel les espera. Ya pasó antes y volverá a pasar ahora con uds. y por los mismos elementos que pasó con aquellos dictadores que creyeron lo mismo que uds. creen hoy, es decir, pretender estar por encima de la República.
    No habrá obediencia debida ni punto final que los salve por cuanto son adultos, educados, sanos de mente y tienen el libre ejercicio del albedrío para saber que lo que hoy hacen no podrá volver a hacerse en la República Argentina
    NUNCA MÁS.

    1. Diego M. Vidal dice

      Sólo una aclaración: el medio que investigó y publicó las conversaciones entre Moro y los fiscales del Lavajato, de The Intercept que dirige Green Grenwald.
      Abrazo fraterno

    2. Seasela dice

      Si Macri gobierna más allá del 10/12/2019, tus deseos/vaticinios será agua en el desierto en que habrá quedado convertida la Argentina.

  31. Patricia dice

    Graciana, haces una descripción uirurgica de la justicia argentina pero a ello para hacerla magistral le agregad escribirla con el alma, si no fuera así hubiera sido imposible que conmoviera como lo hace.

  32. M dice

    Cada dia mejor

    1. Tina dice

      Excelente nota, como siempre. El gran tema es que vamos a hacer nosotros cuando volvamos. Si en algo NO estoy de acuerdo con mi adorada CFK es que el amor vence al odio, basta mirar el mundo… Imprescindible limpiar y fumigar el basurero Py, no para poner a los nuestros, sino para promover jueces probos e íntegros que hagan pagar con creces tanto pero tanto daño.
      Un abrazo y buen domingo.

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