La Tupac inauguraba escuelas y hospitales, Morales abre comisarías

Inauguran destacamento de Policía en el barrio de la Tupac Amaru.

El barrio de la Tupac Amaru es uno de los lugares más simbólicos de la organización. Por lo menos lo era, hasta la detención de Milagro Sala. Ubicado en las afueras de San Salvador, la organización construyó allí aquello que distintos especialistas mencionan como un modelo de ciudad utópica: viviendas, escuelas, fábricas, talleres, sombras, quinchos, puestos sanitarios, iglesia, un templo, una enorme explanada de agua con toboganes y hasta un parque de dinosaurios. Allí, donde la organización gestó ciudadanía y se ocupó de plasmar las formas de otro mundo posible, el gobernador de Jujuy inauguró comisarías.

A través de su Twitter oficial, Gerardo Morales envió títulos e imágenes: «Visitamos el nuevo destacamento UR7 del Barrio Tupac Amaru que se encuentra en pleno funcionamiento». Allí, las fotos. Y entre los efectos, hubo una respuesta de Alejandro Garfagnini, Coco, coordinador nacional de la Tupac: «Nosotros inaugurábamos casas, escuelas y hospitales. Morales, comisarías. Todo un perfil de gestión».

Mientras tanto Milagro sigue detenida en la casa del Dique la Ciénaga, controlada por una posta de Gendarmería, dos carpas, un acoplado con grupo electrógeno y móviles. «Alĺi dejé documento y celular y esperé unos diez minutos. Estaba en la lista de visitantes», escribió Delfor Pocho Brizuela, actual secretario de derechos humanos de La Rioja, luego de la visita. «Alguien salió de la casa y me abrieron el candado del lado de afuera. En un patio inmenso estaba Milagro a quién di un abrazo fuerte, con los saludos de todos. No sentamos en unas sillas de patio con una mesita ratonera. Tenia listo el mate, lo toma muy dulce. Se sumo Raquel, una tupaquera de la zona que la acompaña y le ayuda en los quehaceres».

Aquí, su crónica que incluye el guiso carrero de Milagro.

«Recién sale el colectivo de la terminal de Jujuy rumbo a La Rioja. Viví una jornada inolvidable. Llegué esta mañana a las 10 hs. a Jujuy, una compañera de la Tupac me indicó un colectivo de media distancia que tomé en la autopista frente a la linda y nueva terminal jujeña. Hice cerca de 30 km hasta el Carmen, una pintoresca ciudad por el camino de cornisa. De alli tomé un remise hasta la casa donde esta detenida Milagro. Una zona de montaña, cerca de un pequeño dique. Llegué a las 11 y 15. En la puerta está apostada Gendarmería.

Le entregué la caja y el CD de Gloria de la Vega. Se emocionó. La encontré mucho mejor que en febrero cuando la visité en el penal. Su semblante está vivaz y luminoso. Hiperkinética. No se queda un momento quieta. Me pidió que ayudara a Raquel a sacar telaraña del techo. Después me pidió que le diéramos una mano a Daniel, otro tupaquero que estaba cambiando unos caños de la cisterna, pues allí no hay red de agua.

Seguimos conversando, de cuánto la tenemos presente a ella y lxs demás compañerxs detenidxs politicos. Hablamos de los murales que hizo la gente de Resistiendo Con Aguante y otros grupos. De las fotos con la mitad de su rostro. De las actividades de CTA, AMP, La Juntada, del homenaje de Gloria de la Vega en la chaya pasada y del permanente reclamo por ella en cada acto, marcha o manifestación.

Ella preparó el almuerzo: un guiso carrero espectacular, con picante atrevido. Alli llegó Claudia, su hija, un nietito, Raúl Noro, su compañero, una compañera del Comité por su libertad de Buenos Aires y otra tupaquera vecina.

A Daniel y a mí nos impuso la tarea de lavar los platos y ella y las otras compañeras se fueron a coser almohadones pequeñitos, que es la tarea de su hija. Retomamos el mate. Conversamos del nieto 127 y allí conté de mi primo, el 124, y se prendieron ella y Raúl con mucho interés y emoción.

Hablamos del momento social y político. De las barbaridades del gobernador Morales y del odio y miedo sembrado por Cambiemos, en Jujuy y el país. Recordó la Milagro, con mucho cariño a los compañeros de ATE, especialmente al «Piojo» Ocampo y a Edgardo Depetri. Milagro siempre tiene alguna salida pícara y graciosa. Me sorprendió la comprensión que tiene para sus compañeros de la Tupac, que se han alejado un poco de ella y la organización. «Los entiendo, tienen que cuidar el pequeño ingreso que tienen», dice, sin resentimiento ni bronca. Ya eran las cinco de la tarde. El termo se reabastecía y la conversación también, de todos. Raúl con su calidez y sensibilidad, algunas cargadas de la Flaca, como le dicen todos a Milagro. En ese momento llegó la frutilla del postre: Bruno Arias, su mamá y un violinista de la banda de Bruno.

Trajeron pan dulce casero, hecho por la mamá de Bruno, macanuda. Por supuesto la guitarra y el violín. Es un muchacho magnifico y solidario. Es muy compañero y amigo de Milagro, también tiene un tío desaparecido. Desenfundó la guitarra y allí se largó a cantar unos temazos. Varios hablan explicítamente de Milagro. No estuvieron ausentes La Rioja y su amistad con el Pica. Con Raúl, compañero de Milagro, surgió la amistad de guitarreadas, con mis dos tías mellizas desaparecidas, en las épocas del año 68 al 71, años de estudiantes y militancia en Tucumán.

No quiero alargarme. Pasaditas las 20 me trajo Claudia a la ciudad de San Salvador de Jujuy. Mi corazón se llenó de emociones y de fortaleza, y en el abrazo de Milagro palpité que el oprobio del Odio Neoliberal no nos vencerá, a esta terca convicción de amor al pueblo y firme voluntad de construir un mundo justo. Ya retorno en el colectivo, saboreando esta certeza».

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