La última corona del virrey

Gerardo Morales prepara a su ministro de Seguridad para la corte provincial

 

Gerardo Rubén Morales volvió al escenario de diciembre de 2015. Impulsó en la Legislatura la candidatura del actual ministro de Seguridad de Jujuy para ocupar un puesto vacante desde hace un año en el Superior Tribunal de Justicia. Ekel Meyer podría convertirse en nuevo supremo esta misma semana si la Cámara de Diputados lo designa. La jugada replica la decisión del comienzo de su mandato cuando aumentó el número de integrantes del corte provincial luego de aprobar una modificación. En aquel diciembre, dos de los diputados que avalaron la reforma se convirtieron en integrantes del máximo organismo del Poder Judicial. Pablo Baca y Elizabeth Altamirano. Pero es también simbólica en el caso Milagro Sala. Meyer fue la persona que encabezó el operativo de detención en el procedimiento irregular del 16 enero de 2016.

 

 

 

 

Ariel Ruarte es abogado de la lideresa social, detenida desde entonces. “La designación de Ekel Meyer en el Superior Tribunal constituye una manifiesta violación al principio republicano de nuestro sistema Constitucional, pues sin ningún eufemismo es la demostración clara y absoluta que el gobernador Gerardo Morales ejerce el control sobre el Poder Judicial, dejando de lado cualquier duda sobre la no independencia del Poder, que debe controlar su gestión de gobierno”.

El pliego del aún titular de la cartera de seguridad tomó estado parlamentario el último jueves durante una sesión especial. El procedimiento exige ahora que pase a la Comisión de Asuntos Institucionales de la Legislatura para una entrevista formal. Ekel Meyer deberá presentar sus credenciales, la Comisión lo escuchará y luego debe emitir un dictamen de mayoría. Si todo resulta de acuerdo a los planes del gobernador, bastará una próxima sesión especial, para designación, jura y asunción. El titular de la comisión, el oficialista Ramiro Tizón, adelantó que van a emitir dictamen positivo.

Pero no es la única posición. La diputada provincial Alejandra Noemi Cejas del bloque Frente de Todos-PJ anunció que impugnará la designación. “Fue denunciado penalmente en distintas oportunidades y fue cuestionado por las familias víctimas de femicidio y los colectivos feministas de Jujuy”, dijo. “Será recordado como el brazo ejecutor de Gerardo Morales, de lo peor de la impunidad. Discurso de democracia, que oculta el fuerte gobierno que tiene visos de derecha y avasalla los derechos de los ciudadanos. Impugnaré su designación, por ilegal, por antiética, por inmoral. No puede ser juez del Superior tribunal de Justicia, porque lo convierte con su nombramiento en un nuevo comité radical, y es la Justicia más reaccionaria de la historia de Jujuy”.

Quienes hasta ahora podrían emitir dictamen de minoría son los diputados del PJ, pero aún no se pronunciaron. En declaraciones a Submarino Radio, el presidente de la bancada de diputados del PJ, Pedro Horacio Belizán, señaló que habrá una reunión de bloque el próximo martes, donde decidirán la postura que llevarán al recinto. Personalmente, Belizán se manifestó en contra del candidato. En tanto, los cuatros legisladores del Frente de Izquierda aún no opinaron, pero se estima que expresarán su repudio.

Si la candidatura se define a favor, Meyer deberá suplantar a Pablo Baca, denunciado a comienzos de año por el supuesto delito de abuso sexual contra Ana Juárez Orieta, antigua directora de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censo. Ana Juárez Orieta lo denunció. Y tras resistirse durante varios días, Baca debió abandonar el cargo luego de perder el apoyo del gobernador.

Baca presentó la renuncia antes de la pandemia, el viernes 13 de marzo del 2020. La denuncia reveló en paralelo conversaciones en las que él decía que era parte del equipo del mandatario jujeño, durante procesos judiciales. Entre ellos, los que tenían como eje a la lideresa de la Organización Barrial Tupac Amarú. Durante las grabaciones, el entonces presidente del Superior Tribunal decía que Morales la quería presa. Cabe destacar que Baca dimitió cuando se cernía un pedido presentado en el Congreso Nacional que exigía la intervención al Poder Judicial de la provincia, impulsado por el senador nacional por Jujuy, Guillermo Eugenio Mario Snopek, cuñado de Morales. Hasta ahora, la salida de Baca y la pandemia dejó el remedio federal en suspenso. La incorporación de Meyer podría volver a activarlo.

El Superior Tribunal de Justicia está conformado por Federico Otaola, Clara Falcone, Elizabeth Altamirano, Laura Nilda Lamas, todos radicales. Y también por Sergio Jenefes, José Manuel del Campo, Sergio González y María Silvia Bernal, de extracción peronista. La llegada de Meyer de militancia radical, además del escándalo, garantizaría a Morales el mandato sobre la Corte.

El viernes Meyer se presentó ante la comisión de Asuntos Institucionales de la legislatura de Jujuy junto a otros postulantes a ocupar cargos en el Ministerio Público de la Acusación. Muchos creen que logrará los acuerdos.

Meyer nació el 6 de enero de 1967 y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de la Plata. En su bufete, era asesor legal y ejecutaba deudas a quienes tenían cuentas pendientes con empresas. Trabajó como instructor y luego como jefe del área de Sumarios de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, ocupó cargos de Asesor de Intendencia y Director de Despacho General de la comuna. Fue gerente de Anses Delegación Jujuy y, tras su renuncia, electo concejal de San Salvador. El 10 de diciembre del 2015 asumió como ministro de Seguridad.

En el orden nacional, se hizo conocido cuando encabezó el operativo de detención de Milagro Sala, el 16 de enero de 2016. A pesar de que no contaba con las facultades para ejercer el poder de policía, y mucho menos judicial, le entregó la orden de detención a Milagro, una postal que se transformó en símbolo de la intervención del Ejecutivo en esa misión. Milagro Sala sigue detenida. La entrada de Ekel Meyer en la Corte es una foto que también pesa en esa imagen: una garantía de que posiblemente todo continúe de la misma manera. O peor.