LA ÚNICA VERDAD

 

El ascenso de Juan Manzur y de Martín Insaurralde a las jefaturas de gabinete de ministros de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, es una demostración irrefutable del pragmatismo peronista. Esto implicó el sacrificio de los hombres de mayor confianza del Presidente Alberto Fernández y del gobernador Axel Kicillof.

Santiago Cafiero fue desplazado al Ministerio de Relaciones Exteriores y Carlos Bianco del Clío a la jefatura de asesores de la gobernación. En ambos casos fue decisiva la conducción política del espacio compartido, ya sea con la carta pública que Cristina le dirigió a Fernández o mediante un encuentro presencial reservado con Axel en El Calafate. Fue el gobernador quien pidió la reunión, sostienen en el Senado. Pero si bien tanto Fernández como Axel fueron impulsados a sus cargos por Cristina, Alberto nunca tuvo votos propios, mientras Kicillof supo crear su propia representatividad. También son muy diferentes las personalidades de Cafiero, quien rara vez comenzaba su jornada laboral antes de media mañana y minimizaba la gravedad de cualquier problema, y Bianco, un obsesivo madrugador que controla hasta lo que no hace falta. Ninguna de las críticas de gestión que se hacen al primer gabinete de Alberto son aplicables al de Axel. Pero hay necesidades populares que no puede cubrir ningún gobierno provincial, porque dependen de decisiones nacionales. Ampliar la base de sustentación política de un gobierno sí es algo que puede hacerse a escala subnacional.

Tampoco es una cuestión ideológica. Alberto fue la carta que Cristina esgrimió en 2019 para apaciguar a los sectores más a la derecha del FdT; Axel la apuesta a una posición más hacia la izquierda del espectro. Ninguno de ellos pudo vencer en la prueba comicial.

Más allá de esas particularidades, la ley que se cumple en este caso es que los ganadores avanzan y los derrotados retroceden. En Tucumán, el FdT de Manzur obtuvo el 49,6% de los votos, contra el 34,7% de Juntos. La lista de Insaurralde reunió el 40,3% de los votos en Lomas de Zamora, contra 31,8% de ambas listas sumadas de la oposición liberal-radical. En Malvinas Argentinas, los candidatos del ex intendente Leo Nardini superaron la votación de la yunta Santilli-Manes: 43,7 a 27,8, diferencias que evocan las del añorado 2019. Ahora, Nardini es el nuevo ministro de Infraestructura y Servicios. Tal vez los resultados en Tigre incidieron en la negativa presidencial a la propuesta de Máximo Kirchner de designar a Sergio Massa a cargo de un superministerio de ramos generales económicos.

 

Juan Manzur y Martín Insaurralde.

 

 

La falta de entusiasmo con que ambos jefes relegaron a sus laderos se refleja en los destinos que idearon para ellos: Cafiero, como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, lo cual incluyó un desaire ofensivo para el anterior titular, Felipe Solá, quien celebró su regreso al llano afeitándose el bigote, y un reprochable menoscabo de la política exterior; Bianco como jefe de un supergabinete de asesores creado para él, con cuatro subsecretarías y una docena de direcciones. En su primera declaración posterior al cambio, Bianco dijo que estará más cerca que antes del gobernador. Está por verse si su relación será armónica con el nuevo jefe de gabinete.

En 2015, Cristina había pensado en su ministro de Economía como alternativa presidencial a Scioli, pero por entonces el nivel de conocimiento de Kicillof era bajo y ninguna proyección le daba más del 7%. Por afinidades ideológicas y generacionales siempre estuvo cerca de La Cámpora, pero nunca como orgánico. De hecho, su instalación bonaerense fue una decisión personal, avalada por Cristina. Los camporistas preferían su inscripción en la Ciudad Autónoma, que ha sido un distrito reacio al kirchnerismo, y pensaban en Insaurralde como postulante a la gobernación bonaerense. A poco andar, todos percibieron el fenómeno que provocaba cada aparición de Axel, quien recorrió los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires, sin prensa que reprodujera las muestras de adhesión que recogió en el Conurbano pero también en el interior de la provincia, donde se sentó a discutir cara a cara con las patronales agropecuarias, que no lo aplaudieron pero lo escucharon con interés. Es dudoso que hoy pudiera repetirlo.

Cuando los intendentes quisieron acordarse, ninguno de ellos pasaba del 10% de adhesiones mientras Axel superaba el 30%. Con terrestre sentido de la realidad, Insaurralde fue el primero en anunciar su apoyo a la fórmula Kicillof-Magario, que Cristina y Alberto Fernández habían instalado sin palabras, sólo con una foto de los cuatro en un acto en Merlo. “A muchos nos gustaría ser, pero ninguno mide como Axel, de modo que no perdamos tiempo discutiendo”, dijo en un encuentro de intendentes. Lo mismo, pero a la inversa, ocurre ahora.

El miércoles 15, casi al mismo tiempo de la carta de Wado de Pedro anunciando que dejaba el Ministerio de Interior de la Nación, actitud seguida por otros ministros y funcionaries, la ministra bonaerense de gobierno, Teresa García, comunicó que todos los integrantes del gabinete provincial también habían puesto su renuncia a disposición de Kicillof. “La derrota no es algo nacional, tiene que ver con todos, intendentes, gobernadores, si algo no funciona y la gente cree que no funciona no es responsabilidad de uno solo. Creo que ninguno de nosotros es imprescindible, todos somos reemplazables, y somos reemplazables en la medida que no interpretamos bien lo que la gente espera de nosotros”, expuso. Al mismo tiempo, Andrés Larroque, El Cuervo, recordó que luego de las derrotas de 2009 y 2013 fueron reemplazados los jefes de gabinete y los ministros de Economía respectivos, y Alicia Kirchner pidió la renuncia de todo su gabinete en Santa Cruz. Quien quiera oír, que oiga.

 

 

Kicillof y García.

 

 

García fue secretaria del bloque de diputados nacionales del kirchnerismo, que detectó en ella dos cualidades poco comunes: un profundo compromiso militante e inserción territorial (en el norte del Conurbano) y capacidad organizativa del trabajo.  Por eso en 2017, cuando se creó Unidad Ciudadana en lo peor del apogeo macrista, Cristina le planteó que la necesitaba en la Legislatura Bonaerense, donde presidió el bloque durante dos años, cuando pidió licencia para asumir como ministra de Gobierno de Axel. Luego del desalojo de Guernica, el gobernador le encomendó que centralizara la política de tierras y hábitat de la provincia, lo que permitió poner en vigencia la ley sancionada durante el gobierno de Daniel Scioli por la que los desarrolladores privados deben entregar un porcentaje de tierra de cada emprendimiento para vivienda popular, en el mismo lugar o equivalente. En noviembre, encabezará la lista de candidatos del FdT por la primera sección al Senado provincial, donde el propósito de lograr la mayoría se alejó luego del mal resultado de las PASO. Su cargo será ocupado ahora por Cristina Álvarez Rodríguez, que ya estuvo al frente de esa cartera con Scioli. Hasta la semana pasada, reemplazaba a Teresa García como secretaria del bloque de diputados nacionales del FdT, donde estrechó relaciones con Máximo Kirchner.

Carli Bianco escribió varias veces en sus redes “equipo que gana no se toca”. Por eso, Kicillof, quien ayer cumplió 50 años, no debería haberse sorprendido cuando advirtió que también él debía remodelar su gabinete. El gobernador ya había rechazado las renuncias de sus ministros, pero esa formalidad no detuvo el reemplazo. En el peronismo, la única verdad es la realidad, como firmó el general Juan Domingo Aristóteles un texto escrito por Rogelio Frigerio que se difundió en febrero de 1972. Por entonces, Axel aún no había empezado a gatear.

 

 

 

 

Y no hay realidad más contundente que un resultado electoral. Después del cimbronazo, el Poder Ejecutivo Nacional convocó al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, y reiteró la intención de cumplir el compromiso de que el salario le gane a la inflación. El acuerdo unánime firmado por representantes de empresas y de las tres centrales de trabajadores,  incrementaría el valor nominal del salario mínimo en casi un 53% entre abril de 2021 y febrero de 2022, siempre que la inflación no tuviera un nuevo repunte. Esto implicaría una recuperación de un 2% aproximadamente del poder adquisitivo. Pero los 32.000 pesos del salario mínimo definido para diciembre de este año, seguirían muy por debajo del nivel que tenía el último año de la presidencia de Cristina. Según un cálculo del centro de estudios de la CTA, Cifra, para equiparar su valor de 2015, debería ser de 45.000 pesos en diciembre próximo. Al concluir el gobierno de Maurizio Macrì el salario mínimo cubría el 60% de la Canasta Básica Total para una familia tipo. El día de las elecciones primarias, hace hoy dos semanas, no llegaba al 45%.

 

CIFRA, sobre datos oficiales. Se estima una inflación del 2,5% mensual para lo que resta de 2021.

 

 

“Cuando pierden elecciones otros se enojan con quienes no los votaron. Nosotros nos enojamos con nosotros mismos, porque algo habremos hecho mal”, dijo Alberto en su primer acto luego de la recomposición de su gabinete, en José Paz, otro de los municipios donde el FdT se impuso. Resta saber si pudo identificar qué es lo que falló. Las declaraciones de sus ministros Claudio Moroni, cuestionando la renuncia de Wado, y de Martín Guzmán, negando que haya un ajuste, abren un signo de interrogación. El ministro le puso trazo grueso en la entrevista en que encomió a Cristina y exhortó a cuidarla. «Se sabe cuidar bien sola», fue la seca réplica que se escuchó a esas palabras zalameras. El kirchnerismo no sólo negó haber pedido el alejamiento de Guzmán. También hizo saber que no permitirá que deje su sillón antes de cerrar el trato con Kristalina Georgieva (si es que la búlgara desoye el diktat expulsivo de The Econonist y Financial Times) y de explicarlo de cara a la sociedad. El que las hace las paga. Es probable que el interrogante se cierre en el Congreso, cuando se discutan el presupuesto 2022 y el proyecto de ley de hidrocarburos. La consigna «No pasarán» se hizo célebre durante la guerra civil española. Pero entonces pasaron.  Ahora, chi lo sa?

 

 

Invertir para revertir

Hasta ahora el único sector del gabinete que se convocaba era el económico. Las reuniones generales de ministros que Manzur cita a las 7 de la mañana son una estimulante novedad, lo mismo que sus actos de campaña en el Conurbano bonaerense. Cuando recién conoce a alguien, Manzur suele disculparse. «Usted pensará que soy un tonto, que se ríe todo el tiempo. Pero yo soy así, me sale naturalmente». Aparte del encuentro colectivo, el nuevo jefe de gabinete está manteniendo reuniones individuales con los distintos gobernadores. En el encuentro de La Rioja, Alberto dijo que él no había participado en la campaña. Los asistentes expresaron que lo mejor sería la provincialización del tramo que queda, sin asistencia de ningún funcionario del gobierno nacional, presidente incluido. Ya se trate de gobernadores o intendentes, la voz de orden es territorialidad.

A todos los gobernadores, Manzur les formula las mismas preguntas: ¿qué necesitás?, ¿dónde rendirá más cada peso que se invierta? La obvia intención es revertir los resultados del ensayo de agosto en la verdadera elección de noviembre, que es la que asignará poder institucional en ambas cámaras del Congreso. La oposición, en cambio, procura aumentar la ventaja allí donde se impuso. En las primarias legislativas puntanas del año 17, Claudio Poggi obtuvo el 57% de los votos para el Senado de la Nación, contra 38% de Adolfo Rodríguez Saa. Los dos habían sido gobernadores de la provincia, y Poggi se inició de muy joven como ministro de economía de El Adolfo. Pero en la general, la tendencia se invirtió, y ARS se impuso con el 55,37% contra el 43,06% de Poggi. Esta transmigración del 31% de los votos es por completo excepcional. Este año, Poggi con su Frente Unidos por San Luis recibió menos votos que en el año 17, esta vez para la Cámara de Diputados, pero aún así, con el 46,87% de los sufragios, aventajó por 9 a la lista del actual gobernador, Alberto Rodríguez Saa, quien necesita menos para conseguir la misma proeza que hace cuatro años. Hay muchos otros en la misma situación.

 

 

Suma cero

La elección es un juego de suma cero, no en los votos pero sí en las bancas, ya que una fuerza las gana y otra las pierde, aunque ambas hayan retrocedido respecto de sus desempeños anteriores, como ocurrió en las primarias con las principales alianzas. Mientras el Frente de Todos mermó casi seis millones de los votos que lo llevaron al gobierno en 2019, Juntos por Algo obtuvo casi dos millones menos que entonces. Eso es lo que la dirigencia opositora festejó, con la mira puesta, además, en 2023 cuando se renueve el Poder Ejecutivo.

En los encuentros de la última quincena, el oficialismo se comprometió a revertir los resultados, o al menos a achicar la diferencia, mientras la oposición se propone aumentarla. La presidente del PRO, Patricia Bullrich, formuló tres metas:

  • quitarle a Cristina el quórum propio en el Senado;
  • alcanzar la primera minoría en la otra cámara, lo que le permitiría reclamar para uno de los suyos el sitial de Sergio Massa; y
  • llegar al 45% de los votos en todo el país, como señal para 2023: ese es el porcentaje necesario para ganar la presidencia en primera vuelta, sin necesidad de balotaje.

 

 

Patricia Bullrich señala el camino (Foto: Pablo Cuarterolo).

 

 

El primer objetivo parece complejo pero viable; el segundo es improbable, ya que cualquiera sea el resultado no habría cambios drásticos en la composición de esa cámara; y el tercero asoma aspiracional. En las PASO, los 8.963.794 votos por los candidatos de Juntos se computaron como el 40,5% del total nacional. Si conservara en noviembre hasta el último de esos sufragios, su porcentaje crecería hasta el 42,1%, porque en las PASO se incluyen para el cálculo los votos en blanco, que se consideran válidos, y en las generales no, dado que sólo cuentan los afirmativos, por alguna lista. En el mismo caso, el FdT crecería del 31,5% en las PASO al 32,7% en las generales. Juntos seguiría lejos del 45%, aunque cuatro décimas más cerca de los 10 puntos de diferencia que también confieren la victoria en una elección presidencial, pasando el 40%.

Uno de los argumentos que avalan la confianza del FdT es que el ausentismo, los votos en blanco y los anulados fueron más numerosos en los distritos que gobierna, y en los que se había impuesto en 2019. Si ahora esas personas fueran a votar, tal vez temerosas al advertir que Juntos puede imponerse, el resultado sería otro. Pero dentro del propio oficialismo se opone otra interpretación: si están decepcionados porque piensan que el gobierno no les solucionó los problemas, es posible que su elección sea la misma de quienes sí sufragaron. Una tercera interpretación es que la derrota puede agravarse porque hay gente que vota a ganador. El ejemplo: en 2011, Cristina ganó las PASO presidenciales con el 51% y dos meses después llegó al 55%. Es decir que todas las posibilidades están abiertas.

Más allá de cualquier cálculo electoral, con la mira puesta en el bienestar del pueblo sólo la movilización de sus organizaciones podría impedir que una nueva onda de neoliberalismo arrasara con los derechos que aún quedan y completara la obra iniciada en 1976 y cuya última expresión, entre 2015 y 2019, dejó un país irreconocible en relación con el de 1945 a 1975. El declive de la pandemia podrá contribuir a esa movilización y acaso esa es la razón por la que la oposición que denunciaba una infectadura ahora clama contra un supuesto libertinaje, como si la reducción de 600 a 60 muertos por día no avalara cierto relajamiento de los cuidados. Pero también depende de la conciencia y la representatividad política, la capacidad organizativa y la voluntad. La conducción de la CGT, que se renovará tres días antes de los comicios, no da las mejores señales en esa dirección.

 

 

Verdad y consecuencia

La designación de Horacio Rosatti como presidente de la Corte Suprema de Justicia ha sido la ocasión para que se repitieran en artículos periodísticos un par de datos sobre su biografía que no se ajustan a la verdad:

  1. que sucedió como ministro de Justicia de Néstor Kirchner a Gustavo Beliz, “desplazado tras mostrar en televisión la foto del espía Horacio Antonio Stiuso”;
  2. que renunció al ministerio en 2005, “cuando se negó a firmar contratos para construir cárceles con sobreprecios”.

En 2004, Kirchner dispuso que, en caso de manifestaciones de protesta, los policías no portaran armas de fuego. El jefe de la Policía Federal, Héctor Prados, se negó a acatar la decisión, y el gobierno lo reemplazó por el subjefe Néstor Vallecas. El secretario de Seguridad, Norberto Quantin, se solidarizó con Prados, y Beliz con Quantin. Recién cuando el entonces jefe de gabinete Alberto Fernández le comunicó la decisión de Kirchner de que en ese caso también él debía irse, Beliz acusó a Stiuso de encabezar la mafia y mostró su foto en un programa de televisión. El orden de estos factores altera el producto. Cuando Beliz volvió al gabinete como secretario de Asuntos Estratégicos, el ahora Presidente Fernández confirmó punto por punto esta historia. “Gustavo maduró mucho en estos años”, explicó.

No piensa lo mismo de Rosatti. “Cuando planteó que en la licitación de las cárceles [Güemes, en Salta; Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, y Coronda, en Santa Fe] había cosas que no le gustaban, Kirchner le dijo en mi presencia que la anulara y volviera a convocar en sus propios términos. En vez de hacerlo, hizo publicar que se iba porque había irregularidades y sobreprecios”, dijo el Presidente ante una consulta del Cohete sobre Rosatti, cuando este lanzó su candidatura a la presidencia de la Corte Suprema.

El procedimiento de su designación fue escandaloso, se adelantó la fecha prevista sin previo aviso (igual que en 2018) y no asistieron ni la hasta entonces vicepresidenta Elena Highton de Nolasco ni el ex presidente Ricardo Lorenzetti. La mayoría fue tan exigua, que Rosatti votó por sí mismo para la presidencia, siguiendo los precedentes de José Severo Caballero, Julio Nazareno y Carlos Rosenkrantz en tres décadas sucesivas, lo cual ejemplifica el escaso aprecio por la institución de varios de sus integrantes. Rosenkrantz también alzó la mano en respaldo propio, esta vez para la vicepresidencia. Funcionarios de la Corte dijeron al Cohete que la fórmula fue negociada por los directivos del Grupo Clarín, Martín Echevers y Jorge Rendo. La Acordada que informa de la elección fue redactada por el prosecretario letrado de la vocalía de Rosenkrantz, Federico Morgenstern, el redactor del bochornoso fallo del 2×1 y de la doctrina de la cosa juzgada írrita.

Rosatti tiene en común con Rosenkrantz que fueron designados en comisión por decreto del ex Presidente Maurizio Macrì y con Maqueda que ambos son dirigentes políticos del justicialismo, por el que han ocupado cargos de primer orden: Rosatti fue durante ocho años intendente de Santa Fe, y Maqueda ministro de Educación, diputado y Senador por Córdoba. Ambos fueron convencionales constituyentes en 1994, igual que Néstor Kirchner y su esposa. Pero los dos jueces son muy críticos de la Vicepresidenta. En 2018, Maqueda permaneció leal a Lorenzetti, cuando los otros tres lo desplazaron de la presidencia, pero ahora fue el articulador del nuevo bloque de poder interno, si así puede llamársele a esa coalición oportunista e inestable. Aliado ahora con el ex Emperador, el diálogo de Maqueda está cortado con el Obispo. A la hora de resolver las causas pendientes en la Corte, no puede descartarse que encuentren, en la aversión a Cristina, un factor de unidad. Todo dependerá, también, del pronunciamiento electoral de noviembre, porque esa gente más que en la balanza, la venda o la espada se vale del termómetro, y rara vez actúa en forma contracíclica.

 

Maqueda y Rosatti, dos jueces muy convencionales, codo a codo.

 

 

 

 

El primo Julio contra Cristina

El apuntalamiento de la Vicepresidenta CFK al gobierno nacional desató un torrente de agravios en su contra. Dirigentes políticos y comentaristas de los medios de comunicación, que llevan no menos de un año denigrando al Presidente Alberto Fernández, se atropellan ahora en su rescate ante la presunta agresión padecida, que el destinatario no califica de ese modo. Las maneras de la Vicepresidenta son rudas, pero sus mandobles nunca carecen de contenido. Sus exorcistas acuden para estigmatizarla a metáforas médicas, predilectas de quienes carecen de sólidos argumentos políticos. Descalifican de ese modo a la conducción que propugna modificar algunas decisiones de gobierno, con el propósito de mejorar los resultados en las elecciones legislativas de noviembre. Para comprender el mecanismo que inspira a quienes quisieran quemar viva a Cristina, es útil la relectura del ensayo de Jean-Paul Sartre Reflexiones sobre la cuestión judía, editado por Sur en 1948, con traducción de Pepe Bianco.

«El antisemitismo ha conservado algo de los sacrificios humanos. Presenta, además, una seria ventaja para las gentes que conocen su propia inconsistencia profunda y que se aburren: les permite darse la apariencia de la pasión y, como es de regla desde el romanticismo, confundir la pasión con la personalidad. Estos antisemitas de segunda mano se adornan a poca costa con una agresiva personalidad. Uno de mis amigos me citaba a menudo a un viejo primo suyo que iba a comer a su casa y de quien se decía con cierto respeto: ‘Julio no puede soportar a los ingleses’. Mi amigo no recordaba que se hubiese dicho otra cosa sobre el primo Julio. Pero ésa bastaba: había un compromiso tácito entre Julio y su familia; ante él, evitaban ostensiblemente hablar de los ingleses, y esta precaución le daba la apariencia de existir a los ojos de su prójimo, a la vez que a su prójimo le procuraba el agradable sentimiento de participar en una ceremonia sagrada. Y luego, en ciertas circunstancias escogidas, alguien, después de haberlo deliberado cuidadosamente, lanzaba como por inadvertencia una alusión a Gran Bretaña o a sus dominios; entonces el primo Julio fingía montar en cólera, sintiéndose existir durante un momento; y todos quedaban contentos. Muchos son antisemitas como el primo Julio era anglófobo y, por supuesto, no se dan cuenta en modo alguno de lo que significa realmente su actitud. Reflejos puros, cañas agitadas por el viento, claro está que no habrían inventado el antisemitismo si el antisemita consciente no existiera. Pero son ellos quienes, con toda indiferencia, aseguran la continuidad del antisemitismo y el relevo de las generaciones”.

 

 

JPS y CFK.

 

 

“Ahora estamos en condiciones de comprenderlo. Es un hombre que tiene miedo. No de los judíos, por cierto: de sí mismo, de su conciencia, de su libertad, de sus instintos, de sus irresponsabilidades, de la soledad, del cambio, de la sociedad y del mundo; de todo, menos de los judíos. Es un cobarde que no quiere confesarse su cobardía, (…) El judío es para él un pretexto: en otros países, utilizarán al negro; en otros, al amarillo. La existencia del judío permite sencillamente al antisemita ahogar en embrión sus angustias, persuadiéndose de que su puesto estuvo siempre señalado en el mundo, que ese puesto lo esperaba y que él tiene, por tradición, el derecho de ocuparlo. El antisemitismo, en resumen, es el miedo ante la condición humana. El antisemita es el hombre que quiere ser peñasco implacable, torrente furioso, rayo devastador: todo menos un hombre”.

O que una mujer, diríamos hoy, porque en esta materia los cupos están más equilibrados que en el gabinete nacional.

 

 

 

La música que escuché mientras escribía

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