LA VIDA NO TIENE QUE SER UNA MIERDA

Eso es lo que votamos el 27 de octubre. Pero para que se cumpla, no hay que volver a dormirse

 

Cuando era chico, me lastimaba seguido. Y eso que era tranquilo, al menos en términos relativos. Nunca me dio por los deportes, pero trepaba árboles. Culpa de Tarzán. Me encantaba subir al ciruelo del jardín de mis abuelos, hacer equilibrio sobre la medianera y entrar por la parte de atrás al apartamento de mi bisabuela, que vivía en el piso más alto. (Digo esto y con el recuerdo me viene la voz de la vieja, llamando a mi abuela desde arriba: «Peeeepa… Peeeepa». Sonaba como el loro de un pirata, al estilo Long John Silver.) Ya fuese trepando, o corriendo o jugando a alguna otra aventura épica, llegaban los raspones, los golpes y los cortes. Nunca me rompí hueso alguno, pero la experiencia de las costras y las cascaritas que uno rascaba hasta que brotase la sangre me era familiar. Con el tiempo perdí la torpeza o me volví menos temerario, al menos en el sentido físico. (¿Soy yo solo, o para ustedes también las costras son cosa del pasado?) Hoy pienso en aquellas heridas y siento nostalgia. Había cierto placer en esa compulsión a rascar el tejido que cicatrizaba. Pensar en ese tiempo tan distante equivale, en mi cabeza, a evocar la magdalena proustiana del sabor de mi sangre, que encontraba deliciosa.

Llevo días ponderando la aventura de este texto y hasta aquí he llegado: al recuerdo de los magullones, los tajos, los dientes flojos y la sangre propia, ya sea fresca o en diversos estados de coagulación. La intención era exorcizar lo que significaron estos cuatro años que el martes 10, cuando asuma el nuevo gobierno, pasarán a integrarse al bloque del pasado. Pero no quería armar una lista objetiva de hechos. En primer lugar, porque se convertiría en un hilo interminable: no hubo uno sólo de estos 1.500 días y pico durante el cual Macri y sus sátrapas no hayan dañado a alguien. Dado que formalmente no soy un periodista político ni económico —en estos días encontrarán Diccionarios de Heridas Producidas por Cambiemos en infinidad de otros medios; el documental de Tristán Bauer Tierra arrasada es un buen recordatorio—, buscaba algo distinto, otra forma de plasmar el daño recibido; para metabolizarlo mejor y de ser posible para pulverizarlo, como se desarma entre los dedos el cascote con que nos embocaron arteramente.

 

 

Le pregunté a aquellos que me siguen por la radio qué sentían que se iba con esta gente horrible, los ya-casi-ex funcionarios que en estas horas llenan camiones de mudanza. Era una pregunta difícil, porque demanda una capacidad de síntesis en términos simbólicos que no suele tener el común de los ciudadanos. Pero se ve que el dolor y la angustia empujaron a muchos en la dirección de la sabiduría, porque recibí montones de respuestas que trasuntaban una comprensión profunda del trauma.

@MarcelaDorado 78 dijo que con Macri se iban «su cinismo, sus miradas de hielo, su desprecio por el obrero y toda su ignorancia». Para @AliciaAndelo, se va «la sensación de indefensión, la incertidumbre permanente, el nudo en la garganta, el insomnio». Para @lisandrogalma, lo que se va es un gobierno «constructor de imágenes» que nunca se correspondían con la realidad. Para @gringodeboedo, lo que se va es «esa angustia de pensar que el futuro siempre será peor», o —en términos de @andresunidadsi— «la idea de que todos los días te van a joder con algo». Para @Vercingetronix, lo que se las toma con Macri & Co. es «la vergüenza de que estén, la crueldad hacia los débiles y el servilismo con los poderosos». Según @elunoeseluno, lo que dice adiós es «la psicopatía en traje fino, el desfalco con guantes blancos, el odio perfumado y la tristeza de un pueblo roto». @elpabloeduardo es terminante: «¡LA REPRESIÓN!» El resto completó el cuadro colectivo, cada uno aportó su pincelada: los lugares comunes, la falta de argumentos, la antipolítica, el cipayismo, el terror, la bronca de ver viejos y niños tristes, «el clasismo inmundo», la desarticulación del lenguaje para vaciarlo de sentido y por ende de poder para construir el mundo…

 

Sandra y Rubén, en la memoria de su gente.

 

Por supuesto, alguna de las heridas de estos cuatro años hay que recordarlas con nombre y apellido. El gobierno que se va es el asesino de Santiago Maldonado y de Rafa Nahuel, de los 44 tripulantes del ARA San Juan, de Sandra y de Rubén, de los pibes masacrados en Monte. Pero como tenían claro que nuestro pueblo creó conciencia a partir del ejercicio de la memoria y el homenaje a las víctimas con nombre y apellido —por algo los inquietan aún las cifras de desaparecidos—, socializaron la violencia; la horizontalizaron, de tal modo que listar el daño que produjeron se volviese imposible y que los que escriben la Historia bajasen los brazos, derrotados por la magnitud de la tarea que significaría dar cuenta de tal catástrofe. Siempre me acuerdo del fragmento de Sylvie and Bruno Concluded donde Lewis Carroll describe el absurdo de crear un mapa en escala 1:1, es decir, de las mismas dimensiones del terreno representado. ¿Quién que estuviese en su sano juicio intentaría describir el daño causado por el gobierno saliente —incluyendo las violencias que no llegan a los diarios, como las neuronas muertas de los pibes subalimentados y los viejos que se fueron antes de tiempo por falta de medicación—, cuando la diferencia entre la lista de las víctimas y los resultados de un censo nacional se insinúa mínima?

La Justicia formal debe asumir su responsabilidad respecto de los crímenes de acción y omisión. A los ciudadanos del llano nos cabe otro deber, el de terminar de entender qué (nos) ocurrió y consensuar la experiencia vivida, para así alcanzar la posibilidad de superarla y evitar su repetición. Si lo piensan, verán que los síntomas que experimenta la mayoría de la población —muy por encima del casi 50 % que votó por Alberto y Cristina, más cerca del 91,8 que en la última encuesta de Hugo Haime asumió que la situación actual del país es «muy grave»— se parecen a los de las víctimas de Trastorno de Stress Postraumático. Lo que sentimos los argentinos, lo que pesa sobre nuestras almas, tiene elementos en común con lo que experimenta la gente que sobrevivió a guerras, huracanes y tsunamis, violaciones o accidentes graves.

 

 

El primero de esos síntomas es la culpa. Gran parte de las víctimas de Stress Postraumático siente que es responsable de lo que le ocurrió. (El hecho de entender que se trata de una noción irracional —nadie tiene la culpa de que irrumpa un huracán— no disminuye la intensidad del sentimiento.) Y la plutocracia macrista alimentó el temor de tantos argentinos de haber gozado de un bienestar que no les correspondía ni se merecían; la idea de que el relativo desahogo que era la norma durante las administraciones de los Kirchner no se correspondía con lo esperable en un país democrático con gran potencial natural y humano, sino con una situación irreal, algo que no podía sustentarse en el tiempo — la famosa «fiesta irresponsable».

Pero eso no es cierto. Aquel bienestar era lo mínimo que se le podía exigir al Estado de un país como el nuestro. Y nadie a excepción de sus responsables directos debe sentirse culpable de lo que Macri perpetró desde el gobierno: ni las fuerzas políticas que fueron derrotadas en las urnas en 2015, ni el pueblo votante. Lo que se hizo o dejó de hacer puede explicar la victoria de Macri en las urnas, pero no explica —ni mucho menos justifica— lo que hizo desde que llegó al gobierno. Estaba claro que iba a haber un viraje en las políticas estatales, pero no había forma de prever el salvajismo de sus medidas, la crueldad que las animaba y la impericia que intervino en su diseño. Uno puede asumir que si cruza por la mitad de una calle dándole la espalda al sentido del tránsito, sus posibilidades de ser atropellado son enormes. Nada de eso pasó en 2015. Tanto el peronismo como los ciudadanos de a pie seguimos cruzando en las esquinas, cuando el semáforo lo permitía. Pero lo que ocurrió tampoco fue un accidente. No es que al conductor de un camión se le rompió la dirección y se subió a la vereda, produciendo un desastre. Lo que tuvo lugar fue un ataque vicioso.

 

 

Por eso somos tantos los que, para entender aquello que hemos sufrido, necesitamos trascender el análisis político y hablar de angustias, de insomnio, de indefensión, de vergüenza, de tristeza. Porque no es que nos tocó un gobierno malo como tantos otros, cosas que pasan, quevachaché. Lo que experimentamos durante estos cuatro años se parece, más bien, a ser víctimas de una jauría humana que nos asaltó en la calle, nos molió a golpes y nos violó; manada que después, cuando se acercaron las cámaras de los cronistas, le echó la culpa a otros y dijo que sólo se había aproximado a ayudar, a tender su mano.

Hasta que no asumamos que esto fue así, no vamos a dar un paso adelante. No tenemos la culpa de que haya pasado lo que pasó, nunca dejamos de hacer lo correcto. Y no sufrimos un accidente, fuimos víctimas de un ataque tan avieso como deliberado cuyas características no se podían prever —no con semejante intensidad, no con esa saña— y, en consecuencia, para el cual no había forma de precaverse. La sociedad argentina quedó en manos de los psicópatas de Funny Games, la estremecedora película de Michael Haneke (1997). ¿Somos responsables de haberles abierto la puerta a esos extraños, en este caso mediante la vía del voto? Así es. ¿Teníamos forma de adivinar que arrasarían nuestras vidas con tanta violencia, y en tiempo récord? La verdad es que no. Me impresionó la mujer que, en el documental de Bauer, agita su factura de servicios públicos de casi cien lucas y, prematuramente envejecida, dice entre lágrimas: «Esta pésima vida». Esa mujer agradable y bien educada, que vino al mundo en un país de clima amable y tierra fértil, se siente como una viejita que vive en una tienda precaria en medio de la tundra. Ya no es una mujer argentina de clase media: es un personaje de Dostoievksi, a quien le tocó vivir en una situación extrema y que siente que la experiencia la arrasa.

 

Los psicópatas de «Funny Games»: chicos bien.

 

Fuimos víctimas de un ataque salvaje. Y ahora estamos rascándonos las costras, saboreando la sangre que todavía no se coagula en los huecos donde antes hubo dientes. Esta vez no se trata de la melancolía que surge al recordar los porrazos de la infancia, nada que ver; nunca sentiremos nostalgia de estas cicatrices nuevas, al contrario, cada vez que las veamos o las recorramos con los dedos sufriremos un escalofrío. Estamos comenzando a vivir algo parecido al alivio, porque volvimos a actuar de modo responsable e hicimos lo que había que hacer —los rajamos de la Rosada, a la primera oportunidad y de forma contundente— y nuestros victimarios deben abandonar el lugar de poder desde el cual hicieron tanto daño. Por eso tenemos derecho a congratularnos, a mirarnos nuevamente a los ojos, a abrazarnos y a sonreír. Nos pasó algo terrible y reaccionamos bien. De lo que se trata ahora es, primero, de archivar esa droga que nos inocularon y que nos persuadía de que merecíamos toda la mierda que nos pasaba. Días atrás, uno de mis compañeros de la radio, Nico Lantos, me mostró un afiche que el laborismo inglés liderado por Jeremy Corbyn está usando en estos días previos a las elecciones. Life Doesn’t Have to Be Crap, decía. Lo cual me gusta traducir así: La vida no tiene que ser una mierda. De eso quisieron convencernos, a eso quisieron que nos resignásemos.

Les salió mal.

Por eso hoy tenemos derecho al regocijo. Voy a pedirle a los oyentes de la radio que ahora me digan qué es lo que viene, qué aspiran que llegue a partir del 10 de diciembre. (Algunas diferencias son obvias. Minutos atrás leí un twitt de @grindan que marca un pequeño salto de calidad en la cartera de Economía: De un panelista de TN chupando whisky a uno que lo felicita un Premio Nobel por su nombramiento.) El cambio en el estado de ánimo se percibirá de inmediato. Ya no estaremos sometidos a un gobierno que trata de cagarte la vida todos los días, y eso no es poca cosa. También ayuda la tranquilidad de saber que no seremos espiados, que no iremos presos por twittear y que si queremos reclamar algo que consideramos justo ya no nos golpearán ni gasearán. (Salvo que nos expongamos a la Policía de la Ciudad, ojo.)

 

 

Pero hay algo a lo que no tenemos derecho. Y eso es olvidar, perder la conciencia de lo que nos pasó y el modo en que eso recalibró nuestras vidas. ¿Puede la víctima de un ataque feroz rehacerse y ser feliz? Puede y debe. Lo que no puede es ser ingenua, ponerse en situación que permita que vuelva a ocurrirle algo parecido. Para eso están las cicatrices, tanto la físicas como las otras: para que no olvidemos que algo nos marcó de modo indeleble. El documental de Bauer me recordó aquel tramo del discurso de Cristina del 9 de diciembre del ’15 —yo estaba en medio de aquella multitud, entonces—, cuando dijo que «dentro del cuerpo de cada uno de los 42 millones de argentinos hay un dirigente… Un dirigente de su destino y el constructor de su vida». Como en tantos otros temas, recién hoy asumo hasta qué punto tenía razón. Mi propia vida es un prueba. A fines de ese año yo era apenas un escritor que quería seguir escribiendo sus historias, desde el interior de su burbuja. La brutalidad del ataque de los émulos de Funny Games me impulsó a volver al periodismo que había dejado atrás, porque necesitaba hacer más que escribir novelas, algo que me permitiese trabajar sobre esa realidad de modo más directo — militar políticamente del modo que me era más natural. Y hoy ese mismo impulso me lleva aún más allá, a asumir responsabilidades que nunca había buscado pero que aparecen en la organización de esta Argentina que se sobrepone a sus heridas y vuelve a caminar.

 

 

 

 

Existen tiempos históricos en los que uno puede relajarse y vivir esa vida idílica al modo de las publicidades de los ’50 en los Estados Unidos: la oficina pulcra, el viaje de regreso en auto, la casa con cerco blanco, la cena en familia con el perro encantador que espera las sobras, la sobremesa con pipa, pantuflas y la TV encendida. Pero existen otros tiempos —y este es uno de esos— en los que uno debe practicar lo que se llama double duty, ejercer una responsabilidad doble a diario, al estilo de los espartanos. Por un lado se trabaja y se goza, por el otro se vive en estado de alerta y se sabe que, en tanto dirigentes de la reserva que voluntariamente defiende los derechos de los ciudadanos argentinos 24/7, hay que estar listos a salir a la calle apenas suene la alarma. Los espartanos no se entrenaban por deseo, se preparaban como lo hacían por necesidad: nación pequeña rodeada de enemigos poderosos, o te alistás para defenderla o te pasan por arriba. (¡Si hubiesen permitido que sus mujeres batallasen también, nunca habrían sido derrotados!) Y esa es también nuestra necesidad de hoy. La oleada neoliberal articulada por las corporaciones, los jueces y los medios fracasó en poco tiempo; en consecuencia, su próxima arremetida será más descarada, más violenta en términos físicos — a menos que presentemos un frente unido que la torne inviable.

 

 

 

Puede que Corbyn no lo sepa, pero La vida no tiene que ser una mierda es un slogan que huele a peronismo. Eso es lo que dijimos el 27 de octubre y es lo que defenderemos a partir del 10 de diciembre, los millones de dirigentes que hoy somos.

La alegría de esta semana nos la ganamos en buena ley. Pero para alcanzar la felicidad simple a la que aspiramos —y aspiramos a ella porque la merecemos—, no hay que volver a bajar la guardia ni un minuto. Eso es lo que enseña la experiencia reciente, que debemos capitalizar en el contexto de este mundo que cada vez se parece menos a aquel donde crecimos. Como decía mi abuelo, aquel gordo al estilo Orson Welles al que le gustaban el whisky y los puros y que me enseñó a reír y llorar al mismo tiempo, como sin duda haré más de una vez esta semana: Cocodrilo que se duerme es cartera.

 

 

 

 

 

 

 

 

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45 Comentarios
  1. gorilagorila dice

    ¡Justo ahora la cita!

    «Porque el Boris encabezó la victoria más grande del partido Conservador desde Margaret Thatcher. Pero la del Labour Party fue la derrota más dura desde 1935.»

    https://abelfer.wordpress.com/2019/12/13/patriotismo-populismo-y-brexit-algo-para-nosotros/

  2. clo dice

    A veces creo que exagero (mis hijos ponen sticker de «drama») pero despues leo algunas notas y digo : NO.
    Soy de suspirar , mi tia suspiraba y decía :» ay dió , cuando seremos dos». Y yo en una época decía lo mismo, despues cambié el mantra no sé cuando pasó , pero con cada suspiro decía : socorro!! Desde hace cuatro años seguro , el martes en la plaza , suspiraba y el «socorro» de fue , Cristina volvió!

  3. Sara Berlfein dice

    Soy jubilada PAMI mediante este año me operaron en el Clínicas por que mi hija pudo comprar los descartables necesarios zQue angustia !!!!! Sabes que ahora no me voy a llenar de impotencia voy a reclamar!!!.

  4. horacio carrera dice

    tal cual, no hay que bajar la guardia, hay que seguir alerta como estuvimos estos 4 años, investigando por donde venia ccada robo, cada perdida de derechos, cada causa judicial trucha. Pero aprendimos, creiamos que en el 2001 habiamos aprendido todo, pero volvieron mejores y nos arrasaron nuevamente. ahora no hay descanso posible, ya no queda mas para perder. No podemos permitir a estos organizadores de desastrea cada 10 años. Cristina se los estiro 2, fueron por primera vez 12 años de tranquilidad. Lo positivo te conocimos Marcelo figueras en ese maravilloso BigBang

  5. stev dice

    No hay que olvidar que Macri llegó al poder por el voto popular, ganó por poco, pero ganó. En 2017 fue ratificado y Bullrich le ganó a Cristina. No soy optimista, con una buena propaganda es probable que en poco tiempo vuelvan.

  6. Pablo Abadi dice

    A mi nunca se me va a pasar
    el asco y más que nada la vergüenza
    De haberlo y haberlos visto
    gobernar un pueblo,
    mi pueblo

    1. VERO dice

      Gracias Marce,una vez más, por poner en palabras mi sentir. Te abrazo!

  7. Lia dice

    El precio por amar parece ser caro al principio, nuestra debilidad para el opresor, un retraso para nuestras huestes, aunque en realidad es nuestra garantía de triunfo para derrotar a su gran debilidad que es su propio poder sostenido por un hilo de seda imperceptible del que se jactan opulosamente con seguridad.
    La costra de nuestra herida histórica heredada de ríos de sangre derramada y de clamores al viento es la Victoria llamada Justicia y en el horizonte, Libertad.

    Gracias por volver

  8. Claberna dice

    Como dice el muñeco» La Guardia Alta»

  9. María José Mundet dice

    Es cierto que » la vida no tiene que ser una mierda»! La vida vale la pena defenderla, saborearla, cuidarla, compartirla…parafraseando a Vinicius de Moraes: «la vida es bonita…» Desde el 27 de octubre en adelante siento que el deseo de militar se fortaleció, sintiéndome más protegida, más decidida….y ahora más que nunca con un equipo maravilloso de personas de diferentes espacios pero convencides de sus ideas para sacar a todes les ciudadanes no solo de la miseria sino de la profunda tristeza y sensación de desolación.
    Es entre todes que vamos a lograrlo.
    Gracias Marcelo por seguir escribiendo y por hacer periodismo para todes. Espero siempre tus escritos y comentarios.
    Son un mimo que reconforta muchísimo.
    María José Mundet.
    Rama Caída. San Rafael. Mza.

    1. Carlos dice

      María José: compañera! comparto tus palabras sobre la nota de Marcelo y me alegró saber que sos de Rama Caída, yo soy del Barrio Docente. Como estoy convencido que tenemos que cuidarnos y fortalecernos me permito invitarte a que nos comuniquemos para compartir notas, libros, eventos,etc. Si estás de acuerdo te paso me celu. Un abrazo

  10. Ana María Lorenti dice

    Claro que la vida no tiene que ser una mierda! Esa apelación magnífica de la campaña de Corbyn que es el leitmotiv de tu nota me parece extraordinaria porque me alivia, me esperanza. Sufrí mucho estos últimos cuatro años y ahora que se acerca el momento de alegrarnos porque sabemos que todos vamos a estar mejor, comparto contigo que no podemos relajarnos, de ninguna manera, el poder que tienen es enorme como bien sabemos y por lo tanto nos exige de toda nuestra capacidad para no volver a ser cartera.

  11. Nora Martínez dice

    Cuando leo tus artículos (TODOS) mis lágrimas corren por mi rostro, la emoción y mil sensaciones me despiertan tus palabras. Gracias Marcelo

  12. Viviana Chiola dice

    Gracias por tanta descripción y sensatez. Soy de la generación que empezó a transitAR la facultad en tiempos de ONGANIA, lo demás ya es historia sabida, y jamás pense´que volvería a vivir esa sensación de mucha rabia, impotencia ante un asalto al Estado que inundó el pais de miserias, todas las miserias. Pero ocurrió y hoy de regreso al que seguramente será un Estado de Derecho, nuevamente a poner el pecho y nuevamente a poner ese granito de arena para sacar a la Patria del lugar de indignidad en que la arrastraron, pero esta vez con la convicción y fuerza de que NUNCA NUNCA MÁS HAY QUE ABRIRLE LA PUERTA A SAQUEADORES DE NINGUNA LAYA, Y PARA ESO DEBEREMOS TRIUNFAR EN LA CONTIENDA CULTURAL. (sin descuidar ni un instante cubrir las necesidades más básicas de aquelles compatriotas que se han visto lanzados al espacio del olvido)., Y GRITO MUY FUERTE QUE LO HAREMOS Y LO HAREMOS CON EL MEJOR EQUIPO DE GOBIERNO, y con la tranquilidad que hay dos cabezas de oro trabajando en el mismo sentido: la gran Jefa y Alberto.

  13. Carla dice

    No soy una gran lectora, menos de literatura, pero escribís suaaaaaveee, y harto empático con el alma del pueblo.
    Muy agradecida por ser tan suave para contar lo que nos pasa, en tiempos tan grotescos.

  14. Veronica Janza dice

    Se me caen los lagrimones, como con todos tus artículos últimamente… gracias por la lucidez y por no prescindir de calidez para transmitirla.
    Estás mejor escritor y periodista que nunca, y te leo hace añares 😉

  15. Víctor Byrnes dice

    Para mi fueron cuatro años con la misma sensación que tenía en los años del proceso, que todo era una mierda y que mañana sería peor. No dejé de estar ni un solo día angustiado, desolado.

  16. Santiago dice

    Tu nota me gusta, pero por momentos me da miedo…

  17. Débora dice

    Gracias, Marcelo por la nota. Es lo que estoy sintiendo! Empiezo por el final: desde Chile y Bolivia, tengo plena conciencia de que vamos a tener que sostener en la calle muchísimas veces. Y siguiendo, ayer a la tarde empecé a llorar de un modo incontenible; empezó con la emoción de que faltaban sólo 3 días. Y siguió con la angustia contenida durante 4 años, de tener que estar fuerte, porque no podíamos permitirnos que lograran hacernos caer. Muchísimas noches de insomnio, pero había que seguir. Porque cada día nos «sorprendíamos»? de tanta maldad, tantos ataques, asesinatos, represiones, persecuciones judiciales, despidos, et.c, etc., y los seguidores regodeándose con todo eso, atacándonos, agrediéndonos, ninguneándonos. Y resistimos; algunos desde lugares mucho más importantes, con luchas muy fuertes, a quienes estoy profundamente agradecida, y otros desde donde podíamos. Gracias otra vez.

  18. María Neder dice

    Gracias !!! de alma a alma…

  19. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Marcelo la clave está en tu bisabuela, en esa «vieja» que le advertía a tu mamá que estaban en peligro. Vos quizás la interpretaste como metiche, soplona, amarga y sin espíritu de aventura. Te salvaba Marcelo y lo hacía en relación a tu osadía. Ella sabía dónde te metías y qué te podía pasar. Ella conocía el peligro que corrías. Ella estuvo en diciembre de 2015 advirtiendo y gritando «peeeepa, peeeepa», que valga la prosa hermosa que imponés, no hace más que llevarme al nombre conque en España conocen a la Constitución de una nueva república.
    Lo nuestro no será un viva la pepa seguramente pero tampoco deberá ser una mierda tal como se advierte en Inglaterra a los que seguramente ya la viven así, de lo contrario no haría falta decírselos.
    El 48,5% de los argentinos no quisimos lo que tuvimos a partir de 2015 y ese mismo 48,5% eligió en 2019 el mismo camino del que no quiso salir.
    Hay militancia, hay memoria, hay un concreto y fuerte movimiento social representado en ese fuerte y firme 48,5% que ya está dando resultados y que permitió que en estos oprobiosos 4 años del gobierno que yo bautizo como «de la mentira trágica», esa tragedia fuera la menor posible. No fueron sólo costras sino algo más profundo, la herida ha calado hondo y movió el alma.
    Hoy tenemos al espíritu más delgado, más chico, más endeble y más retraido, pero lo que nunca pasó es que lo hayan matado y no lo harán, NUNCA JAMÁS.
    Cada uno de nosotros encontró un lugar de militancia que no sabía podía tener y lo hicimos pensando en el conjunto, eso fue lo que logró la resistencia y la existencia del mundo subterráneo que posibilitó el regreso.
    Lo dijo Cristina en el discurso de la noche que se festejó el triunfo, cuando agradeció a los cientos de miles de argentinos que no nos dejamos convencer y a los que no nos convencerán. La batalla cultural está ganada y ellos lo saben porque gastaron el último cartucho que tenían. En un abrir y cerrar de ojos, cuando no tengan los hilos del poder, se caerá por fin la estructura del odio y con ello se terminará una era en la Argentina.
    Estoy convencido de eso.
    Son buenos aires los nuevos aires.

  20. veronica ramenzoni dice

    Me fui con Duhalde de presidente a hacer carrera científica en el exterior y mi repatriación fue la ultima que se firmó en diciembre del 2015. Aterrice en marzo del 2016 con la cabeza llena de ilusiones; me volvía a los 40, a construir y a compartir la experiencia científica acumulada entrenando gente joven. Llevo cuatro años con la maquina parada, sin lograr encontrar los espacios desde donde hacer algo de todo eso que había planteado como futuro. Cuatro años sin entender que está pasando en mi cotidianidad porque todo es puro palo en la rueda, porque como respuesta a las ganas de hacer cosas siempre hay desconfianza de que cualquier futuro distinto del presente sea pensable. Cuatro años sin entender porque mis compatriotas están tan convencidos de que viven en un país de mierda. Cuatro años tratando de explicar a quien me escuche que la visión que tienen de la Argentina y del mundo está distorsionada desde las bases. Cuatro años leyendo diarios de aquí y de afuera con cada vez más miedo por lo que está pasando en términos de descontento social frente a un modelo económico que no ha sabido corregirse luego de la crisis del 2008 y sigue padeciendo sus consecuencias. Si algo me quedó claro de entrada es que lo que nos estaba pasando era un saqueo obsceno; no sentí nunca que hubiera un plan de gobierno sino un plan de des-gobierno, de entrega. Entrega a buitres que se alimentan de carne viva no de carroña y disiento con los que piensan que las manos que orquestaron esto lucen guantes blancos. Están manchadas por la sangre de muchos que le pusieron el cuerpo a esporádicos reclamos y otros tantos que fueron sacrificados con el objetivo de adoctrinar la pasividad desde el miedo. Argentina no era un muerto alistado para el desguace, como no es ahora un fantasma sin futuro. Sí, estamos todos cansados, insomnes, muchos con la panza vacía. Pero estamos despiertos y con la mirada clara de que queremos otra cosa para la patria. Bue, yo por ahora le pongo unas fichas y me quedo a ver que pasa con esperanza de que la necesidad de tranzas y roscas a la que estamos condicionados no le de forma a un futuro que no nos merecemos.

    1. FPV dice

      Dale y date una chance. Sin ustedes, los científicos, seguiremos cayendo en una explotacion primaria y extractivista. Y la filosofía del saqueo…debe terminar! (El Che)

  21. pelusa dice

    podemos agregar algo a tu excelente articulo? Expresas muchas de las ideas y sentimientos que nos atraviesan y -tambien- el angulo de observacion y percepcion desde el cual vivimos estos historicos momentos.
    Yo veo que hay algo asi como un clamor popular de necesaria justicia (que no es venganza) sobre todos los impudicos, antipopulares y corruptos actos de gobierno que formaron parte esencial del ejercicio del poder mafioso de parte de esta ‘gente’ de CAMBIEMOS.
    Como integrante de Carta Abierta te cuento que en la nro 28 hablamos de esta pesadilla (cuyos vahos se disiparan lentamente y de la mano de las politicas reparatorias que esperamos ansiosamente de parte del gobierno popular se llega el 10) y sentimos que valio la pena resistir.

    1. Monica Elisabeth Arias dice

      Cuando me enteré, en 2015, que Macri había ganado, la primera imagen que tuve fue la del elefante entrando al bazar (con perdón de los elefantes reales que, lejos de ser un peligro para los bazares, se extinguen por la caza y la destrucción de sus hábitats. Es curioso como una sigue apelando a las figuras animales para representarse la depredación humana). Seguí, desde Montreal, Canadá, donde vivo hace 15 años, cómo iban haciendo añicos los tesoros de ese querido bazar: las conquistas de los años Kirchneristas y mucho más. Puesto en tus palabras, Marcelo, que expresan bien lo que sentía al enterarme de esa destrucción sistemática, cómo los compatriotas eran asaltados, golpeados y violados. La indignación, el dolor, y la impotencia sólo se hicieron soportables ante la decisión de no dar vuelta la cara, sino ser testigo del despojo, comprender su mecanismo, conocer sus autores, acompañar desde la distancia a aquellos que lo han padecido y le han puesto el cuerpo, y contribuir con mi voto (que en mi caso no es una obligación estatutaria, sino ética), emitido en el Consulado de Montreal, rodeada de otros argentinos que votaban en sentido contrario al mío y, me permito decir, del sentido común. Justamente, la falta de sentido lógico y de apego a la realidad de mucha gente para juzgar al macrismo y los avances de los gobiernos kirchneristas fue uno de los principales motivos de alarma. Yo lo viví incluso en la esfera personal: familiares, incluso cercanos, amigos de la infancia, antiguos compañeros y conocidos que no sólo se han negado a ver la realidad, sino que han reaccionado atacando a quien lo hacía. Para seguir con tu metáfora, se han sumado, por acción u omisión, a esa jauría humana. De más está decir que en el transcurso de estos 4 años he perdido gran parte de esos lazos. A la luz de todo esto y de lo que pasa en la región, me detengo en tu reflexión sobre la necesidad, de aquí en más, de no dejarse llevar por el canto de sirenas del ideal estadounidense o, como ellos lo impusieron al mundo, el «American Dream». Tu «Double duty» me lleva a otro tipo de doble: la doble consciencia, o «Double consciousness» como la definió W. E. B. Du Bois, esa puja imposible de los negros estadounidenses de ser negros y americanos a la vez, siendo que la identidad «americana», en su esencia blanca y racista, destruye toda posibilidad de una identidad negra en sí. Esa doble consciencia se vé en los argentinos que, diciéndose tales, se definen según los cánones de vida y ser “americanos” y desprecian lo local (y ¿qué más local en la Argentina que el Peronismo?). El macrismo tomó esa dualidad y la despojó de su ambigüedad, invitando a habitar la Argentina del lado PRO de la grieta con la promesa de ser (o parecer) rubios, de ojos celestes, ricos, y bendecidos por el supremacista Trump, tirando del otro lado del apartheid la grasa militante de los corruptos K, negros borrachos (esto último tomado de los dichos de una concurrente de la plaza del odio, edición 7D, escuchados, curiosamente, con música de cumbia de fondo, tan asociada al grupo aludido). Esta reactualización de una identidad consolidada en el racismo es parte de la pesada herencia macrista y, a mi parecer, lo que debería definir buena parte de la estrategia de esa lucha espartana que mencionás. Otro autor afro-estadounidense, Ibram X. Kendi, acuñó en su libro How to Be an Antiracist el concepto de “Dueling consciousness” como propuesta para salir de la encerrona identitaria descripta por Du Bois. Kendi sostiene que es necesario duelar esa doble conciencia que persiste en creer que hay LA identidad “Americana”, excluyendo las diferentes identidades “Americanas” o, yo prefiero, estadounidenses. Dicho de otro modo, no hay una forma pura a la que las otras formas deben compararse, aspirar, y someterse. En mi humilde entender, no es posible frenar ni convencer a nadie del 41% montado a la ola fascista, pero es necesario desmontar el clasismo y el racismo, su imbricación, y las otras formas de segregación que han formado la densidad del tejido de esta masa que se llevó todo puesto. Esa, creo, es una tarea 24/7.

  22. Elizabeth dice

    Inevitablemente llore

  23. Nancy dice

    Tu sensibilidad me conmueve!! Gracias

  24. fernanda dice

    gracias por poner en palabras cada uno de mis sentimientos!!

    1. oscar toro dice

      Comparto la idea de los espartanos: tenemos que estar atentos y movilizarnos todas las veces que haga falta. No vivimos en disneylandia. Aca tiene que ser permanente la lucha. Nuestras Madres y Abuelas son el capital heredado. Que lo pario!!

      1. Miguel dice

        Hermoso.

  25. Myriam dice

    Le pusiste palabras a la sensación de muchos que sentimos las secuelas del stress postraumático.
    Gracias!!!!!!!!!!!

  26. Andres dice

    Muy linda nota llena de esperanza. Lo felicito

    1. Graciela dice

      A diferencia de muchos que no creían que todo iba a ser tan grave, yo sí lo sabía, quizás por los años vividos y/o mucha memoria, desde las primarias del 2015 hasta diciembre me cansé de advertir que lo que se venía era la destrucción de nuestro País, imposible creer que alguien que tenía los antecedentes de Macri podía gobernar para el Pueblo, lamentablemente muchos no lo vieron o quisieron ver, incluso los propios. Deseo fervientemente que «la memoria» no vuelva a quedar en blanco y se vuelva a repetir el Despojo a que fuimos sometidos con las pérdidas sobre todo humanas.

  27. Eduardo Tiberi dice

    Marcelo, quería simplemente comentarte, que agradezco tu nota por la claridad del mensaje. No supimos, no quisimos, nos dejamos estar, pero por suerte ( y nuestra elección) volvemos a querer estar en una sociedad normal, y recuperar la dignidad entre iguales. Para mi perdimos todas las cosas comentadas previamente, pero sobre todas ellas la dignidad de la solidaridad entre iguales que como sociedad somos. Un abrazo!!

  28. Silvia dice

    Hermoso!!!!! Mas militantes y presentes que nunca. Para que no se repita. Abrazo

  29. Emilio dice

    La batalla cultural deberá ser la proa de este renovado proyecto

  30. Mangosta dice

    «la desarticulación del lenguaje para vaciarlo de sentido y por ende de poder para construir el mundo…» perdón, suena a «lenguaje inclusive». Si la vida no tiene que ser una mierda, salgamos del laberinto por arriba, que por abajo vamos al abismo. https://mentirlealpueblo.wordpress.com/2019/11/27/cualquiera-puede-ver-lo-que-nos-depara-el-futuro/

  31. Cecilia dice

    FF: Fenómeno Figueras…..
    Alegría y Alertas….
    A seguir militando
    Gracias x tu escrito

    1. Emilio dice

      La batalla cultural deberá ser la proa de este renovado proyecto

    2. Alicia dice

      Gracias !! Esperanzados y alertas!! Qué no nos quiten la alegría!

  32. Oscar dice

    Marcelo querido,muy linda nota,llena de esperanza y de alertas.Hay que seguir día por día,hablando con la gente,hacerle entender que nos merecemos cosas mejores.Que el peronismo no es mala palabra.Fuera del fracaso comunista,es la única tabla de salvación para poder vivir con dignidad en este mundo.Gracias.

    1. Ricardo Finochietto dice

      Gracias Marcelo, Gracias Horacio, gracias por el cohete! gracias a los millones de compañeros anónimos!!! Llegamos! Ahora a ponernos a laburar

  33. Carmen dice

    Querido Marcelo, me llevaste a mi infancia, trepando árboles o muros para robar mandarinas a la hora de la siesta. Yo sí me quebré una gamba, y también me sacaba las cascaritas. Nunca olvidaré aquella siesta, cuando por trepar un muro quedé bajo escombros con la pierna rota, tenía 4 años. La memoria no hay que perderla jamás, fueron demasiados los días amargos, tristes, sin futuro. Adhiero a disfrutar de que volvimos pero sin bajar la guardia. «Ellos» están ahí desde siempre, metamorfoseandose hasta encontrar el momento del golpe siniestro. Mientras tanto brindemos por un mañana esperanzador. Te dejo mi abrazo.
    Carmen

  34. Alfredo Salvatori dice

    Marcelo tengo casi 67 años los cumpliré dentro de 7 días. Te leo siempre, te respeto y te estimo mucho. Mas desde la presentación del libro. Como te imaginaras soy negro, peroncho y amo a esta gente entrante. No soy creyente pero el alivio que siento y disfruto día a día ahora es un bálsamo para mi espiritud. He vivido muchas cosas lindas y horribles pero tenemos que sostener en el tiempo lo conseguido para que no vuelvan nunca mas estos ladrones de PBI. Un abrazo fraternal y peronista.

    1. CARLOS GABRIEL ALARCON dice

      Muy representativo, Marcelo. Tengo 25 años, soy obrero de la construcción, no me sobra nada, tengo el privilegio (cuando debería ser un derecho respetado) de poder comprarme un plato de comida todos los días, pienso en las noches que sentí esa sensación horrible de culpa, por poder hacerlo, por poder comer, tener donde dormir. Pienso también en ese lunes de represión, por reforma previsional, en el cual caí detenido, pienso en los comentario de mi madre, «Jubilada por Cristina», obnubilada creo yo por los zocalos de TN. En fin… sentir que esa percepción y realidad se van, que la cambiamos, me da mucha alegría.
      Me gusta leerte, me gusta saberme de tu lado.

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