La Virgen tiene quien la escuche

La Justicia Federal ordenó retirar a la Virgen Feminista

 

La Justicia finalmente ordenó bajar a la Virgen del pañuelo verde que se exhibía en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. La escultura de la artista Coolpa denominada María Feminista, que en su pañuelo lleva los colores de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, deberá ser instalada en una sala a puertas cerradas con carteles destinados al público para alertar que puede herir sensibilidades y el acceso deberá impedirse a menores de edad.

La escultura integra una muestra de 150 obras de mujeres, lesbianas, trans, travestis y no binaries desarrollada en el marco de la muestra colectiva denominada Para Todes, Tode, por el Plan de lucha de los trabajadores del Conti ante el desabastecimiento de presupuesto. Y está curada por Kekena Corvalán. Desde la inauguración, los trabajadores del espacio y las autoras recibieron mensajes con amenazas de agrupaciones anti-derechos. Uno de los grupos presentó un amparo ante la justicia que la Secretaría de Derechos Humanos y el Ministerio de Justicia no apelaron. La decisión de retirar la obra de la exhibición principal y encerrarla fue tomada por el juez Esteban Furnari del Juzgado Contencioso Administrativo Federal Nº 10.

Los y las trabajadoras del Conti denunciaron la intervención judicial y la actuación de las autoridades nacionales como actos de censura. «Este acto de censura es consecuencia de una medida cautelar, pero no hubiera sido posible —dijeron—, sin el apoyo del Ministerio de Justicia y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que tomaron la repudiable y antidemocrática decisión de no apelar y dar la razón a aquellxs que alegan sentirse ofendidxs en sus creencias religiosas por una obra de arte».

Pocos días después de la inauguración, la Secretaría de Derechos Humanos publicó un twitt con un comunicado en el que buscó despegarse de la obra. Acusaron a la curadora de haber actuado de “mala fe”. Y desde entonces intentaron que ella fuera la responsable de bajarla.

No es la primera vez que ocurre un acto de censura en la ex ESMA, explicaron los trabajadores. En octubre de 2017, por orden de Claudio Avruj también se bajó una escultura llamada Ausencias, de Jakie Simsolo y Adriana Albi, y exhibida en el Archivo Nacional de la Memoria. En ese caso porque remitía a Santiago Maldonado. En 2004 hubo episodios parecidos con la muestra de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta. También ahí hubo grupos fundamentalistas que promovieron activamente la clausura. Pero la obra continuó expuesta por el apoyo fundamental del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Justicia.

«Por nuestra parte, nos honra haber albergado en esta misma sala del Conti la última exhibición que inauguró León en 2013 antes de su muerte», dijeron los trabajadores. «Ni un funcionario ni un juez pueden decidir lo que las personas pueden ver. La libertad de expresión es un derecho garantizado por la Constitución Nacional y la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Constituye, sin dudas, uno de los pilares del sistema democrático que, aunque con baja intensidad, aún logramos conservar. Censurar un hecho artístico es reprimir ideas, creencias, expresiones. Es lesionar la cultura y la libertad creadora. Lxs trabajadorxs del Conti manifestamos nuestro apoyo a Coolpa, a la curadora Kekena Corvalán y a todo el colectivo de creadorxs que integran esta muestra hecha a pulmón, sin ningún apoyo económico institucional».

 

 

 

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1 comentario
  1. Norberto García Sánchez dice

    Como siempre, los liberales no son otra cosa que fachos en suspenso.

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