Las alas chamuscadas

En Italia fueron condenados a perpetua 24 militares chilenos, uruguayos, peruanos y bolivianos

 

A las cinco en punto de la tarde del lunes 8 de julio predominaba la tensión en el Aula Magna de la Corte de Apelaciones de Roma, donde esperaban Justicia familiares de decenas de víctimas del genocidio cometido hace cuatro décadas por las dictaduras latinoamericanas coordinadas por el Plan Cóndor.

El silencio mancomunaba a los familiares de ítalo-latinoamericanos perseguidos, secuestrados, torturados y asesinados, a sus abogados, a altos representantes del Estado Plurinacional de Bolivia y de la República Oriental del Uruguay y a los periodistas, cuando la presidenta del Tribunal, Agatella Giuffrida, “en nombre del pueblo italiano”, comenzó la lectura del veredicto.

Breves fórmulas rituales con los nombres de los imputados, incisos y otras precisiones legales hasta la alegría de escuchar, al fin y bien claro: “La Corte declara responsables del delito de homicidio voluntario pluriagravado” a todos los imputados y “los condena a cadena perpetua”. En algunos casos, además, la pena incluye “aislamiento diurno durante dos años”.

Las víctimas ítalo-latinoamericanas incluidas en este juicio, que se inició en  2015, son 43, de las cuales 6 son argentinos, 4 chilenos y 33 uruguayos.

Los condenados en Apelación a cadena perpetua son 24, entre ellos militares chilenos, uruguayos, peruanos y bolivianos.

Los familiares presentes en el Aula Magna del segundo piso del Piazzale Clodio, sede de los Tribunales, se abrazaron, lloraron, se esperanzaron con la posibilidad de cárcel efectiva para los represores, una sensación de alegría incontenible ante la Justicia que, aunque lenta, se está logrando.

La chilena María Paz Venturelli, la uruguaya Cristina Mihura, el también uruguayo Néstor Gómez con sus dos hijas, su compatriota Zelmar Michelini, el argentino Julio Frondizi y la boliviana Nilda Heredia así lo esperan.

El veredicto de primera instancia, dictado el 17 de enero de 2017, había establecido solo ocho cadenas perpetuas a imputados que ya estaban encarcelados en sus respectivos países y de los cuales dos han fallecido desde esa fecha.

El Tribunal de Apelación confirmó, en consecuencia, esas seis cadenas perpetuas y agregó otras 18 a quienes habían sido absueltos por “prescripción” del delito de secuestro y tortura y “falta de pruebas” en relación al homicidio.

Las cadenas perpetuas no solo abarcan a las cúpulas represivas sino a los responsables individuales.

¿Qué determinó esta modificación que, a primera vista, parece sustancial? El abogado Giancarlo Maniga, quien desde los años ’80 defiende junto a su colega Marcello Gentili a familiares de desaparecidos y asesinados en la Argentina y en otros países latinoamericanos, explica que “la sentencia del Tribunal de Apelación no es diametralmente opuesta a la de primer grado”.

En 2017, agregó, “se construyó el primer círculo, la base, al reconocer por primera vez en Europa la existencia del Plan Cóndor lanzado en Chile” de coordinación represiva entre las dictaduras. “Ahora se confirmó la existencia material de este plan de aniquilamiento de opositores políticos y se amplió el círculo”, explicó.

Los fundamentos de dicha ampliación se conocerán a ciencia cierta dentro de 90 días , cuando el Tribunal publique los fundamentos del dictamen del lunes.

“Todas las conductas están ligadas por el evento final, el homicidio, que unifica todo”. Se trata de una cadena de delitos orientados al “exterminio global” concebido en el Plan Cóndor, no de episodios aislados uno del otro, pues “sin secuestro, que prescribe en Italia, no se hubiera cometido el homicidio, que no ha prescripto”, aclaró Maniga.

La “calesita de emociones” embarga a todos, los togados se sienten “orgullosos como profesionales y como personas”, exultan los abogados Andrea Speranzoni, que hace la V de la victoria, Arturo Salerni y Mario Angelelli, mientras Maniga se siente “emocionado y feliz” pero insiste en esperar los fundamentos y luego la apelación ante el Tribunal de Casación.

El detalle no es menor, pues los condenados y/o los representantes de las víctimas tienen derecho a recurrir el dictamen de segunda instancia y recién después de la sentencia de Casación se hacen efectivas las condenas. No tardará menos de un año.

En este juicio tiene mucha importancia la sentencia definitiva e inapelable de la Casación, en especial en el caso del represor ítalo-uruguayo Jorge Troccoli, quien vive en Italia y puede ser encarcelado en este país.

El resto de los ahora condenados han sido juzgados en ausencia y el dictamen de Casación abre la posibilidad de pedir la extradición a Roma.

El Cohete a la Luna preguntó en la conferencia de prensa del martes, realizada en la sede de la Fundación Lelio Basso de Roma, si en este caso se pediría prisión preventiva por riesgo de fuga. Pero el abogado Speranzzoni, que se ocupó específicamente del recoger pruebas relativas a las acciones represivas en Uruguay, respondió tajante: “No lo sabemos. Es una situación tan complicada y delicada que no se puede hablar en una sede pública”.

Felices, sin duda, pero a seguir esperando y sobre todo luchando sin bajar los brazos.

Fueron muy claros los mensajes de las autoridades uruguayas y bolivianas. “La sentencia de hoy es un profundo logro para la construcción de la Memoria. Es un símbolo y un mensaje, especialmente para los jóvenes. Es un paso más en la lucha y el gobierno boliviano está comprometido en difundir este veredicto”, afirmó Diego Jiménez, viceministro de Transparencia del ministerio de Justicia boliviano, quien asistió a la audiencia del lunes junto al embajador de su país en Italia, Carlos Aparicio, y la presidenta de la Comisión de la Verdad, Nila Heredia. “El ya fallecido dictador García Meza y su lugarteniente Luis Arce Gómez, responsables de crímenes de lesa humanidad, fueron procesados en este juicio. Esto es un mensaje simbólico y una sentencia histórica. América Latina sufre ahora procesos agresivos y esta sentencia sirve para recordar e impedir que se repita. Es un mensaje contra la impunidad en nuestros países y en el mundo”, enfatizó Jiménez.

Heredia, por su parte, recordó los años de lucha en la comisión de Familiares de su país, la creación de la Federación de Familiares Latinoamericanos (Fedefam), junto al sacerdote Juan Vives y al luchador y religioso irlandés Patrick Rice. “Rice, Sacha Artes, la abuela de Carlita Rutilo Artés, y yo nos reunimos por primera vez el 30 y 31 de octubre de 1979 en Bolivia para presentar una nota a la Asamblea de la OEA, solicitando la investigación de las dictaduras en el Cono Sur. Pero el primero de noviembre fue el golpe… Desde entonces seguimos luchando y logramos la Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas. Y seguimos… ellos no están, pero seguimos”, recordó Heredia.

Miguel Toma Sanchís, secretario de la Presidencia uruguaya, dijo el martes que se había comunicado telefónicamente con el presidente Tabaré Vázquez, quien enviaba “un abrazo fraterno” a los familiares, abogados y al pueblo italiano, además del “compromiso de seguir trabajando juntos siempre y hasta las últimas consecuencias en defensa de los derechos humanos”.

Zelmar Michelini , hijo del senador uruguayo asesinado en Buenos Aires en 1976, al recordar a su padre destacó el discurso que en la misma sede romana de la Fundación Lelio Basso, pronunció el destacado político en 1974. “Yo era un niño —contó con emoción y ternura— y mi padre todos los días preparaba su presentación para el Tribunal Russell. Una noche le dije: ‘Tú me duermes o me impides dormir leyendo el discurso’”. De regreso a Buenos Aires comenzaron las amenazas y las persecuciones que culminaron con el asesinato.

Julio Frondizi, quien vive en Italia desde el asesinato de su padre, Silvio, a manos de la AAA en 1974, también siguió de cerca el juicio y el lunes se sumó al homenaje a los mártires italianos de las Fosas Ardeatinas, 335 hombres masacrados por el nazifascismo el 24 de marzo de 1944. “El Cóndor no ha dejado de volar. Ahora está desplegando alas de sombra, agresividad y negacionismo. Como dice Vera Jarach, ‘nunca más al silencio’”, alertó Frondizi.

Julio Frondizi, , la monja Genevieve Jeanningros, el embajador de Bolivia en Italia,y representantes del municipio de Roma, en las fosas ardeatinas.
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