Las palabras y los días

La patria del lenguaje no descansa y, peor aún, a veces inquieta

 

El lenguaje y su uso revelan las formas de pensar de una sociedad en un momento determinado de su historia. Vivimos una época en donde el grado de renovación y movilidad del idioma es veloz, altísimo, sorpresivo y permanente. De modo que cualquier intento de puesta al día tendrá las horas contadas porque siempre habrá una palabra o expresión nueva que desafiará a nuestro conocimiento. En lo que se pensó y tardó en escribirse esta crónica el habla fue y vino varias veces, en modo delivery. Lo que sigue a continuación puede ser tomado como un humilde Pedidos Ya del idioma cotidiano.

  • Hablar (casi) todo el día de dolarización obtura la dolorización, ese catálogo de circunstancias y condiciones vitales, propias y ajenas, que realmente nos duelen a diario.
  • Durante la pandemia seguimos de cerca al sitio Diez Palabras, ideado y sostenido por la colega Marcela Basch. Mientras duró resultó una compañía inteligente y reparadora. A principios de este año hizo público los diez términos que más le guiñaron el ojo en el 2022. Guiño compartido. Ellos fueron: Scaloneta, Muchachos, Campeones, Inflación, Guerra, Magnicidio, Bobo, Messi, Mundial, Amor.

 

 

  • Acierta Basch con ese listado: con varios términos de la decena elegida nos pusimos “manija”. Novedosa expresión que nada tiene que ver con el “darse manija” y, mucho menos, con la manija del baño que sigue sin funcionar. Esta alude a un modo especial de estar atentos, llenos de expectativas, tan enganchados que casi no podemos pensar en otra cosa, hasta que el asunto se parece a una obsesión.
  • En lo que va del 2023 no encontré una expresión más detestable que negacionismo. Pero, claro, que culpa tiene esta palabra de 12 letras. Los condenables son aquellos que con sus actos odiosos la vuelven activa, presente y real. Ninguna me provocó tanta perplejidad como aplicación. No identifiqué una más pretenciosa que conversatorio. Y no tuve cerca a una más prometedora que elegir. Especialmente en el año en que cumplimos 40 años ininterrumpidos de democracia.

 

 

  • Un mensaje para la Real Academia Española de Letras. Primero, aclaren lo de las letras, ¿minúsculas o mayúsculas? Segundo, Francia. Y tercero, circula, proveniente de ese templo de lo hispano parlante, el Diccionario de Dudas. ¿Cuándo sale el Diccionario de Seguridades Lingüisticas?
  • Por el uso excesivo, algunos significantes quedaron insignificantes. La reiterada exposición en medios de comunicación de sus usuarios terminó de liquidar el poco contenido que tenían. “¿Qué quiero decir con esto?” (Maestro, si estás inseguro quiere decir que nada de lo que dijiste sirvió). “De vuelta (o, de nuevo)”. (Hermano, ¿no captaste la genialidad que acabo de decir? Entonces, te lo digo otra vez). “Digamos todo”. (Ideal para posar de objetivos. Si no lo digo me van a caer del otro lado).
  • Fastidio plus y desorientación forte provocan recursos de comunicación publicitaria como Frutalizate (spot de un jugo de frutas), Danetizate (spot de un postre) o UCAlizate (afiche de una universidad privada). Hay muchas más. Agradezco a la editora Lucila Schonfeld que me informa: “Son neologismos. Pueden surgir por composición, por derivación, por préstamo de otras lenguas o, como parece ser el caso, por pura invención”. Después no se agarren la cabeza porque los chicos tropiezan en comprensión de textos o vuelven dramática a la gramática.
  • Un meme hoy cotiza más que mil chistes. Este es del día previo a las PASO: “Dice San Cayetano que si pensás votar a Juntos por el Cambio o a Milei después no le vengas a romper las pelotas”.
  • En una inteligente columna periodística, Rafael Bielsa expresa sinceras condolencias por palabras que supo apreciar y que ya no están en los lugares que solían frecuentar. Da un ejemplo: “Respeto, que viene de respectus, significa prestar atención, apreciar, registrar al otro”. Se lamenta y dice: “Fue reemplazada por espectáculo, ser mirado, exhibirse”.
  • ¿Seguro venís? ¿Alguna vez te fallé? Olvidate. ¿Vamos entonces? Olvidate. Interpreta el periodista Hugo Asch: “El olvido como afirmación. Nada que no hayamos oído en los últimos tiempos”. ¿Será por eso que todavía se nos caracteriza como un pueblo sin memoria?
  • “Se picó”: supremo deseo de conductores y conductoras de radio y televisión para que en sus respectivos espacios se generen enfrentamientos a los gritos, provocaciones y llantos. Un canal se ufana de contar con “los invitados más picantes” mientras que otro promete incluir “los informes más picantes”. El picanteo también es un valor muy apreciado en las redes. Viene a ser una versión 2.0 de lo que hace décadas usan diarios y revistas: “En un canal de televisión se cruzaron…” o “Fulano cruzó a Mengano”. El propósito de generar escándalo quedó viejo.
  • Muletillas de ocasión para zafar con ocurrencia y chapa de actual. “No es un tema menor” (recomendable para coberturas de actualidad política o económica); “De cara al clásico del domingo” (del catálogo del periodismo deportivo, siempre y cuando no se juegue “en la altura de La Paz o de Quito”).
  • Frases en liquidación por cambio de temporada: “Lo que no te mata te fortalece”, “Crisis es oportunidad”, “Hace falta voluntad política”.
  • Una marca de productos alimenticios, envasados, de añeja figuración en almacenes y ahora en supermercados, utiliza como argumento de campaña publicitaria algunos de los dichos políticos más recordados de las décadas recientes. La cosa queda así: “Con (aquí la marca comercial) se come, se unta y se disfruta”; “El que depositó el mejor atún recibirá la mejor tarta de atún”; “¿En qué te has convertido, Mermelada?: en un delicioso cheesecake”; “Ponele más salsa, que se inunde más”; “Esta pizza se remonta de aquí a la estratósfera y de ahí a Italia en una hora y media”. Muy rico todo, pero ¿con estas chanzas no se le da de comer a la antipolítica? La empresa que apela a semejante ingenio es una líder, cabal representante del Partido de los Aumentadores Seriales de Precios.

Como queda visto y leído, la patria del lenguaje no se queda quieta. Y, a veces, inquieta.

 

 

 

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