Lava Jato global

Supremacismo 2.0 en tiempos de guerras económicas y comerciales

 

La publicación de tres notas en el portal The Intercept, firmadas por Glenn Greenwald y Victor Pouggy, han vuelto a poner en evidencia la tríada de dispositivos básicos utilizados para disciplinar a diferentes actores políticos y económicos latinoamericanos, considerados como reacios a someterse a los mandatos de la lógica monopólica trasnacional. [1]

El divulgación de los intercambios realizados a través de la plataforma Telegram, entre el juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, son inentendibles por fuera del entramado estructural que implicó el origen de la investigación del Lava Jato, el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, la posterior detención de Lula Da Silva y las simultáneas persecuciones a dirigentes políticos populares en América Latina, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa.

La ofensiva busca garantizar la supremacía de los intereses estratégicos de quienes se perciben como desafiados por la emergencia de actores estatales o corporativos dinámicos, capaces de disputar espacios de influencia o preponderancia política y económica, y/o de diluir o debilitar la histórica aspiración de control geopolítico estadounidense.

El denominado Lava Jato tuvo su origen en la aplicación de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA, por su sigla en inglés), motorizada y aplicada por el Departamento de Justicia (DOJ) con sede en Washington. Bajo esa norma doméstica, aprobada en 1977, el gobierno de Estados Unidos se arroga la persecución de todos los empresarios y políticos que interfieren (en la actualidad o en forma potencial) en la supremacía de las cadenas de valor coordinadas por las corporaciones trasnacionales monopólicas. En ese marco, cualquier empresa que cotiza en la bolsa de Nueva York, que posee cuentas bancarias en su territorio, tarjetas de crédito o que registra interacciones con alguna empresa radicada en Estados Unidos, puede ser investigada o perseguida, a nivel local o extraterritorial, por el largo brazo de la justicia de la DOJ, sin mediar acuerdos de extradición u otros protocolos jurídicos bilaterales. Esta legislación autoriza a Washington a una literal jurisdicción internacional, ajena al derecho internacional, para perseguir delitos reales o ficticios de corrupción. Dado que es infrecuente la existencia de empresas o particulares que carecen de interacciones a través de cuentas o tarjetas de crédito cuya terminal es Estados Unidos, el mundo entero es pasible de ser espiado, interferido o interdicto.

El portal The Intercept, fundado y dirigido por Greenwald, residente desde hace 14 años en Río de Janeiro, fue el encargado de hacer públicas, junto al diario The Guardian en 2013, las operaciones de espionaje realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra la entonces Presidenta brasileña Dilma Rousseff y la empresa Petrobras, entre otras.[2] Los documentos divulgados, recabados originalmente por el contratista de la NSA Edward Snowden, daban cuenta con lujo de detalles del entramado de investigaciones ilegales articuladas por las distintas agencias de inteligencia y las empresas internacionales de telecomunicaciones, las proveedoras de internet y los responsables de la infraestructura de redes.[3]

Para acceder a las comunicaciones encriptadas de los gobiernos y de las empresas consideradas antagonistas (o capaces de desafiar la hegemonía corporativa estadounidense), la NSA desarrolló los programas PRISM, FAIRVIEW y BLARNEY, idóneos para interceptar comunicaciones, datos encriptados e imágenes provenientes de redes de todo el mundo [4]. Estas aplicaciones, que son actualizadas en forma permanente para sortear contrafuegos y detectores de interferencias, fueron utilizadas tanto para relevar  las conversaciones de la Presidenta de Brasil como para examinar las operaciones comerciales llevadas a cabo por distintas empresas brasileñas con aspiraciones trasnacionales, entre ellas Odebrecht y Petrobras.

Dicha información permitió, gracias a los datos suministrados (o manipulados) por la DOJ, el desmantelamiento de las multinacionales brasileñas y el reparto de las distintas licitaciones entre candorosas empresas estadounidenses que poseen el hándicap de no ser espiadas por la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA). A nivel doméstico, las corporaciones estadounidenses están resguardadas por la IV Enmienda y la Informational Privacy Act, conocida como Privacy Act 124, relativas a la protección de datos, no pasibles de ser registrados por la autoridad pública sin una orden judicial previa fundamentada [5].

 

Una voz en el teléfono

 

El director de Intercept, Glenn Greenwald.

 

Los datos provistos por la NSA que divulgaban los secretos comerciales de Petrobras (nada originales, cotejados con otras gestiones corporativas de empresas de hidrocarburos a nivel global) fueron esgrimidos para derogar en Brasil, en 2017, la Ley 4567, aprobada durante el gobierno del PT, mediante la cual se garantizaba la exclusividad de la explotación del crudo por parte de la empresa estatal. Desde ese momento, gracias a la labor de Michel Temer, refrendada luego por Bolsonaro, lo que pertenecía a la sociedad brasileña pasó a ser extraído, operado y comercializado por Chevron y Royal Dutch Shell. Dos corporaciones en las que sobreabundan los capitales accionarios cuyos titulares son fondos especulativos radicados básicamente en Estados Unidos y en el Reino Unido. Paradójicamente los mismos paquetes accionarios tienen presencia en las mismas empresas de telecomunicaciones, cooperantes de la NSA, con la que se llevaron a cabo las labores de espionaje [6].

En forma sincrónica, las plataformas del tipo FPSO (Unidades flotantes de producción, almacenamiento y transferencia de petróleo y gas) ancladas a unos 200 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, cuadruplicaron las existencias del recurso: de los 40.000 millones de barriles conjeturados para 2013 se pasaron a contabilizar pozos capaces de producir 176.000 millones. Dicha cifra, divulgada por el Instituto Nacional de Aceite y Gas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, equivale a cinco años del total del consumo mundial. La ventaja extra radica en su costo de extracción: alrededor de 8 dólares por barril, muy por debajo del valor promedio de la producción mundial [7].

Otro tanto sucedió con la empresa Embraer, que fue adquirida por Boeing en un 80 %, de su valor accionario (por un monto de U$S 4.200 millones) después de un sistemático esquema de espionaje gestionado por la NSA para impedirle a la empresa estatal brasileña la realización de acuerdos con corporaciones europeas y asiáticas. Dicha operación, ejecutada mediante la aplicación de espionaje ECHELON, fue denunciada por la Comunidad Económica Europea por ser parte de un programa de inteligencia competitiva ilegal para evitar la sinergia entre Embraer y Airbus. La disputa por espacios de influencia corporativa incluyó la pérdida del contrato del grupo francés Thompson-CSF con Embraer por 1300 millones de dólares, en favor de la empresa estadounidense Raytheon, asociada a Boeing, gracias a la información comercial interceptada por ECHELON. Durante ese mismo lapso, Boeing logró impedir el convenio por 6.000 millones de dólares (monto superior al de la venta en 2018) con Arabia Saudita. El contrato, en forma sin dudas fortuita, terminó siendo adjudicada a las corporaciones estadounidenses Boeing y McDonnell-Douglas. Gracias a la NSA, la suma de los contratos perdidos por Embraer (en Europa y Arabia Saudita) suman el doble de la inversión hecha por Boeing para la adquisición de Embraer [8].

La ofensiva lanzada por la NSA también limitó el desarrollo de proyectos estratégicos de defensa nacional, como la construcción de los submarinos nucleares, que fueron caracterizados por el entonces embajador estadounidense en Brasil, Clifford Sobel (según los documentos divulgados por los Wikileaks en 2010), como un “elefante blanco políticamente populista” al que habría que imposibilitar su financiamiento. De acuerdo con un estudio realizado por la consultora GO Associados, la Operación Lava Jato causó una caída del 2,5% en el PIB solamente en 2015 y arrastró a la economía brasileña a una pendiente de la que aún no se pudo recuperar [9].

El modelo de inteligencia competitiva coordinado por los organismos de seguridad de Estados Unidos para darle continuidad forzada a su hegemonía productiva y financiera tiene un caso testigo. El último enero fue publicado en Francia el libro Trampa Americana, de Frederic Pierucci, en el que se detalla cómo el ejecutivo de la empresa energética Alstom, de capitales europeos (el propio Pierucci), fue detenido en el aeropuerto de Nueva York en 2013, acusado de entregar dádivas a corporaciones tailandesas, en el marco de la Ley FCPA. En forma coetánea a su detención, Pierucci formaba parte del conjunto de funcionarios de Alstom opuestos a la venta del paquete accionario a inversores estadounidenses. Condenado a dos años de cárcel bajo el cargo de corrupción en terceros países, escuchó el 23 de abril de 2014, desde la prisión de Wyatt, en Rhode Island, el informe de la adquisición de Alstom por parte del grupo estadounidense General Electric [10].

 

El trípode: medios, jueces y servicios

 

John Bolton en el acto dedicado a la derrotada Brigada 2506, entrenada por la CIA para invadir a Cuba en 1961.

 

El maridaje de espionaje y persecución jurídica se instituye a través de un tercer pilar: las noticias provistas por los medios hegemónicos, también comprometidos, por claros intereses crematísticos, con el Departamento de Estado. Glenn Greenwald, quien obtuvo el premio Pulitzer en 2014 por su análisis e investigación de los materiales divulgados por Edward Snowden, entre ellos un informe detallado sobre el programa estadounidense de asesinatos selectivos, declaró el último martes que la Red O´Globo “es socia, agente y aliada de Moro y [de la cuestionada investigación] del Lava Jato”[11]. Después de calificar a sus responsables editoriales como parte de un “grupo de tareas” detalló cómo sus periodistas se sometieron a un pedido de Moro para que no se reporteara a Lula, a quien consideraban capaz de influir en la campaña electoral en la que terminó venciendo Bolsonaro.

La concentración oligopólica y la defensa irrestricta del modelo neoliberal financiero, caracterizado por la precarización y la exclusión de amplias capas sociales, requiere de la desterritorialización de los países subalternos y la consiguiente búsqueda por desmembrar sus pilares soberanos, tanto jurídicos como económicos.

Las pretensiones de control global, sin embargo, se llevan a cabo en nombre de los valores republicanos y la supremacía de la Justicia, al tiempo que se violan descaradamente los acuerdos básicos del derecho internacional. El último 17 de abril el jefe del departamento de seguridad del gobierno de Donald Trump, John Bolton, celebró eufórico en Miami la fracasada invasión de Bahía de Cochinos de 1961. Una de las frases más aplaudidas de su discurso de homenaje a los mercenarios derrotados fue: “La Doctrina Monroe está viva. Bien viva”.

 

 

[1]. http://bit.ly/31qBQ6R

[2]. Además del espionaje sobre la Presidenta brasileña, la NSA interfirió la comunicación de otros 29 integrantes de su gobierno, entre ellos el entonces secretario de la presidencia, Antonio Palocci y el ex ministro de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo Machado y los embajadores brasileños en París, Ginebra, Bruselas y Washington. http://bit.ly/2WEAxT0

[3]. http://bit.ly/2ReX7eO

[4]. http://bit.ly/2Xa1FZo

[5]. http://bit.ly/2KJPxb4

[6]. https://bbc.in/2F9ETGN y http://bit.ly/2KmX6VI

[7]. http://bit.ly/2WHYXLl

[8]. http://bit.ly/2FbR8mu

[9]. http://bit.ly/2IeeidE

[10]. Un hecho similar sucedió en diciembre pasado con el arresto de la directora financiera de Huawei (y a la vez hija de su fundador), Meng Wanzou, en Vancouver, Canadá, a petición del DOJ, bajo la acusación de violar las sanciones económicas de EE.UU. contra Irán. Uno de los datos más significativos de dicha detención, enmarcada en la denominada guerra comercial que no es más que una búsqueda desesperada por conservar el dominio y la hegemonía mundial, fue la exigencia realizada por las autoridades estadounidenses a las canadienses para que la detenida entregue en forma inmediata todos sus dispositivos electrónicos, ordenadores y contraseñas respectivas, para ser inspeccionadas con carácter de urgente. http://bit.ly/2IGqravhttps://bbc.in/2WJRhIv

[11]. http://bit.ly/2XRFNPS

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9 Comentarios
  1. Jose Luis Fernandez dice

    Gracias muy esclarecedor.

  2. Luis Juan dice

    Estimado Jorge:
    Como diría la ex presidenta: más claro, el agua.
    Una digresión.
    Bajo el título ¿Qué planea Israel en Argentina?, Por Thierry Meyssan | Red Voltaire |, se puede leer:
    Las autoridades argentinas ven con inquietud la compra masiva de tierras en la Patagonia por parte de un multimillonario británico y las «vacaciones» de decenas de miles de soldados israelíes en las propiedades de ese acaudalado personaje.
    En el siglo XIX, el gobierno británico estuvo indeciso entre crear Israel en la actual Uganda, en Argentina o en Palestina. Argentina estaba entonces bajo control del Reino Unido y, por iniciativa del barón francés Maurice de Hirsch, se convirtió en aquel momento en tierra de asilo para los judíos que huían de los pogromos desatados en Europa central.
    En el siglo XX, después del golpe de Estado militar que derrocó al general Juan Domingo Perón, presidente democráticamente electo de Argentina, una corriente antisemita se desarrolló en las fuerzas armadas de ese país. Esa corriente distribuyó un folleto donde se acusaba al nuevo Estado de Israel de estar preparando el «Plan Andinia», para invadir la Patagonia.
    Hoy resulta que, si bien la extrema derecha argentina exageró los hechos en los años 1970, realmente existía un proyecto, que no era de invasión sino de implantación en la Patagonia.
    Todo cambió con la guerra de las Malvinas, en 1982. En ese año, la junta militar argentina en el poder trata de recuperar los archipiélagos de las Malvinas y las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, denunciando su ocupación por la Gran Bretaña desde hace siglo y medio. La ONU reconoce que la reclamación argentina es legítima, pero el Consejo de Seguridad condena el uso de la fuerza para recuperar esos territorios en disputa. Hay de por medio un botín considerable ya que las aguas territoriales de esos archipiélagos dan acceso a las riquezas del continente antártico.
    Al final de la guerra de las Malvinas, que oficialmente dejó más de mil muertos –aunque las cifras oficiales británicas en realidad minimizan las pérdidas humanas–, Londres impone a Buenos Aires un Tratado de Paz particularmente duro, que limita las fuerzas armadas de la República Argentina a su más simple expresión. Incluso se priva a Argentina del control del espacio aéreo del sur de su territorio continental, a favor de la Royal Air Force británica, y se impone a la República Argentina la obligación de informar previamente al Reino Unido de todas sus operaciones.
    En 1992 y 1994, dos atentados extraordinariamente devastadores y sangrientos destruyen sucesivamente la embajada de Israel en Buenos Aires y la sede de la asociación israelita AMIA en la misma ciudad. El primer atentado ocurre en momentos en que los jefes de la inteligencia israelí en Latinoamérica acababan de salir del edificio. El segundo atentado, perpetrado contra la sede de AMIA, tiene lugar durante los trabajos conjuntos de Egipto y Argentina sobre los misiles balísticos Cóndor. Durante el mismo periodo estalla la principal fábrica de misiles Cóndor y tanto el hijo mayor del presidente argentino Carlos Saúl Menem como el hijo mayor del presidente de Siria Haffez al-Assad mueren en sendos accidentes. Las investigaciones sobre todos esos hechos son objeto de numerosas manipulaciones.
    Después de haber designado a Siria como responsable de los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA en la capital argentina, el fiscal Alberto Nisman se vuelve contra Irán, acusándolo de haber ordenado ambos atentados, y contra el Hezbollah, atribuyendo a esa organización libanesa la realización de estos. La hoy ex presidente Cristina Kirchner es acusada de haber negociado la interrupción de los procedimientos legales contra Irán a cambio de un precio ventajoso para las compras de petróleo. Más tarde, el fiscal Nisman es hallado muerto en su apartamento y Cristina Kirchner es inculpada por alta traición. Pero la semana pasada, como en una obra de teatro, se vino abajo todo lo que hasta ahora se daba por sabido: el FBI entregó análisis de ADN que demuestran que el presunto terrorista no está entre los muertos así como la presencia de un cuerpo no identificado. Conclusión: al cabo de 25 años, no se sabe absolutamente nada sobre los atentados de Buenos Aires.
    En el siglo XXI, explotando las ventajas obtenidas en el Tratado impuesto a Argentina después de la guerra de las Malvinas, el Reino Unido e Israel emprenden un nuevo proyecto en la Patagonia.
    El multimillonario británico Joe Lewis adquiere inmensos territorios en el sur de Argentina y en el vecino Chile. La extensión de sus tierras allí cubre varias veces la extensión territorial de todo el Estado de Israel. Esas tierras se hallan en el extremo sur del continente, en la Tierra del Fuego. Incluso rodean el Lago Escondido, impidiendo el acceso al lago [1] a pesar de una decisión de la justicia argentina.
    El multimillonario británico ha construido en esas tierras un aeropuerto privado, con una pista de aterrizaje de 2 kilómetros, capaz de recibir grandes aviones de transporte, tanto civiles como militares.
    Desde el fin de la guerra de las Malvinas, el ejército de Israel organiza para sus soldados «campamentos de vacaciones» en la Patagonia. Cada año, entre 8 000 y 10 000 soldados israelíes pasan 2 semanas de “vacaciones” en las tierras del multimillonario Joe Lewis.
    Si en los años 1970, el ejército argentino señaló la construcción de 25 000 alojamientos –vacíos–, dando lugar al mito del plan Andinia, hoy parece que se han construido cientos de miles más. Es incluso imposible verificar el estado de realización de esos trabajos, por tratarse de tierras privadas y porque Google Earth neutraliza las imágenes satelitales de esa zona, procediendo así exactamente como lo hace con las instalaciones militares de la OTAN.
    Mientras tanto, el vecino Chile ha cedido a Israel parte de una base militar que posee en la zona. Allí se han cavado túneles para facilitar la vida ante los rigores del invierno polar.
    Por su parte, los indios mapuches que pueblan la Patagonia, tanto en Argentina como en Chile, quedaron sorprendidos con la noticia de la reactivación, en Londres, de la “Resistencia Ancestral Mapuche” (RAM), una misteriosa organización que reclama la independencia. Inicialmente acusada de ser una vieja asociación recuperada por los servicios secretos argentinos, la RAM es vista hoy por la izquierda como un movimiento secesionista legítimo, pero los líderes mapuches la denuncian como un ente financiado por George Soros.
    El 15 de noviembre de 2017, la marina de guerra argentina perdió todo contacto con su submarino ARA San Juan, finalmente declarado como hundido con toda su tripulación. El ARA San Juan era uno de los 2 submarinos de propulsión diesel-eléctrica que constituían el orgullo de la pequeña marina de guerra argentina. La Comisión Preparatoria de la CTBTO (Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, siglas en inglés) anunció haber registrado un fenómeno acústico inhabitual en Atlántico, cerca de la zona desde donde procedía la última señal recibida del ARA San Juan. El gobierno argentino reconoció finalmente que el submarino perdido estaba realizando una «misión secreta», cuya naturaleza no se precisó y sobre la cual se había informado a Londres. El Pentágono estaba participando en la búsqueda y la marina de guerra rusa contribuyó con el envío de un drone submarino capaz de explorar el fondo marino a 6 000 metros de profundidad, sin encontrar nada. Todo parece indicar que el ARA San Juan estalló bajo el agua. La prensa argentina está convencida de que chocó con una mina o fue destruido por un torpedo enemigo.
    Por el momento, es imposible determinar si Israel está implicado en un programa de explotación del continente antártico o si está construyendo una base para el repliegue en caso de derrota en Palestina.
    http://www.annurtv.com/nota/48674-opinion-que-planea-israel-en-argentina.html

  3. Molinero dice

    Nunca se apartaron ni un milímetro de sus politicas de dominación. Me impresionan por eso. Desde Monroe para acá tuvieron en claro lo que querían y lo lograron.

  4. Raquel dice

    Excelente artículo !

  5. Pacífico Egüez dice

    Es una buena comuna deopinion

  6. Victoria dice

    Excelente nota. Como de costumbre.

  7. carlos sanchez dice

    Como siempre muy bueno y esclarecedor y muy bien relatado el articulo (muy bueno tu estilo para escribir, se entiende todo), espero que tus colegas y los aparatos que se dicen políticos lo lean a ver si aprenden algo…!!!

  8. Stella Capriata dice

    Exaustiva y alarmante documentación y sus fuentes.
    Ante semejante entramado de intereses imperialistas ( que llevan mucho tiempo teniéndolos), tiro una pregunta desde la desesperanza, sabiendo que no habrá respuesta. ¿Como seguimos como país independiente? ¿Como todo nuestro pueblo toma conciencia de las maniobras que estás publicando?
    Gracias Jorge por echar luz, muchos viven en
    La negación y oscuridad absoluta.

  9. Leonardo dice

    Impresionante asustan realmente los recursos del imperio gracias Jorge excelente como siempre.

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