LIBERACIÓN O DEPENDENCIA

No es un eslogan setentista, sino una dramática condición presente, expandida de la economía a la política

 

Sin argumentos para sostener la falsedad de la existencia de empapelamiento de la economía supuestamente provocado por un exceso de emisión, y privados de cualquier alquimia que les permita sacar de la galera datos con los cuales puedan fundamentar el diagnóstico monetarista, respecto de que la inflación está siendo provocada por un exceso de demanda debido a un desmadre del circulante de dinero, los intelectuales orgánicos del neoliberalismo se escabullen hacia planteos sustitutos con los que pretenden esgrimir un desaguisado macroeconómico inexistente. Siempre están embarcados en fundamentar la implementación de una política de ajuste. La patinada de Carlos Pagni en su nuevo capítulo de Odisea Argentina, al presentar montos nominales correspondientes a distintos períodos y otros que sólo constituían pronósticos o tendencias y estimaciones futuras, esgrimidos para auxiliar al político Santilli, quien es impune para hablar de lo que no sabe, o dando por supuesta la ignorancia de quienes lo escuchan, motivó el intento de corrección del operador periodístico, pero cambiando el foco de la crítica para mantener la descripción calamitosa de la macroeconomía. El empapelamiento, en su nueva versión, no tenía como consecuencia la disparada de precios. Ahora se trataba de destacar una cuestión fiscal. El Estado emitía y para que esa emisión no provocara un exceso de billetes, el BCRA los absorbía con las Leliqs por las cuales pagaba intereses que agravaban el déficit fiscal, aseguraba Pagni. El descubrimiento derivaba a la comparación del costo de los intereses devengados por las Leliqs y los intereses que se debían pagar al FMI por el endeudamiento del gobierno de Macri, en el cual tuvo un rol destacado su ex economista estrella, Nicolás Dujovne, quien pegara el salto de su programa al Ministerio de Economía. Dujovne había reconocido la ventaja que heredaba el gobierno de la Alianza Cambiemos, cuando afirmó que el país estaba desendeudado en demasía y, estimulara con esa observación, el ímpetu endeudador de la nueva gestión. Pagni en Odisea minimizó los intereses a pagar al FMI comparándolos con los devengados por las Leliqs.

En tal sentido conviene precisar los argumentos que desarman la nueva falsía de una intelectualidad del poder que hoy brega denodadamente por impulsar el ajuste en el país:

  • Los intereses de las Leliqs están nominados en pesos y la deuda con el FMI, en dólares. Esto renueva la necesidad de hacer tan importante distinción. La Argentina emite pesos y no puede emitir dólares. La política monetaria en pesos la maneja el país, eventualmente podrá aumentar los impuestos, o el aumento de estos se producirá por el crecimiento del nivel de actividad y entonces podrá liberar Leliqs para compensar la contracción de la liquidez producto de la mayor recaudación. Pero si no llegara a ocurrir esto, podría emitir para disminuir el stock de títulos y de ese modo disminuir el peso de los intereses de las Leliqs.
  • Actualmente el Tesoro está emitiendo títulos, los cuales se suscriben voluntariamente por tomadores, conformándose así un mercado de deuda en pesos. Esto está permitiendo reducir la emisión de Leliqs. El mercado en moneda local no está sujeto a riesgo de default.
  • También se están estimulando las colocaciones en pases, que devengan una tasa de interés menor que las Leliqs, aunque son en plazos menores y favorecen una mayor volatilidad de los mecanismos de regulación monetaria.
  • Las Leliqs no son de acceso al público en general, ni tampoco un instrumento de especulación de los capitales de corto plazo como fueron las Lebacs, siendo un stock sujeto a refinanciación con letras de más largo plazo en forma voluntaria o por cambios en la política de regulación de la liquidez.
  • Pagni se acuerda de las Leliqs cuando el FMI endurece su política frente a los países deudores y dice que está estudiando incluir el déficit cuasi-fiscal como variable de análisis en las políticas de ajuste. Como otros intelectuales adherentes a las recomendaciones del poder global, se suma a este rumbo de endurecimiento del FMI.
  • Comparar los intereses que devengan las Leliqs (que de hecho se capitalizan y no se pagan) con los intereses a pagarle al FMI, es como sumar pepitas de oro con el berro y la manzanilla, que tienen la virtud de crecer solos.

Que se afirme esta diferencia para criticar una lógica de razonamiento aviesamente utilizada para confundir al pueblo, no implica hacer una apologética del manejo que se ha hecho del déficit cuasi-fiscal. Es cierto que se acumulan intereses y que el stock de Leliqs aumenta. También que su tasa de interés constituye un subsidio a las entidades financiera y que ese subsidio ha sido útil durante la pandemia para financiar a tasa de promoción a sectores productivos, actividades y sectores de la población. Pero además es verdad que el sistema financiero es una de las actividades más rentables de la economía, y hace tiempo que eso debe ser corregido, porque es injusto y antiproductivo. Por lo tanto, la comodidad de las tasas de Leliqs no merece aprobación.

La cuestión fiscal

Respecto de ésta se enumeran las siguientes apreciaciones:

  1. El déficit fiscal actual requiere de un financiamiento que disminuirá con el crecimiento de la economía. De hecho la recuperación económica ya está mostrando una mejor recaudación.
  2. El resultado fiscal óptimo no es el de equilibrio del presupuesto, sino aquél que favorece el desarrollo económico, la mayor igualdad social y las mejores condiciones y nivel de empleo. En una economía con capacidad instalada ociosa y un nivel de desempleo significativo, con carencias de infraestructura para el despliegue de un crecimiento más enérgico, ese resultado fiscal óptimo en general supone un determinado nivel de déficit.
  3. La Argentina requiere de una reforma tributaria que mejore la equidad en la distribución de las cargas tributarias, una mejor administración del sistema que proporcione un acrecentamiento de la recaudación – el elemento central para este objetivo es el combate a la evasión y el destierro de la permanente fuga de capitales. Esa reforma impositiva tiene que sumar a estos objetivos un aumento de la presión tributaria que la lleve a un nivel compatible con el objetivo de una Argentina humanista, que supere definitivamente los estragos del neoliberalismo.
  4. Una fiscalidad adecuada debe contemplar una mejor asignación y un crecimiento sustancial del gasto público, con independencia de su forma de financiamiento. Una política de desarrollo requiere de un Plan que tenga al Estado como protagonista clave, esta es su llave maestra. Es la perspectiva de la economía del desarrollo para la independencia económica, opuesta a la lógica de una mirada que piensa que el progreso nacional devendrá de la invasión de capitales externos sumada a los estímulos ofertistas que debiliten a la clase trabajadora y llenen de prebendas a los dueños de los medios de producción privados.

Esta última consideración resulta esencial a la hora de evaluar el sentido y la lógica de la discusión de las condiciones de refinanciación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

 

La renegociación de la deuda: una disputa clave

El principio decisivo con el que asumió el gobierno de Alberto Fernández respecto de la deuda es que la Argentina no haría reformas estructurales ni aceptaría condicionamientos para refinanciar la deuda. Menos que menos entonces debería hacerlo presentando programas para la consideración y aceptación por parte del FMI. Sin embargo, el nuevo Braden que se dispone a asumir la embajada norteamericana en el país, que no es funcionario del organismo multilateral sino diplomático de la superpotencia que tiene el poder de veto en él, declara sin velos que Argentina debe entregar un programa.

Pero no se trata sólo de las palabras del nuevo embajador, Marc Stanley, sino del poder económico y mediático local, tan entusiasta del ajuste como el organismo que vela por la profundización del proceso de financiarización de la economía internacional, y  que, a la vez, subsuma las autonomías de todas las naciones, sobre todo de las sometidas a la condición de dependencia periférica. Por ejemplo, Clarín del 3 de noviembre dice en una nota sin firma de su página 3 que “Guzmán presentó un rojo primario presupuestado del 3% para 2022. El FMI exige un número menor. O sea, un ajuste fiscal mayor además de reformas en el mercado de trabajo y [tener] en cuenta a la transparencia del gasto”. Si el FMI quiere discutir sobre la autonomía del manejo del presupuesto, el nivel del gasto y reformas laborales, entonces desea avasallar la independencia económica del país. El diario naturaliza el propósito de profundizar la dependencia de la Nación. El mismo día, el periodista Carlos Burgueño, en una nota de Ambito Financiero, afirma que el acuerdo de “facilidades extendidas” depende de cuatro personas a quienes llama los cuatro jinetes del apocalipsis, que son cuatro norteamericanos influyentes, ya que los Estados Unidos tienen el 17% de los votos y el acuerdo depende de la aprobación de más del 85% de los sufragios. Burgueño agrega que tres de ellos “deberán resolver el contenido final del ‘Facilidades Extendidas’ en sus tiempos, formas y metas fiscales y cambiarias, financieras y macroeconómicas en general”. Si lo que Burgueño anticipa fuera cierto, la Argentina entregará el diseño de su política económica a esos tres influyentes, a quienes se sumaría el cuarto jinete, nada menos que Biden. Con esta perspectiva la categoría de dependencia no puede ser etiquetada de un slogan setentista, sino de una dramática condición del presente, no reducida a una lógica estructural de la economía sino expandida también a la política. Los burócratas protagonistas de la financiarización definirían la política de un país de desarrollo medio con un despliegue cultural envidiable por muchas potencias.

Como el Presidente afirmó desde el principio de su gobierno el carácter del pago de la deuda que el FMI otorgó para financiar la campaña de Macri, debe ser efectuado en plazos que no obstaculicen el desarrollo, con las quitas necesarias que hagan sustentable su servicio, y con la actitud irrenunciable de la soberanía argentina en la determinación de su política económica. Cualquier discusión y acuerdo que evada esta posición deben ser evitados y rechazados.

 

Juan Perón en La hora de los pueblos

“No somos como algunos nos califican, países subdesarrollados, somos países esquilmados desde fuera y destrozados desde los centros vernáculos de la oligarquía, que solo se interesan de ganar, sin importarles ni mucho ni poco hacerlo a expensas de una Patria… Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del Presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y… destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo de Gobierno, para investigar a este ‘monstruo tan peligroso’ nacido… de los sospechosos acuerdos de Bretton Woods. El resultado de ese informe fue claro y preciso: en síntesis se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo… Ha pasado mucho tiempo y en casi todos los países adheridos al famoso Fondo Monetario Internacional se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este Fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del ‘Mundo Libre’, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida. Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás”.

 

 

 

La advertencia de Perón resulta tan clara como la decisión de no participar del organismo multilateral que tomó. Ejemplo imitado por Néstor Kirchner cuando adoptó la decisión de cancelar totalmente la deuda del país para emancipar la política económica de los condicionamientos del capital financiero internacional. Al gobierno de Fernández le aguarda una dura situación, el nivel de endeudamiento irracional con que el acuerdo Cambiemos-FMI entregó el poder al Frente de Todos. La condición para pagar la deuda, con la que se pretendió —y pretende— someter a un país libre, debe ser que la política económica sea exclusivamente decidida por el pueblo argentino para su autonomía y la construcción de mayor igualdad.

Ningún ajuste. Soberanía Política. Independencia Económica y Justicia Social.

 

 

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