Los archivos en un mundo donde todo se guarda

Entrevista a Trudy Huskamp Peterson, experta del Consejo Internacional de Archivos

 

Trudy Huskamp Peterson es activista de la preservación y acceso a los archivos. Conoce los pasillos de los organismos internacionales, recorre países y desde su experiencia sostiene que “el acceso a los archivos empodera a la gente”. Por primera vez en Buenos Aires, habla de los desafíos, de su importancia para investigar crímenes de las dictaduras y violaciones a los derechos humanos actuales como contaminación ambiental o trabajo esclavo. Pero también señala los desafíos  que presentan un mundo apocalíptico donde todo comienza a guardarse. «Muchas violaciones a los derechos humanos hoy son documentadas electrónicamente —dice—, entonces tenemos que ganar conocimiento acerca de cómo preservar esos archivos electrónicos: cómo controlarlos, ponerlos bajo custodia y asegurarnos que sea confiable la forma en que los obtenemos».

Peterson es archivista, doctorada en historia por la Universidad de Iowa (Estados Unidos), conferencista internacional y autora de decenas de artículos y libros. Hizo una larga carrera en la Administración Nacional de Archivos de Estados Unidos donde llegó a ocupar la dirección durante los primeros años de la administración demócrata de Bill Clinton, siendo además la primera mujer en alcanzarlo. Fue presidenta y miembro del consejo directivo de la Sociedad de Archivistas Americanos y vicepresidenta del Consejo Internacional de Archivos (ICA), con sede en París. Fue consultora del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, la Organización Mundial de la Salud y tuvo gran experiencia en el asesoramiento de Comisiones de la Verdad, cortes especiales y procesos judiciales en Sudáfrica, Honduras, Sierra Leona y Guatemala.

 

Trudy Peterson, en una imagen de archivo (foto principal) y hoy. Foto: Gonzalo Magliano.

 

Llegó a Argentina como representante del Grupo de Trabajo de Derechos Humanos del Consejo Internacional de Archivos, invitada a la Conferencia Internacional sobre Archivos y Derechos Humanos que organizó el CIPDH. Entre conferencias y talleres de trabajo, se tomó unos minutos para dialogar sobre ese mundo que tiene entre las manos.

¿Cuáles son las problemáticas más importantes que aparecen en encuentros de este tipo?

La mayor problemática que sobreviene una y otra vez es la cuestión del acceso. Para los defensores de derechos humanos, sobre todo en relación a los archivos de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas, el problema gira mayormente en torno al secreto. El segundo punto fue el impacto de las nuevas tecnologías en este asunto, tanto en lo que se refiere a generar archivos como a la implementación de software que permitan extraer información de formas más sencillas que las que conocemos hasta ahora. El problema es que la preservación a largo plazo de la información digital es muy costosa, ya sea para documentos digitalizados como para los creados ya digitalmente.

¿Cómo se pueden mejorar los procesos de trabajo de archivos vinculados a derechos humanos?

Permítanme hacer un poco de historia. En 2003, el Consejo Internacional de Archivos se reunió en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. En esa oportunidad, se hizo hincapié en la importancia que los archivos tienen para los procesos de conformación de las comisiones de verdad. A partir de allí, un grupo de personas del ICA decidió crear un pequeño grupo de trabajo sobre derechos humanos. Cuando me hice cargo de la presidencia de ese grupo en 2009, vi que archivistas nacionales y estatales estaban muy preocupados acerca de lo que este grupo haría, porque creían que el objetivo era algo esencialmente opuesto a su trabajo. Entonces, mi idea fue que debíamos generar conciencia acerca de la existencia de una gran variedad de archivos relacionados con los derechos humanos: los archivos empresariales, de ONGs, médicos, religiosos, educacionales. Desde entonces tomamos la tarea de generar una gaceta mensual para demostrar esta gran variedad y para decirle a la gente: “estamos involucrados todos juntos en este asunto”.

En relación al problema muy actual de las empresas, sabemos que son archivos privados pero, ¿cómo es posible que no estén disponibles para la investigación cuando aparecen involucradas en violaciones a derechos humanos?

Déjenme dar dos respuestas. La respuesta formal es que hace algunos años, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas solicitó un documento sobre el rol de las empresas en relación a los derechos humanos y fue designado el profesor John Ruggie para la tarea. El reporte fue aceptado por el Consejo, con la declaración adicional de que cada año debía realizarse un encuentro para discutir el problema y conocer los progresos para persuadir a las empresas que también tienen responsabilidad sobre el tema. Hasta ahora han tenido cinco o seis reuniones anuales y nosotros en el Grupo de Trabajo de Archivos y Derechos Humanos estamos muy decepcionados, porque vemos que el documento fue aceptado por las empresas, pero no ha mencionado nada en relación a que el problema no puede ser abordado sin el acceso a los archivos. El año pasado, dos miembros de nuestro grupo asistieron al encuentro anual del Grupo de Trabajo de Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas e hicieron una presentación, excelente por cierto, sobre el rol de los archivos. Ahora hemos respondido a sus llamados acerca de cómo intervenir o cómo resolver situaciones problemáticas entre las empresas y las personas que han sido afectadas, evitando recurrir a la justicia. Hemos enviado un informe sobre esto, por lo cual seguimos insistiendo en esta idea sobre los archivos empresariales: los “principios básicos sobre el papel de archiveros y gestores de documentos en la defensa de los derechos humanos” están escritos para todos, para los archivos empresariales, los religiosos y muchos más. El problema es que las empresas pagan y entonces determinan cómo es el acceso a los archivos. Ahora estoy convencida que tenemos que trabajar a nivel nacional, hicimos lo que pudimos y seguiremos haciéndolo a nivel internacional, pero tenemos que tomar la opción local.

Usted presentó aquí una iniciativa llamada “Principios guía para refugios seguros de archivos en riesgo”. ¿De qué se trata?

Un grupo de personas apoyadas por el gobierno suizo desarrolló una propuesta que consiste en facilitar la preservación para papeles, documentos o fotografías de individuos, organizaciones o gobiernos que están en riesgo por cuestiones de guerra, conflicto o cambio climático. La idea es que esos papeles puedan ser preservados por alguna institución anfitriona en alguna parte del mundo mientras persiste el período de riesgo. La iniciativa ahora está bajo revisión del ICA y quizás también lo logremos en UNESCO. Sería una doble operación de blindaje. Swisspeace va a coordinar la operación, haciendo el enlace.

¿Existen experiencias que ya han resultado?

Claro. Estuve involucrada en cinco experiencias. Un caso es Siria. Contactamos a nuestros colegas de allí con el Archivo Nacional de Finlandia que tomó el desafío y está guardando una copia de seguridad, no los originales. Algunas instituciones no van a tomar archivos gubernamentales. Hay una organización, por ejemplo, en Malmö que es Suecia que no lo hace, pero sí guardará archivos de escritores o periodistas que están en riesgo.

¿Cuáles son los desafíos para los archivistas en el contexto de las nuevas violaciones a los derechos humanos?

Podría responder de dos maneras. Por un lado, los archivistas tenemos que dejar de pensar en ser también programadores de computación. Tenemos que reconocer que trabajamos con programadores, pero no lo somos. Estamos perdiendo el tiempo tratando de hacer lo que otro profesional puede hacer. En el nuevo mundo, tenemos que trabajar juntos. Lo segundo es que muchas violaciones a los derechos humanos hoy son documentadas electrónicamente. Me refiero por ejemplo al caso de China. La policía en China oriental está recogiendo muchísimos datos, generando un gran archivo y también está haciendo funcionar —sobre esos datos— un algoritmo para descubrir quién parece ser una amenaza para ellos en el futuro.

 

 

* Mariana Nazar es historiadora y archivista, es la responsable del Programa de Capacitación del Archivo General de la Nación.

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