Los demonios de Mauricio

Macri se lanza a la captura del voto de la familia militar con un acto por un ataque montonero de 1975

 

Mauricio Macri encabezó un acto para homenajear a los soldados caídos en el copamiento del regimiento de infantería de Monte 29 de Formosa durante una operación de Montoneros en 1975. Parte de la campaña y un intento por capturar el voto de la familia militar que apoyó mayoritariamente al ex carapintada y funcionario de Cambiemos Juan José Gómez Centurión, el Presidente hizo lo propio para resucitar la teoría de los dos demonios.

 

El mensaje

Aunque todos los años la conmemoración se hace en Formosa, Macri la mudó este año al Regimiento Patricios de Palermo. Por comodidad. Entregó ofrendas florales a los familiares de los trece soldados, que estuvieron sentados en primera fila con fotos de los suyos. El mensaje presidencial no superó los cuatro minutos, incluidas las frases repetidas en las que Macri se reafirmaba en su solemnidad.

“Nos lo debíamos como sociedad. Durante mucho tiempo, el Estado guardó silencio frente a las víctimas, silencio que duele”, dijo después de anunciar que en la semana iba a firmar un decreto para otorgarles un subsidio extraordinario a los familiares, que tramitará el Ministerio de Defensa.

“El terror y la violencia de los ’70 –agregó, sin hacer ningún tipo de diferenciación ni consideraciones respecto a los crímenes de Estado– debe ser recordado como un capítulo oscuro de nuestra historia, como ese país al que nunca más, nunca más, queremos volver”.

El macrismo, desde su llegada e incluso en su retirada, intentó una versión de los dos demonios reloaded, como dice el sociólogo Daniel Feierstein. Ya no, como en los años ’80, para avalar el enjuiciamiento de los militares ante los ojos de una sociedad que veía con desconfianza a las víctimas, sino para dar vuelta la ecuación.

 

Las presencias

A las espaldas de Macri estaban sentados Oscar Aguad, Claudio Pasqualini (jefe del Ejército) y Bari del Valle Sosa (Estado Mayor). En la primera hilera de sillas se acomodaban Miguel Pichetto, Fulvio Pompeo, Claudio Avruj –infaltable en los actos militares– y Pablo Avelluto. Cerca de ellos se habían acomodado dirigentes de organizaciones de “memoria completa”, que sacaban fotos y grababan videos para las redes.

Avelluto atizó durante la última semana la discusión sobre la “violencia política” –línea discursiva que Macri sostuvo en el escueto mensaje– al salir a polemizar con una entrevista de Horacio González en la agencia Paco Urondo, en la que sostenía que había que reescribir la historia argentina incluyendo una valoración positiva de la guerrilla de los años ’70.

Desde hace años, Avelluto promueve distintas iniciativas vinculadas al “diálogo”, como lo plasmó el documental que produjo entre Graciela Fernández Meijide y el ex montonero Héctor Leis. En estos diálogos sobre la violencia política hay una presencia fantasmagórica, la de los perpetradores – como si ellos no tuvieran nada que decir.

 

 

La campaña

Macri está preocupado por recortar los más de quince puntos que lo separa de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández. Su presencia en el acto se inscribe en esa lógica y en el afán de recuperar los votos que se le escurren al gobierno por derecha.

La agenda del viernes no hizo mucho por disimular que las actividades estaban diseñadas para la captura del voto de la familia militar. A la tarde, después del acto en el Regimiento Patricios, participó de un acto del #SíSePuede con María Eugenia Vidal en la plaza de Bahía Blanca, después de visitar la base naval de Puerto Belgrano – según consignó la agencia Télam.

Fue durante la gestión de Macri que el ejército instauró un calendario para conmemorar a los caídos durante ataques y tomas de cuarteles en manos de las organizaciones guerrilleras. Lo hizo el anterior jefe de la fuerza, Diego Suñer, un mes antes de ser relevado por el propio Macri. En su discurso de despedida, Suñer contó con el acompañamiento de esposas y familiares de genocidas presos. La salida de Suñer estuvo vinculada a su oposición a la reforma de las fuerzas armadas planteada por el macrismo y especialmente, como señaló el director de El Cohete, a que el gobierno metiera la mano en el manejo de la caja.

 

 

Las reparaciones

Antes de las PASO, Avruj anunció que –con el beneplácito de Macri y del ministro de Justicia, Germán Garavano– se iba a hacer una auditoría total de las reparaciones otorgadas a las víctimas del terrorismo de Estado. Lo hizo utilizando la presentación de una denuncia por Jovina Luna, hermana de un conscripto muerto en el ataque al regimiento.

La denuncia por defraudación a la administración pública quedó radicada en el juzgado de Daniel Rafecas, el juez que tiene a su cargo la investigación sobre los crímenes en el Primer Cuerpo de Ejército y que más impulsó las investigaciones por delitos de lesa humanidad en los tribunales de Comodoro Py. Según pudo saber El Cohete, se tomaron algunas medidas preliminares –como averiguar si hay causas similares a la denuncia de Luna en otros juzgados– y el fiscal a cargo, Ramiro González, ni siquiera decidió si se debe abrir la investigación.

El anuncio de la auditoría de Avruj fue parte de la campaña, un intento por reflotar la línea del “curro de los derechos humanos” con la que Macri se lanzó a la carrera presidencial a fines de 2014. No hay siquiera una causa abierta por las reparaciones en Formosa – mucho menos por el resto de las indemnizaciones.

Un alto funcionario del Ministerio de Justicia descartó anuncios sobre la tan mentada auditoría. Como contó este medio, las reparaciones a los combatientes montoneros ejecutados en el ataque empezaron a pagarse durante el gobierno de la Alianza, ni siquiera durante el kirchnerismo.

 

 

El Parque

Desde la web de la Casa Rosada denunciaron el viernes que los nombres de los trece “miembros de la organización guerrillera” fueron agregados durante el kirchnerismo en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado. Es decir, en el Parque de la Memoria, un espacio que quieren visitar todos los líderes mundiales.

El Parque es, además, co-gestionado por organismos de derechos humanos, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el gobierno de la Ciudad. Nada tiene que ver el gobierno nacional con el Parque, sí la Ciudad que él gobernó desde 2007 hasta 2015, y que, desde entonces, quedó en manos de su delfín Horacio Rodríguez Larreta.

¡La sorpresa que va a llevarse Mauricio cuando se entere!

 

Macri en el Parque de la Memoria con Barack Obama, frente al Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado.

 

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1 comentario
  1. Lujan dice

    Que emotivo. Del -solo x 64 días más- Excmo. jefe de estado, ninguna duda acerca de su apego al proceder sobre lo social de aquél único demonio…. El pueblo argentino no permitirá jamás dar vuelta la ecuación… NI OLVIDO NI PERDÓN,

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