LOS MISERABLES

Un pedido de tregua que terminó en una amenaza

 

La causa Indalo con peritaje al celular de Fabián Pepín Rodríguez Simón abre una línea directa al ex Presidente que la investigación de espionaje aproximó hasta las puertas de la Casa Rosada. Así lo dijo esta semana Carlos Beraldi, representante del empresario Fabián de Sousa, quien pidió al juzgado de María Servini prohibir la salida del país y trabar embargo al aún diputado del Parlasur. La causa busca dos datos. Entender el rol de Pepín Rodríguez Simón como mandadero de Mauricio Macri. Y confirmar su cara más oscura, el fuera de campo que en ocasiones tiene lógica de sicariato. El Cohete recogió dos testimonios. Uno avanza sobre la primera línea, y proviene del entorno del ex Procurador del Tesoro Carlos Balbín, con 40 llamados con Pepín Rodríguez Simón entre julio y diciembre de 2017. El otro de quien viralizó la foto del casamiento de la hija Pepín, con Rosenkrantz como invitado: integrante de un chat de familia, Gabriel de Vedia es más conocido como fiscal y menos conocido como primo hermano de Soledad de Vedia, madre de la muchacha del casamiento y ex esposa de Pepín. Vía esa relación de familia, en octubre de 2017 De Vedia buscó a Pepín. Estaba desesperado. El gobierno intentaba echar a la Procuradora Alejandra Gils Carbó. Lo vio en Casa Rosada. Y le dijo:

–¿No se puede acabar la persecución?

–Mirá –dijo Pepín—, si vos me traes la renuncia, la persecución obvio que se acaba.

–Pero ella no va a renunciar.

–Y bueno –dijo—, meteremos presas a las hijas, y a ella.

Y agregó:

–Va por el orden que digo primero.

La reunión se hizo el jueves 26 de octubre de 2017. Alejandra Gils Carbó renunció el lunes 30.

 

Aquí parte del audio:

 

Gabriel de Vedia.

 

 

 

El otro Balbín

Rodríguez Simón era formalmente diputado del Parlasur. Y director de YPF. Los libros de entradas y salidas de la Casa Rosada lo muestran desde siempre con ingresos casi cotidianos pero hasta ahora no se sabía que tenía despacho en Balcarce 50 compartido con José Torello, apoderado del PRO, jefe de asesores del Presidente. De Vedia lo vio en ese lugar. Pero también ahí lo veía Carlos Balbín, que consideraba a Pepín su interlocutor con el Presidente, la persona la Casa Rosada que le había presentado para que se manejase. El peritaje de Servini muestra 40 comunicaciones entre ambos, de julio a diciembre de 2016. Los primeros 24, en julio y agosto. El gobierno tenía en agenda las tarifas. Pepín quería datos anticipados del fallo de la Corte. Macri le había dicho al Procurador cómo era la cosa: O aceptan, o renuncio. El fallo salió mal para el gobierno, Macri no renunció. Los últimos llamados son del 27 de diciembre, siete el mismo día: Pepín lo invitó a una reunión para el día siguiente, le dijo que era de la mesa de justicia o mesa judicial, porque quería presentarlo formalmente.

Esta es la foto de la reunión del día siguiente, 28 de diciembre. Marcos Peña la hizo publicar en el portal de la Casa Rosada.

 

 

Dia de los Inocentes, Balbín al fondo a la izquierda, de anteojos.

 

La invitación parecía extraña. Balbín no entendía por qué querían presentarlo formalmente con quienes en realidad compartía gobierno desde hacía un año. Pero hubo otra razón. Elisa Carrió se había quejado vía Twitter porque supo que querían echarlo. Todavía no había estallado el escándalo del Correo SA, pero el gobierno se quejaba, entre otras cosas, de sus flacos favores ante la Corte. Balbín llevó a la reunión una carta de renuncia guardada en un bolsillo. No la usó. Peña tomó la foto y la publicó para mandarle un mensaje de paz a Carrió. El texto elogia a Balbín. Pero además enumera a quienes estuvieron ese día:

«El jefe de Gabinete, Marcos Peña, elogió el compromiso y la honestidad del procurador general del Tesoro, Carlos Balbín. También, destacó la transformación que ha venido encarando en la Procuración. Peña se expresó en estos términos durante una reunión que ambos mantuvieron en la Casa Rosada de la que también participaron el vicejefe de Gabinete Mario Quintana y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, el jefe de asesores de la Presidencia, José Torello, y el representante en el Parlasur Fabián Rodríguez Simón».

Todos integrantes de esa mesa que entonces solo era un nombre incomprensible para quien Carrió defendía como el hombre más recto del gobierno. Se sabe, la tregua duró poco. En febrero estalló el escándalo del Correo. Balbín hizo la auditoría. A pedido de Macri debía determinar supuestamente si había habido conflicto de intereses entre el Estado y los propietarios del Correo SA de la familia Macri por la deuda pendiente desde 2001. En abril de 2017, firmó un dictamen que apoyaba la denuncia de la fiscala Gabriela Boquín contra los intereses del gobierno. En ese momento recibió otra llamada de Rodríguez Simón.

–Te vas –le dijo. Y agregó:

–Necesitamos a un abogado de los nuestros.

Y dijo:

–Ya no sos confiable.

Y luego:

–Te vas de acá, pero no te vas a ir del gobierno.

No quería otro problema con Carrió. Le ofreció reemplazar a Leandro Despouy como embajador plenipotenciario en la ONU. No aceptó. Dejó el gobierno. Bernardo Saravia Frías asumió como Procurador del Tesoro. Más tarde, con la salida de Alejandra Gils Carbó, el nuevo Procurador del Tesoro actuó como jefe fiscal: de acuerdo al testimonio de Gabriel de Vedia,  Saravia Frías lo llamó un día de parte de Pepín.

 

 

El primo

Gabriel de Vedia es experto en seguridad social, coordinó la UFISES, la unidad especializada en el tema y perteneció al circulo de colaboradores estrechos de Gils Carbó. Es menos conocido como primo hermano de Soledad de Vedia. Jueza en lo civil y comercial de San Isidro, es la ex esposa de Pepín Rodríguez Simón, madre de cuatro hijos y una de los contactos frecuentes del ex diputado del Parlasur relevados por el juzgado de María Servini. Soledad y Gabriel de Vedia no tienen relación fluída. El fiscal no estuvo entre los invitados del casamiento de su hija. Tampoco sabía de la celebración. Se enteró esa noche en el grupo de WhatsApp de sus hermanos. Llegaron fotos. Y las puso a circular.

 

Salir del armario.

 

“Me enteré que se hacía la fiesta de casamiento –dice— porque una de mis hermanas mandó una foto al WhatsApp. Creo que había sido en Areco. En una foto estaba el ministro de la Corte Rosenkrantz, creo que también el Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia. Una de las fotos sale de ese chat de familia, y yo mismo la difundí entre amigos porque no me parecía saludable que un ministro de la Corte estuviese con un funcionario, que además era muy allegado al Presidente de la República. Me sorprendió y tal vez sea una contradicción, pero realmente me pareció algo sorprendente”.

Gabriel es hijo de Bartolomé de Vedia, escritor e integrante legendario del diario La Nación. Creció en una familia de diez hermanos bien distintos. Mariano es jefe de política del diario y el Padre Lorenzo Toto de Vedia, titular de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé en la villa 21-24. Con Soledad mantiene diferencias de vida. Aún así, en octubre de 2017 le mandó un mensaje porque quería hablar con Pepín.

 

 

Toto de Vedia.

 

 

“Yo estaba muy preocupado”, dice. “Muy preocupado. Había acompañado la gestión de la Procuradora, que era excelente. Me sentía humanamente responsable porque una persona así sufriera semejante persecución. Había acciones judiciales por la famosa compra del edificio de la Procuración, eran dos denuncias penales y era tremendo para quien humanamente era una persona de bien. Ella fue siempre una mujer muy fuerte física y espiritualmente, pero la preocupación máxima, máxima, fue cuando aparece en los medios la persecución hacia las hijas”.

Macri exigía la renuncia de Gils Carbó desde antes de asumir. Habían intentado sacarla por decreto. Luego imputaron a sus hijas por la publicación de un blog. Más tarde, el fiscal Carlos Rívolo impulsó la causa judicial por la compra del edificio con dos sobres que aparecieron por abajo de la puerta del despacho. La acusaron de beneficiar al marido del que se había divorciado hacía 25 años. En abril de 2017, el fiscal Eduardo Taiano la imputó. El 12 de octubre de 2017, el juez Julián Ercolini la procesó por administración fraudulenta. Ese mismo día, el editor Ricardo Roa publicó el teléfono de una de sus hijas en el diario Clarín, después de lo cual ella fue víctima de una ola de amenazas.

“Uno leía medios y había amenazas hacia las hijas. Y tuvieron amenazas. Y esa situación de iniciarles causas, por más que cualquiera tenga la conciencia tranquila, preocupa. Quienes somos personas de bien, aunque estemos curtidos, no estamos acostumbrados a semejante grado de maldad. Es lo que sería la miserabilidad de Victor Hugo, pero trasladado a esto: y peor, lo que en la vida son los miserables. En ese marco, muy preocupado, intenté hablar con Pepín Rodríguez Simón. Le pedí el teléfono primero a mi prima Soledad. No contestó. Luego a alguna hermana. No lo tenía nadie. Hasta que al final lo conseguí por alguien ajeno a la familia. Y llamé. Creo que me respondió enseguida. Yo era conocido como fiscal.

–Te acordás de mi —pregunté.

Le dije que lo quería ver. Me dijo que sí. No me preguntó el motivo. Me dio la dirección: ¡en la Casa de Gobierno! Y me río porque él era en realidad director de YPF.

–Ah –dije—, ¿tenes despacho ahí?”

 

Así lo cuenta:

 

Pero, sigue, “¿por qué yo quería llamarlo? Porque era muy difícil tolerar lo de Alejandra. Quienes estábamos cerca, sufrimos. La persecución es horrible siempre pero cuando la ves en otra persona el dolor y la bronca es mas fuerte, sobre todo a alguien que le hizo bien al pueblo. Yo tenía la esperanza ingenua de que eso se podía frenar, que debíamos frenarla, ¿por qué una renuncia? No tenía por qué renunciar”.

Pepín Rodríguez Simón lo recibió.

“Llegamos y ahí me sorprendió muchísimo, por el lugar donde me recibió. Me dijo que compartía despacho con Torello. Yo le planteo el tema de la Procuradora. Primero negó la persecución. Para ellos no había persecución. Me dijo que el ministerio público iba a cambiar, que iba a haber un proyecto de Ley para modificar el esquema y ahí le pregunté lo que me interesaba, que era que se acabe la persecución: ¿no se puede acabar?”

Pepín Rodríguez Simón le dijo que la Procuradora tenía que renunciar para no ir presa.

“Y ahí me impactó muchísimo. Yo tengo muchos años en esto –dice De Vedia—. Y no estoy acostumbrado a escuchar cosas como estas, la verdad es que lo tomás como una amenaza. Como una chicana. Lo que quieras. Me dijo: Si me traes la renuncia de la Procuradora… Esto no se lo conté ni siquiera a ella, algunos sabían que iba a ir verlo porque lo comenté. Y era un día que Alejandra estaba en un homenaje que le hacían a ella en la Universidad de Lanús, todavía me acuerdo, en el mismo momento. Yo tenía la esperanza de conseguir algún grado de credibilidad, que podía irme de ahí con, tal vez, una tregua, un quedate tranquilo, pero no. Salí más preocupado, mucho más preocupado. Y todavía le pregunté:

–¿Para qué la quieren sacar a Alejandra? ¿Para poner a alguien?

–Ningún fiscal va a ser Procurador en nuestra gestión –me dijo—, y creo que dijo que con el tiempo vamos a darle otro perfil.

 

 

Usted diga que no

Alejandra Gils Carbó renunció en octubre. En diciembre, el Ejecutivo blindó el Congreso con las fuerzas de seguridad y consiguió aprobar la reforma jubilatoria. Gabriel de Vedia tenía vacaciones en enero. Ya era enero de 2018. Durante las vacaciones recibió un llamado del nuevo Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías. Le habló de parte de Pepín.

“Yo estaba haciendo una presentación en el CIADI por la estatización de los fondos de las AFJP. Le había pedido un informe al Procurador del Tesoro, así que creí que me llamaba por eso. Atendí. Me dijo que quería verme. Cómo no, dije. El lunes yo volvía al trabajo, y lo invité a la fiscalía. Pero me dijo que no, que era urgente. Que él tenía que viajar y quería verme antes. Fui a verlo.

–Mire –me dijo—, el Presidente está muy preocupado por el tema de la seguridad social y la previsibilidad. Ahora usted se queda en la feria y hay personas que plantean la inconstitucionalidad del cambio de Ley de movilidad. Y no solo están preocupados por eso, sino por todo el esquema jubilatorio Lo que necesitamos es que la gente empiece a confiar y para eso necesitamos que si hay un amparo, usted no diga que hay que abrirlo en la feria”.

 

 

Para esto querían afuera a Gils Carbó

Usualmente, juez y fiscal deciden si abren o no abren un amparo. Abrir un amparo, dice, significa que se puede tratar un expediente. Un caso. Si no lo abren, no se trata durante la feria. Para entonces ya había presentaciones contra la Ley. Saravia Frías le estaba pidiendo que no hiciera nada.

“Y él me decía que si me pedían opinión que yo diga que no era hábil en la feria. Y peor, también me pedía que si me tenía que expedir sobre el fondo de la cuestión en un expediente, como ellos conocían mis criterios, les parecía importante que no dijera que la reforma era inconstitucional. Que no la declarase inconstitucional.

–¿Esa era la preocupación?

–Sí.

–¿Lo viste dónde? ¿En el despacho?

–Yo no estaba en Buenos Aires, estaba en la Provincia. Cerca de La Plata. ¿Le puedo mandar un auto?, me preguntó. Con todo gusto, dije. Siempre creí que quería verme por una cuestión institucional y no por esto. Cuando llegué incluso empezó a alabarme. Me dijo tenemos muchas cosas en común. Que aprendió mucho de mis denuncias. Que teníamos puntos compartidos porque le gustaba la filosofía. Pero bueno. Me pidió que no diga que las causas podían ser tramitadas y eventualmente que no diga que era inconstitucional la modificación de la movilidad.

–¿Qué le dijiste?

–Creo que le pregunté: ¿Para esto querían que se fuera la Procuradora? Fue mi primera reacción.

Cuando volvió al trabajo, De Vedia dio lugar a los amparos y declaró la inconstitucionalidad de la reforma. En mayo de 2018, el interino Eduardo Casal lo sacó de la coordinación de la Unidad de Seguridad Social. El problema para entonces no sólo era la reforma: De Vedia había iniciado tiempo antes una denuncia contra la ANSeS: “La UFISES denunció al director ejecutivo de la ANSeS Emilio Basavilbaso por presuntas irregularidades en operaciones con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad”.

 

Posdata

El caso no está incluido en el expediente de la Mesa Judicial, una de las investigaciones producto de denuncias de jueces y fiscales comerciales, penales y sobre todo laborales con presiones de índole parecida que dan testimonio en el juzgado de María Eugenia Capuchetti, en una causa delegada al fiscal Franco Picardi. El otro lado de esa trama son los jueces que no eran visitados sino que visitaban la Casa Rosada. El caso de Gustavo Hornos. Esta semana, el Consejo de la Magistratura inició una investigación. Pidió a la Casa Militar ingresos y egresos de la Casa Rosada y de la residencia de Olivos. También los expedientes en los que trabajó el actual presidente de la Casación. Casa Rosada envió las entradas y salidas de Hornos. Hasta ahora se conocían seis visitas. Según los papeles fueron siete. Y hay un dato nuevo: todos los ingresos fueron autorizados directamente por Macri.

 

Ingesos a La Rosada

 

Finalmente el caso Pepín traerá posiblemente sorpresas. La defensa de Rodríguez Simón acaba de pedir nulidad del peritaje amparado en el derecho a la privacidad de los datos en un escrito que tiene como problema que confirma los llamados, incluso con el ahora presidente de la Corte Carlos Rosenkrantz. También confirma el contacto de Cooperativa de Trabajo Argentina de Marketing y Servicios Limitada. ¿Qué es? Entre los 94 comunicaciones frecuentes de más de 15 llamados, Pepín tenía como primera interlocutora a su esposa. También a Soledad de Vedia. En sexto lugar, al ministro Germán Garavano. Y en séptimo a esta Cooperativa con un número que pertenece a Juan Grabois: con 152 llamados, casi todas entrantes, de 2016 a abril de 2019. Y efectivamente es el número al que se comunicaban quienes compartieron espacios políticos. Se sabe que ambos se reconocen personas con relación.

 

 

Grabois sitúa el comienzo del vínculo durante la gestión de Macri en Ciudad de Buenos Aires, cuando articulaba con Pepín temas de cooperativas de cartoneros. Rodríguez Simón estuvo en la presentación de su libro en La Rural. Lo raro sin embargo es que compañeros de militancia consultados se horrorizan: nunca supieron que existía una relación de naturaleza tan estrecha con la Casa Rosada.

 

 

 

 

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