Los pañuelos y el neoliberalismo

Es hora de complejizar, no de retirarse hacia las dicotomías

 

El feminismo siempre es exceso. Jamás el partidismo podría atrapar el feminismo porque aunque este impregna programas y teorías políticas, también los excede con su obstinación contra los poderes instituidos. Incluso si un partido feminista llegara al gobierno, el feminismo no estaría ahí satisfecho. Porque hay muchos feminismos y porque estos extienden su utopía cada vez que pueden, reinventan quiénes son sus sujetxs, cuáles sus demandas, cómo es el mundo que planean construir. No porque el feminismo vaya intentando estrategias cada vez hasta encontrar al fin la clave, sino porque por definición es exceso de voluntad de transformación y sospecha. Incluso de sí.

Estamos discutiendo poder feminista. No todo feminismo crece enmarcado por las estructuras de las organizaciones y partidos, pero una parte de él sí. Hablamos de la consustanciación del feminismo con la política tradicional no solo por la evidente indistinción entre la agenda económica, la agenda social y la agenda más clásica del feminismo, sino especialmente porque en los últimos años el feminismo ha logrado constituirse, por su propia fuerza, como un actante político protagonista de la escena. Y esto es así más acá y más allá de la política.

 

No son colores

Cristina Fernández, la última Presidenta y candidata deseada por un Frente tenso, hizo hace pocos días durante su intervención en el Primer Foro de Pensamiento Crítico, una solapada alusión al feminismo, a sus debates actuales y a sus banderas. En el discurso de CFK rastreamos fragmentos que resultan interesantes para pensar desde el feminismo los nodos de su intervención y las consecuentes respuestas en medios y redes.

Cristina Fernández de Kirchner dijo:

  •  “Acá no se produjo el fenómeno de Brasil”;
  •  “Un frente en el que se agrupen todos los sectores que son agredidos por el neoliberalismo, que no es de derecha ni izquierda”;
  •  “No puede haber divisiones entre los que rezan y los que no”;
  •  “En nuestro espacio hay pañuelos verdes, pero también hay pañuelos celestes y tenemos que aprender a aceptar eso sin llevarlo a la división de fuerzas”.

La alusión a los pañuelos ha sido la más comentada de las intervenciones del discurso de CFK, especialmente criticada por feministas y no kirchneristas. Sobre todo por la desnudez de la frase, desprovista de la compleja trama de la opresión que denunciamos. La perspectiva que esta frase evidencia sólo es posible leerla en el contexto de su discurso y de la región.

Cristina Fernández no viene de una militancia feminista, ni se reivindica como tal, pero recoge del aire de la época algunas de las causas más urgentes del feminismo, como lo hizo durante sus gobiernos, cuando fueron promulgadas leyes que para el amplio movimiento feminista son consideradas banderas. Pero tomar agenda de las feministas también lo ha hecho el gobierno del “feminista menos pensado”, con menos suerte y más hipocresía. El acceso al aborto como un derecho es una de las demandas recientemente incorporadas por CFK después de no habilitar su discusión en el parlamento durante los doce años que el kirchnerismo estuvo en la cima del poder estatal, aunque haya avanzado en garantizar el acceso a los abortos permitidos desde 1921.

La Interrupción Voluntaria del Embarazo es quizás la demanda del feminismo sobre la que menos diferencias hay hacia adentro: con más o menos presencia estatal, todxs coincidimos en que el aborto no puede seguir siendo inseguro, ilegal, clandestino. E incluso es una demanda del movimiento de mujeres que no se identifica feminista. CFK recoge la bandera (simbólica, nunca el pañuelo al cuello) sin dejar caer nada en el camino.

Apoyar el aborto, hacia adentro del feminismo, es todo ganancia. Pero hacia afuera no. Afuera hay pañuelos celestes. Y entre ellos los sectores denominados antiderechos, con sus posverdades y un solapamiento de fuerzas que más gana cuanto más privaciones causa. Y ahora sí emergen las diferencias, pañuelos verdes (metonimia del feminismo) y pañuelos celestes no son equivalentes. ¿Será que los pañuelos celestes que ve Cristina Fernández no son los mismos que vemos las feministas?

“Los celestes apoyan el femicidio de Estado bajo la forma de la clandestinidad del aborto y están en contra de los derechos de las mujeres, son chupacirios, con esos no hay transa posible”, dice alguien en internet. Reflexiones similares hacen/mos profesionales de las ciencias sociales, periodistas, analistas: el pañuelo celeste es el límite porque intenta quitar libertades a otro sector. Ahora, ¿CFK apoya el aborto clandestino mortal, pasa por arriba esa crueldad nodal denunciada y morigerada por la praxis feminista contemporánea (y ancestral)? Pareciera que no. Cristina Fernández no ve en el celeste lo mismo que vemos las feministas. Si lo hiciera, no se podría entender cómo minutos antes de proponer la convivencia de los pañuelos haya dicho que “acá no se produjo el fenómeno de Brasil” o que la diferencia entre Brasil y la Argentina es “la desinhibición de Bolsonaro”. CFK no lee que pañuelos celestes y neofascismo podrían ser lo mismo. Tampoco lee que jerarquía eclesiástica y obstaculización de los derechos de disidencias sexuales, mujeres, indígenas, migrantes, podrían ser lo mismo. Porque Cristina Fernández no proviene de una militancia centrada en el feminismo, aunque considere al feminismo como un actante político clave, aliado, inspirador.

 

El feminismo llegó para quedarse

El discurso de CFK evidencia un síntoma que emerge desde la irrupción de Ni Una Menos en 2015: la subestimación del feminismo por las estructuras partidarias. Las manifestaciones masivas sorprendieron a quienes históricamente desestimaron esa fuerza callejera, federal, diversa, transversal, construida año a año en la teoría y en la práctica en los Encuentros Nacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans; y en tantos otros espacios. El feminismo se incorpora por partes, con demandas puntuales: el cupo laboral, el aborto, la educación sexual, etc., pero no hay un intento de asimilar la interpretación holística del mundo que realiza el feminismo. Aunque fuera imposible.

El feminismo está en la boca de todxs por derecho propio. El tajo en el patriarcado que significó Ni Una Menos en 2015 y la tenacidad militante de 2018 por el derecho al aborto, con notable presencia callejera, permitió que el feminismo/los feminismos se colaran y se fortalecieran en todos los ámbitos. Decimos que el feminismo arranca derechos, impone agenda, obliga al poder a tomar sus demandas con la fuerza de las calles. ¿Y el movimiento antiderechos no? ¿No logró inventar identidad en pocas semanas, un discurso en medios de comunicación, referentes? Si consideramos que la incorporación en la agenda de los espacios políticos más poderosos responde a la argucia y la fortaleza de las feministas, debemos hacerle ese reconocimiento a los grupos reaccionarios, aunque no tengan legitimidad. La reacción al feminismo popular reúne a los sectores más recalcitrantes y poderosos de antiderechos y a una base popular. ¿Son todxs neofascistas? ¿Todos fueron engañadxs por iglesias que quieren poner a mujeres a parir sin límite? “Ellos tienen la plata”, suele decirse como explicación del rotundo éxito de la campaña contra la legalización del aborto. ¿El feminismo no tiene plata? ¿Somos capaces de reconocer que subestimamos su fuerza, su capacidad de organización, su raigambre popular?

Llegadas a este punto, es legítimo preguntar: ¿dónde está el declamado feminismo del espacio nacional, popular, democrático y feminista? La respuesta llega del lado de algunas autonomistas que recuperaron la teoría de la mujer decorativa: cualquier feminista que hace frente con no feministas está siendo usada y no es feminista. O es una feminista decorativa, como Juliana Awada vestida de gala. Más por menos, menos: con una lógica más matemática que paradojal.

 

La diversidad llamada pueblo

La dicotomía entre verde y celeste leída desde las “nuevas categorías” que llamó a construir la ex Presidenta, es inválida. Una dicotomía implica un par que muestra dos elementos excluyentes: los dos elementos juntos no pueden estar. Desde los feminismos se intenta implosionar esas categorías binarias y dicotómicas porque son las mismas que nos recluyen al ámbito de lo privado y a los varones a lo público. Las dicotomías en el pensamiento occidental siempre están sexualizadas.

No son equivalentes, no son lo mismo, pero tampoco son opuestos si lo que prevalece es un sentido de lo popular. Y el feminismo sabe de esto: es un movimiento de abajo hacia arriba pero también hacia los laterales. El eje de lo popular ordena el mapa de la propuesta de Cristina Fernández para el 2019, un mapa al que los feminismos deben recurrir si quieren que en la cartografía realizada desde el poder estatal esté presente su mundo. Remarquemos que es la propuesta de la ex Presidenta y no el mundo (el mapa no es el territorio), es sólo y nada menos que la propuesta de CFK. El feminismo excede el dibujo que hace sobre la arena, entra por partes. Ahora, el mismo mapa limita también las expectativas de los actores políticos religiosos: “no importa si rezan o no”, dijo: lo que ordena es otra cosa. Así como Lula acordó con evangélicos para ganar (el vice José Alencar era evangélico), hay muchxs evangelicxs que ayudan a abortar (lxs creyentes no son las jerarquías de las iglesias). No hay identidades puras en ningún lado.

Lo que parece preocupante, más allá de la lectura comprensiva que como feministas podemos hacer del momento político desesperante, es la subestimación del movimiento antiderechos a nivel mundial y en especial en la Argentina. Y, en ese contexto, llamamos la atención en particular sobre la utilización del feminismo como enemigo, una amenaza que hay que eliminar, controlar, sobre el que este gobierno ensayó la primera gran represión, con detenciones al boleo. La doctrina de las nuevas amenazas, la categoría terrorismo usada sobre lxs activistas sociales y su criminalización, la militarización de las policías y los territorios se ensambla a la perfección con la alianza entre antiderechos y neoliberalismo. El discurso fascista inscrito de forma implícita en las campañas “con mis hijos no te metas” o contra “la ideología de género”, un discurso con cada vez más adeptos, debe leerse como pieza indisoluble del armado regional contra los populismos latinoamericanos. El plan se nos hace evidente a las feministas. Por este diagnóstico urgente es que el feminismo y las feministas no pueden quedar por fuera de la política partidaria, no puede ser subestimada su fuerza, no puede ser reducido a un color, como tampoco puede subestimarse el fascismo, ni reducirse a un color. Es hora de complejizar, no de retirarnos hacia las dicotomías.

La pregunta que recorre las redes y los espacios del feminismo se disparó luego de la presentación del Frente Patria Grande. ¿Van ellas a descolgarse el pañuelo verde para convivir con alguien que se (des)colgó el pañuelo celeste? La respuesta puede adivinarse: Néstor no dejó los principios en la puerta de la Casa Rosada, las feministas kirchneristas y no kirchneristas de la primera hora que se incorporaron a ese Frente tampoco lo hacen. El llamado a convivir con antiderechos dentro del espacio popular que lidera CFK fue respondido con alarma por feministas autonomistas, de izquierda o peronistas. Incluso por no feministas. ¿Acaso la decepción radica en que pensaban votarla? ¿Ahora que dijo que tolera antiderechos en su espacio no la votarán? ¿Dejarán o dejaremos de votarla porque reconoce la existencia del pañuelo celeste como actor político, porque desconoce sus raíces y consecuencias? ¿Qué opciones políticas se plantean?

El razonamiento que puede encontrarse en algunos textos es claro: si feministas conviven con antiderechos dentro de un espacio político, quiere decir que nuestras demandas, denuncias, deseos y derechos serán secundarios. Quedará para mañana, luego de curar las heridas socioeconómicas, el asunto de los derechos sexuales y reproductivos de la población. Y, frente a esto, nadie que se diga feminista debería tolerar esta postergación. Pero temer así es desconocer el feminismo popular y subestimar a las feministas. En la Argentina el movimiento feminista organizó tres huelgas generales para dejar clara la relación entre orden social, económico y opresión de género. Reclamamos derechos sociales y laborales a la par que derechos sexuales. No están en planos escindidos y por lo tanto, no podemos separar nuestra agenda política de la agenda económica de los gobiernos.

Por eso cuando CFK propone “un frente en el que se agrupen todos los sectores que son agredidos por el neoliberalismo, que no es de derecha ni izquierda”, es necesario el ejercicio de confrontar con nuestras propias tensiones. No alcanza con una invitación. El proceso de construcción opositora hacia 2019 debe incluir en esos espacios la perspectiva feminista en términos estructurales.

No somos necias. Si hubiera salido el aborto durante el gobierno de Macri sin cambiar las estructuras productivas y de dominación, íbamos a festejar -porque era nuestra conquista-. Pero sin soltar las demandas por una agenda más compleja, porque con el aborto legal no se resuelve el sistema patriarcal, no se resuelve la brecha salarial, la educación sexual, el acceso a la salud, la división sexual del trabajo, las violencias machistas, el odio de género, el odio racial, el odio a las disidencias corporales, a las personas que migran, no se suspende nuestro feminismo anticapitalista, antirracista, antifascista. Siempre el feminismo será exceso.

35 Comentarios
  1. Javier Abraham dice

    Fiel ejemplo de lo que es el feminismo, la otra cara del liberalismo. Sin ninguna base de sustentación partidaria, ni ideológica, ni de nada. Vino para dividir más a cualquier partido o política que tenga por objetivo crear una política nacional y popular. No tienen una política programática, carecen de ideas a la hora de implementar programas, son sólo la proclama impotente de la izquierda argentina. Ganar la calle pero no las urnas.
    Pretendiendo ser universales en cuanto a la representación de su género, no son más que el producto de una “moda verde” de la clase media, media alta, y alta. Cosmopolita, con valores laxos, da lo mismo la identidad sexual o psicológica tanto como el capital financiero, sin patria, sin religión, sin idioma.
    El feminismo llego para quedarse? La improvisación, la soberbia, la actitud sobradora con la que le explican incluso a mujeres como Cristina que han visto y vivido más de lo que la que explica va a vivir en 4 o 5 vidas, es producto de algo que llegó para quedarse?
    Piénsenlo, avance, dicen. Acá a la derecha ganó Bolosonaro. Vuelven los nacionalismos, viene la xenofobia. Vuelve la reacción de la fuerza de la impotencia progresista que, como contracara liberal, estalla.
    Por suerte aca tenemos al peronismo, que otorgó muchos mas derechos que ese movimiento que se reúne catarticamente cada 8 de M o 3 de Junio.

    Pero no sigamos, que con la verdad no se coge

  2. ANTONIO dice

    Estoy de acuerdo con Patricia. No comparto la fragmentación idiológica. Las mujeres verdes demostraron ser la mayoría de la población femenina. Su lucha fue valiente, ejemplificadora y revolucionaria. No es justo que tratemos de incluir en nuestro sector a las mujeres celestes apoyadas por la ultra derecha y por las sectas evangélicas que avanzan en nuestra América de la mano de la CIA. Mucho menos, cuando ellas, en su mayoria, tienen el bocho limado, acatando al estado machista, su contra a cualquier movimiento nacional y popular y, lo peor, si las apurás, su oculto apoyo a la milicada asesina y genocida. Debe haber límites. Ojo que por querer ser más abarcativos nos estamos arriesgando a perder a nuestra propia militancia. Las mujeres verdes que conozco ahora se sienten DEFRAUDADAS por lo que dijo Cristina. No se puede estar con Dios y con el diablo. No hay que tener miedo al cambio revolucionario. Es más, hay que incrementarlo, profundizarlo. EL PERONISMO DEBE SER REVOLUCIONARIO O SINO NO SERA NADA. Mucho menos cuando en nuestro movimiento existieron mujeres como Evita, la misma Cristina y decenas que revolucionaron a toda nuestra sociedad. Con el mismo criterio dentro de poco le vamos a tener que chupar las medias a Pichetto, a Massa, a Urtubey y a Schiaretti, cuatro traidores que como tienen de un 5 a un 9% de los votos, hay que aceptar su traición y compartir su pensamiento macrista.

  3. chaca10 dice

    alguien puede explicarme que quiso decir con “acá no se produjo el fenómeno de Brasil” y como eso resulta contradictorio con la forrada de los pañuelos?

  4. chaca10 dice

    El oportunismo y la soberbia de la gran conductora de derrotas. Algien piensa que alguna pañuelo celeste lee la intervencion de Cristina? y si por casualidad la lee alguien piensa que pueda votar a Cristina? Asi que no hay derecha e izquierda tampoco? Con esa conductora el peronismo lamentablemente pierde de nuevo.

  5. Miriam Güeper dice

    Hoy es una cuestión práctica. Hay que ganar 60 a 0, como dice Dady.
    Obvio que no me voy a sentar a tomar unos mates con quien milita el pañuelo celeste. Porque quien lo milita no es solamente alguien que no está informade, es alguien que quiere un mundo que no es el que yo quiero, y me quiere en ese mundo en un rol de sumisión que no voy a conceder. Pero hay que ganar. Hay que hacer dieta de sapos. Vamos y después vemos. Ponerse a deshojar la margarita ahora es de idiotas.

  6. Monica desde el Norte dice

    El kirchnerismo supo levantar las banderas de los pañuelos blancos que por muchos años el peronismo relegó y hasta trato de locas. Abrazando las reinvidicaciones de esos pañuelos blancos llevo a politica de Estado la Memoria y el juicio y castigo. Levanto el pañuelo blanco no porque era correcto sino porque esta en su base ideologica. El pañuelo verde no esta en la base ideologica K ? Ese es el tema , y eso se puede volver un problema en cara a las proximas elecciones? Sera que las K con pañuelo verde seguiran siendo fieles con su voto a la conduccion de una Mujer ? ( y si Cristina no se presenta?) Pero no tendran duda de votar pañuelo verde en las bancas legislativas…( y si el kirchnerismo no ve esa decisión del electorado verde? )
    El pañuelo es mucho mas que colores y es dicotomico, no tiene intermedios. Seguimos diciendo” pañuelo” , no nos dio para decir ” pañuele” aun.

  7. Eduardo dice

    Comparto la necesidad de la construcción de un Frente Antineoliberal Amplio!! Las definiciones de Categorías como PUEBLO incluyendo a los Grandes Empresarios No la comparto.
    Las políticas Neoliberales afectan y producen efectos devastadores a muchos sectores sociales más allá de las identidades políticas, creencias religiosas, entre los que rezan y no rezan, entre los pañuelos celestes y verdes etc. Eso nos da la amplitud del Frente Antineoliberal.
    Pero la actitud frente a las políticas del Neoliberalismo, el poder de las finanzas, propiedad, el patriarcado, las políticas de dominios sobre los cuerpos de la mujer, el hombre , la trabajadora, el trabajador, los sectores medios etc. Son DIFERENTES y ahí radica para mí la DIFERENCIA SUSTANCIAL.
    SI a la AMPLITUD pero las decisiones son desde los movimientos, sectores más dinámicos y más radicales por sobre los sectores más conciliadores y conservadores.
    La Diferencia es irrumpir como lo hace el feminismo en un protagonismo en la construcción y decisión política en cada SITUACIÓN CONCRETA sobre cada Política Concreta.
    O creer que las políticas son el resultado de cuadros políticos que gobiernan para Nosotros y No CON NOSOTROS.
    Tenemos un desafío enorme por delante y apasionante, obedeciendo, no hablando, no planteando las diferencias que se puedan tener en la Construcción política no es por donde los sectores más dinámicos más potentes se entusiasmarán para la construcción de otras Políticas y de un Gobierno Diferente al ACTUAL.

    La construcción del Frente Antineoliberal tienen que tener la amplitud de aquellos que están en contras de estas políticas, más allá de sus creencias, identidades políticas y otras. Estar en CONTRA no es tan complejo, pero a la hora de elaborar Políticas propias para gobernar ahí va surgir la complejidad; si uno sigue la lógica de la necesidad de una democracia más radical, mas horizontal, más transversal, con políticas de autodeterminación, para mí no es lo mismo promover o no promover la Ley de despenalización del Aborto y ahí tienen que ver un actitud transparente, clara, sin ambigüedades. Comparto el punto de vista y estoy de acuerdo que el espacio tiene que ser amplio pero nunca dejar de decir lo que pensamos, ni en qué puntos tenemos diferencias y críticas. NO comparto la idea que en aras de la amplitud debemos callar lo que pensamos y que los dirigentes tienen una mirada estratégica y ellos saben porque lo hacen, esas son prácticas que debemos abandonar si queremos construir gobiernos y democracias de otro tipo.

  8. Laura dice

    Texto confuso -no complejo-, cumpas, y siempre mal momento para aportar a la confusión y al reduccionismo. De la pretendida complejidad derivan en que el feminismo (de diversos a uno en pocos párrafos) será siempre exceso. Tíades y bacantes, claro,.
    Sumando boludos y boludas y boledes, habemus Pitrola: “Cristina dijo que en su ‘espacio hay pañuelos celestes y verdes’. En el Frente de Izquierda sólo pañuelos verdes y naranjas.” (https://twitter.com/nestorpitrola/status/1064646584263163904)
    Como en Nordelta y el círculo político argentino de durán barba y meijide.

  9. Maria Ines dice

    No todas las personas que estan contra la legalización del aborto son antifeministas. El aborto es un tema emocional para muchas personas; tratarlo como si fuera una medida política más, negligentemente, es olvidar que la política es algo más que consignas. A mí, personalmente, me parece que el aborto debe ser legal, pero que plantear que su legalidad hará más felices a las mujeres es una barbaridad. Ninguna mujer en su sano juicio quiere abortar ni es algo divertido o neutral, y plantear que un embrión es algo que se puede retirar en cualquier momento porque “molesta” en tu vida, es uno de los grandes errores del discurso a favor del aborto legal. Yo soy mujer y de izquierda y estoy en contra de que una mujer aborte: me parece bien que ese derecho esté, pero si una amiga mía quedara embarazada sin querer y me dijera que quiere abortar, no la apoyaría. Me parece que está mal; una de los asuntos complejos del feminismo es hasta que punto somos las mujeres responsables de nuestro cuerpo. Si somos realmente responsables, sabemos que un embarazo entra dentro de las posibilidades. No podemos exigir los derechos que queramos si luego vamos a quejarnos de que es mucha responsabilidad quedar embarazadas y que eso coarta nuestra libertad de existir. Somos mujeres, si somos heterosexuales el embarazo está dentro de las posibilidades y eso no lo podemos cambiar. Si no nos violaron, no podemos ponernos en víctimas siempre. De todas maneras, yo pienso que el aborto debe ser legal, porque hay mujeres que no piensan como yo y no puedo obligar a otras mujeres a que decidan sobre su cuerpo según lo que yo creo; eso sería autoritario. Pero entiendo que esa cosa de decir las antiderechos son antifeministas es cerrazón autoritaria; algo de razón tienen. Una mujer adulta tiene que ser responsable con su cuerpo; los hombres la tienen más fácil, es cierto, pero eso no es excusa para ser irresponsable.

    1. Andrea dice

      Adhiero. Y también soy de izquierda. Estoy hinchada de que no ver el aborto como una libertad, sea ser “antiderechos”. Me hincha, me ofende y me distancia. El texto de la nota es confuso mas q complejo.

  10. Gastón dice

    La historia reciente nos viene demostrando -tanto en Brasil como en Argentina- que las alianzas con la derecha para que la derecha no avance, terminan favoreciendo a la derecha. Mal que le pese a Cristina y a su lectura de Laclau y Mouffe que entiendo, al menos en el discurso del otro día, son o superficiales o vaciadas de contenido en pos de hacer el discurso un poco más digerible pa la monada, las categorías derecha e izquierda siguen existiendo, a la vez que las diferencias creo a esta altura insalvables entre celestes y verdes. Es verdad, de todos modos, que el campo popular abraza a las dos posturas y que en pos de construir un espacio político que le gane a Macri, toda agua que llene el cántaro, será bienvenida. Pero ¿a qué costo? Me da un poco de temor que se vuelvan a cometer los errores de un pasado recientísimo, a partir de creer que no se puede imaginar otro horizonte que el capitalista.

  11. Sol dice

    Es verdad que,como se menciona en este artículo”los que rezan” refiere a la “gente o al pueblo” y no a los dirigentes de la iglesia . Pero dentro de ese frente está el representante de bergoglio (grabois), mayor dirigente de la iglesia. Lo que refiere indiscutiblemente a una relación de fuerzas frente a las feministas. Lo que viene a hacer la Iglesia es justamente a poner límites al progresismo, como para que no se vaya muy a la izquierda. Sin subestimar a las feministas que participan del frente. Pero verdaderamente la alianza con la Iglesia es anacrónica y la experiencia histórica nos enseñó que nunca sale bien. Esto va mas allá de los pañuelos. O sea si la principal dirigente es como sabemos y a pesar del voto en el senado, anti aborto y en la misma alianza está la Iglesia, es inevitable pensar en una relación de fuerzas desfavorable. Tambien entiendo que no hay otro dirigente potable para enfrentar a este gobierno, pero siempre se puede construir. Todo está por hacerse.

  12. Agustín dice

    “En nuestro espacio hay pañuelos verdes, pero también hay pañuelos celestes y tenemos que aprender a aceptar eso sin llevarlo a la división de fuerzas” Me parece que un de las claves de lo ue dice cristina está en el verbo “hay”. Es un principio político básico: se trabaja con lo que hay para llegar a lo que se quiere que haya. Y si bien es cierto que el feminismo, o los feminismos, exceden lo partidario no pueden exceder lo político. Porque, como nos han enseñado, el feminismo es intrínsecamente político.
    Coincido con que las reivindicaciones feministas no pueden se tratadas como un tema secundario frente a una contradicción principal. La perspectiva feminista, la mirada de género, no es un tema sino un lugar estratégico desde el cual se discute y se hace la política y por lo tanto debe estar presente en todos los niveles del debate.
    Y algo no menor: los pañuelos celestes que hay en nuestro espacio, deben tomar nota de que también estamos los pañuelos verdes. Porque Cristina nos habló a todos y todas.

  13. Marce dice

    La situación actual es una clara muestra de los límites y desafíos del movimiento feminista, cuando lo que se pone en discusión no es un pliego de demandas (increíblemente postergadas por gobiernos de todos los signos), sino un armado electoral, un frente o como lo llamemos, para enfrentar al neoliberalismo. Es la tensión que hay entre el discurso, la minoría movilizada y estimulante, y gran parte de la realidad en la que esa pelea es parte de otra sintonía. No hay que subestimar la reacción de los grupos conservadores, pero tampoco sobredimensionarla. Esos sectores estaban adentro del gobierno anterior cuando se votaron leyes como el matrimonio igualitario o la identidad de género. Pataleraon, pero al fin de cuentas, lo que cuenta es la conducción política. Ojalá la próxima conducción tenga (y seguramente la tendrá, porque el movimiento ya se impuso) como prioridad las demandas del feminismo.

  14. VIrginia dice

    Si el feminismo o lxs feministas son incapaces de construir un espacio común con los que están en contra de la IVE, no sólo van a hacer más difícil que se logre legalizar, sino que se van a cercenar cada vez más derechos a los sectores más postergados y excluídos. Cada vez menos derechos, tal como viene sucediendo. Especialmente para las mujeres que son las que más sufren estas políticas, pero para toda la ciudadanía en general. No se trata de claudicar, se trata de construir juntxs un espacio de lucha en aquello que nos una. Y en el que cada unx deje en claro su postura en este aspecto y en otros que puedan ser discordantes. Y que se resuelva en el Congreso en la próxima votación. Seguramente , muy pronto será ley. Si no se derrota el Proyecto gobernante en el 2019, todo este retroceso se va a profundizar. Se puede dar la lucha desde adentro y va a ser mucho más rápido y sencillo.

    1. Eduardo dice

      La construcción del Frente Antineoliberal tienen que tener la amplitud de aquellos que están en contras de estas políticas, más allá de sus creencias, identidades políticas y otras. Estar en CONTRA no es tan complejo, pero a la hora de elaborar Políticas propias para gobernar ahí va surgir la complejidad; si uno sigue la lógica de la necesidad de una democracia más radical, mas horizontal, más transversal, con políticas de autodeterminación, para mí no es lo mismo promover o no promover la Ley de despenalización del Aborto y ahí tienen que ver un actitud transparente, clara, sin ambigüedades. Comparto el punto de vista y estoy de acuerdo que el espacio tiene que ser amplio pero nunca dejar de decir lo que pensamos, ni en qué puntos tenemos diferencias y críticas. NO comparto la idea que en aras de la amplitud debemos callar lo que pensamos y que los dirigentes tienen una mirada estratégica y ellos saben porque lo hacen, esas son prácticas que debemos abandonar si queremos construir gobiernos y democracias de otro tipo.

    2. Maria Ines dice

      No estoy tan segura que la legalización del aborto será ley. Gran parte de las feministas que se manifestaron en la plaza mostraron un gran grado de desconocimiento y de aislamiento. Se notaba la juventud y la falta de experiencia en muchas de ellas; pensaron que con decirles a la gente de pañuelo celeste que eran retrogrados, estos retrocederían espantados. Hay gente que piensa que el aborto es un pecado, hay gente que es católica o es evangélica, y defiende sus creencias y hay que aceptarlos. Si una persona piensa que el aborto es un crimen, no hay manera de que lo convenzamos de que no, por más que se hable del embrión, del feto y de los tres meses de plazo y de que en EEUU es legal y todo va bárbaro (dicho sea de paso, no va bárbaro todo en EEUU). No se puede luchar contra las creencias de una persona planteando como si el feminismo fuera una especie de iluminación; muchas feministas se equivocan, muchas veces. Entonces, aflojemos con la mala costumbre de creernos iluminados desde la izquierda, de creernos los monos sabios del templo; muchas de las voces que se escucharon en contra del aborto planteaban puntos importantes. Hay que escuchar lo que no nos gusta; lo que nos gusta es siempre cómodo.

  15. Nicolas dice

    Aprendamos del monstruo Bolsonaro en Brasil.. la movilización de los sectores feministas fue masiva, conmovedora.. pero genero una reacción absolutamente adversa y que a la postre fue muy mayoritaria. La mayoria de los sectores populares son ajenos a las demandas de una minoria intensa como lo siguen siendo las organizaciones feministas. No solo son ajenos, si no que son refractarios a muchas de sus reivindicaciones (por desconocimiento, manipulacion mediatica, etc). Sepamos esto, sepamos que sectores enormes de nuestro pueblo no comulgan con los nuevos movimientos que han surgido. Ante esto que debe hacer el campo nacional y popular? Mantener el purismo universitario y perder elecciones? De ninguna manera, hay demasiado en juego el año que viene.

    1. María dice

      ¡Cómo está afectando el duranbarbismo al progresismo! Me pregunto de dónde salieron cfk, néstor, lula, evo y dilma, si no fue de la movilización de sectores que fueron tradicionalmente demonizados, incluso dentro de los sectores populares (el sindicalismo, el movimiento piquetero y de desocupados, etc.). Decir que el feminismo es “una minoría intensa” es pensar que las reinvidicaciones que afectan a más del 50% de la población son secundarias. Después quedará discutir si el 50% de la población las identifica o no (ese es otro problema, pedagógico, militante, pero no de la existencia real de esos problemas). Con ese criterio de corte, es más “minoría intensa” el sindicalismo que el feminismo (donde el primero, además, tiene más formas de acceder al poder), ya que si te guías por un corte tan estricto los trabajadores activos y en blanco representan entre el 25-30% de la población (y de esos, ¿cuántos están alineados con las partes más activas del sindicalismo?; seguramente menos de los que parece). Vivimos en épocas donde esperamos que las construcciones políticas se hagan de un día para el otro, pero ¿cuántos años le llevó a Lula construir el PT y ganar las elecciones? ¿Y a Salvador Allende ganar las elecciones en Chile? La disputa del feminismo dentro de los espacios de poder tiene que ver con la capacidad o no de construir un horizonte político, algo que nadie estaría sabiendo hacer muy bien, porque la única propuesta hasta ahora es “unámonos para que se vayan todos estos” (consigna con la que estoy de acuerdo) y después… “después vemos”.

      Por otra parte, por favor, dejemos por un segundo de echarle la culpa al feminismo de que Bolsonaro haya ganado las elecciones en Brasil. Lo que faltaba.

      1. Agustina Paz Frontera dice

        gracias por tu comentario, María.

  16. mariana dice

    Me parece un análisis super chato y reduccionista, la critica fue clara desde los feminismos y ustedes la siguen desoyendo: cada una transa con quien quiere y como le parezca en su espacio partidario, pero no en nombre del movimiento, eso no lo vamos a permitir. Por otro lado su análisis usa los mismos argumentos que desautoriza, porque quieran o no, hagan las alianzas que quieran o justifiquen, nosotras votamos y ya están abriendo el paraguas para culpar a los feminismos si gana macri, como antes culparon a la izquierda, nunca una autocrítica esta gente. Si pidieran que marcharan judíos con nazis, o esclavos con esclavistas o torturadores y sus víctimas, verían claramente como no es posible, y la pobreza es femenina y los feminismos en nuestro país, siempre tuvieron sus posiciones claras respecto del sistema económico y toda forma de explotación, así que no nos vengan a correr conque hay pobres fachxs también y hay que negociar, si las mujeres hubiéramos esperado a que las otras mujeres entendieran el derecho a votar y lo apoyaran, seguiríamos sin votar. Luchen como quieran, solo no nos digan como luchar, y no pueden transar en nuestro nombre porque el feminismo no es representativista así que lo que cualquier militante sostenga en su espacio político vale para ella en su partido pero para nosotras solo vale a título personal, nadie se puede arrogar actuar en nombre del movimiento. por eso no somos una estructura tradicional jerárquica representativista como los gremios y partidos, no nos quieran imponer esa lógica con el cuco

  17. daniel rico dice

    para ganar las elecciones hacen falta los votos de los pañuelos verdes y los votos de los pañuelos celestes.. de los católicos y de los ateos. de trabajadores y pequeño burgueses, en suma : del pueblo.

    con los votos del pueblo, con todas sus facciones, incluso las que son enemigas, ganamos, sin los votos perdemos y sigue macri.

    es simple, cristina no podia explicarlo mas sencillamente.

    1. Andrea dice

      Así es!

  18. Martín Lonné dice

    No leí la ponencia de CFK, pero de los puntos seleccionados por este artículo puedo deducir que a la ex presidenta le preocupan mucho las elecciones del año próximo tras la ola de avance derechista en sudamérica, lo que la movería a preferir ensanchar la grieta principal en des-medro de las secundarias (confesional-culturales, básicamente) embanderándose con cuanto pluralismo encuentre del centro hacia la izquierda. Como la paleta de reivindicaciones feministas es tan amplia como su historial y las plazas que puede llenar, mejor focalizarla en las demandas “articulables” (ver Chantal Mouffe) en un populismo (debo decir pueblo o puebla?). No estoy seguro pero puede que éste sea el sentido de lo que CFK dijo, Coincido en que algunos objetivos feministas insumirán bastante más tiempo: Carole Pateman mapea entre Locke y Rawls (hablamos de cuatro siglos) las luchas teórico-políticas sobre la antinomia Público (masculino) y Privado (femenino) registrando la infinidad de asaltos argumentales feministas a esa ciudadela del patriarcalismo liberal que no han hecho mella en ninguna Academia del Primer Mundo. Peor: ella misma no ve por ahora propuesta superadora. Lo cual deploro tanto como supongo lo harán las autoras de este bien escrito artículo

  19. Eduardo dice

    Comparto la necesidad de la construcción de un Frente Antineoliberal Amplio!! Las definiciones de Categorias como PUEBLO incluyendo a los Grandes Empresarios No las comparto. Las políticas Neoliberales afectan y producen efectos devastadores a muchos sectores sociales mas allá de las identidades políticas, creencias religiosas, entre los que rezan y no rezan, entre los pañuelos celestes y verdes etc. Eso nos da la amplitud del Frente Antineoliberal. Pero la actitud frente a las políticas del Neoliberalismo, el poder de la finanzas, propiedad, el patriarcado, las políticas de dominios sobre los cuerpos de la mujer, el trabajador, los sectores medios etc. son DIFERENTES y ahí radica para mí la DIFERENCIA SUSTANCIAL. SI a la AMPLITUD pero las decisiones son desde los movimientos, sectores más dinámicos y más radicales por sobre los sectores más conciliadores y conservadores. La Diferencia es irrumpir como lo hace el feminismo en un protagonismo en la construcción y decisión política en cada SITUACIÓN CONCRETA sobre cada Política Concreta o creemos que la políticas son el resultado de cuadros políticos que gobiernan para Nosotros y No CON NOSOTROS. Tenemos un desafío enorme por delante y apasionante, obedeciendo, no hablando, no planteando las diferencias que se puedan tener en la Construcción política no es por donde los sectores más dinámicos más potentes se entusiasmarán para la construcción de otras Políticas y de Gobierno.

  20. ANTONIO dice

    No estoy de acuerdo en acordar absolutamente NADA con los pañuelos celestes. Las mujeres portadores del pañuelo celeste en su inmensa mayoria, han expresado su odio a lo nacional y popular, su odio a Cristina, al kirchnerismo, al progresismo. Apoyan la pena de muerte, odian la homosexualidad y ven con mucha simpatía a la milicada asesina del genocidio. Por mi parte y aunque Cristina me lo pida de rodillas, JAMAS estaré dialogando con quienes aceptan la muerte de nuestros 30 mil. Creo, definitivamente, que la chupada de medias a sectores totalmente opuestos al modelo nacional y popular NO SE PUEDE HACER. Prefiero ser menos que tener que convivir con algunos mas que seguramente, y en la primera de cambio, TE VAN A TRAICIONAR.

  21. pepeberenjena dice

    Es típico del bicho chico
    inflarse para asustar
    No sirvo pa ‘ aconsejar
    y pa’discutir no aplico.
    Hay tantas aves de pico
    con canto agudo y feroz
    que trabajan con la voz
    dolosa del victimario
    para cooptar al otario;
    y son la parca y su hoz.

  22. Rosanna dice

    La existencia de pañuelos celestes habla de un universo, que todavía no fue tocado por las explicaciones del feminismo, al que hay que convencer y persuadir. El frente es heterogéneo.

  23. Sergio dice

    Creo en el copete está la clave que explica lo que dijo Cristina, para entender hay que superar la simplicidad de las dicotomías. La categoría pueblo pretende incluir a amplias mayoría que son afectadas por este modelo. Esa voluntad de poder lleva, necesariamente a incluir las contradicciones que indica la nota, así como el peronismo incluye trabajadores y empresarios (intolerable para la izquierdas. Cristina no es una militante feminista ni anticapitalista, es una militante peronista. Por eso entiende el poder desde otras categorías que contienen sectores que tienen intereses diferentes, a veces opuestos. Ahi si potencialidad y también sus limitaciones . No creo que las feministas sean, en general anticapitalistas, como tampoco creo que todas las que se oponen a la Ive sean antiderechos. El pensamiento religioso, católico y evangelista atraviesa las capas populares (las más afectadas por este modelo). Cristina reconoce, incluye y propone la superación de lo que entiende son contradicciones secundarias frente al monsruo que nos ataca.

  24. Gabriela dice

    ¿Por que han ampliado? ( cosa de burgués) nociones binarias y clasistas como la noción amigo – enemigo o nosotras o el fascismo?

  25. moni bavaresco dice

    En la primera parte de la nota se revisan las categorias que intentan colocarse contraponiéndolas a las usadas por CFK; es una tendencia a “totalizar”: el feminismo es el TODO, superador de cualquier otro lugar político posible. La idea afirmada: “es hora de complejizar, no de retirarnos hacia las dicotomias” es a la vez negada en ese análisis. Da cuenta y sorprende con la inocencia de creer que las posturas se defienden llevando un pañuelo a la vista, como vestimenta, uniformando. Pensar que solo en esas manifestaciones “ultra” y en el activismo del contexto, se definen los valores profundos y la acción política de cada ciudadane, resulta reduccionista además de ingenuo; así parece que “les celestes” o “les verdes” sólo son los portadores de una insignia a la vista, sin embargo todo el resto (mayoritario) conforma la sociedad: educa, escucha, critica, cambia de ideas, se forma, vota y reproduce el modelo socio/cultural. Y tener en cuenta eso es complejizar en la acción política para llegar al poder, donde se dirime siempre una lucha de clases y donde hay que reconocer los complejos intereses que están en juego. Hay muuucha militancia feminista que es vacía de cualquier otra conciencia social: vota a políticos de derecha que jamás alentarán la emancipación de mujeres ni darán un mango para los hospitales que puedan realizar abortos gratuitos, ni propiciarán los derechos que se deben conquistar en la sociedad patriarcal; hay jóvenes a les que se les clavó la idea de que la política es algo diferente al feminismo. Buenísimo que ampliemos la mirada, por favor, aún en estos tiempos geniales del ni una menos y las arrolladoras fuerzas contraculturales en pugna feminista (incluso para no espantar, que no es poco).

  26. patricia dice

    En mi opinión,éstos errores de pretender que como la situación es tan grave necesita que nos aliemos aún con nuestros enemigos ideológicos o con corruptos explícitos(como los llamados peronistas racionales) tiene que ver con la dificultad para asumir un estado de impotencia que afecta al llamado “campo nacional y popular” frente a un gobierno que hace y deshace sin inconvenientes mayores,luego de tres años. Ese no poder reconocer la impotencia en que estamos,lleva a cometer esos errores de pensar que si aceptamos a Massa,Picheto,Bossio o a los fascistas “pañuelos celestes” vamos a lograr un triunfo que, de darse, sería una victoria “a lo pirro”.

    1. Javier dice

      Tal cual.

    2. Julio dice

      Hola, Patricia, te pido amplíes tu pensamiento. Si no ganamos en el 2019, creeme, no vas a poder luchar mas por la IVE… Además no es una cuestión entre fascistas , enemigos, etc. En mi familia hay dos mujeres que llevan el pañuelo celesto, y por la familia de mis familiares estan las que llevan el pañuelo verde. Ambas son kirchneristas. Las que no estan con la ive y la que estan. Yo apoyo la IVE, soy ex preso político y sigo militando y me cuesta aceptar cuando Cristina dice que la división entre izquierda y dererecha deja de tener importancia- Y tiene razón, si todos pensaramos iguales o parecidos para que queremos un Frente? Un Frente es entre diferentes, pero que tienen un objetivo en común, que es rechazar el neoliberalismo.
      Es necesario formar el Frente con la mayor cantidad de compañeros para despues poder hablar, debatir, incluir, convencer a las del pañuelo celeste y lograr la IVE. Y hay muchas mujeres que no la quieren por ignorancia o por cuestiones religiosas, o de creencias, o porque perdieron un hijo y no puede tener otro…Son muchas las razones que hay que hacerles entender la necesidad de la IVE.
      Por favor que tus razones justas no te obnubilen y tengamos un bolsonaro. Saludos

    3. ANTONIO dice

      Comparto tu pensamiento Patricia. Mis compañeras del pañuelo verde se sienten defraudadas por lo que dijo Cristina. Ellas se han expuesto ante la sociedad. Han sido maltratadas, basureadas y hasta amenazadas de ser echadas de sus trabajos. No es justo. Creo que Cristina debe aclarar ese punto. Una cosa es que las celestes cambien en su pensamiento y sean aceptadas en nuestro sector y otra cosa es compartir en un mismo sector con posiciones formativas, sociales, idiológicas y culturales totalmente opuestas a nuestro movimiento nacional, popular y revolucionario.

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