Los profesorados privados también dicen que no

El rechazo al proyecto oficial llamado "UniCABA" es total

Un grupo de profesorados de gestión privada se vincularon con los 29 institutos de formación docente de gestión pública nucleados en el CESGE, y conjuntamente animaron una conferencia de prensa que se llevó a cabo en el Instituto Joaquín V. González el pasado 6 de junio. Aquí se reproducen las palabras que Oscar Campana pronunció en la ocasión

El 26 de diciembre del año pasado, un colectivo altamente representativo de la educación superior de la Ciudad de Buenos Aires (AIES, Arzobispado de Buenos Aires, CECE, CESGE, CONSUDEC, CORDIEP, FAERA, Vicaría de la educación…), coincidió en una carta que con claridad y contundencia argumentativa, concluía el pedido del “retiro del proyecto de ley de creación” de la UniCABA y “la apertura de un espacio de diálogo genuino y multisectorial para definir acciones que profundicen los procesos de mejora permanente que realizan las instituciones de formación docente”.

En lugar del cumplimiento de aquel pedido, lo que tuvimos hasta el día de hoy es la persistencia del proyecto a como dé lugar, el ninguneo de personas e instituciones –que parece que debieran justificar sus existencia y su razón de ser– y la puesta en marcha de simulacros de un diálogo inexistente.

Si hoy estamos aquí es porque el rechazo al proyecto de creación de la UniCABA por parte de los principales actores de la educación superior cada vez es más amplio y contundente. Porque cada vez queda más expuesta la endeblez de la propuesta. Y porque el contexto general de la política educativa, con sólo observar lo que ocurre en otras jurisdicciones, muestra a las claras que la lucha que estamos dando tiene una importancia mayor que la que creíamos.

En la permanente propuesta de falsos dilemas (por ejemplo: educación superior vs. educación inicial y primaria, profesorados vs. universidad, etcétera), va exponiéndose la mirada de quienes consideran que la educación es una mercancía, que el derecho a aprender es un lujo de pocos y que las conquistas laborales son prebendas que atentan contra la libertad de mercado.

Sólo desde una mirada más amplia, más sistémica y de más largo plazo puede dimensionarse la lucha que estamos dando.

Creemos que la lucha por los valores de la educación superior –docente, artística, técnica– y la defensa de las múltiples identidades que habitan el sistema educativo, deben llevarse a cabo en todos los espacios en los que sea posible hacerlo.

Creemos también que frente a un conflicto, como el generado por el proyecto en cuestión, puede haber múltiples posiciones y estrategias relacionadas a nuestras propias y afortunadamente diversas miradas.

Pero creemos, sobre todo, que más allá de las diferencias todos bregamos por el mismo objetivo: el de una educación plural, inclusiva, en permanente autoevaluación y reforma, que reclama ser reconocida como un derecho que el Estado debe respetar y por el cual debe velar, y como el principal camino para hacer de nuestra sociedad una patria justa, libre, soberana y democrática. En todo ello, la educación superior tiene un papel ineludible que cumplir y deseamos que esta hora tan difícil nos encuentre a todos a la altura de las circunstancias.

Por ello estamos aquí, no para defender –como algunos pueden pensar– nuestra quintita sino para seguir labrando y sembrando en la huerta que día a día se nos ofrece en nuestros institutos, en los que sabemos de labores, esfuerzos, perseverancia, lucha, como también de alegrías, conquistas, encuentro y caminos transitados en la amistad, la confianza y el amor.

Con aquella carta de diciembre –de la que no nos movemos– volvemos a pedir el retiro del proyecto de creación de la UniCABA. Con nuestros amigos y amigas de los institutos de gestión estatal, de formación docente, artística y técnica, seguimos diciendo no a la UniCABA. Y decimos que aquí estamos, hermanados en este momento de lucha, para poder seguir estándolo cuando vuelvan los días de la construcción y la creación común, que de eso se trata la pasión por educar que un día nos ganó para siempre.