Love Story

Un encuentro fortuito, una charla de amor, una enseñanza imperecedera

 

Lo que sigue es un texto que la autora difundió como hilo de Tweets, hace pocas horas, en conmemoración de un encuentro inolvidable que tuvo lugar un año atrás.

 

 

Esta semana se cumplió un año del día en que conocí a la actual Vicepresidenta de la nación… Y LE CONTÉ UNA SITUACIÓN AMOROSA MÍA.

Necesito pedirles un gran favor antes de empezar a contar la historia: jueguen un ratito a olvidarse de cualquier fanatismo y/o desprecio hacia la persona en cuestión. Esta historia es linda nomás. Sólo disfrútenla.

29 de junio de 2019. Yo llevaba un mes de regreso en el país luego de vivir un año en Estados Unidos, Cristina Fernández de Kirchner estaba de gira junto a Marcelo Figueras presentando su libro Sinceramente. Ese día se presentaban en Chaco, mis padres y yo asistimos al evento.

Luego de la presentación, CFK y Marcelo fueron hasta el aeropuerto donde tuvieron una espera de aproximadamente una hora. Nos encontramos en el salón del lugar. Hubo una corta charla general y, cuando nos íbamos a retirar, la vi sola tomándose un mate cocido.

Me acerqué solita pues caradura, y le dije con cero pulgas: “¿Cristina?” Se sorprendió al verme y me dijo: “¡Ay! Sí, decime”. ERA MI MOMENTO DE VENTILAR.

Yo: ¿Te puedo contar algo?

Ella: Sí, claro. ¿Querés un té? ((¡¡¡Me ofreció té!!!))

Yo: ¡No, gracias! Bueno, me gusta un macrista. ¿Te puedo contar la historia?

Ella: ¡Ja! ¡Dale, sentate!!

Si algo sé de la Vice es que le gustan las historias de amor tanto como a mí.

Y empecé. Pasé varios minutos contándole cómo conocí al joven porteño mientras vivía en otro país; preguntó su nombre y a qué se dedicaba, contesté y agregué que en su momento voló desde Ezeiza para conocerme en persona.

Entonces me dijo: “A verlo”, y como yo no tenía batería, sacó su celular y nos pusimos A STALKEARLO EN INSTAGRAM JAJAJA. Allí tenía él, en su feed, varias fotos con Vidal y con Michetti. (Las entonces gobernadora de PBA y Vicepresidenta de la Nación.)

Ventilé algunos detalles más y luego procedí a hacer la pregunta más importante de todas.

Yo: ¿Me debería importar la política en esta relación?

CFK: ¡Pero nooo! Si hay amor, ¿qué importa la política? ¡¡Vos dale para adelante!!

Pagaría por volver a ver las caras de mis padres cuando se percataron de que llevaba rato sentada frente a frente con ella ajajajjajajajajajjaja. Se acercó mi mamá y le pedí que nos saque una foto.
BONUS TRACK: Cristina entonces dijo “Dejame que me arreglo” y se fue al baño a retocarse ajajajajajajajaja, ¡¡para una foto!!
Luego de la foto nos dimos un abrazo y nos despedimos. El joven desconoció la historia hasta recién febrero de este año, que se la conté, dejándolo… shockeado.
Y así finaliza la historia de cómo Celeste ganó convertirse en anécdota de la hoy Vicepresidenta de la Nación… por contarle del flaco de turno ajajajajjajajajaja. Respecto a él: pasaron meses y pasaron cosas, hoy somos buenos amigos.
Si llegaste hasta acá, me gustaría que recuerdes: el amor no sabe de partidos políticos. Las diferencias ideológicas muchas veces son grandes puertas al aprendizaje mutuo. No limitemos vínculos afectivos por etiquetas. Disfrutémoslos.

 

 

 

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3 Comentarios
  1. Carlos dice

    Muy buena historia Celeste, me encantó. Me da esperanzas de que la «cosa sea» tal como dice Cristina. Yo por mi parte adhiero a un dicho de mi abuela: «comparte colchón, comparte opinión», decía la vieja cuando nos asombrábamos de cúanto había cambiado algún familiar luego de haberse casado. Es decir, y esta es mi interpretación, al principio con el amor romántico alcanza y ahi uno le da pa´delante, pero es finito ese amor, después con el devenir de la relación las diferencias políticas, éticas, morales, etc, ponderan mas de lo que uno sospechaba al inicio y hay que claudicar algunas cuestiones para poder seguir.
    Gracias por compartir el encuentro con CFK.
    Saludos

  2. Daniel Olivares dice

    A mi me resulta insoportable tu comentario Emilio, sobre todo tu mención al padre. Francamente bochornoso lo tuyo. Debieras leer y releer la columna de hoy de Horacio Verbitsky.

  3. Emilio dice

    Me viene a la mente el título de la gran novela de Kundera, Esa insoportable levedad del ser. Porque, cuánta jactanciosa levedad hay en este relato insoportable que no viene al caso de nada y gana, con honores, un lugar en los archivos de la más ramplona banalidad!

    Perdonala, Mempo, todavía es joven y ya se le va a pasar. Aunque por ahí te salga con una de sus reacciones tan llenas de inteligencia, como ajajajjajajajajajjaja.

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