Lxs presxs políticxs

Se presentó en Córdoba el libro "Presa: un decálogo del caso Milagro Sala"

 

“Los combates que más importan –me dijo Megafón—nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la historia”.

La frase, con la que empecé mi intervención en la charla del 29 de octubre en Córdoba, la copié en mi cuaderno del libro Megafón, o la guerra, de Leopoldo Marechal. La saqué de un ejemplar que me regaló hace años mi amigo Esteban Rodríguez Alzueta, con una dedicatoria que decía: “Pacheco, recordemos siempre la página 16”. Y cuando dirigí mi mirada a esa página, me topé con la frase mencionada, subrayada con birome.

A través de Rodríguez conocí, hace ya tiempo, a Verónica Luna y Agustín Arzac, dos activistas culturales de la ciudad de La Plata (en rigor de verdad no son platenses, sino que eligieron –como este cronista de Córdoba— la capital de la provincia de Buenos Aires como sitio donde morar). Allí está situada una hermosa librería que lleva por nombre Malisia, también distribuidora a través de la cual se puede conseguir este libro publicado por Eme Editorial. En Malisia confluyen distintos proyectos editoriales independientes y pueden conseguirse (en la esquina de 6 y 59 de la diagonal 78) libros inexistentes en las cadenas o que cuesta encontrar en las grandes librerías en las que es difícil, a su vez, toparse con librerxs, ya que suelen ser administradas como cualquier otro negocio por simple personal que se emplea para dicha tarea.

¿Por qué este rodeo?

Porque tanto en estas líneas, como en la intervención que hice en la presentación de Presa: un decálogo del caso Milagro Sala (de la que también participaron Olga Sayago y Teresa Saravia, de la CTA de los Trabajadores) quiero destacar mi especial agradecimiento a Verónica y Agustín, quienes tuvieron esta iniciativa de reunir en torno al libro una serie de voluntades para que escribamos para esta publicación. Es decir que, si bien el libro se compone de un compilado de breves ensayos, cada uno de los textos fue especialmente escrito para la ocasión, no sacado de la web y pasado al papel sino producido específicamente para integrar esta iniciativa (creativa) a que fuimos convocados con una consigna precisa: escribir en torno a una letra, un concepto (en mi caso fue la A, de Acampe, como otrxs escribieron sobre Bolsos, Mujer, Democracia, Justicia, Amenaza, Utopía, Cantri, Organización y Millones).

En la presentación también leí un extracto del Manifiesto de David Viñas publicado en la solapa de la primera edición de su libro de cuentos Las malas costumbres, e hice referencia a su vigencia a pesar del paso de las décadas y de las modas periodísticas y académicas. Por supuesto que la apuesta que Viñas hace retomando las preguntas sartreanas reunidas en ¿Qué es la literatura? puede sonar hoy un poco anticuada, sobre todo en su lenguaje. Pero no dejan de ser palabras estremecedoras, auténticas, plausibles de resignificación.

Viñas esgrime que escribe para quienes tienen su mismo sabor de boca, ya que no especula ni sobre un posible público populista ni le interesan los bienpensantes. Y aclara que escribe para que esos posibles lectores que se le parecen contribuyan al movimiento que los arranque (a ellos y a él) de la humillación. Y remata: “Para superar ese nivel de casi país que padecemos y para que nuestra literatura sea algo completo. Y para que yo, usted y los hombres de aquí dejemos de ser casi hombres para serlo en totalidad”. (Hemos reproducido en nuestro portal, La Luna con Gatillo, la versión completa de este texto, ya que la edición es vieja y no circulaba en la web.)

Aparecen, en las reflexiones viñescas, dos cuestiones que quisiera rescatar.

Por un lado, la posición de quien escribe junto con quienes luchan en otros ámbitos por cambiar el estado de situación. Por el otro, la idea de gestar, a través de la escritura, una determinada comunidad de ideas, y de comunión (común/unión) entre quienes las sostienen.

En este libro, en el que escriben (además de los ya mencionados Rodríguez Alzueta, Arzac y Luna), Estela Díaz, Elizabeth Gómez Alcorta, Ezequiel Lopardo, Julián Petrulevicius, Melina Gaona, Ileana Arduino, María Pia López, Diego Tatián y quien narra esta nota, se produce la particularidad de que se logran ensamblar determinadas perspectivas compartidas más allá de diferencias de caracterizaciones coyunturales y lugares de enunciación; logran estrecharse confianzas y vínculos en torno a este reclamo puntual: la exigencia de libertad para Milagro Sala y las tupakeras.

 

Presentación de «Presa»

 

¿Por qué participar en un libro así y reclamar por la libertad de la dirigente de una organización con la que no se comparte un enfoque político, ni los modos en que se construye la organización popular?

Decía en la charla, realizada en la Casa de los Trabajadores de Córdoba (situada en Mariano Fragueiro 237, donde aún permanece la muestra plástica dedicada a Milagro inaugurada por el artista Andrés Torregiani), que siendo adolescente comencé mi militancia realizando actividades de propaganda y difusión en reclamo por la libertad de las presas y presos del país vasco encerrados por el Estado Español y, también, por las militancias del Movimiento Todos por la Patria (MTP) condenados en Argentina luego de participar del copamiento del regimiento de La Tablada.

Entonces (año 1996) tenía 15 años y un día alguien a quien le di un volante por la calle me interpeló preguntando si la agrupación a la que pertenecía reivindicaba la toma del cuartel realizado por ese grupo en 1989, y si era por eso que siete años después reclamábamos por la libertad de esa gente.

Cuando lo consulté con un compañero de mayor edad y trayectoria política, recuerdo que me dijo algo que quedó grabado en mi memoria, y se tornó para mí en un ethos militante. Fabio (así se llama el compañero al que todos en el sur del conurbano conocen como “El Negro”) me respondió: “Las diferencias políticas con los compañeros se discuten cuando están afuera. Mientras, son rehenes del sistema y tenemos que luchar por su libertad”.

Las presas y los presos por luchar contra las injusticias de este país no son entonces de una determinada organización, agrupación, partido o movimiento: son presxs del movimiento popular.

Y el movimiento popular (con su intelectualidad crítica dentro de él) debe pelear por sacarlxs de la cárcel.

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.