Macrismo y stalinismo

La última creación literaria de Cambiemos es que puso los cimientos del crecimiento futuro

La última creación literaria del aparato comunicacional macrista está diseñada para mostrar a la fallida gestión de Cambiemos como una verdadera gesta estratégica, en la cual se siguió un camino muy bien trazado de objetivos materiales destinados a sentar las bases del progreso argentino.

El esfuerzo gubernamental habría sido tan extraordinario, y su concentración en las grandes tareas de cimentar el crecimiento tan obsesiva, que de pronto dejó detrás de sí, o no prestó suficiente atención, a lo que pasaba con los seres humanos que habitaban el territorio donde se estaba verificando tan extraordinaria transformación.

Repasemos algunas declaraciones oficiales en esa dirección.

  • El ex presidente Pinedo señaló: “Perdimos porque no nos ocupamos del día a día y de la gente que nos decía ‘no llego, necesito otra cosa’”.
  • Hernán Lombardi, principal responsable del Sistema Federal de Medios, meditó: «En nuestro afán de poner rápido a la Argentina de pie… bueno, le metimos la mano en el bolsillo a la gente… Se achicaron sus bolsillos«.
  • El propio Presidente Macri señaló en numerosas oportunidades: “Con sacrificio pusimos los cimientos para crecer. Vamos a lograrlo juntos”.

 

 

¿Qué sería poner los cimientos?

En general la argumentación macrista trabaja más con impresiones que con conceptos precisos. Está pensada para grandes franjas poblacionales y apela a imágenes ya existentes en el imaginario colectivo. El argumento de que se pusieron los cimientos del progreso, debe ser rastreado según otras publicidades que hace Cambiemos, para sacarlo del ámbito metafísico y colocarlo entre las cosas discernibles.

De diversas declaraciones que han hecho economistas y políticos pertenecientes al espacio de Cambiemos, se deduce que lo que ellos llaman “los cimientos” se puede desglosar en:

  1. Haber cambiado los precios relativos de la economía, restableciendo la rentabilidad adecuada para que se verifique la inversión privada.
  2.  Ahora, luego del ajuste obligado por el FMI, haber eliminado el déficit fiscal primario.
  3.  Ahora, luego del ajuste obligado por el FMI, haber obtenido superávit comercial
  4.  Haber creado lazos estrechos con las principales potencias de Occidente, uno de cuyos “logros” principales sería el pre-acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.
  5. Haber hecho obra pública, desde cloacas, hasta obras viales, desarrollo de la energía eólica, etc.
  6. Haber restablecido la reputación de Argentina como país amigo de “los mercados”, lo que constituye una señal de confianza que funcionará como atractor de inversiones externas.

Cuando se analiza uno por uno los “cimientos” que dice haber colocado Cambiemos, los resultados permiten entender aún mejor los resultados de las PASO. 

  1. El cambio de precios relativos efectivamente existió, contra los ingresos de la mayoría de la población (salarios, jubilaciones y otras transferencias) y a favor de diversos actores empresariales (agro, minería, extracción de gas y petróleo, transporte de energía, bancos). El aumento de la rentabilidad en todos estos sectores ha tenido poca correlación con un vigoroso proceso inversor, siendo fundamentalmente una transferencia de ingresos que abultó ganancias sectoriales más que un detonador de un proceso de inversión genuino. Sólo en Vaca Muerta se observó un avance, pero que ya había comenzado durante el gobierno anterior. El derrumbe del mercado interno y la severísima contracción económica en marcha son consecuencia necesaria del cambio de precios relativos tal cual fue diseñado por el gobierno. Un clima económicamente desértico no es el más adecuado para promover inversiones.
  2. Cambiemos financió el déficit fiscal con endeudamiento público desorbitado, hasta que el corte del crédito privado los obligó a acudir al FMI, que a su vez los obligó a un recorte drástico, como el que estamos viviendo en este año. No es un equilibrio fiscal sensato, basado en eliminar gastos innecesarios y recaudar impuestos como corresponde, sino un recorte brutal en una serie de actividades de suma importancia pública (gasto social, infraestructura). Pero sería falso decir que Cambiemos resolvió –aunque sea malamente— el problema fiscal. La verdad es que generó un drenaje fiscal en materia de los crecientes pagos de intereses de la deuda pública interna y externa, que tiende a superar la magnitud del déficit anterior.
  3. El logro de superávit comercial actual se debe exclusivamente a la contracción grave de la actividad económica interna. Poco y nada se hizo en materia de incrementar exportaciones, diversificarlas y conquistar nuevos mercados. La obsesión a esta altura ridícula por Europa y Estados Unidos –ambos espacios económicos con urgencias exportadoras— lleva a este gobierno fuertemente ideologizado a dejar de ver el resto del planeta, que es a donde debe apuntar la Argentina para diversificar sus mercados de destino. Ni supermercado del mundo, ni Australia: esas imágenes que sugerían un supuesto pensamiento estratégico sobre el destino nacional, fueron apenas otros slogans para encandilar incautos. El mundo de Cambiemos (Occidente) no nos está esperando para comprarnos nuestros productos, sino para colocar los de ellos. Y además los pronósticos de próxima recesión en las economías atlánticas se multiplican. Para colmo, el actual superávit comercial no alcanza en absoluto para pagar los compromisos externos adquiridos por la actual gestión.
  4. Ya hemos señalado que el pre-acuerdo firmado con la UE es ruinoso para la producción nacional, está hecho a medida de las necesidades de los europeos, y que sólo dos gobernantes con una mentalidad profundamente satelital de los mercados (Macri y Bolsonaro) pueden aprobar lo que será un negocio para un puñado reducido de intereses locales, a costa de la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo. Más que sentar las bases de un futuro de crecimiento y prosperidad, se pone en marcha una trituradora de empresas locales y de empleos, que será muy bien visto por las corporaciones europeas.
  5. En los primeros dos años Cambiemos hizo obras públicas, que de todas formas no llegaron a la magnitud desplegada durante el período kirchnerista, que hizo un gran tarea de extensión de la red de agua potable y saneamiento, no superada por Cambiemos. Con la caída en manos del FMI de la política económica, la obra pública cayó en más de un 40% y se paralizaron los discutibles programas públicos y privados (PPP), arrastrados por incertidumbre financiera en la que el gobierno metió a la Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires, aquejada por severos problemas de transporte público, apenas se construyeron 3 estaciones de subte, mientras se pavimentan calles ya pavimentadas. De todas formas, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta el ideologismo neoliberal que atraviesa al gobierno, se careció de un plan nacional que apunte a un conjunto de objetivos estratégicos, que permitan “poner los cimientos” del crecimiento en serio.
  6. No estamos al tanto sobre cuáles serán los comentarios que hacen los financistas globales cuando hablan entre ellos de la Argentina. Lo que sí sabemos es que nuestro país ha constituido en este tiempo un extraordinario negocio financiero, de aquellos que no se consiguen en el resto del mundo. Si bien los comentarios iniciales de la prensa conservadora internacional fueron sesgadamente favorables al gobierno macrista, con el pasar del tiempo se hizo inocultable la pésima gestión económica, que terminó de develarse ampliamente al firmarse los pedidos de ingentes sumas al FMI, los waivers, el default de deuda interna en pesos y el restablecimiento de los controles cambiarios. Hoy no hay prestigio, ni reputación de seriedad, sino burla y desprecio en la prensa económica internacional. El argumento macrista de la pesada herencia o de la amenaza populista futura no alcanzan en el exterior para tapar la pésima gestión. En cuanto a la inversión extranjera directa (IED), que es la única que genera riqueza, o sea la que podría ayudar a cimentar el crecimiento futuro, “te la debo”.

 

 

El modelo soviético

Revisemos por un momento un proceso histórico donde se sentaron en serio los cimientos del progreso material, descuidando en forma ostensible el nivel de vida de la población.

Si hay un paradigma en la historia en el cual se priorizaron una serie de metas materiales de largo plazo, dejando en un segundo plano durante décadas una mejora en la calidad de vida de la población, fue el caso de la URSS.

Recordemos que en el momento en que los bolcheviques tomaron el poder, el Imperio Zarista era un vasto territorio, con una enorme población campesina paupérrima, y un muy reducido desarrollo industrial. Rusia era mirada desde Europa Occidental con desdén, por su atraso tanto material como cultural. Era el equivalente a un muy atrasado y subdesarrollado país latinoamericano. Los comunistas empezaron a gobernar un país destruido por la Primera Guerra continuada por una brutal guerra civil. Luego de diversas peripecias, el dictador Stalin decretó en 1928 la colectivización forzada de la tierra. A partir de ese momento se comenzaron a aplicar sucesivos planes quinquenales dirigidos a sentar las bases de la industrialización acelerada de la Unión Soviética. El estado soviético tenía por delante dos desafíos enormes: mostrar que el socialismo podía generar tanta o más riqueza que el capitalismo, y crear las condiciones para la autodefensa nacional, ya que la URSS era un experimento económico aislado y hostilizado por las grandes potencias occidentales.

Sin la posibilidad de participación efectiva por las características represivas del régimen, la población debió afrontar resignadamente las enormes penurias que conllevó ese gigantesco proceso de transformación de la industria y de la atrasada o inexistente infraestructura rusa. Si bien las cuestiones elementales estaban garantizadas (el alimento, la educación básica, la salud), el nivel de vida fue muy bajo durante un largo periodo. Los planes quinquenales se sucedieron, y al momento de sufrir el ataque de Alemania, la segunda potencia industrial capitalista del planeta, en 1941 la URSS no sólo fue capaz de aguantar materialmente el embate nazi, sino que en plena guerra continuó desarrollando una descomunal capacidad industrial-militar, que superó durante el conflicto al notable potencial alemán. La historia posterior a la segunda guerra mundial es conocida: la URSS será, hasta su disolución, la segunda potencia económica del planeta, con avances notables en el desarrollo aeroespacial y militar. Recién en los años ’60 y ’70 empezó una paulatina mejora en las condiciones de vida de la población, dado que los sucesivos gobernantes empezaron a dar una importancia mayor al consumo masivo. En síntesis: en ese experimento histórico, con indudables penurias materiales para la población, la planificación económica y la industrialización acelerada crearon las bases de un país mucho más desarrollado y moderno que el que encontraron los revolucionarios en 1917. Si bien nunca lo dijo de esta forma, Stalin podría haber dicho legítimamente que “se estaban poniendo los cimientos para el futuro bienestar”. En ese camino, más de una generación de soviéticos no pudo disfrutar de despliegue material que efectivamente estaba ocurriendo en su país.

 

 

La comparación

La ocurrente publicidad macrista, que no se rinde ni aún vencida, intenta instalar que ha existido un notable progreso, invisible a los ojos de los mortales, que aún no le ha llegado a la población, y que si bien no nos damos cuenta del todo, en estos años se “sentaron las bases” para el progreso.

Hemos tratado de mostrar como no sólo no se “pusieron los cimientos”, sino que, con el endeudamiento externo enorme y los pactos internacionales destinados a atar de manos a futuros gobiernos, se apunta a erosionar la posibilidad de que alguien pueda poner realmente los famosos cimientos del desarrollo.

Ni la experiencia soviética, ni la macrista, pueden ser puestas a esta altura como modelos o paradigmas socialmente deseables. Pero aun así, es interesante observar las diferencias: Rusia arrancó su experiencia desde un nivel bajísimo de vida, lo mejoró muy lentamente durante décadas, pero utilizó el gran excedente productivo en la inversión sistemática en la industria pesada, en represas, ferrocarriles, maquinaria agrícola y desarrollo científico. Sólo así se puede explicar el tránsito de un país miserable a una superpotencia mundial.

En el caso de Cambiemos, como ya está ampliamente demostrado, la inversión productiva no tuvo ningún papel significativo. Por el contrario, el fenómeno económico más asombroso de estos cuatro años es la pavorosa fuga de capitales, que en términos de crecimiento representa el despilfarro más extremo de recursos producidos por nuestra economía: la evaporación de los fondos que necesitamos para la inversión y el desarrollo, para la mejora económica y social. Los estudiosos de la historia económica de la URSS no han dejado de señalar los numerosos problemas de la economía soviética causados por las ineficiencias, los despilfarros, los errores de la planificación, o la falta de motivación de la población para cumplir con los planes gubernamentales. Pero esa sinfonía desafinada se hacía sobre una melodía correcta: la inversión productiva constante y sistemática y la promoción de la investigación científica.

En nuestro caso, ni las propias firmas multinacionales vieron con interés el participar en un experimento tan endeble, inconsistente y de patas cortas como el de Cambiemos. Una cosa es que falten cimientos productivos, otra es hundir dinero en una ciénaga.

La gestión que se termina no sólo no puede hablar de cimientos construidos, sino que debería pedir perdón a la sociedad por haber provocado un extendido y profundo sufrimiento social cuya única contrapartida fue la generación de negocios puntuales para una minoría, y la creación de una deuda externa que fugaron algunos, pero que pagaremos los demás, a costa de nuestro bienestar.

 

 

 

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16 Comentarios
  1. Eduardo dice

    Bueno, Ricardo, me parece que el esfuerzo de los ciudadanos soviéticos terminó siendo más alto de lo descripto, porque no siempre tuvieron aseguradas las condiciones de subsistencia. Debieron soportar una terrible hambruna, entre 1932 y 1933, con estimaciones que van de 2 a 6 millones de muertos, según diversas fuentes. Esta hambruna fué sistemáticamente ocultada de los registros históricos de la URSS, y se conoció cabalmente recién con la aparición de la Glasnost, al fin del periodo soviético.

  2. jorge dice

    Siempre se hacía la comparación del porque no nos habíamos desarrollado como Australia o Canadá. O la comparación con Brasil que no había sido neutral en la segunda guerra mundial. Pero esta comparación con la URSS, en los términos que lo pone el autor es novedosa y muy didáctica. Excelente y esclarecedor artículo.

  3. Luis Juan dice

    Estimado Ricardo:
    Totalmente de acuerdo.
    Una digresión.
    Manuel Freytas (miradasolidaria.es) sostenía: “…Como el capitalismo trasnacional (las corporaciones que controlan el petróleo y los alimentos) sólo produce para quien tiene capacidad de comprar esos productos, las corporaciones reducen la producción para achicar costos y preservar la rentabilidad vendiendo menos pero más caro.
    Y por más apelaciones que hagan las instituciones «asistencialistas» del sistema capitalista como la ONU y la FAO (que suceden a la caridad religiosa) las corporaciones transnacionales establecen su dinámica productiva a partir de la relación costo–beneficio.
    Por lo tanto, no hay «crisis alimentaria» (como sostienen la FAO, la ONU, el Banco Mundial y las organizaciones del capitalismo como el G–8) sino un incremento de la hambruna mundial por la especulación financiera y la búsqueda de rentabilidad capitalista con el precio del petróleo y los alimentos.
    Por otra parte, los fondos que destinan la ONU, el Banco Mundial y demás organizaciones del capitalismo trasnacional, son mendrugos comparados con la ganancias multimillonarias de los pulpos petroleros y de la alimentación y el crecimiento de las fortunas personales de sus directivos y accionistas.
    En este escenario, y dentro de los parámetros funcionales del sistema capitalista (establecido como «civilización única») la «población sobrante» (los desposeídos y famélicos de la tierra) son las masas expulsadas del circuito del consumo como emergente de la dinámica de concentración de riqueza en pocas manos.”
    “…Durante las crisis (como la que hoy vive el sistema capitalista) las empresas y bancos preservan su rentabilidad «achicando costos». Y las primeras víctimas, las variables de ajuste, son las masas asalariadas y los sectores más vulnerables de la sociedad que pagan la crisis de los ricos con despidos y reducción de sus salarios, mientras que los sectores más desprotegidos sufren el impacto directo de los recortes de los planes sociales y de ayuda a la pobreza de los gobiernos.
    Quien trate de quitarles el control de los recursos esenciales a las empresas y bancos trasnacionales, antes deberá derrotar al poder militar nuclear de EEUU y de las potencias aliadas de la Unión Europea.
    Dentro de esta ecuación (de un sistema de producción mundial solo orientado a la búsqueda de rentabilidad) se desarrollan dos efectos inversamente proporcionales: Un crecimiento récord de las fortunas personales y de los activos empresariales capitalistas, y un crecimiento récord de los pobres y hambrientos que ya alcanzan la mitad de la población mundial.”
    “…No hace falta mucha imaginación para mensurar el factor apocalíptico masivo que representaría para el sistema el avance de ejércitos de hambrientos buscando comida para sobrevivir en las grandes urbes, enfrentándose con la violencia a la represión militar o policial.
    ¿Qué puede detener a un hambriento? ¿Qué puede perder un hambriento más allá de su vida que ya casi ni la tiene? Se trata del instinto de conservación, el primer sistema de señales que guía la conducta de un ser humano o de un animal en situaciones extremas de lucha por la supervivencia.
    ¿Con qué discurso los políticos del sistema podrían contener a los atacados de incontinencia alimentaria y reencauzarlos por la senda de la «civilización» y de la «gobernabilidad democrática» capitalista?
    Se trata, en última instancia, de una reacción inconmensurable de la masa de «población sobrante», que el estúpido, irracional y criminal sistema capitalista todavía no registra.”

  4. Miguel Angel Vallé dice

    «Stalin podría haber dicho legítimamente que “se estaban poniendo los cimientos para el futuro bienestar” ¿Podría haber dicho? ¿Con esto cree el autor poder hacer comparaciones? Un artículo falto de toda seriedad y de rigor histórico. No entiendo que es lo que está comparando. ¿A Macri con Stalin? ¿A los bolcheviques con cambiemos? ¿Al neoliberalismo con la experiencia soviética? Al final dedica un listado de diferencias que son más que las supuestas similitudes. Disculpen pero esta nota es un mamarracho. Stalin afrontó una Rusia retrasada con su economía basada principalmente en la producción rural. Venía de una guerra mundial (la primera) y después tuvo que afrontar otra (la segunda) que le impicó a la URSS más de 20 millones de muertos, una economía devastada, un país en ruinas, con sectores internos y externos que apoyaban la contrarrevolución y que no estaban dispuestos a ceder sus privilegios. ¿Donde estaría la semejanza entre Macri y Stalin? ¿En lo que podría haber dicho? ¿En un slogan? ¿Los «estudiosos de la historia de la URSS» ? ¿Quienes? Poca seriedad científica para criticar modelos de país. ¿Todo para decir que ni el stalinismo ni el macrismo son modelos deseables para la sociedad según la particular y subjetiva visión del autor de este panfleto?

    1. Darío dice

      Totalmente de acuerdo. Además no hay datos ni fuentes es un artículo digno de Clarín. Un mamarracho.

  5. jaimes dice

    que liviano el analisis de la urss y de Stalin

  6. Eduardo dice

    Me podrían explicar de donde proviene ese mantra que repiten los cambiemitas cuando la realidad los contradice y que reza: » esto no sucedió » ( se lo escuché a Blaquier, Macri, Sandleris, Petrella y otros ).
    Son una secta o sociedad secreta ?

  7. Roberto Rapalo dice

    Es la comparación más pelotuda y traída de los pelos de la historia de la humanidad.

    1. Miguel Angel Vallé dice

      Totalmente de acuerdo. «Stalin podría haber dicho legítimamente que “se estaban poniendo los cimientos para el futuro bienestar” ¿Podría haber dicho? ¿Con esto cree el autor poder hacer comparaciones? Un artículo falto de toda seriedad y de rigor histórico. No entiendo que es lo que está comparando. ¿A Macri con Stalin? ¿A los bolcheviques con cambiemos? ¿Al neoliberalismo con la experiencia soviética? Al final dedica un listado de diferencias que son más que las supuestas similitudes. Disculpen pero esta nota es un mamarracho. Stalin afrontó una Rusia retrasada con su economía basada principalmente en la producción rural. Venía de una guerra mundial (la primera) y después tuvo que afrontar otra (la segunda) que le impicó a la URSS más de 20 millones de muertos, una economía devastada, un país en ruinas, con sectores internos y externos que apoyaban la contrarrevolución y que no estaban dispuestos a ceder sus privilegios. ¿Donde estaría la semejanza entre Macri y Stalin? ¿En lo que podría haber dicho? ¿En un slogan? ¿Los «estudiosos de la historia de la URSS» ? ¿Quienes? Poca seriedad científica para criticar modelos de país. ¿Todo para decir que ni el stalinismo ni el macrismo son modelos deseables para la sociedad según la particular y subjetiva visión del autor de este panfleto?

    2. shogun dice

      de acuerdo

  8. Marcela dice

    Acuerdoncon qur deben pedir perdön pero como no lo van a hacer que haya JUSTICIA.

  9. Carlos dice

    La comparación acerca de las técnicas aplicadas por Stalin para poner de pie a la URSS e iniciar un proceso de industrialización acelerado para ponerla a la altura de sus duros competidores (los que luego serían sus socios de Yalta, excluyendo a Alemania obviamente), con el paraíso prometido por Macri y su runfla, es útil pero no feliz. Para ello Stalin aplicó la crueldad extrema como herramienta a mano. No quiero mencionar la terribles persecuciones, Siberia, purgas, crímenes espantosos. Como sí recordar la heroica defensa de Stalingrado y el posterior avance arrollador sobre Berlin. Macri no aplicó esas atrocidades PORQUE NO LE DIÓ EL CUERO, pero de gusto lo hubiera hecho. Para expresarlo en términos más cuidadosos, hizo todo (y lo logró) arrastrar al país al endeudamiento devastador y a la población a la miseria. Pero no en defensa del futuro feliz para todos como podría pensarse de la utopía soviética, sinó para beneficiarse con una renta extraordinaria para una Ceocracia de amigos que serán historia. Nunca fué tan evidente, declarada hasta la jactancia, la participación de sus ministros y secretarios directivos y ejecutivos de corporaciones. La mejor manada de los últimos 50 años con licencia para esquilmar a un país entero. Stalin y Macri son dos ejemplos no comparables, ni en los medios ni en los fines. Pero la crueldad macrista no le va en zaga a la stalinista. Diferencias de carácter y origen. Gracias Aroskind, siempre interesantes tus artículos.

  10. Néstor Goro dice

    El caso soviético puede compararse en otro plano con el de Cambiemos. Tomó un país embrutecido y le elevó su nivel de civilización y cultura. Cambiemos nos hizo retroceder al salvajismo.

  11. marce dice

    Lamentablemente el gobierno no le tiene que pedir perdón a nadie porque la «sociedad» lo votó 2 veces.
    Acuerdo en que es total y absolutamente falso que sentó bases profundas para un futuro mejor. Y para mí el indicador es más simple: ¿qué futuro mejor puede haber con más de la mitad de les pibes criándose con hambre?

    1. JOE AUBERGINE dice

      Así es … los desindustrializadores no han sido solo los MEDIO PELO PRO( PROfesionales liberales, MAESTROS, [email protected] etc) sino los centenares de miles de «Obreros» industriales que ganaban un PROmedio de 3000 U$$ en el 20015 y que votaron a Macri montados en su codicia antiganacista´Hoy se sienten estafados y es cierto los estafaron USAndo su codicia de palanca y el discurso neoliberal de fulcro..
      PERO que sepan y se enteren.. ellos fueron y son complices de la desgracia PROpia y de miles de argentinos.. y que no tienen forma de pagar el mal que le han hecho a la patria.. y que no se deberá perdonar NUNCA

    2. José Murray dice

      Muy buen aporte para un análisis y una discusión sería sobre el legado Macrista y ver que hay de real detrás de sus esloganes huecos.
      Gracias!

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