Maestro pueblo

“Fuentealba es una causa por la que vamos a seguir peleando”

 

Una multitudinaria marcha se llevó adelante el pasado 4 de abril en Neuquén a 15 años del asesinato de Carlos Fuentealba. Ese día de 2007, el docente participaba de una protesta de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) que fue reprimida por la policía del gobernador Jorge Sobisch. El reclamo se llevaba adelante en el paraje Arroyito, cercano al cruce de las rutas 22 y 237. El cabo Darío Poblete –juzgado y condenado por ser el autor material del asesinato– fue quien disparó una granada de gas lacrimógeno al Fiat 147 en el que viajaba Fuentealba. Se espera por el juicio oral para ocho altos jefes policiales de aquel operativo represivo.

 

La multitudinaria marcha a 15 años del asesinato de Carlos Fuentealba. Foto: CTERA.

 

 

“Lo que se cobró la vida de Carlos es un modelo político que encarnaba el sobischismo, pero que tampoco era ninguna novedad: ya lo habíamos vivido con el menemismo, cuando se mató en Cutral Co y Plaza Huincul a Teresa Rodríguez; lo vivimos con el duhaldismo, con las muertes de (Maximiliano) Kosteki y (Darío) Santillán, y acá lo vivimos con el crimen de nuestro compañero Carlos Fuentealba ese 4 de abril. Pero eso se reeditó con el macrismo, que se cobró la vida de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado. El nombre de Sobisch está ligado a esos otros nombres que representan la política de la respuesta represiva a la protesta social que generan sus políticas de ajuste”, expresó en el acto el secretario general de ATEN, Marcelo Guagliardo. Dijo que ATEN tuvo claro, primero, “la consolidación de nuestra organización sindical porque sabíamos que sin organización sindical era muy difícil lograr justicia. En segundo lugar, la construcción de unidad, la más amplia posible, con los distintos sectores que abrazaban esta causa de justicia para que en esa confluencia de esfuerzo pudiéramos dar una señal clarísima de nuestra convicción de obtener justicia”.

 

Marcelo Guagliardo. Foto: CTERA.

 

 

 

Grabado en la memoria

Luego Guagliardo se refirió al maestro Fuentealba, “que conocimos por el coraje de nuestra compañera Sandra (Rodríguez), por la humildad y por esa forma de ver la vida de Camila y Ariadna (hijas de Carlos y Sandra). Ese Carlos que conocimos también por quienes compartieron con él distintos momentos de su vida, de su infancia, los que compartieron con él la militancia partidaria, los que compartieron con él la militancia con los compañeros trabajadores de la construcción”, dijo, como también y “principalmente”, sus propios estudiantes. “De acciones nobles, de buena gente, buen compañero, de su amor por la naturaleza, de su apego al lago, al bosque y sus misterios”, describió.

También habló de su compromiso social. “Un hombre de fuertes convicciones que debatía, pero se apegaba a la discusión solidaria en asamblea de los trabajadores y que aceptaba la decisión mayoritaria de ese ámbito de discusión. Ese Carlos que además tenía una sensibilidad muy especial para comprender el significado de la misión del maestro, de la misión transformadora que tiene cada uno de nosotros en un aula y en su rol social”. Guagliardo agregó que Fuentealba “impone a nosotros y a nosotras un objetivo superador”.

Carlos Fuentealba está vivo en la memoria del pueblo y el secretario general de ATEN así lo reflejó: “Está en los pibes con mocos en las escuelas de los barrios vulnerados; Carlos está en los estudiantes que no tienen oportunidades y luchan por querer tener un futuro mejor; Carlos está en los que luchan y no se callan; Carlos está en los compañeros que en la continuidad sostienen cada una de nuestras luchas”. Señaló también en su discurso que “este día no es sólo para tener memoria, es para saber que asumimos el compromiso de multiplicar ese Carlos que tiene que inundar nuestras escuelas para que esa escuela resista, enseñe y para que siga teniendo sueños de liberación”.

 

 

Contexto y operativo de represión

“Nosotros siempre hemos caracterizado al sobischismo como un neoliberalismo tardío”, explica Guagliardo en diálogo con El Cohete a la Luna. Remarca que la problemática en Neuquén con el gobierno de Sobisch era que “desconocía la organización sindical, no solamente la nuestra”.

“Desde el año 1992 a 2006 no hubo un ámbito de discusión salarial entre el gobierno y las organizaciones sindicales”, recuerda, y detalla el contexto por el cual se llegó a la decisión de endurecer la protesta social. Todos los canales de discusiones estaban cerrados por parte del gobierno. “El cúmulo de derechos vulnerados, retrasos salariales, era enorme”, señala.

ATEN llegó a abril de 2007, después de 30 días de paro desde el inicio de ciclo lectivo, sin solución a las demandas de las y los trabajadores. Entre ellas se destacaba la precarización laboral y los salarios congelados desde 1992. “La respuesta del gobierno de Sobisch fue el aparato represivo”, indica Guagliardo. “Protestas de los desocupados; de los que reclamaban vivienda; de los que estaban pidiendo por una empresa cerrada; trabajadores de la salud: la respuesta sistemática del sobischismo era la represión”. Para todos, el mismo palo de abollar ideologías, como denunciaba la Mafalda de Quino.

 

“Eso quiero como solución a todos mis problemas”.

 

 

El objetivo de ATEN era el corte de ruta para hacer sentir su reclamo. Pero el corte lo hizo la policía sobre ellos. “Cuando llegamos estaba la policía cortando. Estaban cinco grupos especiales de la policía de la provincia de Neuquén. Estaba el jefe y subjefe de la policía de la provincia. Comisarios mayores en el lugar, los jefes de los grupos especiales”, enumera Guagliardo, testigo directo de aquella represión. “Fue un operativo con total planificación, no quedó nada allí que uno pueda suponer –con los años– que fue algo espontáneo”, dice el actual Secretario General de ATEN, que también lo era en 2007.

“Todo estuvo milimetrado. Qué iban hacer en cada momento. Nosotros llegamos al lugar y ya estaba la policía sobre la ruta. Cuando nuestros compañeros empiezan a caminar hacia el lugar que estaba la policía, estábamos dialogando con ellos y nos dicen: ‘Tienen cinco minutos para irse’. Al darnos vuelta para hablar con los compañeros, cae la primera bomba de gas lacrimógeno”, recuerda.

El operativo de represión constó de tres etapas, explica Guagliardo. El despeje de la ruta, cuando las y los trabajadores de la educación corrieron hasta una estación de servicio. La segunda, la continuidad de esa represión: “Siguieron cayendo balas de goma, siguieron cayendo gases lacrimógenos”, sin reparar en la peligrosidad de una explosión e incendio. Luego, las y los trabajadores corrieron a campo traviesa y continuó la persecución de la policía. “Era casi una cacería de maestras y maestros. Obviamente, nosotros no teníamos ninguna decisión de confrontar. Fuimos a hacer la protesta y si llegaba a pasar esto que nos teníamos que replegar, nos íbamos a ir”. Fue entonces cuando solicitaron a la policía que detenga la represión para poder salir de esa emboscada. “Cuando estábamos saliendo del lugar, a seis o siete kilómetros del puente de Arroyito, nos empiezan a pasar las camionetas de la policía por las banquinas, disparándonos a los autos que íbamos en marcha. Hasta que en un momento dado se produce la encerrona y el auto en el que iba nuestro compañero Carlos Fuentealba es alcanzado por una granada de gas lacrimógeno que dispara Poblete a no más de dos metros y medio de distancia. Perfora la luneta e impacta en su cabeza. Eso le produjo la muerte cerebral en el momento. Carlos falleció al otro día”, recuerda Gagliardo.

“El sobischismo tenía como objetivo dar una clara señal de que era capaz de disciplinar y castigar la protesta social”, concluye Guagliardo sobre el tres veces gobernador de Neuquén Jorge Sobisch. No olvida el vínculo “de Sobisch con (Mauricio) Macri, con quien tenía un armado de plan de seguridad integral, que había sido planificado y coordinado por Eugenio Burzaco, quien luego fue subsecretario de Seguridad de Patricia Bullrich”. Dice que el sentido de ese plan de seguridad integral “era defender al gobierno de la protesta social, no de la delincuencia”. Era todo un plan represivo ante la creciente protesta social en Neuquén. Macri tomó distancia de Sobisch luego del asesinato del maestro Fuentealba. Jorge Sobisch salió séptimo en las elecciones presidenciales de 2007, junto al candidato a Vicepresidente Jorge Asís.​ Su fórmula obtuvo 284.161 votos, el 1,40%. El desprecio social también se tradujo en votos.

 

 

Lucha sostenida

La secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), Sonia Alesso, también estuvo presente en el masivo acto. En su discurso agradeció a ATEN por haber sostenido la lucha y a las maestras y maestros que tejieron un lazo de solidaridad, no solamente en Neuquén, sino en todo el país. “Hoy Carlos no es solamente un maestro asesinado en Neuquén. Hoy Carlos es un maestro argentino, es un maestro latinoamericano, es un maestro del mundo, asesinado, por el cual reclaman no solamente los maestros de Neuquén, sino en una escuela de mi ciudad, de Rosario, en una villa, que estuvimos con Sandra (Rodríguez) poniéndole el nombre, o en un mural del Conurbano bonaerense, o en una escuela de Córdoba, de Formosa o de Chaco. Hoy esta solidaridad que hemos construido, esta lucha, tiene que ver con eso”, expresó Alesso.

También tuvo palabras elogiosas para Sandra Rodríguez, la compañera de Carlos Fuentealba. “Desde el primer día que pisó CTERA tenía claro una cosa: si íbamos a encontrar justicia, iba a ser con la más amplia unidad. Si íbamos a apelar por justicia, necesitábamos la más amplia unidad. Y esta mujer (tomó del brazo a Sandra) que me honra con su amistad y con su amor, ha sido una de las mujeres más lúcidas y más valientes”. Luego criticó al Poder Judicial: “La Justicia argentina, la Justicia neuquina, está en deuda con la causa de Carlos Fuentealba y no vamos a parar hasta que haya justicia completa”, aseguró. Además, con su habitual defensa de género, Alesso sostuvo que “ninguna de nosotras va a permitir el maltrato, la misoginia de los jueces, de los defensores, que se meten atacar a Sandra (Rodríguez)”. Advirtió que “cada uno que se meta con Sandra se mete con cada una de nosotras en cada lugar del país. Que lo tengan claro, que hace rato que las mujeres demostramos de qué estamos hechas”.

Por último, Alesso se preguntó aquello que Guagliardo había cuestionado al final de su discurso. “¿Cuántos Carlos (Fuentealba), cuántos Santiago (Maldonado), cuántas Teresa (Rodríguez), cuántos Rafael (Nahuel) vamos a necesitar para que haya, en esta patria, justicia? ¿Cuánto más este pueblo va tener que entregar, de los 30.000, de las mujeres, de la sangre de nuestros compañeros?”. Y arremetió nuevamente contra el Poder Judicial, azuzando: “¿Qué esperan los jueces, el poder más desprestigiado que no hace justicia con la vida de un maestro?”. También en consonancia con Guagliardo, Alesso cerró su discurso expresando que la tarea es multiplicar. “Necesitamos imperiosamente muchos Carlos en las escuelas. Muchos maestros pueblos en las escuelas. Muchos compañeros y compañeras comprometidos con la educación de nuestros pibes. Necesitamos –después del padecimiento de la pandemia– fortalecer nuestro compromiso y garantizar el derecho social a la educación. Por eso peleamos, por eso estamos acá, por eso en cada calle, en cada lugar, decimos justicia completa por Carlos Fuentealba”.

 

Sonia Alesso. Foto: CTERA.

 

 

En diálogo con El Cohete, Alesso expresó que “para CTERA, estos 15 años de lucha ininterrumpida por justicia completa por Carlos Fuentealba nos remite un poco a la historia de lo que fueron los conflictos de fines de los ’90 y tardíamente, como fue en el caso de Neuquén, a partir del 2000. Donde los maestros estábamos en todo el país defendiéndonos de lo que habían sido los años de neoliberalismo. En el caso de Neuquén, una provincia donde –a pesar de los cambios que se habían dado a nivel nacional– continuaban las políticas de ajuste sobre el magisterio”, contextualizó.

Fue así “que CTERA se hace presente en Neuquén, define un paro nacional el 9 de abril y moviliza en todo el país, tomando a partir de ahí –luego de una reunión con ATEN, Sandra Rodríguez y los organismos de derechos humanos– el reclamo y la causa”. Alesso recordó que “se produjo una gran conmoción en la docencia bajo la consigna ‘Nos Falta un Maestro’, actos de solidaridad: pintadas, murales, imposición de nombres en las escuelas, participación de artistas, organismos de derechos humanos, organismos de la sociedad civil y otros sindicatos que no estaban nucleados en la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina), compañeros de comisiones obreras, compañeros de la CGT (Confederación General del Trabajo), un gran abrazo a la causa y el apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)”. Repasó que se logró el enjuiciamiento de Darío Poblete y que “ahora continuamos, porque no se investigó quién dio la orden para la represión, quién estuvo a cargo de la represión. Es lo que se debe juzgar en los tribunales de Neuquén. Fuentealba es una causa por la que vamos a seguir peleando”.

En el acto, Sandra Rodríguez tomó la palabra y expresó que la unidad fue fundamental para sostener la lucha jurídica: “Desde la organización madre como lo es la CTERA, como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), como ATEN, como los sindicatos de base de CTERA, como organismos de derechos humanos, como el CELS”. También enumeró, entre otras organizaciones, a “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo e H.I.J.O.S, que tomaron a Carlos como bandera”. “Ustedes hicieron de él una construcción histórica, hicieron de él una construcción cultural. Como me dijo Raúl Zaffaroni: ‘Sandra, en pocos años has logrado una batalla que en nuestro país no es fácil de dar’. Eso significó para nosotros una importante reparación”. Rodríguez dijo que “hoy estamos en la puerta de un juicio a ocho altos jefes de la policía que representaban a las fuerzas especiales, que reprimieron y asesinaron aquel 4 de abril”. Y sostuvo que era “fundamental lograr ese paso para construir de una vez por todas el Nunca Más. Para que esto no se vuelva a repetir y para que ninguno de ustedes, ningún trabajador y trabajadora de la educación y de todos los trabajadores del país sea asesinado por manifestarse. Debemos hacer justicia en los estrados de Justicia de Neuquén”.

 

Sandra Rodríguez. Foto: CTERA.

 

 

Estarán en el banquillo de los acusados, si el Poder Judicial neuquino despierta y comienza con el juicio oral, los por entonces funcionarios y agentes policiales: Carlos Zalazar, comisario general, jefe de la policía de Neuquén; Moisés Soto, comisario general, subjefe de la policía; Adolfo Soto, comisario general, superintendente de Seguridad Metropolitana; Mario Rinzafri, director de Seguridad a cargo del operativo represivo; Jorge Garrido, jefe de departamento de Seguridad Metropolitana; Aquiles Atreo González, subcomisario; Julio Lincoleo, oficial principal, jefe de grupo GEOP Zapala, y el agente Benito Matus por su accionar aquel 4 de abril de 2007 del que se cumplieron 15 años.

 

 

 

 

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