¿Más o menos restricciones?

Las actitudes de los y las argentinas frente a la gestión de la pandemia.

 

El año 2020 quedará marcado a fuego en el recuerdo de la humanidad. La pandemia de Covid-19 (SARS-CoV-2) cambió la vida de los millones de habitantes del planeta y supuso la modificación de nuestras rutinas de vida diaria. Los distintos países emplearon variadas estrategias de gestión y manejo de la pandemia, con diferentes resultados en términos de contagios y muertes. Nuestro país adoptó un enfoque basado en altas y prolongadas restricciones, que logró contener los contagios de la primera ola, pero también implicó altos costos económicos y sociales. Si bien hubo diversas opiniones sobre las restricciones impuestas, no se realizó un debate colectivo que permitiera contar con algún tipo de balance de los aciertos y los errores en torno a las estrategias aplicadas frente al Covid-19 a lo largo de todo el 2020. Consideramos que este balance hubiera brindado mejores niveles de consenso acerca de cómo enfrentar el arribo de la inevitable segunda ola y las subsiguientes que pudieran arribar. Nos proponemos aquí hacer un aporte a ese tipo de debates colectivos, analizando opiniones y percepciones de la población argentina sobre diversas cuestiones de la pandemia y, en particular, acerca de si frente a la llegada de la segunda ola se deberían haber establecido más o menos restricciones de la circulación y de las reuniones.

Para efectuar este análisis contamos con una encuesta realizada en los primeros días de agosto por la red ENCResPA (integrada por 18 universidades nacionales y otras tres instituciones). La misma fue respondida, en forma on-line, por 5.990 personas, y cubre varios aspectos de la evaluación de la pandemia, junto a preguntas sociodemográficas, de valores, de creencias, sobre educación, salud, naturaleza, territorio, ciencia y política. Posee representatividad regional e incluyó a encuestados/as de todas las provincias del país, garantizando que, en cada una de ellas, hubiera residentes de grandes ciudades, pero también del resto de los departamentos. No se registraron sesgos provenientes de las orientaciones políticas de los encuestados/as (más detalles sobre las características del relevamiento pueden encontrarse aquí).

Entre otras cuestiones, pedíamos que opinaran acerca del nivel de restricciones que, según cada encuestado/a, el gobierno nacional tendría que haber dispuesto al momento en que llegó la segunda ola. La pregunta que se leía en las pantallas era: «Frente a la segunda ola que llegó en marzo-abril 2021, ¿qué piensa que el gobierno nacional tendría que haber dispuesto?». Para responder se brindaban tres opciones: «Más restricciones a la circulación y las reuniones»; «Estuvo bien con lo que decretó» o «Menos restricciones a la circulación y las reuniones». Contradiciendo la imagen de rechazo a las restricciones que se construyó en la opinión pública, especialmente desde los grandes medios de comunicación, sólo un 28% sostiene que tendría que haber habido menos restricciones, mientras que un 43% opina que tendrían que haberse dispuesto más restricciones y un 29% acuerda con lo que decretó el gobierno nacional. Es decir que, un 72% acompaña las restricciones o, incluso, evalúa que tendrían que haber sido mayores a las dispuestas.

 

 

 

 

Más allá de conocer la distribución de estas opiniones, también nos preguntamos sobre qué factores podrían estar incidiendo en estos posicionamientos acerca de lo que debería haberse hecho. En primer lugar, observamos que, previsiblemente, las consideraciones acerca de la gravedad del Covid-19 tienen una clara influencia sobre estas opiniones: quienes lo consideran como algo sumamente grave, opinan que deberían haberse dispuesto más restricciones (en un 54%) y, en cambio, entre quienes piensan que su gravedad se ha exagerado solo en un 17% cree que tendrían que haberse implementado más restricciones, mientras que un 69% considera que deberían haberse decretado menos restricciones.

 

 

 

 

Otra de las principales preocupaciones ha sido la situación económica. Como era esperable, el nivel en que la pandemia golpeó la economía de cada hogar incide en las evaluaciones acerca de lo que se debería haber hecho. Quienes están en un hogar con una situación mucho peor que la de antes de la pandemia opinan mayoritariamente (53%) que deberían haberse impuesto menos restricciones. De todos modos, un 29% de quienes viven en este tipo de hogares muy golpeados económicamente considera que deberían haberse implementado más restricciones. En el otro extremo, en los hogares no afectados por la pandemia, predominan las evaluaciones de que deberían haberse decretado más restricciones, y muy pocos se inclinan por habido menos restricciones frente a la segunda ola.

 

 

 

 

Una tercera cuestión que tiene gran incidencia ha sido si las restricciones de circulación entre localidades le generaron dificultades de diverso tipo (de trabajo, para ir al médico, de ánimo o de abastecimiento). El 43% de quienes manifiestan haber tenido alguna de estas dificultades opina que tendrían que haberse dispuesto menos restricciones. En cambio, entre quienes no tuvieron dificultades este porcentaje se reduce al 12%.

 

 

 

 

En cuanto a las condiciones sociodemográficas como la edad, el nivel educativo o el género, ninguna altera notoriamente la tendencia general. Así, a lo largo de todos los rangos etarios es mayor el porcentaje de encuestados/as que frente a la segunda ola piensa que habría que haberse dispuesto más restricciones frente a aquellos/as que piensan que se deberían haber dispuesto menos restricciones. Lo mismo ocurre por nivel educativo y por género. En este último caso, el porcentaje de quienes piden menos restricciones se reduce a un 23% entre las mujeres.

No podemos finalizar sin comentar la fuerte incidencia de las inclinaciones políticas sobre las opiniones acerca de lo que debería haberse hecho frente a la segunda ola. La mayoría de quienes en 2019 habían votado a Alberto Fernández, ahora evalúan que tendrían que haberse decretado más restricciones de las que efectivamente se implementaron frente a la segunda ola. En cambio, la mayoría de los votantes a Mauricio Macri o a los otros dos candidatos de derecha, opinan que tendrían que haberse implementado menos restricciones.

 

 

 

 

Ahora bien, para evaluar cómo influyen las opiniones y posicionamientos políticos en la evaluación de lo que el gobierno nacional debería haber dispuesto en materia de restricciones frente a la segunda ola, es importante estudiar la manera en que estos factores que fuimos mencionando previamente (edad, sexo, nivel educativo, situación económica, etc.) interactúan entre sí. Es decir, cuál es el efecto cuando estas variables inciden todas juntas. Distintos modelos matemáticos permiten estudiar estas interacciones y aislar sus efectos, mientras se mantienen constantes los otros factores. Hemos implementado diversos análisis estadísticos para conocer la forma en que todas estas variables se interrelacionan. Estos análisis (disponibles aquí) indican que casi todas ellas tienen efectos significativos en términos estadísticos. Sin embargo, las variables que más inciden sobre las opiniones de menos restricciones a la circulación y las reuniones para hacer frente a la segunda ola son la percepción de la gravedad del virus, el haber tenido dificultades ante las restricciones de circulación entre localidades, a quién votaron en 2019 y, en menor medida, la evaluación de la situación económica. Así, merece destacarse que el voto mantiene su influencia, aunque sin la fuerza que mostraba cuando se lo presenta sin considerar los otros factores. En particular, quienes votaron a Alberto Fernández en 2019 tienen un 24% más de probabilidades de preferir mayores restricciones. En cambio, quienes votaron a Mauricio Macri incrementan un 27% las chances de preferir menos restricciones, manteniendo constante la incidencia de los otros factores.

Al igual que en todos los aspectos de la vida social, los fenómenos son multicausales y multidimensionales. Los factores políticos afectan también nuestras evaluaciones y nuestras preferencias frente a la pandemia. Lo hacen con un poco mayor de incidencia que otras razones de índole personal o sociodemográfico. La pandemia no está ajena a esa realidad.

 

 

 

(*) Este trabajo se basa en la encuesta realizada por la Red ENCRESPA, en el marco del Proyecto “Identidades, experiencias y discursos sociales en conflicto en torno a la pandemia y la postpandemia”, que forma parte del Programa de Investigación de la Sociedad Argentina Contemporánea (PISAC). Las ciencias sociales y humanas en la crisis COVID-19 (Agencia I+D+i). Más información en http://encrespa.web.unq.edu.ar/.

 

 

 

 

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