El mejor equipo para los negocios personales (2)

Segunda parte del informe que muestra cómo se enriquecen los funcionarios de Macri

 

Mientras el Gobierno se ufana por su salida del escándalo Triaca mediante la expulsión de familiares de funcionarios que nunca debieron ingresar a puestos jerárquicos en el Estado y el congelamiento de los salarios de las máximas autoridades, la realidad indica que, con cada día que pasa, los funcionarios enriquecen sus patrimonios todavía más gracias a las decisiones que Macri toma.

La semana pasada El Cohete detalló las maniobras financieras con las que funcionarios, sus empresas y sus familiares obtuvieron una extraordinaria rentabilidad de más de 1.000 millones de pesos gracias a las diferentes determinaciones que adoptaron desde sus escritorios, además de haber logrado legalizar otros 2.300 mediante el blanqueo de capitales.

En esta segunda entrega, El Cohete realizó un repaso de los recientes favores que el Gobierno le hizo a sus propios integrantes: la construcción de aeropuertos para las empresas low cost vinculadas a la familia Macri y al coordinador de Gabinete Mario Quintana, los tarifazos de compañías en las que mantienen acciones, la espectacular ganancia que un ministro obtuvo al invertir en Clarín antes de la llegada de Cambiemos, el negociado detrás de la colocación de deuda, la utilización de la “plata de los abuelos” en el fondo de Toto Caputo y los ministros que se negaron a “pensar en pesos” y duplicaron sus cuentas patrimoniales gracias a la devaluación que ellos generaron, son solo algunas de las maniobras a las que recurrieron para “compensar” el sacrificio salarial que realizaron para salvar a Triaca del “Huracán Sandrin”.

 

  1. Revolución de los aviones

La llamada revolución de los aviones también significó una puerta de acceso para los negocios privados del mejor equipo de los últimos 50 años, que terminó en la Justicia. En septiembre de 2016, el ministro de Transporte Guillermo Dietrich llamó a licitar 458 rutas aéreas que competirían, en su mayoría, con la bastardeada empresa de bandera Aerolíneas Argentinas.

Pero el negocio no estaría en las rutas ni sería para el Estado, sino para los adjudicatarios y los funcionarios: la firma Avianca —compradora de Macair, la aerolínea de la familia Macri, que fue vendida meses antes que se realizara la licitación en unos 10 millones de dólares— pudo hacerse del 100% de las rutas solicitadas (26), siendo la única que contó con tal beneficio. Como si esto fuera poco, las sospechas de una posible simulación de venta fraudulenta crecieron cuando la nueva sociedad mantuvo a Carlos Colunga, hombre histórico del clan Macri, como vicepresidente de la filial local de la compañía.

A la sospechosa asignación de destinos en favor de la nueva representante de la aerolínea de los Macri, se sumó una nueva y mayor irregularidad: la aparición de una firma llamada Flybondi, que de buenas a primeras constituyó una sociedad y pidió 123 rutas. Pese a la enorme desventaja de ser una aerolínea nueva, de contar con un capital accionario de 6.000 dólares, de no tener aviones, y de haber ofrecido operar desde una base aérea militar como la de El Palomar, que hasta entonces no se pensaba como un aeropuerto comercial, la low cost recibió 85 de las 123 rutas solicitadas (70%).

Semejante voto de confianza en una firma desconocida se dio gracias a los vínculos políticos de sus socios, Richard Gluzman y Gastón Parisier. El primero de ellos resultó ser el flamante compañero de Mario Quintana en al menos seis firmas de su pertenencia: GSF S.A, Aroma Café S.A y Gustos y Aromas S.A y Entertaiment Depot S.A (Musimundo) y Envases EP S.A., donde figuran como presidente y vicepresidente alternativamente. A través del Banco Supervielle, del que es vicepresidente, Gluzman fue agente colocador de obligaciones negociables de Dietrich S.A., la firma de la familia del ministro de Transporte que le entregó las rutas aéreas.

El segundo de ellos comparte el directorio de la compañía Big Box con Lucas Werthein, quien hasta hace meses desempeñaba funciones en el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), el mismo que habilitó en tiempo récord la conversión de la aerobase militar de Palomar en un aeropuerto comercial: desde que ingresó el expediente hasta que se juntaron todas las aprobaciones y sin haber realizado un estudio de impacto ambiental, transcurrieron solo 17 días.

 

Sociedades Gluzman-Quintana

 

Sociedades Gluzman-Quintana

 

 

  1. Tarifazo en peajes

A comienzos de 2017, a la familia Macri le llegó el momento de hacer caja en otro negocio infalible, cuando en abril decidió vender las acciones del Grupo SOCMA en Autopistas del Sol en casi 20 millones de pesos.

La operación se dio luego que el Gobierno autorizara aumentos en los peajes por un 150,7% en un año, y apenas después de que las acciones de la firma aumentaran en un 394%, lo que provocó una demanda judicial realizada por la ex diputada del GEN Margarita Stolbizer, que fue desestimada por el juez federal Daniel Rafecas en medio de la arremetida oficial del Ejecutivo contra el magistrado ante el Consejo de la Magistratura.

Pero los Macri no fueron los únicos que supieron sacarle beneficio a los aumentos en peajes: el ministro de Finanzas Luis Caputo  también obtuvo un holgado rédito económico, dado que adquirió acciones de Autopistas del Sol a través del fondo de renta variable de Axis Capital, donde fue presidente y fundador.

 

  1. Quintana, el gran amigo argentino

El vicejefe de Gabinete Mario Quintana se guardó una interesante carta para cuando llegara al poder: muchísimas acciones del Grupo Clarín. Según consta en su declaración jurada, el hombre que oficia de “ojos y oídos” de Macri según sus propias declaraciones, contaba con $1.422.000 en acciones del multimedio de Héctor Magnetto al comienzo de la gestión M, en 2015, que se transformaron en $2.538.000 al cierre del año siguiente, lo que representó una ganancia del 78% en apenas 12 meses.

 

De la información se desprenden dos datos más que interesantes: por un lado, la fecha de incorporación de las acciones de Clarín a la cartera de Quintana: mayo de 2009, momento en que el kirchnerismo apenas comenzaba a discutir la creación de una Ley de Medios que amenazaba con destruir el imperio del histórico diario.

El segundo de ellos es el monstruoso crecimiento del Grupo a partir de la llegada del Gobierno CEO al poder: el retorno de las grandes sumas en concepto de pauta publicitaria, con los correspondientes intereses pagados por los años de periodismo de guerra invertidos, la muerte de la Ley de Medios a manos del ministerio de Comunicaciones de Oscar Aguad, la privatización del fútbol y la fusión con Telecom, son solo algunos de los motivos por los que el precio del «gran diario argentino» no paró de subir desde entonces.

En junio de 2009, la acción del Grupo Clarín tenía una cotización de $ 5,38. Al cierre del ejercicio 2016 llegó a valer $200, por lo que Quintana no solo supo ver, sino también generar su negocio antes que cualquier otro.

 

  1. El negocio de emitir deuda y comprar Lebacs

Los dos grandes pilares de la política monetaria que llevó adelante el macrismo en sus primeros años de gestión fueron la toma de deuda y la emisión de Lebacs, los títulos de deuda que licita el Banco Central semanalmente.

Distintos funcionarios del Gobierno utilizaron estas herramientas para su beneficio personal. Norberto Eladio Quintana, hermano del coordinador del Gabinete, Mario Quintana, fue intermediario para la colocación de deuda de las provincias de Salta, Chubut, Mendoza y la provincia de Buenos Aires a través de la empresa Holland & Knight LLP, de la que es socio desde 2004. Luis Caputo no quiso quedarse atrás: el Deutsche Bank, entidad de la que fue presidente, figura como uno de los cuatro grandes colocadores de deuda argentina en el mundo.

Pero para Toto nada es suficiente: con su aprobación, durante 2016 el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES invirtió $ 500 millones en la compra de Lebacs a través del fondo común de inversión Axis Ahorro Plus, la firma que el ministro de Finanzas fundó y de la que fue presidente hasta horas antes de asumir y a la que también benefició con la compra de contratos de dólar futuro en una impactante suma de $698 millones, al decidir desde el Estado el valor al que se pagaría a sí mismo.

Además Caputo aprovechó la generosa política monetaria de Sturzenegger para engordar sus cuentas personales: según su presentación anual ante la Oficina Anticorrupción, el ministro invirtió $6.891.234,92 en el Fondo Común de Inversión Gainvest Capital y otros $1.829.709,50 en el fondo de Renta Fija “Axis Cobertura A”, que mantienen la mayor parte de sus posiciones invertidos en Lebacs.

 

Gainvest

 

 

Axis

 

  1. Devaluación

«Ahorro en dólares porque se me antoja, es mi derecho, hago lo que quiero con mi plata, no tengo por qué cambiarlos”. De esta forma, el entonces senador nacional Aníbal Fernández defendía sus inversiones en divisas extranjeras ante la prensa nacional en mayo de 2012, cuando el dólar blue comenzaba a desprenderse del oficial y los medios se hacían eco de cada movimiento en la cotización de la moneda norteamericana en la tapa de sus diarios matutinos y sus portales de internet.

Apenas tres semanas después, el 12 de junio de 2012, y como consecuencia de la presión de los medios de comunicación y de los dirigentes opositores que hoy son gobierno, quienes criticaron duramente la contradicción gubernamental de pedirle a la ciudadanía que apueste a la moneda nacional mientras sus propios funcionarios coleccionan billetes verdes, la entonces Presidenta Cristina Kirchner anunció que pesificaría sus ahorros y envió a Fernández, a quien acusó de haber tomado “vivarachol” a hacer lo mismo: “Fernández, primero en la fila y con bonete”, le señaló en medio de la conferencia de prensa.

Sin embargo, los que ayer se ofuscaban y pedían que los funcionarios ahorraran en pesos parecen haber adoptado los mismos hábitos, y con algunos ceros de más: es que Macri y sus ministros se beneficiaron con la devaluación del peso: el 43% de los bienes declarados por los ministros se encuentra en moneda extranjera en el exterior, siendo el jefe de los espías Gustavo Arribas quien lidera el ranking.

Al cierre del ejercicio 2016 y siempre según datos oficiales, Arribas contaba con casi 110 millones en el exterior, con un dólar que cotizaba a $16,10, seguido de cerca por el ministro de Energía Juan José Aranguren, con 88 millones y, paradójicamente, por el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, con 85 millones. Si actualizáramos esos valores al tipo de cambio actual, Arribas habrá obtenido una ganancia de más de 24 millones ($134 millones), y Aranguren y Dujovne unos 19 más ($107 millones y $104 respectivamente).

Siguiendo esta lógica, Sturzenegger también tiene motivos para festejar, dado que el 79% de su patrimonio se encuentra en el exterior, protegido de la devaluación que él mismo impone. Gracias al deterioro de la moneda local, el titular del Banco Central habrá acumulado unos 3 millones de pesos más que los declarados al cierre del ejercicio 2016.

“Confío que en algunos años los argentinos van a pensar en su moneda, no en la de otro país”, expresó Mauricio Macri días atrás en el marco de su gira por Rusia, en un nuevo y contradictorio episodio del que, como ya es habitual, también sale favorecido: según su presentación formal, el propio Presidente cuenta con 80.000 dólares  en efectivo dentro del país, por lo que él también se encuentra disfrutando de los beneficios de la depreciación de la moneda local.

Sin embargo, los mencionados no fueron los únicos miembros del gabinete que, para su fortuna, desoyeron los consejos financieros del Presidente. Desde el siempre presente Luis Caputo hasta la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, se beneficiaron en mayor o menor medida con la devaluación, gracias a que mantuvieron sus tenencias de billetes verdes. De esta forma, Silvia Majdalani, Hernán Lombardi, Gustavo Lopetegui, Oscar Aguad, Pablo Avelluto, Rogelio Frigerio, Patricia Bullrich, Guillermo Dietrich y los nombrados Caputo y Alonso completan la nómina de funcionarios que celebran cada vez que el peso cede un poco su valor.

De haber conservado los dólares que declararon ante la Oficina Anticorrupción, los 16 funcionarios del Gobierno, incluido el máximo mandatario, habrán obtenido unos $76 millones de pesos en tan sólo 12 meses.

 

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