Mejor que yira yira es lucha lucha

La suerte es grela y por eso hay que ayudarla

 

Cuando gastés los tamangos, buscando ese mango que te haga morfar, la indiferencia de Macri que es ciego y es sordo, recién sentirás.

El tarifazo en los transportes, el alza del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo del salario también se nota en la suela de los zapatos, gastados de tanto caminar para ahorrar en viáticos. Me hace acordar de mi infancia en Colegiales, cuando en Federico Lacroze entre Freire y Zapiola, en un sucucho de 3×1, laburaba José el zapatero haciendo medias suelas.

La realidad penosa que sufre nuestro pueblo no se debe a factores meteorológicos ni a consecuencias exógenas. Son bien nacionales, producto de un gobierno neoliberal e insensible.

No en vano Macri despectivamente habló del curro de los Derechos Humanos, de la mafia de la Justicia Laboral, denunciando a jueces del Fuero por aplicar la ley, pretendiendo que el Consejo de la Magistratura los sancionara.

Debo decir que tal vez el mayor logro en mi desempeño profesional como abogado laboralista se lo debo a Mauricio Macri. El 12 de junio (día del último discurso del General Perón, en 1974) del año pasado se refirió a mí como el Líder de la Mafia Laboral, o algo así. ¿La verdad? Me puso en el podio. No sé cómo agradecérselo, aunque día a día lo intento en la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores y de sus organizaciones sindicales. Pido perdón por lo autorreferencial, pero permítanme que alguna vez descargue la bronca por todo lo que nos está sucediendo.

Los datos son duros, pero ciertos. Hace unos años nos gratificamos cuando un luchador independiente como Juan Carr concluyó que el Argentina había hambre cero. Hoy la realidad duele porque el hambre volvió.

Era difícil en ese momento imaginar la transformación negativa de la realidad que sobrevendría con el gobierno de Macri.

Hoy el desempleo llega a los dos dígitos, cuando en el tercer trimestre de 2015 era del 5,9%.

Que la inflación este año se sitúe entre el 40 al 45% mientras la inmensa mayoría de las paritarias se cerraron muy debajo de esos porcentajes.

Que el trabajo no registrado (en negro) pasara del 31,4% al 34,2%.

Que todos los días se despida a 154 trabajadores.

Que el gobierno desde que asumió haya cesanteado a 24.824, sin que sepamos cuántos empleados públicos perderán su trabajo por la reestructuración de Ministerios.

Que la desigualdad haya aumentado severamente. (En 2014 el Coeficiente de Gini que la mide, era del 0,391, mientras que en el 2018 llegó al 0,440.)

Que el riesgo país que en el 2015 fuese de 480 y hoy esté por encima de 750 y haya llegado a estar en 783.

Que mientras nuestros gobiernos desde 2006 al 2015 se caracterizaron por el desendeudamiento, hoy alcanza los casi U$S 100.000 millones, extendiéndose en algún caso a los 100 años gracias al imputado Luis Caputo.

Que la pobreza haya llegado al 28,7% pero que se prevea que descenderán a ese nivel 1.500.000 personas más.

Que el salario mínimo vital y móvil en agosto de 2015 equivaliese a U$S 602,15 (dólar a 9,28) y que en septiembre de 2018 llegue a sólo U$S 260 (dólar a 38,40).

Que la fuga de capitales supere los U$S 20.027 millones.

Una prueba concreta de la pérdida de poder adquisitivo la da el siguiente cuadro:

 

Litros de aceite que se compran con salario mínimo

2001……….  120

2010……….  290

2018……….  108

Kilos de pan que se compran con salario mínimo

2001……….  100

2010……….   241

2018……….   118

500 Gramos de Yerba comprables con salario mínimo

2001……..   173

2010……..   328

2018……..   148

Litros de leche que se compran con salario mínimo

2001……    305

2010……    490

2018……    368

Kilos de pan que se compran con una indemnización mínima por despido

1946…… 3.333 k. 

2018…….111,11 kg de pan (a $90 el kilo)

 

Hablando de locura, recordemos que Einstein decía que forma parte de la locura pensar que siguiendo los mismos métodos se pueden lograr resultados distintos.

Si el gobierno no cambia su modelo económico social los resultados serán los mismos. En este caso, la locura sería pensar que Macri puede cambiar. Sólo conduce Cambiemos.

En consecuencia se profundizarán las reacciones cotidianas de nuestro pueblo en toda la dimensión del territorio nacional, reacciones que fundamentan nuestro optimismo respecto a un futuro, tal vez un poco lejano para las necesidades del pueblo, pero mucho mejor que al que nos está condenando el macrismo.

 

 

  • La foto principal es de Enrique Santos Discépolo, autor del inmortal tango «Yira yira»