Mentiras, números y realidad

Continuidades y rupturas en los resultados de las políticas económicas de 2003 a 2022

 

En los últimos tiempos algunos economistas y políticos argentinos analizan la economía bajo la afirmación de que desde 2012 (segundo mandato del gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner) existe un proceso recesivo. Con esta presentación pretenden diluir lo acontecido durante el gobierno de Macri y lo equiparan al resultado de la economía durante el segundo gobierno de Cristina. Ese punto de vista sostiene también que existirían ciertas continuidades en la política económica y sus resultados entre el gobierno de Macri y el de Alberto Fernández.

Es interesante revisar el comportamiento de las variables en un período un poco más largo de tiempo para poder identificar claramente los resultados de las diferentes políticas económicas. También es imprescindible agregar otras variables que explican más y mejor los avatares de la realidad socioeconómica. Cuando se hace eso, los resultados son contundentes e inapelables.

 

 

Evolución del producto bruto interno

Si consideramos, en primer lugar, lo sucedido en cada uno de los gobiernos nacionales entre 2002 y 2021, se puede observar que de 2002 a 2007 (Duhalde-Kirchner) el producto creció un 40%, esto es, a una tasa de más del 8,7% al año. De 2007 a 2011 (en el primer gobierno de Cristina) ese crecimiento fue del 14% (un 3,4% al año) y de 2011 a 2015 (segundo gobierno de Cristina) se creció un 2% (0,4% anual). De 2015 a 2019 (durante el gobierno de Macri) la producción se achicó en un 4% (a un ritmo de caída promedio de 1% anual). Y, de 2019 a 2021 (gobierno de Alberto Fernández) hay una situación de estancamiento (caída del 0,6%, equivalente a poco más del 0,1% por año), pero en un contexto pandémico inédito que generó una notable recesión en todo el mundo.

Así, en materia de crecimiento, en el gobierno de Néstor Kirchner el resultado fue excelente, en el primer gobierno de Cristina Fernández fue muy bueno (con un solo año de retroceso, 2009, al calor de la crisis financiera mundial). En el segundo gobierno de Cristina se vivió un estancamiento de la actividad (con retrocesos en 2012 y especialmente en 2014) y en el gobierno de Macri una franca caída (con disminuciones significativas en 2016, 2018 y 2019). En los primeros dos años del gobierno de Alberto Fernández se produjo, en pandemia, una gran caída en el primero (9,9%) y una más que notable recuperación en el segundo (10,4%).

Con los valores de crecimiento del primer semestre de 2022 y los estimados para todo el año, no sólo se superará el nivel del PBI de la pre-pandemia sino que se recuperará buena parte de la caída de los tres años de decrecimiento del gobierno macrista. Pese a todas las dificultades existentes, entre las cuales es innegable el condicionamiento del exorbitante endeudamiento de la era macrista, el gobierno del Frente de Todos está, en términos de actividad económica, en un proceso de recuperación que resulta alentador. Desde 2011 que no había dos años consecutivos de crecimiento, pese a que sí hubo un pequeño crecimiento en los cuatro años del gobierno de Cristina, lo que contrasta claramente con la importante caída de la actividad económica en los cuatro años del gobierno macrista.

 

 

 

 

Evolución del desempleo

Como claramente se verificó durante la década del ‘90, en los “mejores años” de la convertibilidad, el crecimiento económico por sí mismo no dice lo suficiente acerca de los cambios en las condiciones de vida de las personas que habitan un país.

Así, una primera variable central para verificar si el modelo económico imperante en cada momento y su (buen o mal) comportamiento afectan, efectivamente, en forma positiva o negativa nuestra vida cotidiana, es la tasa de desempleo.

Este valor, que representa, del total de quienes participan del mercado de trabajo, la proporción que busca un empleo y no logra conseguirlo, era del 16,7% en 2002. A 2007 se había reducido al 7,1%, en 2011 era del 6,1% y en 2015 del 5,6%. Durante todo el kirchnerismo el desempleo disminuyó, excepto en 2012 y en 2014 (años en que tuvo un crecimiento casi imperceptible) y especialmente en 2009, cuando pasó del 6,7% al 7,3%. Es decir que, incluso en un período de estancamiento, como el registrado de 2011 a 2015, el desempleo siguió bajando.

En contraposición, de 2015 a 2019 la tasa de desempleo pasó de un 5,6% a un 8,4%. Así, en solo cuatro años se retrocedió más de lo que se había avanzado en los nueve años anteriores en materia de reducción del desempleo.

 

 

 

 

Evolución del salario real

Considerando que la gran mayoría del pueblo argentino vive de su trabajo y que unas tres cuartas partes de esa población trabajadora se desempeñó a lo largo del período estudiado en relación de dependencia, mostrar los cambios en el salario real, tras ver lo sucedido con el desempleo, permite terminar de observar cómo fueron cambiando las condiciones de vida en la Argentina.

De 2002 a 2007 el salario real (descontada la inflación, lo que implica dar cuenta del poder de compra del salario) creció un 21%; entre 2007 y 2011 creció un 4% y de 2011 a 2015 cayó un 7%, retrocediendo a valores similares a los de 2006. Tomando los valores punta a punta (2002-2015) se acumuló un crecimiento del salario real del 27%.

De 2015 a 2019 la capacidad de compra de los salarios en la Argentina se redujo en un 17%, dado que a un leve crecimiento en los años 2016 y 2017 (3%) le sucedió una espectacular debacle en 2018 y 2019, lo que implicó en solamente dos años que la cantidad de bienes y servicios que el salario promedio podía comprar se redujese en un 20%, o sea la quinta parte.

De esta forma, en 2019 el poder adquisitivo del salario en la Argentina había retrocedido a valores inferiores a los de 2003. Así, casi todo lo construido en quince años se destruyó en solamente dos años.

El poder de compra del salario en 2021 fue prácticamente idéntico al de 2019, con un retroceso del orden del 2% en 2020 y una recuperación similar al año siguiente. Ello implica que en lo más crudo de la pandemia la capacidad de compra de los salarios solo se vio disminuida en un 2%, mientras que en 2018 y 2019, años en los que la única pandemia que azotó a nuestra patria fue la neoliberal, el retroceso fue de 12% y 8%, respectivamente.

En un contexto recesivo y crítico el gobierno del Frente de Todos detuvo la caída libre que llevaba el salario real durante el macrismo. Claro que para los trabajadores, y para el peronismo en general, es un resultado claramente insuficiente, no sólo en función de las expectativas que despertaba el gobierno actual sino también del muy bajo nivel de salario real que existía al momento de asumir el gobierno en diciembre de 2019.

Pero la diferencia con lo que podría haber pasado de continuar con la involución que traían las políticas macristas es abrumadora. Está claro, de todos modos, que no basta con que el salario arañe un crecimiento similar al de la inflación, por más alta que ésta sea, sobre todo si se viene de un proceso previo de deterioro.

Al gobierno de Néstor Kirchner, que partió de un nivel de salario real similar al que dejó Macri, le llevó cuatro años hacerlo crecer un 30%. La pandemia hizo perder al gobierno actual los primeros dos años, por lo que entre este año y el próximo pretender alcanzar esos niveles no resultará fácilmente viable. Sí debería poder alcanzarse al menos una mejora similar a la que pudieron acceder los asalariados durante los primeros dos años del gobierno de Néstor Kirchner (11% de incremento del salario real).

 

 

 

 

Conclusiones

Si se pretende analizar la evolución de estas tres variables (tasa de crecimiento del PBI, salario real y desempleo) en términos de continuidades y rupturas en el período 2003-2022, los resultados son más que evidentes.

Hay claramente dos rupturas fuertes, una en 2015-2019, período en el que desmejoran claramente las tres variables, y la otra en 2019, en que se cambia el sentido de las tendencias decrecientes también de todas las variables.

Es decir, una continuidad de 12 años, con algunas dificultades en los últimos cuatro (2011-2015), con un estancamiento en el crecimiento del PBI y una caída en el salario real, aunque con sostenimiento en la disminución del desempleo, que tiene un cambio abrupto y profundo como resultado de cuatro años de política macrista.

Sólo en el caso del salario real podría hablarse de una discontinuidad entre los primeros ocho años y los últimos cuatro del ciclo peronista, aunque con la salvedad de un cambio de tendencia (recuperación salarial) precisamente en el último año del gobierno de Cristina.

Es tan importante la discontinuidad que se da con los resultados de la evolución de estas variables como resultado de la política macrista, que el estancamiento de una de ellas (la evolución del PBI) durante el segundo gobierno de Cristina no se puede considerar como un cambio de la tendencia en relación a los ocho años anteriores.

Nuevamente, en el gobierno de Alberto Fernández se retoma la tendencia a la disminución del desempleo, se detiene la caída libre del salario real y se va a recuperar en tres años no sólo la caída del producto motivada por la pandemia sino también buena parte de la que resultó de cuatro años de macrismo.

Aún con el enorme agravante de la pandemia (y en la actualidad las consecuencias de la guerra Rusia-Ucrania), el hecho de que el gobierno del Frente de Todos haya cambiado el sentido negativo de las variables económicas del gobierno macrista (aunque desde el punto de vista de los objetivos genéricos del peronismo tenga sabor a poco), es un elemento alentador.

El desafío, sin dudas, de mejorar el salario real con niveles de inflación tan elevados como los actuales, es una tarea que no resulta sencilla, pero a la que un gobierno peronista, nacional y popular no puede renunciar bajo ningún aspecto.

Aquí también hay que señalar que el nivel inflacionario con el que asumió el macrismo era alto (32% en 2015) pero en descenso en relación al año anterior (40% en 2014). En cambio, al momento de la recuperación peronista del gobierno en 2019 ese nivel inflacionario era de 54% y en una clara tendencia al crecimiento (25% en 2017 y 48% en 2018).

Es imprescindible que en lo que queda del actual mandato del Frente de Todos se desplieguen políticas que recuperen y consoliden objetivos básicos de su propuesta: el crecimiento económico, la disminución del desempleo (con políticas que reviertan el empleo no registrado) y, sobre todo, el incremento continuo, permanente y sistemático del salario real.

 

 

 

 

* Alejandro López Accotto, Carlos Martínez y Martín Mangas son investigadores-docentes de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

 

 

 

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