Desde hace décadas, la población de los territorios donde se explotan hidrocarburos convive con el venteo de gas natural y quemado en antorchas (flaring), método de la industria para quemar gases inflamables sobrantes que contribuye directamente a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), que aumentan la temperatura global de la Tierra. Pero los fósforos gigantes no son la única fuente de emisión de gases nocivos para el medio ambiente y la salud.
En Neuquén, este año y el pasado, dos empresas diferentes produjeron grandes emisiones de metano que fueron detectadas y notificadas por el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO), dependiente del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), según información extraoficial de fuentes gubernamentales. Desde fines de 2024, la provincia es punto focal del Methane Alert and Response System (MARS), primer sistema público mundial de detección y notificación por satélite que proporciona datos útiles sobre emisiones masivas de metano en todo el mundo. En junio último, el MARS publicó su informe donde consta que una de las 50 grandes emisiones de metano en todo el mundo durante 2025 se produjo cerca de Añelo, en tanques de almacenamientos. En esas mismas coordenadas, este mes se produjo un temblor –fenómeno independiente pero que da cuenta de la alta presión extractivista a la que está sometida el área–, que registró el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).

Aunque los países altamente industrializados del Norte global son los máximos emisores de estos gases contaminantes, la Argentina asumió responsabilidades ante la comunidad internacional para reducir las emisiones en el territorio nacional. El sector energético es responsable del 50% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en el país y el segundo sector que más emisiones de gas metano produce, según datos oficiales de la subsecretaría de Ambiente de la Nación publicados en 2024. Dentro del sector energético, el mayor emisor es la industria de los hidrocarburos.
El metano es un componente primario del gas natural, constituyendo aproximadamente entre el 70% y el 90% de su composición. Por lo tanto, la liberación directa de gas natural no quemado a la atmósfera es una fuente importante de metano. Sus emisiones pueden producirse desde la extracción de los yacimientos subterráneos hasta la producción en pozos, la transmisión en oleoductos y el uso final en plantas de energía, automóviles y otros usos finales, advirtió Giselle Munno Dithurbide en “Mitigación de emisiones de metano desde el sector energético en la Argentina. Avances, desafíos y propuestas frente a la emergencia climática”, trabajo publicado el año pasado.
Pasos locales, metas globales
En la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2021 (COP26), llevada a cabo en Glasgow, Escocia, se presentó el Compromiso Global de Metano (Global Methane Pledge), al que la Argentina adhirió. Junto a otros 102 países, se comprometió a reducir las emisiones globales de metano en un 30% en 2030, teniendo como referencia las de 2020. Antes, la Argentina ratificó en 2016 el Acuerdo de París y aprobó en 2019 la ley 27.520, que establece los presupuestos mínimos de adaptación y mitigación frente al cambio climático.
Neuquén tiene ley propia de Acción Climática desde 2024. Entre sus objetivos se destaca el de “establecer estrategias, políticas y medidas de mitigación del cambio climático, incluyendo la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el incremento de sumideros de carbono, así como la mejora de su capacidad de absorción”. También determinó que la autoridad de aplicación tendrá a su cargo “la recopilación, sistematización y generación de información relacionada con la línea de base: mapa de riesgo climático, inventario de gases de efecto invernadero y estudio de variabilidad climática vinculados a escenarios de emisiones”, entre otras misiones y funciones. En cumplimiento de esa ley, en febrero de 2025 creó el programa de “Monitoreo y mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en el sector hidrocarburífero”, que busca “detectar, cuantificar, controlar y verificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), específicamente metano, dióxido de carbono y óxido nitroso, generadas en las actividades de exploración, explotación, transporte, almacenamiento, procesamiento, e industrialización de hidrocarburos en la Provincia de Neuquén”.
En particular, pretende implementar un reporte unificado de emisiones con certificación externa, que será de cumplimiento obligatorio para las empresas que operan en el territorio. Para eso, la subsecretaría de Cambio Climático inició un trabajo de acuerdo con las empresas para definir esos “lineamientos obligatorios de reporte de emisiones de GEI y datos de actividad para los sujetos obligados del sector hidrocarburífero en la Provincia de Neuquén, asegurando la consistencia y transparencia de los datos”. Para setiembre la provincia espera contar con las respuestas de las empresas, primera etapa del programa centrada en el sector que la industria identifica como “Upstream dado que es el sector de la cadena de valor con mayor porcentaje de emisiones GEI respecto al total de la cadena de valor (85% del metano es generado en el sector Upstream según el informe sobre metano de la Agencia Internacional de Energía (IEA) del 2025”.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales (@secambientenqn)
El relevamiento identifica categorías y subcategorías de las emisiones, lo que permite suponer que de lograrse se tendrá un primer panorama global de Neuquén. Ese mundo industrial montado en el territorio es un complejo andamiaje. Los sujetos obligados para este inventario son todas las empresas que intervienen en el sector Upstream, la primera etapa de la cadena de valor de la industria petrolera. “Este sector abarca todas las actividades/instalaciones de exploración, desarrollo, explotación, acondicionamiento y conducción del gas y petróleo convencional y no convencional asociadas a uno o un conjunto de pozos (en perforación, perforados y en proceso de completación o productores), hasta un punto de transferencia de la producción que queda bajo responsabilidad de un tercero o propia, como son el procesamiento de gas (fraccionamiento del gas natural en distintos productos que componen el gas natural –gas seco, etano, propano, butano o gasolina; planta Turboexpander con torres de fraccionamiento de gas natural por ejemplo– para posteriormente ser transportado para su industrialización) o transporte por un tercero mediante gasoducto u oleoducto para su entrega/industrialización. El punto de transferencia no se incluye como parte del Upstream”.
En 2022, el gobierno provincial a cargo de Omar Gutiérrez intentó hacer un inventario de carácter voluntario, pero muy pocas empresas habrían respondido esa encuesta. Así es que, hasta ahora, cada empresa cuantifica sus emisiones con sus criterios e intereses propios. La normativa local exige ahora homologar los registros con estándares internacionales tomados por la provincia para bajar los niveles de incertidumbre. Es parte de la demanda del comercio internacional, no sólo de la sociedad local que no sabe con certeza con cuántos riesgos convive.
--------------------------------
Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí