Milagro, hospitalizada de urgencia

Su defensa responsabiliza a las condiciones en que se la mantiene detenida

 

Milagro Sala fue encontrada inconsciente en la prisión de El Carmen, el alojamiento en el que la confinó el juez Pablo Pullen Llermanos. El SAME llegó cuarenta minutos después del pedido de auxilio, expresado por la defensa ante el Tribunal Oral Criminal N°3 donde hoy debía asistir al cuarto día de audiencia ante una jueza bochada en los exámenes que para preservarse prohibió el ingreso de la prensa. La líder de la Túpac fue trasladada al hospital Pablo Soria. A la tarde estaba estabilizada.

El director del Hospital Pablo Soria, Marcos Rivas, confirmó permanecerá internada 24 horas: “En este momento Milagro Sala se encuentra clínica y hemodinamicamente compensada», dijo. «Está lucida, orientada en tiempo y espacio. Se le hicieron los estudios habituales que se hacen a cualquier tipo de paciente que ingresa a este hospital, entre ellos laboratorio, electrocardiograma y tomografía. Fue evaluada por clínica médica, neurocirujano y cardiología. Está estable”.

Además informó que en la medida de disponibilidad de camas la trasladarán a una sala común. Dijo que aún se desconocen aun las causas que produjeron el cuadro por el que Milagro ingresó al hospital. La familia todavía no pudo verla: anoche aún aguardaba que el juez Pullen Llermanos los autorice a ingresar a verla.

 

Durante el día, allegados a la diputada del Parlasur aclararon que se desvaneció durante el almuerzo. Desde el Comité por la Libertad de Milagro Sala denunciaron al gobernador Gerardo Morales y al juez Pullen Llermanos y los responsabilizaron por el estado de saludo de la dirigente.

Milagro continúa detenida en El Carmen, sometida a un nuevo proceso de escarnio público desde el comienzo del nuevo juicio conocido como Pibes Villeros. Con la negativa a cambiarla de lugar de detención, el Poder Judicial de la provincia continúa incumpliendo los mandatos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Suprema de Justicia de Nación. Ambas instancias determinaron que ella debía cumplir detención domiciliaria en su residencia habitual, en el barrio de Cuyaya y los jueces la confinaron a un lugar alejado de la ciudad, sin señal telefónica y con dificultades en el acceso a los médicos.