Miradas diversas

La evaluación de la ciudadanía argentina sobre la gestión de la pandemia

 

Desde la Red del Estudio Nacional Colaborativo de Representaciones sobre la Pandemia en Argentina (ENCResPA) le preguntamos a los argentinos y las argentinas cómo evaluaban la gestión del gobierno nacional frente al Covid-19. La encuesta se realizó en el mes de agosto de este año y se repitió en octubre. En ambos casos empleamos la misma metodología, con invitaciones a responder a través de redes sociales (Facebook e Instagram), por lo que consideramos los resultados comparables. La distribución de las respuestas tuvo sólo una leve modificación, reduciéndose quienes opinaban que había hecho “todo mal” (de 28% a 23%). En ambos momentos, se destaca una polarización con alrededor de 35% a 38% que opinaba “todo bien” o “bastante bien”, 41% a 46% que optó por “bastante mal” o “todo mal”, y un porcentaje menor que eligió las opciones intermedias de “un poco bien” o “un poco mal” (19% en agosto y 22% en octubre)[1].

 

 

Vemos entonces que la evaluación de la pandemia es muy similar en ambos momentos y que no se ha visto sustancialmente alterada por los hechos que transcurrieron entre una y otra medición, en especial por la campaña electoral.

 

 

¿Cómo la evalúa cada grupo social?

Concentrándonos en las evaluaciones realizadas en octubre, podemos ver que las y los jóvenes (de 18 a 29 años) se destacan por sus opiniones más moderadas (45% de “un poco bien” o “un poco mal”), en comparación con los/as adultos/as y los/as adultos/as mayores (con sólo 15% y 14% de estas dos posiciones moderadas en cada uno de estos grupos etarios), como se observa en el Gráfico 2. Al mismo tiempo, entre estos dos grupos de mayores de 30 años, hay cierto “empate” entre las evaluaciones más positivas o más negativas, mientras que entre los/as jóvenes predominan las evaluaciones negativas (36%) frente a las positivas (19%) [2].

 

 

Por otro lado, diferenciando por nivel educativo, encontramos que, a medida en que es más alto, se incrementan las evaluaciones claramente negativas («todo mal” o “bastante mal” pasan de 29% en primario a 48% en universitario), al tiempo que se reducen las posiciones intermedias (de 23% a 14%). En cuanto a los géneros, las mujeres tienden a dar opiniones más positivas (59% de “todo bien”, “bastante bien” o “un poco bien”) que los hombres (46%).  [3]. Finalmente, no hay grandes variaciones entre las diferentes regiones del país.

 

 

Situación económica y orientaciones políticas

Previsiblemente, la situación económica del hogar, en comparación con antes de la pandemia, tiene un claro impacto en cómo evalúan la gestión del gobierno nacional. Entre quienes perciben que están mejor, igual o incluso sólo un poco peor, predominan las evaluaciones positivas. En cambio, quienes están peor o mucho peor se inclinan mayoritariamente a evaluar negativamente la gestión nacional. De esta forma, podemos saber que parte de la evaluación de la gestión está asociada a cómo el gobierno nacional manejó la economía durante la pandemia.

 

 

Sin embargo, la gran diferencia en las evaluaciones de la gestión es generada por las identidades políticas de los/as encuestados/as. Así, quienes se sienten cerca del Frente de Todos (incluyendo peronismo, kirchnerismo, Frente Renovador y otras fuerzas) se destacan por tener evaluaciones sumamente positivas: 91% entre “todo bien” y “bastante bien”. En cambio, dieron esas respuestas sólo 6% de quienes se sienten cerca de Juntos (PRO, radicalismo, Coalición Cívica u otro) y 81% de ellos/as respondió “bastante mal” o directamente “todo mal”. Dieron guarismos muy similares quienes se sienten cerca de los autodenominados “libertarios”. Entre quienes se sienten cerca del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) predominan las evaluaciones “bastante bien” o “un poco bien” (suman el 77%).

Los/as que no se siente cerca de ningún partido se diferencian en dos grupos, según como evalúan la gestión de la pandemia. Por un lado, están quienes escogieron “De ninguno, porque no me siento identificado con ninguno” y “De ninguno, porque no me interesa la política” y, por otro lado, quienes eligieron la respuesta “De ninguno, porque todos me parecen malos”. Entre los primeros, las respuestas se distribuyen entre casi todas las categorías, destacándose “un poco bien” con 27%. Entre los segundos, son más notorias las evaluaciones fuertemente negativas: 37% “bastante mal” y 19% “todo mal”.

 

 

Es posible analizar la incidencia conjunta de todas las variables hasta aquí mencionadas sobre la evaluación de la gestión. Para ello usamos un modelo de regresión múltiple. El conjunto de las variables permite explicar el 60% de la variación en las evaluaciones (coeficiente de correlación múltiple de 0,778). Claramente la orientación política (el partido con el que se sienten más cerca) es lo que tiene más incidencia (0,60), duplicando al peso de la situación económica del hogar (0,27), mientras que el nivel educativo y el género tienen un impacto mucho menor (0,08 y 0,06, respectivamente) y la edad casi no incide (0,03) [4].

 

 

Las vacunas y las ayudas económicas

Existen muchos posibles componentes de la evaluación de la gestión de la pandemia, pero en nuestra encuesta hemos relevado tres: cómo piensan que se manejó en relación con las vacunas, qué les parecen las medidas del gobierno nacional en favor de la gastronomía, el turismo y otros sectores económicos muy afectados por la pandemia y cómo consideran las medidas para los que perdieron su empleo o redujeron mucho sus horas de trabajo durante la pandemia.

En cuanto a la gestión de las vacunas, la gran mayoría tiene una apreciación positiva (37% “muy bien, consiguió muchas” y 23% “bien, pero podría haber conseguido más y antes”), 9% “más o menos, consiguió una cantidad regular”) y un sector opina en forma negativa (4% “mal, consiguió pocas” y 26% “muy mal, podría haber conseguido muchas más”) [5].

Sobre las ayudas a los sectores económicos más afectados, la mitad tiene apreciaciones positivas (33% considera que “fueron adecuadas” y 17% que “no alcanzaron, pero era lo que se podía llegar a hacer”), mientras que la otra mitad posee evaluaciones negativas de distinto signo: 25% porque “fueron insuficientes”, 14% que “no eran necesarias tantas, podría haberse gastado un poco menos” y 10% que “fueron demasiadas”.

En relación con las medidas para los que perdieron el empleo o redujeron mucho sus horas de trabajo durante la pandemia, un poco menos de la mitad tienen apreciaciones positivas (22% “fueron adecuadas” y 23% “no alcanzaron, pero era lo que se podía llegar a hacer”), mientras más de la mitad se distribuyó entre diferentes consideraciones negativas: 34% planteó que “fueron insuficientes”, 9% que “no eran necesarias tantas, podría haberse gastado un poco menos” y 12% que “fueron demasiadas”.

Cuando analizamos la incidencia de estas tres preguntas en la evaluación general de la gestión de la pandemia encontramos una fuerte relación, explicando el 68% de la variación de las evaluaciones (el coeficiente de correlación múltiple es 0,83). Predomina el peso de la consideración sobre la gestión de la vacuna (0,59) por sobre el de las ayudas al empleo (0,19) y a los sectores económicos más afectados (0,16) [6].

Por último, nos preguntamos si esta incidencia en la consideración de la vacunación sobre la evaluación general de la gestión de la pandemia no estaría demasiado influida por las identidades políticas de los/as ciudadanos/as. Encontramos que hay un influjo, pero que la relación entre las apreciaciones sobre la vacunación y la evaluación general se mantiene más allá de las posiciones políticas [7].

Seguramente son muchos más los componentes que explican estas evaluaciones y también los factores que inciden sobre ellos. Sin embargo, esperamos haber aportado algunos datos que permitan comprender mejor el fenómeno de cómo evalúa la ciudadanía argentina la gestión de la pandemia. Consideramos que promover un balance colectivo acerca de cómo enfrentamos como sociedad la pandemia podría colaborar en estar mejor preparados para enfrentar posibles nuevas olas de la misma. De hecho, creemos que la falta de un buen balance de lo realizado durante el primer año de pandemia nos dejó con poca cohesión social para hacer frente a la previsible llegada de la segunda ola que tanto nos golpeó con su muy elevado número de fallecidos, sólo atemperado por la masiva campaña de vacunación.

Sólo en la medida en que se promueva un debate colectivo sobre lo que se hizo bien y lo que se hizo mal a lo largo de estos casi dos años de pandemia podremos arribar a ciertos consensos sobre el modo de enfrentar lo que viene por delante.

 

 

 

 

*Este trabajo se basa en materiales producidos por la Red ENCResPA, en el marco del Proyecto “Identidades, experiencias y discursos sociales en conflicto en torno a la pandemia y la post-pandemia”, que forma parte del Programa de Investigación de la Sociedad Argentina Contemporánea (PISAC). Las Ciencias Sociales y Humanas en la crisis Covid-19 (Agencia I+D+i). Más información en http://encrespa.web.unq.edu.ar/.

 

[1] La encuesta de agosto consiguió 5.990 casos y la de octubre, 3.926 casos. En octubre, también contamos con otras dos encuestas realizadas por nuestro mismo equipo que arrojaron algunas diferencias en las distribuciones. Una de 922 casos a una muestra probabilística de hogares y personas (por invitación personal y respuesta online), en la que hubo más evaluaciones positivas (“todo bien” o “bastante bien” sumaron el 46% y las negativas, sólo el 24%). La otra encuesta fue administrada a una muestra probabilística de celulares de todo el país. Allí se destaca una distribución más uniforme en las seis categorías, sin observarse tan marcadamente la “grieta”: las dos respuestas intermedias sumaron el 33%. La encuesta telefónica posee menos preguntas, por lo cual sólo hemos consignado algunos resultados en las notas de este artículo. Ver más detalles de las fichas técnicas de las tres encuestas que realizamos en octubre aquí.
[2] En el caso de la encuesta telefónica, las tendencias son similares, aunque menos marcadas: intermedias en jóvenes (40%), frente a 32% y 28% en los otros dos grupos etarios. Como la tendencia general fue a dar más evaluaciones positivas que en la online por invitación a través de las redes sociales, no se observan diferencias tan fuertes hacia evaluaciones negativas entre los/as jóvenes.
[3] Algo muy similar se observa en la encuesta telefónica, en la cual las opiniones positivas suman 57% entre las mujeres y sólo 50% entre los varones.
[4] Estos valores son los de los coeficientes estandarizados de cada variable en el modelo de regresión lineal, que permiten comparar el peso de cada variable sobre la explicación de la evaluación de la gestión, al incidir todas juntas. Si se desea ver el detalle del modelo de regresión puede consultarse aquí.
[5] Los porcentajes son bastante similares en la encuesta realizada en forma telefónica, aunque se inclinan un poco más por las valoraciones positivas, siendo respectivamente: 40%, 27%, 10%, 7% y 17%.
[6] Nuevamente estos valores son los coeficientes estandarizados que sintetizan el impacto de cada variable teniendo en cuenta la incidencia conjunta de las otras. Más detalles sobre este modelo de regresión múltiple, aquí.
[7] El análisis estadístico muestra que si la correlación entre consideración sobre la vacunación y evaluación general es de 0,79, cuando se extrae la incidencia del partido del cual se siente cerca, la correlación (en este caso, parcial) es de 0,61.

 

 

 

 

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