Era tan previsible como necesario que, a 50 años del golpe cívico militar, afloraran nuevos libros y debates sobre el tema. Ocupando un grueso espacio en las librerías, detrás de las firmas más rimbombantes de la literatura de los '70, asomó ¿Qué están haciendo las derechas con los 70?, compilado por Valentina Salvi y Luciana Messina, doctoras e investigadoras del CONICET. Poblado por ocho escritos, el libro interpela directamente a la época presente poniendo en cuestión el ardid de la “memoria completa”, la banalización de la dictadura y el goce con el padecimiento de las víctimas. En el contexto, dicen las autoras, urge plantearse nuevos interrogantes en el país gobernado por una fuerza política de “derecha radical”, a la que ellas diferencian de la “derecha extrema”. La derecha radical participa del juego electoral y del sistema de partidos, aunque “muchas de sus prácticas erosionan el funcionamiento de la democracia”.
Las autoras destacan que el discurso de Javier Milei sobre el pasado reciente muestra afinidades significativas –y en algunos casos, retoma abiertamente– con aspectos nodales del que propició y luego justificó el plan represivo ilegal y clandestino implementado por las Fuerzas Armadas. Además, marcan un punto de quiebre: fue desde la pandemia, en redes sociales y manifestaciones callejeras, que se propagaron imágenes hostiles hacia el movimiento de los derechos humanos. Como la bolsa mortuoria en Plaza de Mayo con el nombre de Estela de Carlotto o hashtags tales como #NoSon30000 o #NuncaMasElCurroDeLosDerechosHumanos. “Este desplazamiento memorial no constituye un fenómeno aislado ni eventual, ni puede ser comprendido simplemente como un retroceso a un momento anterior al consenso en torno al Nunca Más. Más bien, expresa una reconfiguración de la trama memorial que tensiona de manera sustantiva el régimen de memoria vigente desde el informe de la CONADEP y el Juicio a los Militares”, escriben Salvi y Messina en la introducción. También puntean otro espacio temporal: desde 2006 en adelante, cuando las agrupaciones de “memoria completa” realizaron sus primeros actos públicos en homenaje a las “víctimas del terrorismo” ante la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad.
Anclados en el campo de la memoria social, bajo el ascenso de las derechas políticas y cómo éstas se articularon en el ámbito estatal y “reconfiguraron el escenario de la memoria en los últimos años”, los estudios compilados en el libro se hacen otra pregunta esencial. “¿Qué hizo posible que, en el país del Nunca Más y el Juicio a las Juntas Militares, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de las y los nietos recuperados, de los espacios de memoria en ex centros clandestinos de detención y de los juicios por crímenes de lesa humanidad, resurgieran con fuerza en el espacio público memorias que banalizan, relativizan e, incluso, justifican la violencia de Estado?” Se estudian fundamentalmente tres temporalidades –los años '70, la transición democrática, el kirchnerismo– tanto como la irrupción pública de las agrupaciones de “memoria completa”, específicamente el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), presidido por Victoria Villarruel hasta la llegada de La Libertad Avanza.
Herencias, trayectorias, narraciones, militancias, polarización. De los márgenes al centro, el peso de las derrotas políticas y el lugar de los derechos humanos en las configuraciones de la derecha. El uso y la eficacia de la categoría de “víctima” y las disputas por el pasado con el negacionismo como estandarte. Las estrategias de visibilización en el ámbito judicial y cultural, y el análisis sobre el activismo de familiares de represores, como el surgimiento de Hijos y Nietos de Presos Políticos en contraposición de Historias Desobedientes. En el libro también hay un capítulo titulado “El revisionismo se vuelve mainstream”, donde se examinan los primeros libros de Juan Bautista Yofre y Nicolás Márquez, tanto como los videos dirigidos por Santiago Oría para cada 24 de marzo lanzados desde Casa Rosada. La derecha radical construye sus propios intelectuales orgánicos en el terreno clásico de la cultura, aggiornando procedimientos y herramientas de comunicación.
Yofre y Márquez, en rigor, coinciden en que “el gran mérito de las Fuerzas Armadas en el lapso 1975-1983 fue la epopeya de ganar la guerra contra el terrorismo y la subversión marxista con la consiguiente restauración de la paz y el orden”. Para probar que este era “el consenso socialmente extendido”, los dos citan la misma solicitada en agradecimiento a las Fuerzas Armadas, aparecida en los principales diarios en diciembre de 1983 con la firma de diversas entidades empresariales y corporativas. “En el discurso de estos autores, este documento expresa la voluntad de toda la sociedad, y no de un conjunto de beneficiarios”, analiza el doctor en Historia Matías Grinchpun. En otros capítulos se estudia el nexo entre memoria y política en el streaming libertario La Misa como también el Centro de Estudios Cruz del Sur y otras organizaciones de “memoria completa”. Finalmente, en el epílogo, Messina y Salvi se preguntan sobre el devenir de los derechos humanos en la encrucijada del terrorismo y la crueldad, y de cómo en las últimas dos décadas “se pasó de la consolidación de las consignas del movimiento de derechos humanos en el discurso público dominante a su puesta en cuestión”.
¿Qué están haciendo las derechas con los 70? se suma a otros textos sustanciales para seguir pensando el pasado reciente, en el puente entre la mirada actual y la de entonces. Por caso, se encuentra la reedición actualizada de Política y/o violencia, de Pilar Calveiro, en cuyo prólogo se dice que “todo acto de memoria se interroga por su fidelidad, sin hallar jamás respuestas definitivas”. La memoria, en efecto, entendida como un acto de recreación del pasado desde la realidad del presente y el proyecto de futuro.
Es desde las urgencias actuales que Calveiro interroga el pasado, rememorándolo sobre las circunstancias que llevaron al momento de mayor violencia política en la Argentina –los años del llamado Proceso de Reorganización Nacional–, y el papel que les cupo en ellas a las organizaciones armadas. La politóloga historiza, de ese modo, las circunstancias políticas que llevaron al “poder desaparecedor” de la dictadura como culminación de un proceso que arrancó mucho tiempo antes “y en el que se puede reconocer la responsabilidad de la mayor parte de los actores políticos argentinos, en especial los partidos y sus líderes”. No sin tensión, Calveiro pone el foco en la conformación de los grupos guerrilleros como “fenómeno inseparable y protagónico de esa historia, para pasar a un análisis de su práctica y de lo que considero sus responsabilidades específicas en el desastre final”.
En Anatomía de una mentira, quiénes y por qué justifican la represión de los '70, escrito a cuatro manos entre los profesores e investigadores Hernán Confino y Rodrigo González Tizón, se escribe que, lejos de ser novedosa, la consigna se remonta varias décadas atrás en el tiempo y recupera, bajo otro ropaje, los argumentos que la propia dictadura cívico-militar utilizó para justificar sus crímenes atroces. Los autores rastrean, así, en la relación entre política, violencia y ética, la existencia de un “negacionismo argentino”. En los años '70, la Argentina estuvo a la cabeza de las políticas represivas. Pese a ello, y después de largo tiempo de lucha contra la impunidad, alcanzó avances importantísimos en la defensa de los derechos humanos, como fueron los juicios contra los responsables por crímenes de lesa humanidad. “Tal vez uno de los asuntos pendientes de mayor significación sea volver a pensar, después del miedo, cuáles son las formas legítimas o ilegítimas de la violencia –sea estatal o resistente–, cuáles deben ser sus autorrestricciones y, en especial, cómo articular ética y política en la Argentina actual, en nuestra América, en este mundo global en el que todo parece haber cambiado, menos la injusticia”, escribe Pilar Calveiro en la reedición de Política y/o violencia.
La memoria hurga por los vericuetos no de una verdad única, sino de verdades parciales, sucesivas, “que reconstruyan los hechos, que los interpreten desde distintos ángulos y que nos permitan acabar con las diversas impunidades”, expresa la politóloga. No desde una sola mirada, no desde una única interpretación: en los aprendizajes de los años '70, sugieren Valentina Salvi y Luciana Messina, se abre un horizonte cargado de incertidumbre, “la encrucijada de un presente político en el que el pasado de violencia dictatorial podría reingresar en el futuro bajo formas aún insospechadas”. Porque la pérdida de memoria, tal como lo expresa Calveiro, es una pérdida de sentido del pasado y del presente.

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