Misión Cumplida

Las primeras mediciones de la OEA daban ganador a Evo Morales en primera vuelta

 

La Organización de Estados Americanos insiste con su posición sobre Bolivia. El miércoles, Luis Almagro celebró con un twitt al cívico Luis Fernando Camacho, a quien festejó por su «defensa de la democracia». El jueves reunió al pleno de la OEA para recibir a las autoridades golpistas y puso a hablar a dos peritos sobre una Auditoría cada vez más criticada. Este Cohete ya reveló problemas del Informe. Aquí detalla los hallazgos que la OEA omitió y un secreto: el organismo modificó sus propias proyecciones el día de las elecciones del 20 de octubre que daban como ganador a Evo Morales en primera vuelta.

Para ese día la OEA llevaba adelante su Misión de Observación Electoral. Y al cierre de las votaciones, realizó un cómputo rápido con observadores desplegados en distintas mesas de los 9 Departamentos de Bolivia. Es un procedimiento habitual. En esa ocasión, los observadores recogen los resultados de las mesas asignadas para reenviarlos al Centro de Cómputos de la Misión. Con esos datos hicieron una primera proyección.

La OEA suele jactarse de la eficiencia del sistema que utiliza porque obtiene resultados muy parecidos a los oficiales, pero esos números siempre se mantienen en secreto.

En este caso, la muestra seleccionada integró mesas urbanas y rurales sabiendo que se trataba de un territorio complejo en un país en el que existen dos países, con diferencias al interior del voto rural, entre oriente y occidente.

El primer resultado del ejercicio dio una diferencia superior a 10 puntos a favor de Evo Morales. Esto nunca ha sido reconocido por la OEA. El organismo tampoco contó que cuando conoció la proyección no estuvo conforme con los datos hallados. Y realizó una serie de ejercicios forzando la muestra, hasta obtener un resultado similar al que a esa hora difundía una consultora con datos que señalaban una diferencia de apenas 4 por ciento a favor de Morales.

Cuando la OEA obtuvo esos resultados todavía no habían comenzado las críticas por la interrupción del escrutinio rápido electrónico (TREP). El sistema se frenó a las 19.40 con 83,76 de las mesas escrutadas y una diferencia a favor de Morales de 7, 29 puntos. Pero la consultora que a esa hora difundía datos distintos se llamaba Viaciencia. Efectivamente señalaba que la diferencia de Evo Morales era sólo de 4 puntos lo que lo obligaba a una segunda vuelta.

Viaciencia difundió los datos en la entrada principal de uno de los medios opositores más grandes de Bolivia, el diario Página Siete, de la dimensión del diario Clarín de Buenos Aires. Organizaciones como la CELAG sostuvieron desde entonces una posición muy crítica a la difusión de esos datos, porque la instrumentalización de números no oficiales en la entrada principal del diario permitió instalar la idea del fraude.

Un día más tarde, el 21 de octubre, la OEA difundió el primer comunicado sobre el proceso. Y por primera vez habló de irregularidades. Ya se había reiniciado el recuento. Pero la OEA cuestionaba el avance del escrutinio con sus resultados en base a un supuesto informe propio que en realidad había sido alterado.

«La Misión de la OEA manifiesta su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas», señaló el comunicado. Y dijo:

 

Esta gravísima manipulación será parte del trabajo que deberá ser investigado.

 

Caras desesperadas

La gente de carrera de la OEA no la está pasando bien después de Bolivia. El jueves pasado, el Consejo Permanente convocó a una sesión del pleno para presentar resultados de la Auditoría Final. Como responsable del trabajo estuvo Gerardo Icaza, que monitoreó todo desde Washington. Icaza es mexicano, de perfil técnico, liberal y respetado. Quienes lo conocen aseguran que en la audiencia estaba desesperado y tan enojado que en su intervención se fue más allá de los hallazgos que estaban en el Informe, añadió datos que no estaban como si dialogara con los papeles que no estaban en la mesa sino con los técnicos de las organizaciones más críticas.

 

 

Tiene razones. Durante la última semana, el Centro de Investigación en Economía Política (CEPR) difundió dos informes muy duros contra la Auditoría. El segundo difundido en viernes recogió datos brindados por este Cohete la semana pasada, relegados a las últimas páginas del Informe que inclinan la balanza en contra de la idea del fraude.

Los principales críticas de la OEA a Bolivia son dos. Y la audiencia del jueves abundó sobre eso.

  • Vulnerabilidad informática. Casi la mitad del informe de 95 páginas se dedica a eso. Y dice que hubo un servidor oculto que apareció en escena tras la interrupción del conteo rápido. Y que pudo haberse usado para manipular datos en la etapa final, cuando ingresaron 5% de los últimos votos. Ingreso que generó una ventaja que definen como estadísticamente improbable. Sin embargo, el sistema informático estuvo controlado por dos empresas auditoras, Neotec y Ethical Hackers. La auditoría se contrató a pedido de la OEA. Bolivia cumplió con un requisito de transparencia que la Argentina, por ejemplo, no  cumplió con Smartmatic. El número del 5% y la interpretación de ese universo está en discusión. Y la estadística improbable es discutida por estadigrafos de todo el mundo desde el primer día.
  • Llenado de actas por una sola persona. Peritos calígrafos analizaron una selección de 4.692 actas con evaluación de escritura a mano y otros métodos para determinar si habían sido manipulados. El análisis identificó 226 actas donde una misma persona había llenado dos o más hojas en un mismo centro de votación. La Auditoría tomó estos datos como «manipulación intencional». Pero el planteo también es engañoso. Un Acta es un papel con el resultado de la elección en una mesa. Tiene número de habilitados, votantes y votos de partidos. También un espacio destinado a autoridades de mesa y fiscales identificados de tres maneras: nombre y apellido, firma autógrafa y huella digital. El peritaje comparó nombres. Halló sólo una firma falsa. Pero no tomó en cuenta las huellas digitales.

Este apartado también omite el contexto. No explica que en localidades con alto grado de analfabetismo, una misma persona escribe los nombres. Y presenta como sospecha las actas con números absolutos a favor de Morales sin tomar en cuenta que en poblaciones indígenas el voto es comunitario.

Icaza añadió otro dato. La famosa última parte de la cuenta: 5% de actas ingresaron directo al cómputo oficial sin pasar por el TREP. De ese 5%, 56% tuvieron observaciones. El porcentaje es significativamente más alto que el promedio de la elección (37%). Para Icaza es indicio de irregularidad. Sin embargo eso es normal.

Las Actas no pueden ser tachadas. Tiene un espacio destinado a Observaciones. El recuadro permite corregir datos de cuentas o anotaciones. Entonces, si se pudiera aceptar que justamente ese 5% de actas que ingresaron al final del cómputo, corresponde a un grupo especial de personas (analfabeto, rural, indígena, pobre) no debería llamar la atención que tengan que hacer más observaciones para corregir errores. Tampoco que sea un voto mayoritario para el MAS. Tampoco que haya sido computado más tarde porque el  cotejo demora más. Y tampoco que las actas hayan sido llenadas por la persona más capaz en la escritura.

 

Bolivia 2019

 

Finalmente, el Informe impugna actas con diferencias entre el número de electores y de votos. Pero no menciona dos cosas. La primera es que se trata de un error común en todos los procesos electorales, y de hecho el procedimiento de Bolivia contempla qué hacer en estos casos como la destrucción de votos sobrantes elegidos al azar. La segunda es que no se encontraron más votos que electores en todos los casos. Hubo actas en que se observó lo inverso, y no mencionarlo es malicioso.

Si todo esto cae, ¿qué encontró la OEA?

 

Los hallazgos

La Auditoría comenzó el 1° de noviembre con una primera reunión con el pleno del Tribunal Superior Electoral (TSE), representantes de los Tribunales Electorales Departamentales y miembros de áreas técnicas del órgano electoral. Los vocales y representantes de los Tribunales expresaron su gratitud a la OEA, señalaron que muchos habían sido víctimas de violencia y permanecían en condiciones de clandestinidad o refugiados en el Tribunal. Al hablar del trabajo, les pidieron tener en cuenta una de las características centrales del mapa social de Bolivia: la existencia de zonas muy pobres con centros poblados donde todos o la mayor parte de los habitantes no saben leer ni escribir y no hablan castellano. El Tribunal sabía que esa podía ser una de las vulnerabilidades para la mirada de los auditores internacionales. ¿Es posible pensar que esa charla, y no un hallazgo fortuito, haya alertado a los técnicos acerca de qué debían mirar?

Ante la tarea pendiente, la Auditoría tomó algunas decisiones. Primero, qué mirar.

Bolivia tiene dos plataformas de datos. Una con el TREP rápido. Y otra con el cómputo definitivo. Cuando concluye cualquier elección, las autoridades de mesa cuentan votos, vuelcan los datos en una Acta Certificada, colocan observaciones si es necesario. Primero sacan una foto del acta y la envían al TREP. Y luego guardan el acta en un bolsín con otros dos documentos: papeles de trabajo con borradores de las cuentas y el padrón o lista índice. Cada bolsín viaja al Tribunal Electoral Departamental. Se abre ante fiscales de todos los partidos. Luego se escanea y se trasmite al centro de cómputos. Cuando existen dudas sobre números en las actas, se recurre al bolsín para reconstruirlos con los papeles de trabajo y el padrón. Por la cantidad de documentos este es considerado uno de los modelos electorales más transparentes. Bolivia no guarda boletas. Guarda las actas. Pero el escaneo de las actas equivale a una validación legal del papel.

El equipo de auditoría volvió a ingresar los datos de las 34.555 actas electorales de las elecciones del 20 de octubre, a partir de las imágenes que son públicas: actas y resultados del CÓMPUTO electoral o actas y resultados del TREP.

En estas plataformas se puede acceder de forma rápida a los resultados electorales de cada una de las mesas de votación en formato Excel. Es uno de los pocos países de Latinoamérica en la que se puede acceder a los resultados con esa facilidad. Las bases de datos se fueron actualizando en tiempo real y se podían ir descargando en cada momento desde el inicio de la transmisión, tanto para los resultados del TREP como del CÓMPUTO. Con estos elementos pudieron reconstruir el proceso de carga de los resultados electorales a lo largo del tiempo.

Al comienzo iban a analizar una muestra. Luego decidieron cargar las 34.555 actas. Contrataron a unos 20 digitadores bolivianos que trabajaron 8 horas por día durante una semana por 100 dólares al día y contrato de confidencialidad. Y a una empresa que proveyó computadoras y equipos instalados en un salón del hotel Casa Grande. Cada acta fue bajada del sistema y controlada por dos personas. Al terminar, 99,8 por ciento de las Actas coincidían con el conteo oficial.

El Informe de la OEA da cuenta del hallazgo en la página 80. Pese a la inversión de dinero y tiempo señaló que el cotejo no era confiable por la falla informática y los peritajes de escritura.

Con las actas de papel pasó lo mismo. Cuando fue posible, se constataron imágenes escaneadas contra actas en papel (muestra estadística). Esto no pudo realizarse en los departamentos donde se incendiaron los tribunales electorales o donde había fuerte violencia política. En todos los casos en que se pudo hallar las actas de papel, coincidían con las imágenes. Esto no se menciona en el Informe Final de OEA.

Hubo 5 Departamentos donde no pudo hacerse la constatación de papel porque habían sido destruidos en las protestas o por la situación de violencia. La OEA le otorgó valor a ese impedimento, pero es relativo. A la hora de los incendios gran parte de las actas habían sido escaneadas, otra parte se escaneó en una institución alternativa y sólo hubo 130 actas destruidas las cuales fueron reemplazadas con la imagen JPG del conteo rápido. La OEA menciona la incorporación de las imágenes JPG al cómputo oficial como una irregularidad pero no explica el motivo.

El mensaje de Camacho

Los días de la Auditoría fueron tensos. Las manifestaciones de la oposición crecían afuera del Hotel Casa Grande, con protestas contra la OEA. Para entonces, Camacho lideraba los bloqueos en todo el país con marchas en Santa Cruz de un millón y medio de personas. Este medio ya dijo que él mantuvo una reunión en Santa Cruz con el cónsul argentino y el cónsul español cuyo contenido quedó volcado en un cable diplomático. Lo que esta nave supo ahora es que Camacho no sólo anticipó el golpe sino que exigió como condición de pacificación (sic) una revisión del protocolo de la Auditoría de la OEA que ya estaba en La Paz.

El encuentro ocurrió el lunes 4 en la residencia del consulado argentino en Santa Cruz de la Sierra. Faltaba casi una semana para el domingo 10. Los diplomáticos querían verlo para obtener información de primera mano de lo que ocurría. Camacho les dijo que contaba con apoyo de la Policía y una parte de las Fuerzas Armadas. Los diplomáticos entendieron que estaba planteado un escenario de guerra civil, y en ese contexto intentaron abrir una ventana de diálogo. Camacho agregó dos cosas. Una conocida en Bolivia. Que no confiaba en Almagro desde que lo había visto bailar con un collar de hojas de coca durante el mes de mayo en el Chapare. La otra no es conocida: tampoco creía en la Auditoría porque los términos no habían sido consensuados con la oposición.

 

Almagro en el Chapare

 

Hoy se sabe que el punto más crítico de la Auditoría fue que se haya planteado como vinculante. Nunca antes la OEA había incluido esa cláusula en una Misión. Y según fuentes de la OEA, la cláusula la impuso el propio Almagro a Bolivia como condición.

Si las fuentes dicen lo cierto, Camacho estaba convencido que la OEA iba a jugar a favor de Evo Morales. Los diplomáticos dieron cuenta de la situación. El argentino informó a Buenos Aires, a la embajada de La Paz y también existieron conversaciones con el gobierno de Evo. ¿Almagro no supo nada en ese momento?

Finalmente, nadie habilitó una revisión del procedimiento. Los diplomáticos creen que el gobierno de Bolivia aún no tenía dimensión de la escala de la protesta. Dos días más tarde, el miércoles 6, Camacho anunció vía twitter que se encaminaba a La Paz con biblia, rosario y una carta con la renuncia de Evo Morales. El viernes 8, pidió a través de otra persona, eventual asilo a la Argentina. El consulado no podía otorgar el asilo que correspondía a la embajada en La Paz.

En el medio, el día 6, el cívico hizo sentir terror también entre los técnicos de la OEA. Según supo este medio, él mismo entró al hotel Casa Grande donde estaba el Centro de Cómputos para alojarse. Alrededor del hotel seguían las protestas, pero ese día el clima de tensión obligó a los observadores a no salir de las habitaciones. Camacho se instaló en una habitación de un edificio del hotel ubicado a dos cuadras y sus hombres se alojaron en el piso de abajo del lugar donde se hacía la auditoría. Y mantuvieron guardias montadas en los ingresos durante el resto del procedimiento.

 

Hotel Casa Grande

 

Nada de esto apareció en el Informe final.

El resto es historia conocida. El domingo 10 Almagro anticipó el resultado de la auditoría sin concluir, obligando al país a convocar a nuevas elecciones. Y empujando a Evo Morales al abismo. Habló de fraude en un twit. Y lo mismo repitió el jueves. Comenzó su alocución como Poncio Pilatos, con una definición encicoplédica de la palabra fraude sin mínima autocrítica. Lo coronó esta semana con el bautismo democrático al líder golpista.

 

 

 

 

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