MONTOS Y FEDAYINES

La solidaridad internacional de las organizaciones revolucionarias, a través de las contraofensivas de Montoneros

 

A fines de 1976 la capacidad operativa de las organizaciones guerrilleras argentinas en general y de Montoneros en particular se encontraba desarticulada; sus militantes asesinados, desaparecidos o intentando sobrevivir en la clandestinidad, aislados de sus referentes y con una conducción que había decidido refugiarse en el exterior. Algunos —pocos— afortunados lograron salir del país, otros que habían sido detenidos antes del golpe eclesiástico-cívico-militar del 24 de marzo y reconocidos por el Poder Ejecutivo hicieron uso de la opción de convertirse en parias a lo largo del tortuoso camino del exilio. En la Argentina, el pueblo en su conjunto sobrevivía puertas adentro cuando afuera imperaba el reino del terror.

Parálisis generalizada y derrota del campo popular resultaban evidentes para quien asomara la nariz a la vereda. Situación que fue advertida al seno de la conducción de Montoneros de diversas formas. En octubre del ’76 un combatiente histórico, Julio Roqué, advirtió a la dirección ampliada de la orga que reducir el accionar a las operaciones militares implicaba abandonar el campo político y civil de la resistencia, lo que conducía a la aniquilación. En forma paralela, entre noviembre de ese año y enero del siguiente, Rodolfo Walsh y Horacio Verbitsky elevaban a la conducción una serie de documentos autocríticos en los que se remarcaba la necesidad del repliegue, la suspensión del accionar militar, la preservación de las fuerzas propias y el retorno a la política. Pueden leerse en http://www.revistasudestada.com.ar/articulo/460/los-papeles-de-walsh-critica-a-la-conduccion-montonera/

No fueron escuchados. Muy por el contrario. La caracterización que realizaban los jefes montoneros apenas un año después era que el gobierno de Videla estaba como un boxeador groggy y que bastaban dos o tres piñas para ponerlo nocaut. Serían ellos mismos lo encargados de propinarlas. Bah, no ellos en persona sino los voluntarios que reclutaran para lo que dieron en llamar Contraofensiva. A tal fin convocaron una reunión en un amplio local madrileño, bajaron su línea mezclada con la ansiada idea de volver al país y pasaron una canastita para que los interesados dejen sus datos. A la conscripción respondieron cerca de dos centenares de postulantes que fueron uniformados en el pret-a-porter de El Corte Inglés, entrenados en aisladas locaciones europeas y, tras una selección, enviados a completar el adiestramiento militar durante dos meses a los campamentos de Al-Fatah en Libia. Los comandantes tenían por fin su tropa. Y los servicios de informaciones dictatoriales profusamente infiltrados en las comunidades de exiliados, sus objetivos.

Es en esta instancia donde toma cuerpo y se efectiviza en la práctica el vínculo entre la organización guerrillera peronista con la Organización Para la Liberación Palestina (OLP) conducida por Yasser Arafat (El Cairo, Egipto 1929-Caramat, Francia 2004). También desde donde pivotea la investigación y conduce el hilo conductor trazado por el sociólogo Pablo Robledo (Córdoba, 1963), residente en Londres desde 1987, en las seiscientas páginas de Montoneros y Palestina. Sistemático estudioso del mundo y cultura árabe; con particular hincapié en la sufrida historia del pueblo palestino durante la última centuria, el autor despliega con prolijidad y erudición la lucha de toda una nación que fuera desplazada de su territorio ancestral por la impronta sionista a partir de la primera mitad del siglo XX. Tragedia que supo convocar a buena parte de los países árabes y las respectivas comunidades asentadas en distintos lugares del orbe, incluida Argentina, tanto como a los agrupamientos revolucionarios afines que proliferaban en los cinco continentes tras los movimientos de descolonización y antiimperialistas.

 

El autor, Pablo Robledo.

 

Difícil aseverar si forzado o no, por cierto lineal, a lo largo del relato y cada tanto en boca de sucesivos testimonios, se traza un paralelismo entre la resistencia palestina y la del peronismo revolucionario a partir de la identificación del adalid del panarabismo, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970) o, luego, el propio Arafat con Juan Domingo Perón. Asimismo, cierta coincidencia con la doctrina de la Tercera Posición, la lucha contra la opresión, el movimientismo nacionalista, el laicismo, la resistencia armada. El recorte de Robledo se asienta en el hecho de que el conjunto de las organizaciones combatientes de la segunda mitad del siglo XX, por razones de identidad ideológica y supervivencia, cultivaban la solidaridad internacional. En el caso de Montoneros tal vínculo se desenvolvió en distintas etapas, correlativas a la situación de la orga en sus sucesivas instancias políticas. Pues, siguiendo una metáfora de la época, mientras que en el ’73 parecía un supermercado administrado como un kiosquito, cinco años después era un kiosquito administrado como un supermercado. Mutatis mutandis.

En lo que sería la prehistoria de la relación Montoneros-Palestina, el libro acredita los datos recabados por algunos testimonios, a partir de los cuales construye una secuencia iniciada en 1972 por Rodolfo Galimberti y continuada por Rodolfo Walsh, Envar El Kadri y Miguel Bonasso, uno tras otro, de improbable organicidad. Cierto es que poco se sabe del Servicio Exterior de Montoneros antes de la dictadura y que los datos aportados por los biógrafos del primero y los relatos del último han sido algunas veces cuestionados. Detalle que hace primar la prudencia acerca de aquellos pormenores, tanto como centra el relevamiento en la etapa post ’76, en que la información es recopilada de la tan abundante como contrapuesta bibliografía existente, enriquecida con los recuerdos de una decena de testigos y un puñado de sobrevivientes.

Tras desenvolver las circunstancias políticas de ambas organizaciones, el arduo trabajo de Robledo se centra en la actividad de los militantes argentinos en los campos de entrenamiento en Líbano, sometidos al permanente bombardeo israelí. Relato desgarrador que liga las historias personales al rigor de una práctica militar poco proclive al combate propiamente urbano. Una óptica tal vez (¿cómo decirlo?) propiamente “firmenichista”, por cuanto reproduce conceptos, pautas y conductas acordes a la megalomanía inspirada por el jefe máximo de Montoneros. Sin obviar atisbos críticos, cierta generalización diluye aspectos centrales que coadyuvaron a la desintegración de la orga no menos que al desastroso resultado de ambas contraofensivas de 1979 y 1980, que redundó en la muerte del noventa por ciento de los participantes en la misma y el abandono de las armas en diciembre de ese año.

Acierta, no obstante, en el análisis de la foto que se tomaron Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja con Arafat en 1977 (ilustración principal) y que les sirvió para jetonear en varios continentes. Situación más folclórica, pero de consecuente sentido simbólico que la conferencia de prensa de Horacio Mendizábal en Beirut en septiembre de 1987, cuando se le “escapa” que Montoneros instala para la OLP, en territorio palestino, una fábrica del explosivo exógeno C-2 que había desarrollado en la Argentina. Con lo que logra ajustar la mira del Mossad y de la CIA.

Pablo Robledo no se priva de poner toda la carne en el asador. Al intenso relevamiento ya reseñado lo condimenta con capítulos que introducen escenas y personajes –el pianista Miguel Angel Estrella, Julio Cortázar, el intento de secuestro de un avión de pasajeros, la vida cotidiana, etc.— comprometidos o no con la política montoneril. Empatías que pueden disolver detalles, como poner en la misma bolsa a Galimberti y Juan Gelman en la ruptura previa a la primera contraofensiva, curiosidad notable cuando en la bibliografía figura el libro donde el poeta se explaya sobre el asunto. También dificultades ideológicas, como llamar “embajada” a la actividad de la solitaria montonera destacada en Beirut, en el marco de situar en idéntico estatuto la OLP y a la orga peronista; correlato del hecho de trazar paridad entre las FF.AA. argentinas y el Ejército Montonero, antesala de los dos demonios, entre otras desmesuras.

Resulta inevitable comparar la obra de Robledo con El Tren de la Victoria (Buenos Aires, 2004), el imprescindible libro de Cristina Zuker, que comparte temática y estructura, y finaliza con un patético reportaje a Firmenich. Montoneros y Palestina se cierra con un diálogo entre el autor y Roberto Cirilo Perdía que procura restringirse al vínculo con la OLP, donde el ex comandante refuerza su versión, escabulle la autocrítica y se somete a vaguedades. Queda para la suspicacia del lector rescatar el compromiso ético de esos jóvenes de veintidós años de edad promedio que dieron su vida en las Contraofensivas. También la posibilidad de desentrañar qué zumbaba en las mentes de esa conducción imbuida en el pensamiento aristotélico-tomista, que procuró suplir la derrota en lo político y social con un militarismo suicida.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Montoneros y Palestina – De la Revolución a la Dictadura

 

 

 

 

Pablo Robledo

Buenos Aires, 2018

600 págs.

 

20 Comentarios
  1. U Rola dice

    Convengamos, que a mi juicio, la reseña tiene bastantes agujeros; uno bastante evidente es confundir una presunta organicidad entre Galimberti-Kadri-Walsh-Bonasso (que el libro no realiza) con el señalamiento de un rastreo de antecedentes de la afinidad electiva de parte de la militancia peronista con la causa palestina -luego devenido en compromiso político entre orgas representativas como OLP y Montoneros-, que es lo que el libro sí realiza.

    En todo caso, lo que yo le critico al libro es quizás cierto exceso de exhaustividad en los testimonios de la Contraofensiva, donde con la mitad de ellos ya había construído su caso con firmeza.

    Lamentablemente, el tono de la reseña huele a resentimiento editorial, no vehiculizado directamente por medio del director, que es testigo de parte de los acontecimientos. También a una incomprensión esencial; el es un libro SÓLO sobre Montoneros, sino de su relación con la causa Palestina. Quizás hubiera sido mas edificante una crítica respecto a la construcción de esa sociedad, mas que una nueva queja referida sólo a una parte.

  2. Gloria dice

    Me asombra la rapidez con que pudiste leer y contrastar lo leído con la bibliografía, un trabajo de años buscando material, investigando, leyendo y escribiendo vos lo pudiste hacer en solo unos meses (salvo escribir por-supuesto).
    Quizás la palabra «embajada» suene grandilocuente, lo admito pero no desmerece en absoluto el compromiso y capacidad política de la compañera, vos usas la palabra «canastita» subestimando, rozando lo peyorativo, me parece que lo personal está muy presente y como está casi en el principio del artículo no se puede tomar en serio la totalidad.
    Si fueras también tan riguroso sabrías que hay muchos más sobrevivientes de los que vos crees. Pienso que no estuviste de acuerdo con las contraofensivas, los argumentos pueden ser políticos, ideológicos, personales, afectivos etc etc todos dignos de respeto pero no es digno cuestionar en el libro de Pablo a la organización. Diría que es hasta ofensivo.
    El autor no es imparcial, nadie lo es sea sociológo, politólogo, historiador, periodista o un simple ciudadano que opine, por eso en tu comentario «podría haberlo reseñado sólo con la experiencia personal» es de una soberbia asombrosa. Este párrafo que transcribo «A la conscripción respondieron cerca de dos centenares de postulantes que fueron uniformados en el pret-a-porter de El Corte Inglés, entrenados en aisladas locaciones europeas y, tras una selección, enviados a completar el adiestramiento militar durante dos meses a los campamentos de Al-Fatah en Libia. Los comandantes tenían por fin su tropa. Muestra a las claras que es tendencioso, peyorativo, con gruesos errores ya que si hubieras leído el libro sabrías que no hubo grupos en Libia y que no hubo selección.
    Para finalizar comparto totalmente el comentario de Flavia Marcon
    «Pablo Robledo no es cordobés, ni sociologo como decîs en el articulo. Esta falta de precisiôn en lo que escribes me hace dudar de todo el resto….»

  3. German dice

    Lamentable critica de un critico poco ético
    Jorge Pinedo abrí una columna en diario Clarín, que allí te esperan con devoción sus lectores y fans con las venas abiertas de america latina

  4. JULIO FERRAROTTI dice

    Censuraron mi comentario

  5. JULIO FERRAROTTI dice

    ¿Qué pasó con mi comentario?

  6. Jp dice

    No hay referencia en el libro. Es la info que está en otras notas sobre el libro en Internet

  7. JULIO FERRAROTTI dice

    Evidentemente el crítico no ha leído en profundidad el libro del rosarino (no cordobés) y licenciado en ciencias políticas (no sociólogo) Pablo Robledo. La obra tiene un fenomenal trabajo de investigación digno de una tesis doctoral. Las fuentes en que abreva son múltiples, numerosas y diversas. En el artículo se incurre en errores diría, garrafales, que diría corresponden a una lectura ligera y transversal. Algo así como una lectura apurada movida por la necesidad de escribir rápidamente una crítica que, a todas luces, sospecho de tendenciosa. Para muestra basta un botón, se dice que Robledo indica un campo de entrenamientos en Libia cuando en ninguna de las 600 páginas obra tal cosa. Este artículo, para mí, es desechable. Huele a remoción de antiguas internas en tanto que la ecuanimidad de la redacción de Robledo jamás ha puesto de manifiesto. Saludos

  8. Rodrigo Vazquez dice

    Muy rebuscada la pseudo-crítica de Jorge Pinedo, plagado por otra parte de errores sobre esta gran investigación realizada por Robledo. Como si el autor de la crítica quisiera hacer entrar al autor en una interna montonera inútil, vieja y sin sentido. Resulta por demás fuera de lugar el paralelo que traza entre Walsh y Verbitsky, que sería como comparar a Robledo con Pinedo. Es tan sesgado el recorte de este artículo que tiene el dudoso mérito de instalar la sospecha de que al propio Pinedo le hubiese gustado escribir el libro. Lo que puede la envidia. El libro es excelente, pese a quien le pese.

    1. Jp dice

      Estimado Rodrigo: sólo una lectura apresurada puede colegir que existe en la nota un paralelo entre Walsh y Verbitzky. Si se lee con menos premura y con atención a los documentos adjuntos se observará que esos textos críticos elevados a la conducción nacional de Montoneros fueron, efectivamente, escritos por Walsh Y Varbitzyi, con diversos testimonios oportunamente publicados lo confirman. Por lo demás, respeto las opiniones estéticas.

  9. Alicia Peire dice

    El autor es rosarino y politogo

    1. jp dice

      Gracias

  10. Antonio dice

    A Pinedo. Todo bien con la crítica pero mejor es sin chicanas y chicanitas si queremos reflexionar seriamente sobre la realidad histórico política de nuestro devenir como Patria

    1. Claudio Esteban Ponce dice

      El artículo afirma que Horacio Mendizábal dió una conferencia de prensa en Beirut en 1987, y este comandante montoneros muere asesinado en el marco de la contraofensiva en 1979. Tal vez haya un error de tipeo o una clara carencia de información… Saludos cordiales de Claudio Esteban Ponce.

  11. Pablo Grigera dice

    Sin leer el libro, todo lo dicho o al menos lo más relevante, sobre el delirio-traicion -incompetencia -arrogancia psicopata – etc. de la dirigencia Montonera en el exterior ( incluida la actual Ministra de Seguridad) que mandó al muere a miles en el periodo 1976-80 , » Contraofensiva» incluida, es sabido. Bueno que se recuerde una y otra vez. Cosa de entender qué pasó y no repetir estupideces no?

    1. Antonio dice

      Mucha adjetivación sobre conductas de otros y posicionamientos y decisiones políticas sin haber leído el libro y sin haber sido militante montonero. Profundizar una etapa histórica con críticas o adhesiones merece más respeto intelectual y más conocimiento teórico práctico si estos comentarios son hechos con buena fe.

  12. Flavia Marcon dice

    Pablo Robledo no es cordobés, ni sociologo como decîs en el articulo. Esta falta de precisiôn en lo que escribes me hace dudar de todo el resto….

    1. Jp dice

      No hay referencia en el libro. Es la info que está en otras notas sobre el libro en Internet

      1. Flavia Marcon dice

        Bastaba con leer la solapa del libro, explicacion por las dudas….tapa, abris el libro y a tu izquierda toda la informacion sobre el autor.
        ( dudo cada vez mas que lo hayas abierto al libro)

  13. alicia peire dice

    Realmente leiste el libro o solo lo ojeaste?

    1. jp dice

      Fue leído en profundidad y contrastado con la bibliografía sobre el tema. Son temas que no se pueden encarar con ligereza. Podría haberlo reseñado sólo con la experiencia personal, pero es preciso ser riguroso.

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