Mujeres de la Mafia

Una faida entre famiglie de la mafia Parte III.

III. Dolores en la historia

En función de la teoría del Estado del gobierno de la Alianza Cambiemos, imbricada con la cultura mafiosa, es posible identificar una lógica subyacente, estructurada y orgánica que como un tejido vital une las prácticas del ex ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca (y de su clan) con las del ex presidente Macri.

Veamos algunas declinaciones de esta afirmación, tomando en consideración el dictamen del 24 de noviembre de 2020 preparado por Mariela Labozzetta, la titular de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), y dirigido a Federico Delgado, fiscal a cargo de la Fiscalía Federal no. 6. Ese texto se preparó en función de una denuncia de Dolores Etchevehere (quien reconstruye once años de un derrotero judicial consecuencia de distintos tipos de despojos y acciones fraudulentas) y enfatiza la violencia genérica sufrida a manos de los miembros de su familia: los hermanos Luis Miguel, Arturo Sebastián, Juan Diego y su madre, Leonor Barbero Marcial, que parecerían aunadxs en una alianza explícita propia de un clan. El dictamen toma en consideración las maniobras que llevó a cabo este grupo para despojarla por medio de un acuerdo privado de su patrimonio como heredera luego de la muerte de su padre; y para que desistiera de las denuncias realizadas contra los miembros de su famiglia antes de agosto de 2018, mes en el que se firmó el acuerdo y momento en el que Luis Miguel Etchevehere revistaba como ministro cambiemita. El texto indica que “las maniobras defraudatorias en el manejo del acervo hereditario de su familia fueron facilitadas por la detentación del cargo de Ministro Nacional, lo cual se vio evidenciado por la inacción de la Oficina Anticorrupción ante denuncias presentadas por Dolores Etchevehere” (p. 2). Esas maniobras, que son más bien actos ilegales, arrancaron en 2009. Tienen muchos vericuetos y distintas manifestaciones: firmas falsificadas, tanto de Dolores como de su padre, vaciamientos de empresas (como El Diario de Paraná, periódico centenario fundado por Luis Lorenzo Etchevehere en mayo de 1914, maniobra que implicó el despido de 70 trabajadorxs2), “desvío de fondos, fraude al Estado, lavado de activos, trata de personas y trabajo esclavo” (p. 3). Rubros clásicos de la acción mafiosa. En el dictamen se deja constancia de que Dolores “fue presionada, amenazada y violentada para firmar ese acuerdo […] que comprendía la cesión en su favor de una suma irrisoria de hectáreas y dinero (si se las compara con el acervo hereditario total), a cambio de una serie de exigencias que incluían lo que ella llamó una “mordaza mediática” -que implicaba no hablar más con la prensa […]. Relató que el día de la firma, todos los abogados (incluidos los que la representaban) la apuraban para que firmara […]. Refiere que para llegar al estado de vulnerabilidad en el que se encontraba al momento de firmar ese documento, y luego de resistir todo lo que pudo, sus hermanos la expulsaron de la casa de Paraná que su padre había construido especialmente para ella […]. De su relato se desprende que, pese a haberlo firmado, no percibió nada de lo allí acordado, lo que, sumado a la coacción sufrida, la llevó a la decisión de no homologar sus términos frente al juez que lo requería. Allí nuevamente los varones de la familia […] intentaron coaccionarla para que firmara contra su voluntad, lo que finalmente no ocurrió” (pp. 3-4).

Estas formas, que pueden inscribirse dentro del registro de la violencia económica, fueron acompañadas por violencias lingüístico-psicológicas proferidas por el ex ministro macrista, quien al cruzarse con su hermana en la ciudad de Paraná la espetaba: “negra de mierda; chancha; negra hija de mil putas” (pp. 4-5), expresiones complementadas por mensajes intimidatorios cuya retórica se corresponde con una estilística típicamente mafiosa:

–Dejá de salir en C5N, vas a aparecer en una silla de ruedas –(p. 5). El objetivo buscado por estas maniobras apuntaba a que Dolores Etchevehere desistiera de sus reclamos, a disciplinarla, a afectar su equilibrio psico-emocional y a bajarle la autoestima mediante el uso de la violencia y el miedo. Este puede ser un gran inhibidor de las acciones humanas. La violencia mafiosa, cuando se activa sobre el cuerpo de las mujeres, en una suerte de batalla interna dentro de una misma famiglia, afecta también sus derechos económicos. La violencia contra las mujeres en los contextos de mafia presenta siempre distintas declinaciones pues es violencia física y psicológica. En algunos casos puede extenderse hacia el ámbito de lo sexual y afectar también el aspecto económico/patrimonial. Entonces, en la relación entre un hombre (o un grupo de hombres) de mafia y una mujer en tensión con su famiglia, en general coexisten diferentes tipos de violencias en una relación que es siempre asimétrica.

La violencia mafiosa se ejerce como expresión de poder, para controlar y dominar a seres que son considerados inferiores -o a veces ni siquiera seres- por otros que se consideran superiores y que se encuentran legitimados para ejercer esa violencia por una organización criminal. En este caso, se trata de un clan poderoso de la provincia mesopotámica implicado con el gobierno y con la teoría del Estado del gobierno de la Alianza Cambiemos. Por eso mismo, en una escena del conflicto de Casa Nueva entre Dolores Etchevehere y su famiglia, acontecido en octubre de 2020, vimos al ex ministro acompañado por Miguel Ángel Pichetto y luego por Patricia Bullrich. En ese entonces, trascendieron distintos audios de varios participantes en esa escena. En uno escuchamos: “Cien, doscientas o trescientas camionetas las juntamos en cinco minutos”. En referencia a los ocupantes del predio se escucha: “piojosos, sarnosos y punteros políticos”; “yo llevo absolutamente a todo el personal de mi campo y perdé cuidado que más de uno se sale de la vaina por ir armado” (1). Violencia explícita en la escena de Casa Nueva.

Pues bien, cuando la violencia mafiosa se potencia con el sesgo patriarcal se presenta como un medio para garantizar el dominio de los varones sobre las mujeres “díscolas” del clan. ¿Pero aquí la violencia mafiosa atañe solamente a lxs miembrxs del clan Etchevehere? ¿El caso de Dolores Etchevehere y su rol es el víctima de la violencia mafiosa? ¿Su situación es homologable con aquella de las mujeres de ‘ndrangheta que se separaron de sus famiglie por las violencias padecidas, que se volvieron colaboradoras de justicia y fueron por eso mismo perseguidas?

Dolores es evidentemente perseguida por su clan mafio-patriarcal de origen –lo confirma el dictamen de Labozzetta–, que le aplicó violencia de género, afectando también sus derechos económicos, amenazando a sus hijxs, pero si historizamos el revés de trama del personaje aparece una Dolores imbuida en la racionalidad de la violencia, herramienta nuclear de la mafia. Que por otra parte se solapa con una antigua herramienta oligárquica: “Matar era fácil”, dice la primera frase de Los dueños de la tierra de Viñas; y sobre la base de ese solapamiento, en la Argentina se establecieron alianzas de clase (entre el clan Macri y el clan Etchevehere por caso).

En octubre de 2020 Dolores ocupó Casa Nueva, pero si nos retrotraemos a una escena parecida, ocurrida 15 años antes –octubre de 2005–, descubrimos que la vieja estancia en la que Ricardo Güiraldes escribió la última novela del ciclo narrativo preurbano, Don Segundo Sombra (1926), fue ocupada por Segundo Güiraldes, acompañado por un ex policía de la Bonaerense y unos matones. Esta ocupación de La Porteña fue denunciada por Rosaura Güiraldes, sobrina de Ricardo y prima de Segundo: “Según denunció en la Unidad Funcional de Investigación 5 de Mercedes, a cargo de la fiscal María Inés Carlés, la madrugada del 26 de setiembre, Segundo Salvador María Güiraldes y un supuesto grupo de cinco hombres armados al mando del ex policía bonaerense Ernesto Miño, se instalaron en el casco. En los últimos tiempos, la guerra familiar llegó a las amenazas con armas”. Este pasaje pertenece a una nota de Lucas Guagnini publicada en la edición impresa de Clarín del 31/10/2005, página 38. Título: “Guerra en la familia Güiraldes por una estancia histórica”. Esta guerra familiar tuvo como protagonista un personaje femenino: “Segundo Güiraldes viviría en la casa con su esposa, Dolores Etchevehere, y una guardia armada que se rota, además de algunos peones”. De base, cómplice. De esto desciende que la figura de Dolores en la actualidad se acerca a la figura de las mujeres rebeldes de mafia pero tuvo una etapa en la naturalizó el orden mafioso y como tal intervino en una especie de faida (guerra entre familias de mafia).

Dos. Otra dimensión enfática que nos da la pauta de que el clan Etchevehere funciona con la lógica de una organización mafiosa es la siguiente: la criminalidad organizada de tipo mafioso implica siempre el acaparamiento privado de bienes públicos. Un ejemplo escabroso es el constituido por el Correo Argentino. La fiscala Gabriela Boquin en febrero de 2017 a través de sus investigaciones mostró que en junio de 2016 el gobierno Macri y el Correo Argentino, perteneciente al grupo empresario del ex presidente, habían licuado en un 98,87% la deuda contraída con el Estado argentino. Encontramos una lógica y accionar semejantes, de apropiación privada de fondos públicos, en el seno del clan Etchevehere.

La empresa Las Margaritas S.A. –presidida por Leonor Barbero Marcial y con cuatro directores: sus hijos–, un conglomerado agroproductivo de la famiglia, en 2011 solicitó un préstamo de 250 mil dólares al Banco Itaú, una institución privada. El crédito fue otorgado a tasa subsidiada en dos emisiones: 200 mil dólares el 29 de julio y 50 mil restantes, el 12 de agosto. Ese capital hubiera tenido que destinarse a actividades productivas, pero en realidad fue distribuido entre los miembros del directorio de la empresa y luego transferidos a dos cuentas de SAER, que no es el apellido del escritor santafesino –malvada ironía de la historia–, sino la sigla de la Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER). Sociedad que, hasta 2010, fue propietaria de El Diario de Paraná. Con esta operación financiera, y sin arriesgar dinero propio, el clan Etchevehere le devolvió unos capitales que les debía al empresario santafesino Walter Grenón: “En 2010 los Etchevehere vendieron el 66% de sus acciones de […] SAER […] a Grenón. Dos años más tarde, […] acordaron que cada parte retiraría inmuebles de SAER por un valor equivalente a su participación accionaria. […] La maniobra estuvo precedida de tensas negociaciones en las cuales Grenón reclamaba a los Etchevehere un tercio del dinero que había aportado para sostener el funcionamiento de El Diario y que no habían acompañado en forma equitativa”(2). Las protestas de Grenón fueron compensadas con los fondos del crédito que el clan Etchevehere le solicitó al Banco Itaú. De esto desciende que la operación tuvo costo cero para el clan. Posteriormente SAER fue vaciada y las propiedades repartidas proporcionalmente entre Grenón y el clan, según sus cuotas accionarias. Las transferencias de los inmuebles de SAER se concretaron entre agosto y septiembre de 2012. Este circuito tiene otros meandros intrincados –especificados a través de sociedades públicas y otras fantasmas pertenecientes a lxs Etchevehere y a Grenón–, reconstruidos con diligencia minuciosa por Juan Cruz Varela en la revista Crisis. Remito a ese trabajo –especialmente la parte titulada “la lavandería”– porque las maniobras que reconstruye no vienen al caso aquí (3).

Las operatorias relativas a SAER se concluyeron en septiembre de 2016 en pleno ejercicio del gobierno Macri. En ese momento Las Margaritas S.A. aún tenía pendiente unas cuotas del crédito Itaú, razón por la cual solicitó un nuevo crédito al Banco Nación de la República Argentina. Este nuevo movimiento aconteció en noviembre de 2016 cuando el BNA (institución de capital totalmente estatal) estaba dirigido por Carlos Melconian. El crédito fue otorgado a Las Margaritas S.A. por un monto de 900 mil pesos, a tasa subsidiada por el propio Estado. Ese es el dinero que habría sido utilizado para cancelar las últimas cuotas del crédito del Banco Itaú o en todo caso para solventar financieramente la operación de vaciamiento de El Diario a través de SAER. Los créditos BNA estaban vinculados con la Ley que creó el Sistema nacional para la prevención y mitigación de emergencias y desastres agropecuarios, norma que establecía que las ayudas económicas concedidas por el Banco debían dar prioridad a productores agropecuarios considerados como agricultores familiares, esto es, pequeños productores cuyos campos habían sufrido daños ocasionados por inundaciones. Llamativamente, los campos de la famiglia no estaban situados en zonas declaradas en estado de emergencia agropecuaria. El clan Etchevehere, cuyo apellido forma parte del friso de apellidos tradicionales de la oligarquía agropecuaria argentina, está entroncado con la Sociedad Rural, que entre 2012 y 2017 fue presidida por el propio Luis Miguel Etchevehere antes de revistar como ministro cambiemita. Tanto por la acumulación de capitales como por la extensión de tierras que posee, el clan dista del sujeto destinatario de la Ley mencionada. De estas maniobras reconstruidas sucintamente desciende una conclusión obvia: que el clan solicitó créditos –al Banco Itaú y al Banco Nación– con una finalidad y un destino específicos, pero los usó para otras cosas. En cuanto al préstamo del BNA lo que importa subrayar enfáticamente es que estamos frente a un acaparamiento privado de bienes públicos. Punto en el que se explicita la lógica y el accionar de tipo mafioso. De hecho, la Unidad de Información Financiera (UIF) se presentó como querellante en la causa que investiga el crédito del Banco Nación a Las Margaritas S.A.: “el rol del organismo será impulsar la investigación por considerar dicha maniobra como delito precedente de lavado de activos, tal cual lo indican las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional”.

Síntesis

La figura de Dolores Etchevehere nos devela una hebra de una trama mafiosa anexada con su familia (de la cual es a la vez víctima y de cuya racionalidad mafiosa participa), apenas un emergente de una amplísima matriz de sentido que debe ser investigada –por las ciencias sociales y sobre todo por la justicia– y de operaciones propias de la racionalidad mafiosa activada durante el gobierno de la Alianza Cambiemos en la Argentina. Racionalidad que, como vemos, supera las retículas del apellido Macri.

Lamentablemente, en la Argentina es imposible investigar con vistas a sancionar –aunque la primera acción sí sea posible– hechos calificables como asociación, delito, crimen o violencia mafiosa porque el código penal nacional carece de toda referencia al hecho mafioso. La conducta mafiosa es invisible en la Argentina. Frente a los hechos que presenté aquí –que implican traer a consideración ciertas manifestaciones de la realidad italiana para llamar la atención sobre ciertas racionalidades y formas de la acción en la realidad política nacional–, se precisan cambios culturales y jurídicos en materia de asociación, prácticas, delito, crimen y violencia mafiosa. Cuando la mafia se organiza políticamente y se engarza en los tejidos legales adquiere trascendencia pública. En este sentido estricto debería crearse imperiosamente alarma social puesto que afecta -Cambiemos así lo demostró- las formas de la convivencia democrática. Sería más que deseable que el Estado argentino se dispusiera a entender las manifestaciones mafiosas como fenómenos de índole nacional, si es que en su interioridad aun reside la imaginación de un sistema que aún protege.

 

Parte I: Dolores del clan Etchevehere
Parte II: El costo de la colaboración y los arrepentidos

(1) Natalí Risso, “Los violentos audios de la patota que convocó Miguel Etchevehere para desalojar el campo de su hermana Dolores”, www.pagina12.com.ar/300696-los-violentos-audios-de-la-patota-que-convoco-miguel-etcheve (22/10/2020).
(2) Juan Cruz Varela, “El diario de los Etchevehere”, www.revistacrisis.com.ar/notas/el-diario-de-los-etchevehere (23/11/2020).
(3) Otro texto que sigue la racionalidad de las operatorias de negocios de lxs Etchevehere es el de Raúl Dellatorre, “Los Etchevehere: el modelo ejemplar de apropiación privada”, www.pagina12.com.ar/302979-los-etchevehere-el-modelo-ejemplar-de-apropiacion-privada (1/11/2020).

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