Mujeres, dijo el penado alto

La música que escuché mientras escribía

 

La edición de Palmeras salvajes que tantos leímos termina así: «¡Mujeres!, dijo el penado alto». Pero Juan Carlos Onetti, que se ganaba la vida como traductor, avisó que Faulkner escribió: «Women, shit«, que para él debería ser «¡Mujeres, mierda!».

María Moreno discrepa y en su Panfleto, erótica y feminismo refuta la idea de que Borges lo omitió por pudor y argumenta que «el agregado de la puteada quita al sustantivo ¡mujeres! puesto entre signos de admiración, su potencia admirativa». Como tout se complique, la ex primera ministra haitiana Michèle Duvivier Pierre-Louis sostiene que la traducción la firma Borges pero la hizo madre. La pudorosa sería Doña Leonor.

Termino de escribir esto y recuerdo que esa dupla Borges-Onetti tiene que ver con mi infancia. En 1941, cuando ya pataleaba en la panza de mi vieja, Borges fue jurado del premio Ricardo Güiraldes, junto con su cuñado Guillermo de Torre y con Norah Lange. Le otorgaron el primer premio a la primera novela de Bernardo Verbitsky Es difícil empezar a vivir, y el segundo a la segunda novela de Onetti, Tierra de Nadie. Cuando la generación del boom descubrió a Onetti, algunos lo miraban torcido a mi viejo, como si él tuviera alguna culpa por haber postergado al ídolo. Él no era jactancioso, pero atesoraba el orgullo de que Borges lo hubiera preferido, le daba una dimensión objetiva de su valor.

 

 

Llegué hasta aquí a partir de un video casero, que me mandó mi amigo Felipe Solá. Su hermana Dolores, Luciana Jury y la gran Lidia Borda cantan la milonga La Descamisada, compuesta en 1951 para celebrar el voto femenino por el autor de los versos de La Cumparsita, Enrique P. Maroni, sobre música de Antonio Helú. Están de entrecasa, ensayando para la función del día siguiente en Los Toldos, el pueblo donde nació Evita, en la celebración de su centenario. Un acto militante y proselitista. Ese registro me pareció delicioso y por eso es el primero de esta serie.

 

 

Hace unos meses compartí un escenario con Luciana Jury en Córdoba, en el 40° aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo.  Alguien murmuró que era hija de Hugo Juri, el rector de la Universidad Nacional de Córdoba, que fue ministro de Educación del presidente fallido Fernando De la Rúa, y por deber de amistad aclaré que era sobrina de Leonardo Favio e hija del Negrito Zuhair Jury, autor de los guiones de las películas de su hermano, El Chiquito. Es audible que heredó el talento del papá y del tío. Dolores canta mejor que nunca. Y de Lidia Borda sólo se me ocurre decir que es la más grande de este tiempo.

Y de ahí retrocedí a mis cantantes preferidas de tango. Por orden de aparición, empezamos con Rosita Quiroga, cuya dicción rea me enamora.

 

 

Después viene Mercedes Simone, a quien tuve el privilegio de conocer. A sus 60 años puso un bolichito cerca del Obelisco junto con Lucio Demare, a quien aprendí a admirar por las grabaciones de su orquesta con Raúl Berón, por sus solos de piano y por las grabaciones que hizo en Barcelona con el Trío Argentino que completaban el guitarrista Roberto Fugazot y el cantor Agustín Irusta. Además, Mercedes Simone compuso la letra y la música de temas que convirtió en grandes éxitos, como Cantando, que interpretó en el primer film argentino sonoro, Tango, de 1933.

 

 

 

Sigue Ada Falcón, que era la vocalista de Francisco Canaro, con quien vivió un amor doloroso.

 

 

Esa historia está contada de maravillas en el documental de Lorena Muñoz y Sergio Wolf Yo no sé que me han hecho tus ojos, que tampoco resisto la tentación de incluir.

 

 

Susana Rinaldi ya era reconocida como una gran actriz cuando comenzó a cantar. ¡Y cómo lo hizo! Tal vez por mi amistad con María Elena Walsh y María Herminia Avellaneda, exageraba un poco cuando le decía a mi amigo Ricardo Cánepa que nadie había cantado el tango como ella después de Gardel. Ricardo me miraba como a un orate. Pero escuchá estas versiones de Malena, Sur, Ninguna y Los Mareados y decime si no era una extraterrestre, de la dimensión de Edith Piaf. Digo de la dimensión, no del estilo, que de eso también tuvimos, pero selección B.

 

 

Terminado el recorrido volvemos a Dolores, Luciana y Lidia, ahora con la versión que hicieron el 7 de mayo en Los Toldos. A mí me gusta más el ensayo, pero esta también es hermosa.

 

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30 Comentarios
  1. Roberto dice

    Para mi la mejor lejos es Lita Morales con Edgardo Donato.
    Un Abrazo

  2. pH1 dice

    Esta es la última página del libro The Wild Palms [If I Forget Thee, Jerusalem].” El significado de la última línea, considerando el contexto, es claro como el cristal.

    Parece que hay mucho “traductor de diccionario en mano”, ignorante en ambos idiomas. Veamos:

    “But he (the tall convict) had thought of that too. He had had a sweetheart. That is, he had gone to church singings and picnics with her —a girl a year or so younger than he, short-legged, with ripe breasts and a heavy mouth and dull eyes like ripe muscadines, who owned a baking powder can almost full of ear-rings and brooches and rings bought (or presented at suggestion) from ten-cent stores. Presently he had divulged his plan to her, and there were times later when, musing, the thought occurred to him that possibly if it had
    been for her he would not actually have attempted it—this a mere feeling, unworded, since he could not have phrased this either: that who to know what Capone’s uncandled bridehood she might not have dreamed to be her destiny and fate, what fast car filled with authentic colored glass and machine guns, running traffic lights. But that was all past and done when the notion first occurred to him, and in the third month of his incarceration she came to see him. She wore ear-rings and a bracelet or so which he had never seen before and it never came quite clear how she had got that far from home, and she cried violently for the first three minutes though presently (and without his ever knowing either exactly how they had got separated or how she had made the acquaintance) he saw her in animated conversation with one of the guards. But she kissed him before she left that evening and said she would return the first chance she got, clinging to him, sweating a little, smelling of scent and soft young female flesh, slightly pneumatic. But she didn’t come back though, he continued to write to her, and seven months later he got an answer. It was a postcard, a colored lithograph of a Birmingham hotel, a childish X inked heavily across one window, the heavy writing on the reverse slanted and primer-like too: “This is where were honnymonning at. Your friend (Mrs) Vernon Waldrip.”
    The plump convict stood blinking at the tall one, rapidly and steadily. «Yes sir,” he said. “It’s them ten more years that hurt. Ten more years to do without a woman, no woman a tall that a fellow wants—“He blinked steadily and rapidly, watching the tall one. The other did not move, jackknifed backward between the two bunks, grave and clean, the cigar burning smoothly and richly in his clean steady hand, the smoke wreathing upward across his face saturnine, humorless, and calm. “Ten more years—.”

    «Women, shit,” the tall convict said.”

    El tipo, tranquilo, cavila y putea para adentro porque la mina lo cagó. Alguien en nuestro ámbito, en los años 40, hubiera reflexionado: “Minas, me cache en die’…”

    ¿Qué tiene eso de surrealista? ¿A qué viene tanta discusión académica?

    Qué lejos que está el arroyo Maldonado del rio Mississippi, ¿no?

    Ambas interpretaciones, tanto la de Borges y la aun peor, de Onetti, me hacen acordar a una traducción al italiano del Martin Fierro: Donde en el original se leía ¡Ahijuna!, habían traducido: ¡accidenti! ¡mamma mia!

  3. engui dice

    [email protected]
    nonono la trad. de borges dice, !Mierda de mujeres!..dijo el penado alto., las alteraciones que el maestro impone al texto son otras!!!

  4. María Cristina dice

    Meta tango que me hace saber quién soy.

  5. María Cristina dice

    Lidia Borda es algo increíble, no se como describirla, pero se las arregla mostrárnos que tiene una voz, un oído y una manera única de interpretar.Jury es una genia y Dolores hace muy bien lo.suyo.
    Susana Rinaldi es Monumental
    y sigue cantando como los dioses.
    Las mujeres del tango que ya no están; realmente un lujo argentino todas, nunca me cansé de escucharlas.Me quedo con Mercedes Simone, por elegir a la que más me llegó.BORDA, RINALDI, JURY conmueven. Porque desbordan talento y escucharon y aprendieron de QUIROGA, SIMONE, FALCÓN y todas ellas

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