Mundos en rotación

Tensiones, reuniones y guerras

 

El inicio de la semana se distinguió por la afirmación del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre la ofensiva económica de Estados Unidos contra Irán. Para enfatizar la dimensión del ataque, lo comparó con el Día D. El detalle de las medidas no fue especificado. Sabemos que el Departamento del Tesoro sancionará a más de 60 entes, organizaciones, empresas y naves en todo el mundo, a través de los que Irán adquiere tecnología nuclear o misilística. También se aplicarán contra productos o inversiones en el sector digital, tecnológico, en el comercio de oro, aviación y transporte marítimo.

Fue menos incisivo respecto a terceros países, pero anunció que "aquellos que se conectan con el régimen iraní tendrán que prepararse para compartir el aislamiento de un régimen en declive".

La prueba de la efectividad de estas medidas es China, que, como se sabe, es el principal comprador de petróleo iraní. Obviamente una respuesta llegó desde Pekín, declarando que las sanciones secundarias (a países terceros) son ilegales, interpretaciones forzadas y unilaterales, sin ningún fundamento de derecho internacional, y lo más importante, manifestaron: "Adoptaremos todas las medidas necesarias para defender con firmeza nuestros propios intereses económicos y nacionales".

En tanto, a través del número dos de Exteriores, Kazem Gharibabadi, Irán ha declarado que no se limitará más a prometer una respuesta a un ataque, reivindica el derecho de golpear preventivamente los intereses estadounidenses en el caso de que considerase amenazada su propia existencia.

El viceministro preguntaba: "¿Por qué Teherán tendría que esperar pasivamente el primer golpe de Estados Unidos?" Obviamente, es una idea peligrosa que se basa en una medición de las intenciones del adversario. La definición de autodefensa se vuelve vacilante. El artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas reconoce el derecho a la autodefensa cuando se verifica un ataque armado. Una parte de la doctrina admite una reacción anticipadora sólo frente a una necesidad urgente, que no deje ni alternativa ni tiempo para decisiones posteriores, no autoriza automáticamente una guerra que se basa en sospechas o intenciones atribuidas a otros.

La situación se vuelve paradójica dado que esta teoría no es una creación de Teherán, sino de Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001. En el discurso en West Point del 1 de junio de 2002 de George W. Bush, la teoría fue elevada al rango de doctrina. El núcleo del argumento es que la disuasión y la contención no eran suficientes contra organizaciones terroristas y Estados acusados de desarrollar armas de destrucción masivas; por lo tanto, Estados Unidos tenía que estar preparado para actuar antes que la amenaza se concretara.

Todavía no sabemos si esta es la nueva doctrina de guerra de Irán; si lo fuera, significaría un cambio importante en el escenario del Golfo.

Obviamente, los intercambios de amenazas seguirán, pero al mismo tiempo se registraron nuevos movimientos en el área. Esta semana se difundió a través del medio saudita Al Arabya que el viaje del jefe de Estado Mayor paquistaní Asim Munir a Teherán tenía como objetivo reclamar al gobierno iraní que se adecuara a los acuerdos y los respetara.

Dicha interpretación fue desestimada por la agencia de noticias paquistaní IRIB News, que, citando la oficina de prensa del Ejército, informó que Munir se había encontrado el lunes 24 con el Presidente Pezeshkian, con el presidente del Parlamento Bagher Ghalibaf y el ministro de Exteriores Araghchi; el motivo del encuentro fue examinar las posibilidades para superar el impasse de las negociaciones con Estados Unidos, llegar a la paz y terminar con la inestabilidad de la región.

El tenor de la visita fue confirmado por Mehdi Tabatabaei, de la oficina de prensa del Presidente Pezeshkian: "Muy fructuosa y rica en preciosos resultados diplomáticos, cuyos resultados serán evidentes muy pronto".

Pero existió una variante según el portal saudita Al Arabya, que dice que los altos funcionarios paquistaníes habrían transmitido un mensaje de Trump, que habría tenido una conversación telefónica con Asim Munir antes de que este partiera hacia Teherán. El mensaje sería muy simple: si Irán abre el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos terminará con las hostilidades y las sanciones.

Al Arabya agrega que Irán dará una respuesta después de evaluarlo. Es difícil creer que el mensaje de Trump haya sido ese; lo repite casi diaria y públicamente, pero la visita de Munir confirma que la negociación continúa en un nivel más profundo, y un artículo publicado por la agencia estatal iraní Irna lo confirma cuando sostiene que "Teherán no retomará la negociación hasta que Washington no respete las disposiciones del Memorándum de Acuerdo, aunque el intercambio de mensajes a través de mediadores sigue su curso".

En la región todo está en movimiento, como si hubiera sido sacudida por un terremoto, pero es un terremoto político que confunde y funda nuevas alianzas y desplazamientos.

Antes de la visita de Munir, el gobierno de Irak anunció que la fecha para el desarme de las milicias filo-iraníes del país sería fijada oportunamente; esto sucedió después de que Bagdad recibiera el rechazo de las milicias a dicha presión. Existieron cruces mantenidos en tono menor; Irán, a su vez, había enviado a Bagdad al presidente del Parlamento iraní, Bagher Ghalibaf, para bloquear la iniciativa del gobierno. Probablemente, la retractación de Irak tuvo la luz verde de Washington, que controla el país y sobre todo los ingresos provenientes del petróleo que administran los bancos estadounidenses desde la invasión de 2003. Lo que ayuda a explicar la "comprensión" de Washington con el Presidente Nizar Amidi, a fin de mantener el área ajena a los misiles de Teherán.

Mientras tanto, el martes llegó otro viajero importante a Teherán, el ministro de Exteriores de Omán, Sayyid Badr bin Hamad al Busaidi. El objeto de la visita es concretizar el proyecto de gestión común de Ormuz. La agencia oficial Irna elogió la prueba de coraje e independencia del pequeño sultanato, no obstante las amenazas de Trump de bombardear Muscat si no se plegaba a los dictados del Presidente. De todos modos, los analistas piensan que algún tipo de acuerdo informal previo existió con Washington para que Omán pudiera continuar con el proyecto de gestión del estrecho.

Si se colocan juntos, estos hechos aislados demuestran las dificultades de Estados Unidos para imponer sus sanciones en la región; Dax, el índice accionario europeo, registró una leve alza gracias a que los inversionistas consideran el paquete de Bessent menos duro de lo previsto.

 

 

Ormuz bloqueado

La presión sobre Ormuz por parte de los estadounidenses es visible; antes de la guerra, las exportaciones de crudo giraban alrededor de 1.700.000 barriles diarios, de los que China absorbía más del 80%. La empresa Kpler, que monitorea las rutas navales, indica que el crudo importado por China ha bajado a 534.000 barriles diarios; en la primera mitad de agosto, los precios aumentaron y disminuyó la oferta.

Paralelamente, Teherán informó que durante el primer cuatrimestre de 2026 ha transferido al Banco Central de Irán 7.500 millones de dólares; hay que agregar que parte de esta suma proviene de ventas producidas antes de la guerra.

El crudo iraní se mueve con grandes dificultades: rutas más largas, intermediarios poco transparentes, naves que desactivan el sistema de identificación automática (AIS), traspaso de crudo de nave a nave, etc. Todo esto significa alzamiento de costos y reducción de volúmenes. 

Irán está acelerando las rutas alternativas para mantener en pie la economía que deriva de los ingresos de petróleo. Claramente estas medidas no pueden sustituir el punto neurálgico del estrecho de Ormuz, pero mantienen abierta la importación y expanden el comercio no petrolífero; es una batalla contra el aislamiento que buscan imponerle los estadounidenses.

El intercambio comercial con Rusia y China se mantiene incrementándose a través del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC). El volumen de mercadería que se mueve a través del corredor aumentó un 12% en 2025, arribando a tres millones y medio de toneladas; las exportaciones rusas hacia Irán crecieron en un 56% en el primer cuatrimestre de 2026.

Está casi concluida la terminal de mercaderías de Astara en el lado iraní; así informan los Ferrocarriles de Azerbaiyán. El proyecto iniciado en 2005 ha completado el 93% del trayecto; falta completar el tramo entre Rasht y Ankara. Actualmente, el transporte es mixto, combinando ferrocarril y carretera; apenas terminada la última etapa, el cambio será notable. Asimismo, se ha incrementado el intercambio naval entre los dos países a través del mar Caspio.

Kazajistán se ha asegurado una presencia logística estratégica en el puerto de Shahid Rajaee y Bandar Abbas en Irán; otra expectativa es Chabahar, el único puerto oceánico de aguas profundas iraní, que es parte del INSTC. El intercambio ferroviario entre Kazajistán e Irán ha aumentado notablemente desde 2025; Bandar Abbas refuerza el comercio regional, pero no basta para reemplazar la vía de Ormuz. Chabahar, sobre el Golfo de Omán, representa la salida más relevante para lograrlo. Chabahar ha sido atacada por los bombardeos estadounidenses de julio, que también dañaron la torre de control del tráfico marítimo; de todos modos, la base importante sigue siendo Bandar Abbas.

También está en construcción la conexión ferroviaria Shalamcheh-Basra con Irak; apenas entre en funcionamiento, seguramente mejorará el comercio regional, pero influirá poco en la exportación petrolífera.

Lo mismo sucede con las conexiones ferroviarias con China a través de Asia Central; si bien son conexiones más lentas y costosas, es una ruta que no puede ser bloqueada por una flota.

Mientras las líneas terrestres se alargan y se fortifican, también cambian los canales financieros; los pagos se efectúan cada vez más fuera del sistema dólar, a través del yuan, o con intercambio con bienes e infraestructura china. Teherán tiene un acuerdo que deriva las regalías petroleras hacia proyectos de infraestructura chinos, y mantiene el secreto para esquivar eventuales sanciones, por lo que no se puede cuantificar el acuerdo.

La resiliencia se vuelve difícil en Irán con los daños producidos por los ataques de Estados Unidos e Israel; las instalaciones vitales como las de energía necesitan intervenciones urgentes, la mercadería importada llega a través de rutas más tortuosas y costosas y la inflación sube.

La estimación en el ámbito laboral indica que la desocupación ha aumentado del 7,3% al 9,1% en 2026, y que han perdido su trabajo alrededor de 450.000 personas.

Una de las pocas novedades positivas de la guerra es que el país depende cada vez menos de los canales financieros controlados por Occidente; la economía se mantiene en funcionamiento a pesar de los crecientes costos por el uso de las vías alternativas mencionadas, tanto para exportar como para importar.

 

 

Una oportunidad para los kurdos

El gobierno turco prueba nuevamente, y sería la cuarta vez que lo anuncia, una apertura a los kurdos. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan mantiene sus aspiraciones hegemónicas en la región. Tranquilizar el frente interno es una premisa para lograrlo. Además, incorporar a los kurdos al proyecto de la Gran Turquía podría ser una jugada maestra.

El desajuste provocado por la guerra alcanzó a la máxima conducción del movimiento kurdo —es decir, Öcalan—, quien ha vislumbrado en las grietas del statu quo una oportunidad para el pueblo kurdo. Se puede afirmar que el proceso de aproximación comenzó con el anuncio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) de que retiraba a sus combatientes de Turquía en octubre de 2025.

Uno de los motivos es el retroceso estadounidense en la región. Los kurdos durante décadas han sido una carta comodín de Estados Unidos. La jugaron en la guerra contra el "Eje del Mal" y los "Estados Canallas", en la guerra contra Irak y en Siria. Pero contra Irán no funcionó. El enemigo era más duro de lo previsto y Teherán realizó maniobras preventivas contra las facciones kurdas. Estas optaron por quedarse en casa y observar cómo se movían los jugadores en el nuevo campo de batalla. Ha llegado el momento de cambiar.

Mientras que Estados Unidos, apoyándose en Turquía, está elaborando rápidamente un nuevo paradigma en la región, que se basa en: 1) garantizar la seguridad de Israel en Medio Oriente; 2) debilitar la influencia iraní y el "eje de la resistencia" (Hamás prácticamente está fuera de juego); 3) normalizar las relaciones entre Israel y los países del Golfo, y 4) normalizar las relaciones entre Israel y Turquía. Como dijo el embajador Tom Barrack: "Estimular la cooperación entre Turquía e Israel desde el mar Caspio al Mediterráneo". El paradigma es afianzar un nuevo orden en Medio Oriente bajo la hegemonía israelí, que se asemeja superficialmente al viejo, porque lo que anhela Washington es una telaraña de compromisos amistosos entre enemigos históricos; los puntos tres y cuatro se revelan particularmente difíciles. Sin embargo, hay que agregar que Turquía e Israel no son enemigos existenciales; Turquía ha sido el primer Estado con mayoría musulmana en reconocer Israel el 28 de marzo de 1949, y las relaciones comerciales son óptimas. Obviamente, esto no basta; la rivalidad regional existe. Ya mencionamos en El Cohete el enojo de Netanyahu por la concesión de Estados Unidos a Turquía de adquirir el avión F35. Otro dato que va más allá de la retórica y las acusaciones de genocidio a Netanyahu es que el petróleo de Azerbaiyán siguió llegando a Israel a través del oleoducto Bakú-Tiflis y la terminal turca del puerto de Ceyhan.

En el campo kurdo ha cambiado la estrategia de Öcalan: se basa en el derecho de existir en la esfera política como kurdos, a cambio de abandonar las pretensiones de independencia o autonomía.

Tanto el AKP como el PKK y Estados Unidos han encontrado una base común: la idea de sustituir el Estado-nación con otros modelos, por ejemplo, tanto en monarquía como en democracia, relacionarse a través de la "umma" (comunidad religiosa musulmana).

Muy pronto la comunidad kurda comenzó a expresar el nuevo rumbo. El portavoz del partido filo-kurdo DEM (Partido por la Igualdad y Democracia de los Pueblos), Tuncer Bakirhan, declaró en el Parlamento de Ankara que la política turca debe pasar de la psicología del "período de la Meca", caracterizada por guerras intestinas, al "período de Medina", donde la unidad política y económica se construye en torno a intereses comunes y la justicia (Discurso en la Asamblea Nacional turca del 10 de agosto 2026).

En Kabane, Siria, Mahmut Berhudan, un funcionario de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), afirmó que el SDF anunciaría su disolución, ya que la vida kurda en el país podría continuar dentro del cuadro de la umma islámica.

Agregó: "Nos dividieron con la línea trazada en Bruselas en 1926, como si nos hubiesen cortado con un cuchillo; ha llegado el momento de cerrar este paréntesis y construir la paz" (según el diario Türkiye del 16 de agosto 2026).

Ahmet Turk, delegado del DEM en Imrali, Turquía, declaró en su momento que "había estado en Irak y Siria; todos los kurdos miran hacia Turquía, se consideran todavía parte de la Turquía, desde el período otomano; pueden vivir una vida justa y libre solo con los turcos, no tienen otra posibilidad" (según el periódico Nefes del 4 de enero 2025), de lo que se deduce que la idea de pasar a otra instancia histórica ya estaba en el ambiente.

Y otra vez citamos a Tom Barrack, representante especial de Estados Unidos para Siria e Irak, que, analizando el concepto de Estado-nación y sus límites, afirmó que la apertura del AKP "reunirá a los kurdos en cuatro países".

La jugada de Erdogan de agrandar Turquía a través de la población kurda y la umma islámica, saltando las fronteras, sobre todo la del Tratado de Ankara firmado en Bruselas en 1926, obviamente tiene sus riesgos. Nos encontramos frente a una convergencia de intereses y no con un cuerpo de doctrina política firme. Sin embargo, es una nueva oportunidad para intentar la pacificación, sobre todo para el pueblo kurdo, otro mundo en rotación.

 

 

El espía que voló hacia el frío

Gran asombro vivió el mundo por la visita sorpresiva del jefe de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú. El funcionario llegó el 25 de agosto en un Boeing C17 Globemaster III de la Fuerza Aérea y permaneció cuatro horas en la capital rusa.

Obviamente, se dispararon los rumores sobre el objeto de la visita; uno de los más repetidos es que Ratcliffe llevaba una advertencia a Rusia de no atacar Europa o los países bálticos o un país miembro de la OTAN.

Siguiendo esa hipótesis, se comparó el viaje con la visita del entonces jefe de la CIA, William Burns, a Moscú en noviembre de 2021, que habría llevado la advertencia a esta ciudad de que no atacara Ucrania; obviamente, esta hipótesis se basa en un paralelismo mecánico sin información de fondo.

Los rumores del peligro ruso cada tanto resurgen, como cuando el 22 de diciembre de 2025 la Reuters lanzó un informe que hablaba de una alerta roja de parte de los servicios estadounidenses. El comunicado originó una reacción por parte de Tulsi Gabbard, entonces jefa de la Inteligencia estadounidense, que definió la noticia como "mentiras y propaganda", agregando que "la falsa narración apunta a bloquear los esfuerzos de paz del Presidente Trump, y fomentar histeria y miedo entre las personas para inducirlas a apoyar la escalada bélica que propugnan la OTAN y la Unión Europea para arrastrar al Ejército estadounidense a una guerra directa con Rusia". Parece increíble, pero en algún momento la administración estadounidense tuvo funcionarios que no arrojaban leña al fuego.

El rumor del ataque ruso evidentemente no mira la realidad de frente; el Ejército ruso apenas se mueve en el Donbass; ampliar el frente sería suicida, ya que no ha podido cerrar la operación especial en Ucrania.

Por su parte, Moscú se limitó a informar que Ratcliffe no se había reunido con Putin; el viaje confirma que los servicios secretos de ambos países están en permanente contacto. Los rusos han hablado de una cuestión operativa entre los servicios; la agencia de noticias Strana reveló un hecho particular: el día de la visita, Putin firmó tres directivas secretas; en el listado divulgado de decretos presidenciales faltan los 605, 606 y 607.

A su vez, The Moscow Times en la edición del 26 de agosto cita a Trump, que consideró el viaje de Ratcliffe como "rutinario", y agregó que están trabajando duramente para poner fin a la guerra y que de esta visita podría resultar algo bueno.

El jefe de la CIA pertenece al ala de los halcones de Washington; que haya viajado a Rusia podría ser auspicioso, en el sentido de que dicha área política podría haberse inclinado por el bando de los que quieren cerrar el conflicto en Ucrania.

Mientras tanto, se acercan citas importantes para la región asiática, esta vez sin viajes misteriosos. El 31 de agosto en Biskek, la capital de Kirguistán, se reúne la Organización para la Cooperación de Shanghái (SCO). Los Brics, en tanto, se encontrarán en Nueva Delhi el 12 y 13 de setiembre. Algunos de los protagonistas de las principales líneas de tensión internacional se encontrarán en estas sedes.

 

 

Epílogo con tortita

El lunes 24 de agosto, el Presidente Zelensky recibió en Kiev al nuevo Primer Ministro británico, Andy Burnham, en su primer viaje al exterior después de la nominación. En Ucrania se festejaba el 35.º aniversario de la independencia de la Unión Soviética; la visita no fue una sorpresa, dado que Inglaterra es uno de los principales aliados de Ucrania, posición compartida en el Parlamento por laboristas y conservadores, con la única disidencia del partido verde. El más ferviente aliado inglés ha sido y es el ex Primer Ministro Boris Johnson, que en su gestión se enfrentó a una serie de escándalos; la guerra en Ucrania le sirvió para lavar su imagen y poner el Reino Unido en una posición de centralidad. Johnson, además, consolidó una relación de amistad con Zelensky, sigue visitando Kiev y en su actividad de conferencista lleva adelante la causa ucraniana.

Dicha amistad le ha valido un dulce reconocimiento, el "Boris Johnsonyuk", una tortita inspirada en la torta de manzanas inglesa; la tortita fue creada por la Zavertailo Bakery, una confitería de Kiev. La tortita tiene una base de hojaldre, lleva un relleno de compota de manzanas aromatizada a la canela, con la variante opcional de crema pastelera a la vainilla; se completa con un copete de merengue fresco en alto cuya intención fue imitar el peinado desordenado de Johnson. 

El otro legado que deja Johnson es la famosa foto que muestra su llegada a Kiev el 9 de abril de 2022, recibido por Zelensky; posteriormente se supo que aquel viaje repentino fue para forzar a Zelensky a no firmar el acuerdo con Rusia que se estaba negociando en Turquía, hecho considerado infundado por Occidente, que lo estima una falsedad "putiniana".

No sabemos si los ciudadanos ucranianos conocen esta parte de la historia y sus consecuencias: el desastre humanitario y material que está a la vista y que habría podido evitarse; cuando termine la guerra y se realice el balance final, la tortita Johnsonyuk podría volverse repentinamente amarga.

 

 

 

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