Mutatis Mutandis

Cambiando lo que debe Cambiarse

 

Mutatis Mutandis. (Cambiando lo que debe cambiarse.) Ya que estamos hablando de la reforma judicial, empecemos con esa frase tan común en el mundo abogadil. Me refiero a cuáles deben ser los cambios que se necesitan y por dónde empezar es una decisión estratégica. En tal caso me parece que sería bueno aplicar un principio: por donde mejor se hacen las cosas.

Hace unos años, ya muchos, se viene hablando de una reforma del sistema procesal penal y de pasar a un modelo acusatorio donde el que juzga no sea el que investiga. Esto es tan claro, que no admite discusión. Es fundamental un tercero que juzgue y una parte (el fiscal) que investiga y acusa. Ahora bien, ¿de eso se trata la reforma? ¿Alcanza con eso? ¿Es esa la razón fundamental del deterioro de la imagen que hoy tiene el Poder Judicial en la sociedad? ¿Es esa la causa de la crisis que lo atraviesa?

Entiendo que no, que es moral y mucho más compleja. Viene a cuento el nacimiento y la construcción de la agrupación Justicia Legitima que fue sin duda un desprendimiento desde las propias entrañas del sistema, cuya coincidencia con el gobierno de Cristina Kirchner, fue eso, coincidencia, desde luego nada casual. Fue la explosión de un proceso que ya se venía gestando. En rigor, nos propusimos generar un cisma progresista y renovador para un poder que necesitaba en forma urgente una puesta a punto con el tiempo democrático. Muchos jueces y fiscales venían desde la peor historia de nuestro país, algunos ideológicamente identificados y otros designados en la propia dictadura y con los vicios pegados al cuerpo.

Recuerdo que la coyuntura fue por un estrepitoso reclamo de independencia de esa vieja estructura que, leída en clave de poder, sólo era un pedido de aislamiento para conservar sus privilegios. Se estaba proponiendo una profundización de un modelo de justicia más enclaustrada y mas alejada de la sociedad, con un discurso endogámico y corporativo. Y ahí nacimos. Lo que vino después es conocido: persecución y macartismo. De todos modos, no cejamos en el reclamo de una reforma estructural y para eso inevitablemente necesitamos un punto cardinal, pensar hacia dónde y hasta dónde.

¿La tan mentada y esperada reforma debe ser sólo instrumental? ¿Pasa por ahí? ¿Es únicamente una cuestión ritual o hace falta una revisión más completa y profunda?

Cuando observamos los síntomas de esa crisis que reclama el cambio —y que son muchos— lo que se advierte es que el problema pasa mucho menos por los instrumentos que por los sujetos, es decir, por sus operadores. En ese diagnóstico se podría decir que no hay discusión. Entonces, la pregunta obligada: ¿se le puede pedir soluciones a quienes son parte del problema? Sin duda que no, sería un desatino.

En tal caso habrá que pensar en una criba que permita un verdadero cambio, que sea una bisagra en la historia y que vaya desde la cúpula hasta la base. Con una Corte con un número suficiente para especializar los conflictos. La necesidad de una ampliación de representatividad. Se trata de repensar la morfología de otro poder. Como claramente describe Roberto Bergalli a este aparato judicial, “una zona de poder separada de la sociedad y, por lo tanto, de las dinámicas que la atraviesan”. A ese efecto no hay que perder de vista el comportamiento camaleónico de muchos de sus integrantes. De eso hablamos cuando reclamamos a voz en cuello democratizar la Justicia. Probablemente deba ser más profundo el debate y empezar a trabajar desde la Universidad, que es la cantera de los cuadros judiciales. Sería obviamente más provechosa una discusión ampliada que integre a toda la sociedad, lo más democráticamente posible.

Hace algunos días publiqué en El Cohete a la Luna, todo esperanzado por el discurso del Presidente, que habíamos cruzado el Rubicón y que en consecuencia la suerte está echada y que ese momento ha llegado. Algunos medios frecuentemente expresan con evidente estrategia defensiva “vienen por todo”. Yo diría, hay que ayudarlos a completar la frase: “por todo lo que está mal”. En definitiva, Mutatis Mutandis, cambiando lo que debe cambiarse.

 

 

 

 

 

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