La semana comenzó con anuncios contradictorios. El primero fue el ultimátum perentorio de la Casa Blanca de 48 horas para abrir el estrecho de Ormuz. La respuesta de Irán fue equivalente a la amenaza norteamericana de incinerar las centrales eléctricas. La apuesta se volvió demasiado alta para Trump, que dio marcha atrás, pero sin demostrarlo. El Presidente se detiene para tomar aliento en el laberinto que lo asfixia, laberinto que él mismo ha construido sobre la egolatría, la ignorancia, falsedades e incompetencia, pero que se ha revelado sólido.
No es banal señalar que el imperialismo estadounidense atraviesa sus horas más bajas.
Sin embargo, Trump improvisadamente recibe un salvavidas, la oferta de mediación de una decena de países árabes que habían sondeado la posibilidad de una negociación de parte de Irán.
Esto le dio una excusa para prorrogar la amenaza, pero la posibilidad de alzar la apuesta arrastra otra cuestión. El analista italiano Alberto Negri describió el estrecho de Ormuz como la bomba atómica de Irán, pero si el frente se traslada sobre las estructuras de elaboración y los pozos petroleros, Estados Unidos se encontraría frente a la segunda bomba atómica, daños inestimables a largo plazo y una recuperación difícil. Patricia Cohen en The New York Times escribe que el ataque a la espina dorsal de la producción energética del Golfo es una pesadilla que lleva a funcionarios y economistas a no hablar más de cuántos días durará la guerra, sino de cuántos años durarán los efectos.
Los plazos estrechos de sucesivas prórrogas debilitan la imagen del Presidente, ignorante de que estos tiempos estrechos no se adecúan a la cadencia propia de la diplomacia. Pero ha hecho declaraciones que confirman los contactos.
Irán, consciente de tener la sartén por el mango, ha declarado que tales negociaciones no existen, pero sí los contactos. Sería ridículo rechazar un documento presentado por el enemigo, dado que a través del análisis de este se obtiene información de cómo están las cosas en el campo adversario.
Mientras tanto, el ayatolá Mojtaba Khamenei declaró el domingo: "Si nuestras condiciones no se aceptan, Irán intensificará sus acciones económicas, militares y potencialmente nucleares. No hipotéticamente, sino operativamente, formalizando los lazos defensivos con Rusia y China y pasando de la ambigüedad a la disuasión nuclear declarada".
El jueves 26 se supo que Irán había rechazado la propuesta estadounidense de 15 puntos, que exigía de Teherán condiciones inaceptables. A su vez, Estados Unidos ha recibido las condiciones para comenzar las negociaciones, comenzando por el cese de los ataques a la República Islámica y el reconocimiento de la soberanía de Ormuz.
La diplomacia se puso a trabajar para reunir las partes en Pakistán con la amenaza de la Casa Blanca de "desencadenar el infierno" si no se llegaba a un acuerdo.
Estados Unidos deberá trabajar a fondo para superar la comprensible desconfianza de los iraníes después de dos experiencias de negociaciones interrumpidas por un ataque premeditado.
Martin Jay en Strategic Culture comentaba que detrás del ultimátum podría esconderse una nueva trampa y desencadenar un ataque con tropas de tierra y paracaidistas para ocupar las posiciones de defensa iraníes en Ormuz.
En el supuesto caso de que la negociación fuera sincera, Estados Unidos deberá nombrar un nuevo jefe de delegación. The New York Times del jueves 26 menciona que podría ser la ocasión para J.D. Vance, quien desde el comienzo se mostró contrario al aventurerismo trumpiano; tanto Witkoff como Kushner están desacreditados y son considerados aliados de Israel.
Si bien Trump ha enfatizado que quiere concluir el conflicto, el The Wall Street Journal del jueves pasado consideraba que las opciones posibles son difíciles; una ya la hemos comentado en El Cohete: las petroleras con escolta; la otra es el ataque por tierra que comentamos más arriba. Esta posibilidad se confirmó con el desplazamiento de la 82.ª brigada de paracaidistas a la zona.
Pero el viernes 27, con otra voltereta, Trump informó que había extendido el plazo en diez días para el ataque a las centrales eléctricas. El plazo permite dos cosas: permitir a la diplomacia trabajar con un nuevo margen temporal y acumular más tropas para el caso de que se decida el ataque terrestre.
El diario Die Zeit comentaba que, a diferencia de Trump, el gobierno de los ayatolás cuenta con el tiempo a su favor, que a su vez se permite ironizar diciendo que los estadounidenses se encuentran con tal confusión que están negociando consigo mismos.
En tanto la propaganda para enredar a los países del Golfo en la guerra continúa, esta vez con un ataque misilístico que ha matado 30 personas en Bahrein, rápidamente atribuido a Teherán. Pero Reuters informa que fue un Patriot, probablemente lanzado por una batería distante a 7 km al suroeste del barrio atacado.
El otro caso notorio es el de los misiles que "atacaron" la base Diego García en el Índico. De inmediato se lo señaló como una demostración de Irán, que nunca reivindicó el ataque; la atribución llegó de la inteligencia israelí; hasta la OTAN, a través del secretario Rutte, afirmó que no podía confirmar el origen iraní de los misiles; lo máximo que podía decir sin afirmar que era una operación de falsa bandera de Israel.
La Nueva Esparta
Mientras en Estados Unidos aumenta el rechazo popular a la guerra en el Golfo, Netanyahu navega cómodamente con un índice de apoyo del 80%.
Cuando supo que entre las peticiones de Irán a Estados Unidos se encontraba la salvaguardia de sus aliados regionales, inmediatamente Netanyahu alzó la voz: Israel no renunciará al desarme de Hamás, al control sobre Gaza y al sueño (cada vez más real) de la Gran Israel; lo anunció en un video donde explica que no es Estados Unidos quien decidirá el fin de las hostilidades, para subrayar que la agenda del Medio Oriente sigue siendo suya.
El jueves Hareetz contó que Israel tiene ya elaborado un plan B para el caso de que Estados Unidos se retire de la guerra; dicho plan habría sido preparado antes del 28 de febrero.
El editorialista del Financial Times Gideon Rachman piensa que, después de 40 años de insistir, Netanyahu ha logrado embarcar a USA en una guerra conjunta contra Irán. Pero agrega que esta guerra no mejora la seguridad de Israel, sino que la mete en peligro, por dos motivos: el primero es que el apoyo bipartidista del que Israel siempre gozó en Estados Unidos está decayendo; lo comentamos en El Cohete hace una semana. En segundo lugar, la victoria "rápida y decisiva" prometida por Trump y Netanyahu no se ha concretado; por el contrario, la guerra se ha intensificado y derivado en consecuencias inesperadas como el cierre de Ormuz.
No se puede hablar más de seguridad cuando los misiles iraníes golpean la zona de Arad y Dimona, centros de investigación nuclear. Hay dos facciones opuestas en Israel: la pro-Netanyahu, que sigue considerando Irán una amenaza existencial, y la que pone en duda la amenaza inminente del programa nuclear iraní.
Rachman cita al ex jefe de Investigación sobre Irán de la inteligencia israelí, Danny Citrinovitch, quien sostiene que la dirigencia anterior de Irán era "cauta y calculadora"; el problema es que han sido asesinados. Según lo que trascendió de las negociaciones (de Ginebra), fue subrayada la disposición de Irán a disminuir significativamente las reservas de uranio enriquecido; un analista observó que "los negociadores norteamericanos parecían incapaces de comprender totalmente la implicación técnica y estratégica de tal oferta" (no sabemos a quién cita Rachman, pero estaba presente el británico Jonathan Powell, como lo contamos hace una semana; podría ser la fuente).
No es arriesgado pensar que quizá los negociadores estadounidenses estaban ya en otra modalidad, mientras que los iraníes esperaban encontrarse el lunes 2 en Viena para cerrar el acuerdo.
El ya citado Citrinovitch considera que la mayor amenaza para Israel no es Irán, sino la potencial pérdida del apoyo norteamericano. El 27 de febrero, la Gallup relevó en un sondeo que el número de estadounidenses que simpatizaba con Palestina había superado, por primera vez, a los que simpatizan con Israel.
Y el cambio no es solo en la opinión pública; será difícil en el Partido Demócrata que obtenga la nominación un candidato pro-Israel, al estilo Biden. En efecto, el favorito de las primarias es Gavin Newsom, que ha calificado a Israel de "Estado apartheid".
Rachman comenta también la fronda del MAGA, la renuncia de Joe Kent y su denuncia de que "Estados Unidos ha sido arrastrado a esta guerra por Israel"; la considera una reconstrucción de los hechos "indulgente" con Trump. El Presidente podría haberse negado a entrar en guerra, como hicieron Obama y Biden; la comparación no deja bien parado a Trump.
Rachman piensa que gane quien gane en las presidenciales del 2028, en cualquier caso se solicitará una reducción del apoyo a Israel.
La economía de Israel está andando mal; desde octubre 2023 ha registrado una pérdida del PIB del 8.6%, equivalente a 56.000 millones de dólares (175.000 millones de shekels), y la guerra es un peso enorme.
La poderosa máquina bélica del Ejército israelí ha permitido a Netanyahu consolidar el mito de que la guerra sea el único modo de alcanzar una paz duradera, pero las batallas consideradas "decisivas" por Israel no son tales: Hamás sigue radicado en Gaza; la presencia de Hezbollah y sus brigadas en el sur del Líbano han obligado a iniciar la enésima campaña hacia el río Litani. Después del ataque al programa nuclear de Irán en junio de 2025, se declaró una "victoria histórica" que duraría por generaciones, e Israel está otra vez bombardeando los mismos lugares.
Rachman considera que la receta de guerra perpetua de Netanyahu conduce al desastre; ajena a estos juicios, la Nueva Esparta sigue enlutando familias y regalando dolor y espanto.
IA, momento crucial
En El Cohete hemos hablado del cambio de la guerra con la llegada de la IA. La pregunta que nos hacemos es: ¿por qué Estados Unidos se encuentra en una situación en la que la única posibilidad es la escalada militar con final incierto o negociar a la baja con Irán?
¿Cómo se organizó Estados Unidos para la Operación Furia Épica?
La planificación se apoyó en un doble riel de simulación, el tecnológico-operativo a cargo de la IA y el estratégico-político elaborado por diferentes think tanks en los últimos 17 años.
En el plano tecnológico, el nervio central fue la integración entre el modelo Claude de Anthropic y el Gotham de Palantir.
Claude procesó decenas de miles de documentos del IRGC, los que se conocen, creó mapas con la red de comunicación de la dirigencia iraní y simuló un número de escenarios de ataques con variantes que iban de 10.000 a 100.000 posibilidades. Al mismo tiempo, proponiendo blancos y optimizando resultados.
Gotham actúa como sistema nervioso central, integra información satelital, comunicaciones interceptadas, consumos energéticos y eventuales rutas de fuga de emergencia de las autoridades iraníes.
El sistema combinado ha analizado el procedimiento operativo en tiempos que la mente humana no puede garantizar, agregando además los subsistemas operativos como el Hive Mind, para navegación autónoma de drones en ausencia de GPS.
En el plano estratégico, las herramientas conceptuales vienen de la Brookings Institution con el informe del 2009 "Hacia Persia: opciones para una nueva estrategia norteamericana contra Irán". El documento fue creado por el ex embajador de Estados Unidos en Israel, analistas de la CIA, consejeros de la seguridad nacional de cuatro Presidentes. El texto se dividía en capítulos que hoy parecen premonitorios: "Revolución de terciopelo", apoyando protestas internas; "Fomento de la revuelta", utilizando minorías étnicas; "Golpe de Estado", con sostén a sectores militares disidentes; aislamiento estratégico de Irán a través de la separación de Siria; y "Estimular a Israel a atacar".
También un trabajo reciente del Middle East Forum del 27 de febrero (el día antes del ataque) que enumeraba en detalle las opciones de respuesta de Irán, entre ellas el cierre de Ormuz y la activación de los activos en Líbano y Yemen.
El documento fue elaborado por analistas con acceso a fuentes militares; preveía con precisión la secuencia: ataque aéreo con el objetivo de eliminar altos mandos, represalia misilística de Irán contra bases de Estados Unidos en el Golfo, ataque de Hezbolá y la variable crítica del estrecho de Ormuz como "variable que las fuerzas armadas todavía no han analizado completamente".
No obstante la potencia de cálculo y la profundidad del análisis estratégico, el sistema ha demostrado tres zonas problemáticas que los modelos no habían incorporado:
- La resiliencia del sistema de poder iraní a ataques selectivos contra el liderazgo.
- La subestimación sistemática de la eventualidad Ormuz.
- La rapidez de reacción de la cadena asegurativa-logística.
El último punto es el que está dando frutos considerables a la respuesta de Irán; ha paralizado el tráfico petrolero sin necesidad de que Irán hunda una nave (en efecto, no ha hundido ninguna). Basta que exista la posibilidad para que funcione; es el mecanismo del temor que domina la guerra financiera paralela a la militar.
La pregunta llega sola: ¿cómo los altos mandos norteamericanos no han previsto la posibilidad del cierre de Ormuz?
Claramente, el Congreso ha interrogado al respecto y los funcionarios han admitido tácitamente que no habían planificado teniendo en cuenta esta variante; la motivación es muy ingenua, pensaban que Irán habría considerado esta medida más perjudicial para ellos que para Estados Unidos.
Así se revela la primera equivocación: el sesgo de la "racionalidad compartida". Los modelos de IA se adiestran en base a datos históricos; habían incorporado la misma convicción de los funcionarios.
Partiendo de la operación "Martillo de Medianoche" de 2025, la secuencia es: ataque de Estados Unidos, represalia misilística limitada, continuidad del tráfico.
La IA proyectó hacia el futuro la misma respuesta sin advertir el salto de calidad estratégico; Irán, en cambio, no solo advirtió que era la batalla decisiva, sino que comprendió también que la verdadera palanca no eran los misiles, sino la parálisis económica.
En ambientes cercanos a Washington se comenta que la variante Ormuz siempre estuvo presente en la política de seguridad, durante decenios y con diferentes gobiernos; como se suele decir, estos observadores han sufrido un shock.
Para rastrear el cortocircuito, hay que remontarse a una orden ejecutiva de Trump del 27 de febrero, día previo al ataque, que prohibía el uso de Claude, definiendo a Anthropic una empresa de la izquierda radical. Anthropic rechazaba quitar los bloques éticos del sistema que impedían utilizarlo en el empleo de armas autónomas.
Y esto significó que el modelo de análisis más sofisticado fuera apartado del juego en el momento crucial.
Claramente, la pregunta llega sola, ¿por qué? Más allá de las razones formales, no se sabe con certeza; se presume que Claude, con sus simulaciones, estaba produciendo escenarios no apreciados por la dirigencia norteamericana, quizá el del cierre de Ormuz, por ejemplo.
La IA trabaja sobre escenarios conocidos y comportamientos ya vividos. Ormuz no había sido cerrado nunca; por lo tanto, la IA no podía imaginar un evento que no tenía archivado, pero la IA tiene los instrumentos para imaginar escenarios no lineales, particularmente Claude, proyectado con arquitectura de "reasoning" (que podemos traducir como re-razonar).
La escuadra de Washington ha tratado el argumento como una cuestión lineal de optimizar los blancos, cuando se trataba de un ecosistema completo que necesitaba de adecuaciones, emergencias y revaloraciones.
Pero existe otra IA que entendió perfectamente lo que estaba sucediendo, la que controlaba la guerra financiera, que analiza la extracción de ganancias en los mercados ligados a la crisis.
La IA de la guerra, destinada a destruir valor, ha equivocado las previsiones, mientras que la IA adiestrada en capturar valor ha anticipado correctamente la crisis.
La diferencia no nace de la potencia de cálculo, sino de la arquitectura cognoscitiva; la primera busca confirmación de sus propios planes (sesgo confirmatorio); la segunda busca anomalías que puedan generar ganancias. En un sistema complejo como el actual, la segunda se ha revelado más eficaz.
Colaterales
- El Middle East Eye informó de una reunión en Riad el 19 de marzo, donde se encontraron los ministros del Exterior de Turquía, Arabia Saudita, Egipto y Pakistán. El encuentro apunta a impulsar la resolución de problemas regionales uniendo fuerzas, sin hegemonías externas.
Turquía estaba buscando un acuerdo desde 2025 con Pakistán y Arabia Saudita; posteriormente, Ankara ha querido integrar Egipto en el grupo.
¿Qué pueden poner en la canasta estos países? Turquía ha desarrollado una industria bélica notable, produce misiles, drones y aviones de combate avanzados; Pakistán posee misiles con cabeza nuclear y los saudíes se están afirmando como un polo de desarrollo importante para tecnología de punta.
Como síntesis, se podría decir que se trata del eje sunita al que tanto teme Israel, aún más que a Irán, ya que Pakistán cuenta con armas nucleares. - El lunes 23 a las 7.04, Trump posicionó en su network Truth la noticia de que había comenzado un diálogo con Irán, lo que produjo gran volatilidad en los mercados, pero podría haber sucedido otra cosa más inquietante. The Financial Times ha reconstruido los momentos previos a la apertura del mercado: el mercado de futures de Wall Street del petróleo había registrado una conmoción particular entre las 6.49 y 6.50, hora de Nueva York, fueron cerrados 6.200 contratos futures por un valor total de 580 millones de dólares, sobre petróleo Brent y WTI.
Además, la decisión de no atacar las centrales eléctricas reenviando el ataque de cinco días originó una euforia en el mercado, no obstante la respuesta elusiva de Irán.
Claramente la situación ha creado sospechas sobre la operación y la adquisición de títulos depreciados; es evidente que el adquirente contaba con información privilegiada.
Para The Financial Times no es una novedad; diversos fondos de inversión han observado con preocupación que se han realizado importantes operaciones antes de los anuncios oficiales del gobierno americano.
Ya el viernes la bancada demócrata en el Congreso ha solicitado una investigación por eventual insider trading (uso de información privilegiada) y sus posibles conexiones con el Presidente y sus allegados.

- Líbano, han comenzado los ataques señalados; Israel utiliza los drones a caza de blancos especiales; esta vez los blancos son médicos y enfermeros que trabajan al descubierto, aun con los chalecos coloridos que señalan su actividad sanitaria.
Epílogo demócrata
En el duelo a distancia que el Presidente mantiene con Gavin Newsom, probable candidato del Partido Demócrata a la presidencia, Trump ha declarado: "Hay que ser inteligente para ser Presidente"; esperemos que funcione la alternancia.
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