Más negro que una papa

Dos tercios del blanqueo de Gianfranco Macrì no corresponden, porque pertenecen a la madre

 

El blanqueo de bienes que en realidad eran de su madre, Alicia Blanco Villegas, tendría consecuencias tributarias y penales para Gianfranco Macrì, el hermano del ex Presidente Maurizio Macrì, al que también podrían llegar las actuaciones de la Dirección General Impositiva. Un dictamen del área judicial estableció que dos tercios de los 35,5 millones de dólares que blanqueó el hermano presidencial deben caer, porque en realidad pertenecían a su madre, que no estaba habilitada legalmente para hacerlo.

El tercer varón de la familia, Mariano Macrì, narró en el libro Hermano el enfrentamiento entre su madre y Gianfranco por la división de un terreno en el Buenos Aires Golf. “Gianfranco le quiso pisar una parte del terreno de ella. Mamá le dijo: ‘Yo nunca te cedí ese terreno, me estás quitando un triángulo que es mío. No corresponde’. Y el otro, para que no se le cayera la venta y para no perder su negocio, se le plantó y la llevó a la Justicia. La enfrentó y se lo pisó nomás”.

La relación fue violenta desde la infancia. “Gianfranco era medio incontrolable. Mamá lo ataba a los radiadores. Ella y el viejo lo surtían mucho”. También “mamá ha sido muy maltratadora de mi hermana Sandra Macri. Le decía que no quería llevarla a ningún lado porque le daba vergüenza que fuera gorda”. A Mauricio lo castigaba por su mala pronunciación en inglés”, agrega el hermano menor.

Mariano consigna que su familia se caracteriza por una “falta total de comunicación”. En 1995 Alicia Blanco Villegas invitó a todxs sus hijxs y nietxs a pasar las fiestas en Italia. “Pero Maurizio dijo: ‘Con esta familia de mierda yo no voy a ningún lado’. Y no fue”.

Gianfranco Macrì blanqueó 622 millones de pesos de 2017, que equivalían a 35,5 millones de dólares. Cuando se discutía la ley de blanqueo, que el gobierno camufló como de reparación a los jubilados, el entonces Frente de Todos, cuyo expositor fue el ex ministro y actual gobernador Axel Kicillof, propuso incluir en la prohibición de blanquear a los familiares de funcionarios hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad. Esto hubiera alcanzado a toda la parentela: hermanxs, abuelxs, nietxs, primxs, tíxs, sobrinxs, cuñadxs. También Felipe Solá y unos pocos radicales plantearon lo mismo. Pero el oficialismo y el adelantado camaleón Micky Vainilla sólo prohibieron blanquear a progenitores, hijxs y cónyuges. Es decir que los hermanos, como Gianfranco, podían hacerlo.

Hace dos semanas, ante la cámara de comercio estadounidense en la Argentina, Sergio Massa dijo que Macrì le pidió “que se agregue un artículo para que se sume a los familiares de los funcionarios”, cosa que no aceptó. “En el momento de la promulgación, con un decreto cambia el espíritu de la ley y habilita a los familiares de los funcionarios”. Ese es un viejo equívoco: lo que el decreto reglamentario hizo es permitir que también los familiares excluidos pudieran beneficiarse siempre que demostraran que esos bienes “se encontraban incorporados en su patrimonio con anterioridad a la fecha” en que el familiar directo asumió su cargo.

Cuando los Panama Papers comenzaron a difundirse, en abril de 2016, apareció la sociedad Reata Pacific Ltd, registrada en las Islas Vírgenes Británicas. Reata está controlada por Quiñel Trust, un fideicomiso creado en el Principado de Liechtenstein en noviembre de 2000, que figura a nombre de Alicia Blanco Villegas. Sus hijos Mariano, Mauricio y Gianfranco Macri aparecen como segundos beneficiarios por el 70% de los fondos cuando fallezca, repartiéndose el 30% restante entre sus nietos.

No obstante, al presentarse al blanqueo Gianfranco declaró como propias las cuentas bancarias controladas por Quiñel Trust. En 2020, la AFIP comenzó a revisar la información sobre cuentas de argentinos en el exterior provista por la OCDE, que el gobierno anterior cajoneó. Así descubrió que en realidad la beneficiaria del fideicomiso radicado en la guarida fiscal del principado era la madre de los hermanos Macrì. Cuando la AFIP decidió fiscalizar a Blanco Villegas, ella reconoció que poseía la administración y control de esos activos. Los estatutos del fideicomiso que consignan que mientras viva, la beneficiaria es la madre y no los hijos, son de 2011, es decir cuando Maurizio Macrì iba por su cuarto año de mandato como alcalde porteño. Por eso, Alicia Blanco Villegas fue considerada Persona Políticamente Expuesta, y esa información comunicada a la Argentina.

La DGI podría haber dispuesto la caída del blanqueo y el inicio de las acciones penales, pero prefirió consultar con el servicio jurídico de la AFIP. El dictamen fue preparado por el abogado especialista en derecho tributario Juan Pablo Fridenberg, de 47 años y 23 de carrera profesional en el organismo. Su conclusión fue que Gianfranco no estaba habilitado para blanquear el dinero del fideicomiso, porque sólo era su “beneficiario subsidiario”. Pero la beneficiaria directa tampoco podía hacerlo, porque otro de sus hijos había sido diputado nacional y jefe de gobierno al tiempo de estatuirse el fideicomiso. Fridenberg es uno de los funcionarios denunciados junto con la titular de la AFIP por la organización militante Bases Republicanas, acusados por desistir de ser querellantes contra Cristóbal López en la causa Oil Combustibles.

La DGI está en condiciones de disponer que los bienes blanqueados en forma ilegal por Gianfranco quedan descubiertos y sujetos a imposición en cabeza de su verdadera titular, Alicia Blanco Villegas. Al decaer el blanqueo, también reaparece la posible incriminación penal por la evasión fiscal previa a su declaración, de la que Maurizio y Mariano Macrì podrían ser responsabilizados como partícipes.

Mariano, quien sindica a Gianfranco como testaferro de Maurizio, sostuvo: “Gianfranco me planteó: ‘Hemos decidido que lo que vamos a hacer es blanquear, porque al blanquear se hace un tapón fiscal y, con eso, no hay averiguación de origen de fondos’. No querían que se descubriera el origen de una cuenta que supo tener, según dice la causa, más de quince palos [verdes]. ‘Podés blanquear vos, puedo blanquear yo o podemos blanquear los dos’. Yo le dije: ‘Ni en pedo me meto en las pelotudeces que ustedes hacen’».

Por supuesto, los Macrì alegarán que se trata de una persecución política, pero no es seguro que haya muchos crédulos.

 

 

 

 

 

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