Nisman a tres bandas

Argentina, Israel y Estados Unidos, entre el billar geopolítico y el humo

 

La denuncia y la posterior muerte de Alberto Nisman fueron dos causales centrales en el triunfo electoral de la Alianza Cambiemos y la recuperación del poder político por parte de los sectores más concentrados de la economía y el poder de la Argentina. Ambos sucesos estuvieron monitoreados y por agencias de inteligencia locales y extranjeras, interesadas en obtener el máximo beneficio de la disipada e inconsistente tarea del fiscal fallecido el 18 de enero de 2015. A cuatro años de la aparición del cuerpo sin vida de Nisman, la tríada geopolítica original se dispone a recrear las condiciones que permitieron el triunfo del macrismo. Parados espalda con espalda, pero sobre un cadáver.

En una primera etapa, la articulación y dependencia del ex espía Antonio Stiuso con las centrales de inteligencia de Estados Unidos e Israel llevó al fiscal a convertirse en confidente de La Embajada. Ese vínculo quedó expuesto con claridad con la difusión de los WikiLeaks. [1] El sometimiento de Nisman a los intereses extranjeros y su carencia de autonomía para procurar la verdad del atentado de 1992 se hizo público y las organizaciones de familiares de las víctimas lo denunciaron reiteradamente durante el último lustro de su vida, acusándolo de ineptitud, desidia y fraude. [2] Su opción fue recostarse aún más en la red provista originariamente por las agencias extranjeras. Una de sus externalidades quedó expuesta, luego de su muerte, con la cuenta no declarada de 660.000 dólares del banco Merrill Lynch de Nueva York, bajo la titularidad del propio fiscal, su asistente Diego Lagomarsino y su madre Sara Garfunkel. A ese monto se le sumaron posteriormente otros 288.000 dólares transferidos a una cuenta de la ciudad de Colonia, Uruguay, que permitieron al fiscal adquirir terrenos en las cercanías de Punta del Este.

En el tiempo que Nisman preparaba su denuncia contra Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Tímerman se desarrollaba simultáneamente una feroz campaña internacional para que Argentina abone 4.000 millones de dólares a los fondos buitres, cuyos referentes más conocidos eran Paul Singer y Sheldon Adelson. Ambos tuvieron una relación cercana con el fiscal: el primero fue el encargado de financiar el memorial virtual “albertonisman.org”, luego de invitarlo repetidamente a exponer a Washington. Y el segundo fue el responsable de transferirle los 288.000 dólares a la cuenta oculta que el fiscal poseía en Uruguay. [3] Ambos se vieron retribuidos por los aportes realizados: en abril de 2016 consiguieron recaudar un suculento premio de 4.000 millones de dólares. La generosidad macrista fue posterior a que las Naciones Unidas aprobaran, menos de un año antes, una resolución contraria a la legitimidad procedimental reclamada por dichos fondos. [4] Ese movimiento, además, permitió la apertura desembozada al endeudamiento posterior, que en tres años alcanzó los 200.000 millones de dólares, con comisiones incluidas de 1.000 millones de la misma moneda, cuyos beneficiarios son aún desconocidos.

 

Macri y Netanyahu: brindando sobre los escombros

 

 

El gobierno de Israel, como contraparte, utilizó el caso Nisman como trampolín para reposicionar sus prioridades estratégicas, signadas por su identificación del enemigo geopolítico regional, la República Islámica de Irán. La operación de la cancillería israelí, montada sobre la denuncia del fiscal de enero de 2015, le permitió debilitar la histórica posición de la Argentina en relación a la ocupación de Palestina: históricamente el Palacio San Martin cuestionaba los asentamientos coloniales en Cisjordania, exigían el retiro de Israel a la denominada Línea Verde previa a la guerra de los Seis Días y cuestionaban el status reclamado por Tel Aviv de la ciudad de Jerusalén como capital única e indivisible del Estado. El caso Nisman diluyó ese posicionamiento –compartido mayoritariamente por todos lo países de América Latina— y permitió a Netanyahu lanzar una ofensiva internacional, apoyada por Donald Trump, para legitimar el fin del tratado de no proliferación con Irán, coetáneo con el memorándum de entendimiento firmado por el gobierno de Cristina Kirchner luego de ser aprobado por ambas Cámaras del Congreso.

 

Medio Oriente

El macrismo, mientras tanto, profundizó los lazos comerciales priorizando la adquisición de material de seguridad, dispositivos tecnológicos para la ciberguerra y herramientas informáticas cuya pertenencia y objeto aun no fue revelada. [5] La participación oficial de la cancillería argentina en el homenaje, desarrollado el último viernes en el bosque Ben Shemen, situado en la ruta que va de Jerusalén a Tel Aviv, fue pergeñada en Buenos Aires el último 21 de diciembre en una visita de la DAIA a Jorge Faurie. En esa ocasión Faurie se comprometió a que el embajador en Tel Aviv Mariano Caucino participaría del evento y los titulares de la DAIA y la AMIA, Jorge Knoblovits y Agustín Zbar, serían recibidos por la delegación diplomática como huéspedes de honor.

En Israel el homenaje pasó desapercibido y no fue reflejado por ningún medio de comunicación. De hecho, los periodistas israelíes consultados confirmaron que el caso Nisman no está en la agenda de ningún medio ni agencia gubernamental y el fiscal permanece como un nombre absolutamente desconocido por la opinión pública: “Es sólo una clara concesión política, de claro tenor injerencista, para consumo interno argentino, apto para darle continuidad a los negociados comerciales del mercado armamentista, que se ha expandido sobre América Latina luego del acceso al poder de los grupos más concentrados”, respondió Efraím Davidi, un analista internacional israelí, consultado para esta nota. En el homenaje participaron 22 personas. Salvo cuatro israelíes, el resto de los presentes habían viajado de Argentina especialmente para emplazar el monolito y lograr que el efecto adormecimiento propagandístico logre su cometido.

 

La máquina de humo

La tercera banda del juego plantado a partir de la muerte de Nisman tuvo actores locales, con claras afinidades electivas con el trumpismo y el Likud israelí. La DAIA y la AMIA utilizaron el suicidio del fiscal para reconvertirlo en un homicidio y culpabilizar a quienes a nivel internacional se oponen con mas fuerza a las políticas neocoloniales de Israel. De esa manera se procuró, con increíbles malabarismos mediático-jurídicos, instalar la idea del magnicidio y del mefistofélico escuadrón chavista-persa encargado del consumarlo sin dejar evidencia alguna. Ambas instituciones utilizaron el caso para sortear el desprestigio producido por el encubrimiento de la causa del atentado en el que fue acusado el ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, y un comisario premiado por esa misma institución, Jorge “Fino” Palacios, quien se desempeñó como primer Jefe de la Policía metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires mientras regenteaba una empresa de escuchas telefónicas ilegales con la que se espiaba a familiares de víctimas del atentado y a parientes del propio Mauricio Macri.

La DAIA y la AMIA fueron la locomotora de una persecución que encarceló a Carlos Zannini e impidió que Héctor Timerman pudiese atenderse a tiempo de su cáncer de hígado, en el marco de un tratamiento experimental que le había curado una gran parte de los nueve tumores iniciales con los que inició el protocolo. La decisión de la Justicia argentina, en connivencia con las autoridades migratorias estadounidenses, pospuso su última sesión curativa durante dos meses, hecho que pudo haber acelerado su fallecimiento. Por la misma causa aún permanece encarcelado en forma inicua, hace un año, Fernando Esteche, sin que exista fecha cierta de juicio oral y público.

Además la DAIA y la AMIA utilizaron el caso para legitimar su lugar minoritario y carente de representatividad dentro de la colectividad judía argentina. Ambas instituciones poseen no más que una quinta parte del total de ciudadanos identificados con las tradiciones judías pero buscan hacerle creer a la sociedad en su conjunto que son su expresión homogénea y única. Para lograr este objetivo cuentan con la colaboración inestimable de los medios hegemónicos, que sobreactúan con insistencia una legitimidad ilusoria, y que no dudan en asociar las políticas del Estado de Israel a un implícito aval brindado por la argentinidad judía, cuando la heterogeneidad e incluso el frontal cuestionamiento a sus orientaciones coloniales y de apartheid suelen abundar entres sus integrantes.

El homenaje a Nisman en Jerusalén es parte de los intentos de manipulación de la opinión pública destinados a ocular los resultados de las orientaciones políticas y económicas de la actual administración macrista. El endeudamiento, la desocupación, la inflación, el deterioro del poder adquisitivo del salario, el abandono de las tradiciones soberanas y el alineamiento con los gobiernos más represivos y neofascistas requiere de operaciones mediático-judiciales y periodísticas. La causa del memorándum, de la muerte del fiscal y aquella conocida como de "los cuadernos de la corrupción", son los dispositivos centrales de la máquina de humo pensada para nublar y enturbiar la cruda realidad de un nuevo fracaso neoliberal, frente al desafío de un año electoral.

En el bosque de Ben Shemen hablaron los titulares de la AMIA y la DAIA. En representación de esta última, su titular Jorge Knoblovits apeló a una analogía ligada a la novela infantil de índole fantástica conocida en argentina como La historia sin fin, escrita por Michael Ende. Knoblovits dijo: “(…) se trata de la guerra del todo contra la nada. La reina de la nada se llama la reina de la vacuidad. Y el castigo que provoca la reina es que se lleva la memoria de todos. Su triunfo se produce cuando nadie posee memoria y nadie recuerda”. Se cumplió la semana pasada un siglo de Semana Trágica, iniciada por la huelga de los trabajadores metalúrgicos de los Talleres Vasena. En la semana del 7 al 14 de enero de 1919 se produjo el único pogrom de la historia argentina, ejecutado por la Policía Federal y las milicias civiles patrióticas, con epicentro en el barrio judío del Once (Balvanera). Según los datos oficiales de la época fueron asesinadas 800 personas, se quemaron sinagogas y fueron heridos alrededor de 4000 trabajadores. [6] Durante esa semana la policía detuvo y torturó, entre otros, a Pinie Wald, a quien acusó de ser cabecilla de la huelga revolucionaria y de ser parte de una conspiración judeo-comunista. [7]

 

Dardo Esterovich, del Llamamiento Argentino Judío, en el homenaje a las víctimas de la Semana Trágica (Foto de Mónica Hasemberg).

 

Ni la DAIA ni la AMIA se dignaron a recordar esta tragedia ni siquiera con un mínimo comunicado alusivo. Solo tuvieron palabras de homenaje a Nisman, a quien los familiares de las víctimas del atentado de 1994 consideran parte del encubrimiento. El Llamamiento Argentino Judío participó del homenaje colectivo a las víctimas de la Semana Trágica y en su nombre habló su vicepresidente Dardo Esterovich. La reina de La historia sin fin parece haberse robado la memoria de la DAIA. Esterovich afirmó en la cercanía de los Talleres Vasena: “La memoria no es pasado. Nos sirve si nos ayuda a tomar mejores caminos de lucha política para el futuro.”[8] La vacuidad entró hace rato en la calle Pasteur 633, sede de AMIA y DAIA. Y parece haber colgado la divisa del PRO en sus ventanas. La recurrencia a Nisman, por su parte, es la que provee la máquina de humo que impide divisar con claridad quienes son los encargados de exhibirla periódicamente.

 

 

 

[1]. https://bit.ly/2DjtBPX

[2]. https://bit.ly/2swM7y1

[3]. https://bit.ly/2Fo7bL5

[4]. https://bit.ly/2sCBae8

[5]. https://bit.ly/2Qjmtag

[6]. Rock, David: El Radicalismo Argentino, 1890-1930. Capítulo 7, La semana trágica, Buenos Aires: Amorrortu, 1997. La embajada de Estados Unidos contabilizó 1356 muertos y envió dicho listado a Washington.

[7]. Pinie Wald relató las torturas sufridas en su autobiografía, Koschmar (Pesadilla), escrito en idish y traducida al castellano en 1987.

[8]. https://bit.ly/2FzwIFF

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