NO CUALQUIERA ES SANTO

Una iglesia pentecostal en San Francisco está consagrada a "San" John Coltrane y su música espiritual

 

Esta semana estuve escuchando A Love Supreme, un album que John Coltrane grabó en 1964 y se distribuyó en 1965, con sus tres inmejorables acompañantes: McCoy Tyner, al piano; el bajo de Jimmy Garrison y la batería de Elvin Jones. Dos años después, el saxofonista murió de un cáncer, a los 40 años. Sus cuatro temas (Acknowledgement, Resolution, Pursuance y Psalm) son testimonio de la profunda religiosidad a la que se entregó en los últimos años de su corta vida, luego de recuperarse de la adicción a las drogas. Contra lo habitual, el texto de la contratapa fue escrito por el propio músico. «Querido oyente: todas las alabanzas para Dios, a quien son debidas. Sigámoslo por el recto camino. Sí, es verdad: busca y encontrarás. Sólo por Su intermedio podemos conocer el más maravilloso legado», comienza. Aquí podés leer completos esos textos. También dice que su despertar espiritual se produjo siete años antes por gracia de Dios, a quien le pidió con humildad que le concediera los medios y el privilegio de hacer felices a otros a través de la música. ¡Vaya si lo logró!

 

 

 

 

Su mensaje fue tan potente, que una iglesia pentecostal en San Francisco está consagrada a San John Coltrane. En un programa de televisión (subtitulado en inglés) se cuenta esa historia,  desde su fundación hace un cuarto de siglo por el pastor Franzo Wayne King y su esposa Marina, hasta el presente, incluyendo los litigios judiciales por el uso de su nombre.

 

 

 

 

Franzo King cree que la música de Coltrane es una forma de conexión con Jesucristo. No hace falta ser creyente para reconocer su honda dimensión espiritual.

 

 

 

 

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