NO ES DEBATIBLE

El sistema de salud porteño está saturado y en colapso creciente

 

Hace ya muchos años que en nuestro país hemos aceptado dar credibilidad en modo preliminar a los relatos de las víctimas y afectados en contextos sociales que los hacen verosímiles, aunque desde algún espacio gubernamental se sostenga lo contrario. Los testimonios de quienes no encuentran lugar para internar a sus pacientes en los hospitales públicos y deben ir a sanatorios privados o a la provincia, se repiten. Los trabajadores de salud que relatan las condiciones del impacto de la pandemia sobre pacientes, familiares y sobre ellos mismos, no muestran una sola contradicción acerca de la inusitada dureza del momento actual.

Sin embargo, el ministro Fernán Quirós, al informar hace un par de semanas que el sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires contaba con 450 camas de terapia intensiva de las cuales estaban ocupadas 269 con pacientes graves de coronavirus, decía: “Como gobierno somos responsables de mostrar el censo de las camas de la Ciudad” y concluía: «No es debatible ese número» (Ámbito, 24/7).

 

 

Distinguir y aclarar

 

 

 

Dibujo de Franz Kafka en carta a Felice Bauer, 10/16 de enero de 1913.

 

 

Las inconsistencias del discurso oficial son harto evidentes. Consideremos algunas definiciones para eludir esa semiótica de reducción al absurdo.

  1. Un sistema de salud está “saturado” cuando todos sus servicios están plenamente ocupados al recibir una demanda determinada. Por ejemplo: asistir en terapia intensiva a los pacientes críticos. Cuando el sistema de salud se satura, cabe ampliarlo para intentar estabilizarlo. Los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, y progresivamente del AMBA, están ampliando sus terapias intensivas (UTIs) con camas nuevas y camas reconvertidas de guardias, shock rooms y unidades coronarias (UCOs). Luego, el sistema público de salud de la Ciudad está saturado.
  2. La ampliación y reconversión material con equipamiento de atención del paciente crítico para desaturar al sistema, requiere ser acompañada del personal adecuado para su manejo. Como el personal especializado en paciente crítico adulto es limitado, se puede dar una capacitación básica a trabajadores no especializados, o contratar más personal, o sobrecargar de trabajo al personal disponible. Como regla general, esas tácticas en las que a la vez empiezan a mezclarse áreas más y menos contaminadas, van seguidas de tanta menos calidad en la atención (aumento de infecciones hospitalarias y mortalidad) cuanto mayor es la ampliación o reconversión. La respuesta a la “saturación”, entonces, es “el colapso progresivo creciente”. Así está el sistema de salud de la CABA.
  3. Cuando se agotan las posibilidades de ampliación y reconversión, porque aunque aumentemos los recursos materiales no disponemos de recursos humanos para el manejo eficiente del aumento de la demanda, al aumentar o persistir alto el número de infectados y por consecuencia el de pacientes críticos, llega el “colapso”. Son las situaciones que se han visto en Lombardía, Madrid o Nueva York.

Se puede decir entonces que un sistema de salud desestabilizado ante la pandemia puede estar en una Fase 1 “de saturación” o presintomática, una Fase 2 “de colapsamiento progresivo” o sintomática, y una Fase 3 “de colapso” o crítica, en la que la amenaza de muerte para los pacientes por la enfermedad sólo es potencialmente reversible para algunos de ellos.

Hay que señalar el error conceptual de tranquilizarse al aumentar y reconvertir las camas UTI. Decir que el sistema de salud continúa mostrándose estable en esta situación es una verdad peligrosa. Así lo admitió el viceministro Kreplak el 27/7: “No se puede pensar que vamos a poder seguir incrementando todos los meses el número de camas”. Y es que los números pueden cerrar, bien o mal, y mostrar un éxito engañoso. Pero cuanto más aumentemos y reconvirtamos las camas, más cerca estaremos del colapso, ya que lo hacemos porque los infectados han aumentado  y al hacerlo nuestro sistema se debilita progresivamente.

 

 

Un hospital paradigmático

 

Hospital Posadas.

 

Tomemos el ejemplo del Hospital Nacional Posadas, en el epicentro del AMBA, para comprender la  información que la población recibe con la letanía de un porcentaje de ocupación de camas UTI clavado por debajo del 70% aunque el número de infectados diarios llueva por miles. Se trata de un hospital que es uno de los últimos testimonios en pie de una visión nacional integrada de la salud pública, con un área de influencia de alrededor de 6 millones de habitantes como se observa en el número de casos atendidos según su procedencia entre mayo y julio: La Matanza (2397), Tres de Febrero (1387), Morón (1357), Merlo (772), y Moreno (658).

Cuando estalló la pandemia, en el Posadas se terminó y habilitó una UTI de adultos de 18 camas (UTI 1-Covid), se reacondicionó una de las UTI que funcionaban previamente, de 9 camas (UTI 2-Covid), y se mantuvo activa otra de 16 (UTI 3-No Covid). Entre las tres cuentan 43 camas para la atención de pacientes adultos críticos. Pero les han sumado 12 camas de la Unidad Coronaria reconvertida a UTI, 10 camas del shock room reconvertido a UTI, y 5 camas de la terapia intensiva pediátrica preparadas como reserva para pacientes adultos. En total, hoy suman 70 camas de terapia intensiva: 25 tradicionales, 18 nuevas y 27 reconvertidas. En modo efectivo son 65 camas de las cuales están ocupadas 63: el 96.92%.

El 4 de agosto, el hospital tenía 39 pacientes adultos Covid en terapia intensiva: 27 en las UTI 1 y 2, que estaban completamente ocupadas; 8 en la Unidad Coronaria adaptada como UTI, con 12 camas y una sola libre; y 4 en un shock room habilitado como UTI.

Esa ampliación de camas no sólo significa que el hospital estaba saturado sino que esa reconversión se hizo sobre un número fijo y en baja por enfermedad de los trabajadores (310 Covid positivos en julio). Pero en el Posadas los jefes del Departamento de Cuidados Intensivos, de la Unidad Coronaria, de la Emergencia de Adultos y de la Recuperación post-quirúrgica se han formado en las UTIs de Adultos. Por otro lado se realizaron tareas de capacitación del personal. Y por eso la reconversión del personal de distintas áreas de cuidados críticos en personal de terapia intensiva para pacientes adultos Covid se vio facilitada ante la pandemia.

 

 

Buenos Aires Ciudad

 

CABA. Salud informa 27/7.

 

Los números, porcentajes, y tradición del Posadas no pueden analogarse para el sector público de la CABA. Por el contrario, nos permiten debatir los números del ministro Quirós. Tomemos como ejemplo al Hospital Santojanni al 4/8. Las UTI 1 y 2 para Covid, con 20 camas, tenían 19 ocupadas y en ellas 16 pacientes en respirador. En el shock room, las 2 camas habilitadas para Covid estaban ocupadas. De las 16 camas habilitadas para terapia intensiva de pacientes no Covid en Unidad Coronaria y en el shock room,  14 estaban ocupadas. O sea, que si sumamos todas las camas consideradas de terapia intensiva, el Santojanni tenía 38 y 37 de ellas ocupadas: el 97.37 %.

Por otro lado, la reconversión apresurada del área post-unidad coronaria en UTI 2 para Covid,  habilitando 13 camas, dio lugar al fallo en paneles eléctricos, sistemas de aspiración y otros elementos, por lo cual sólo pudieron ocuparse 8. Las otras 5 estaban bloqueadas.

Otros hospitales que se pueden reseñar en la brevedad de esta nota confirman esta situación. El Ramos Mejía ofrece buenos números si se cuentan como UTI a las 10 camas habilitadas en el shock room: sobre un total de 29 camas, al 4/8 tenía 21 camas libres, con una ocupación del 72.41%. Si no contamos las camas del shock room, la ocupación es del 84.21% (16 de 19). Y si contamos las 16 camas UTI destinadas a Covid, 15 de ellas están ocupadas y el porcentaje es del 93.75%, con 12 pacientes en respirador. ¿Cuál de esos números es el que no debemos debatir?

El Hospital Penna tiene 24 camas UTI (20 para Covid y 4 para No Covid), todas están ocupadas desde hace semanas.

El Hospital Durand tiene 27 camas de terapia intensiva (23 para Covid y 4 para No Covid) sin incluir guardia, shock room y UCO. El 4/8 todas estaban ocupadas y 18 pacientes estaban en respirador. El hospital tiene 5 camas más equipadas para UTI pero no puede habilitarlas porque no tiene personal para ellas, entre otras razones porque muchos de ellos tienen Covid. La UTI Pediátrica no recibe pacientes por falta de médicos capacitados en adultos, aun cuando tienen recursos físicos, pero no humanos, para 4 pacientes adultos.

 

 

Para el debate

 

 

 

Dibujo de Franz Kafka en ‘Descripción de una lucha’, 1907-08.

 

 

El porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva de adultos en los hospitales Posadas, Durand, Penna, Ramos Mejía y Santojanni, varía entre el 84,21 (Ramos Mejía) y el 100% (Durand y Penna). La ocupación de las camas destinadas a Covid, sin embargo, varía entre el 93.75 (Ramos Mejía) y el 100% (Posadas, Durand, Penna).

Las personas que atendían su salud en esos hospitales no tienen lugar si enferman gravemente de Covid por lo que deben ser atendidos en otros establecimientos.

Los pacientes críticos por Covid suelen necesitar 30 días de atención en terapia intensiva con lo cual la liberación de camas es muy lenta.

Las camas que se cuentan de terapia intensiva tienen una gran variabilidad en la calidad de las mismas debido a la limitación en los recursos humanos especializados y a la infraestructura hospitalaria de las reconversiones.

El Ministerio de Salud de la Ciudad no aclara si las camas de terapia intensiva que informa se ajustan a las exigencias de la Resolución 748/2014 del Ministerio de Salud sobre Directrices de Organización y Funcionamiento de Unidades de Terapia Intensiva incorporadas al Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica, y si la Ciudad observa y hace observar que así sea.

La relación entre un médico intensivista y el número de camas que debe atender va en aumento. De 7 se pasó a 12 y en algunos casos ya se evalúa asignar un médico especializado cada 24 camas.

Para cubrir el ajuste del personal especializado, en algunos hospitales se incorporan médicos recién recibidos en universidades privadas y enfermeros y kinesiólogos sin experiencia en terapia intensiva. Las consecuencias son el gran desgaste del personal ya existente que debe rehacer el trabajo todo el tiempo, y el aumento de contagios por no saber usar adecuadamente los elementos de protección personal.

El sector privado no realiza ampliaciones y reconversiones importantes por lo que se termina de saturar antes y la presión de esa demanda no atendida cae sobre el sector público.

El sistema de salud porteño está saturado y en colapsamiento creciente, con barreras sectoriales y territoriales de acceso a la atención que incluyen el desplazamiento de un 15 a 20% de los afiliados al PAMI desde la ciudad a la provincia.

Conclusión: contra cualquier dictum, los números oficiales del sistema de salud en la Ciudad de Buenos Aires exigen ser debatidos en cantidad y en calidad.

 

 

 

 

5 Comentarios
  1. HERNÁN DE ROSARIO dice

    En su artículo el doctor Juan Carlos Tealdi expresa al comienzo:

    “Sin embargo, el ministro Fernán Quirós, al informar hace un par de semanas que el sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires contaba con 450 camas de terapia intensiva de las cuales estaban ocupadas 269 con pacientes graves de coronavirus, decía: “Como gobierno somos responsables de mostrar el censo de las camas de la Ciudad” y concluía: «No es debatible ese número» (Ámbito, 24/7)”.

    Vale decir que para el ministro de Salud Pública porteño el sistema de salud de la CABA no está colapsado. A continuación el doctor Tealdi demuestra, con estadísticas en la mano, la falsedad de esa afirmación y expresa a manera de colofón:

    “El sistema de salud porteño está saturado y en colapsamiento creciente, con barreras sectoriales y territoriales de acceso a la atención que incluyen el desplazamiento de un 15 a 20% de los afiliados al PAMI desde la ciudad a la provincia. Conclusión: contra cualquier dictum, los números oficiales del sistema de salud en la Ciudad de Buenos Aires exigen ser debatidos en cantidad y en calidad”.

    El doctor Tealdi demuestra que el doctor Quirós mintió de manera descarada. Una vez más emerge en toda su magnitud la gravedad de un tema clásico de la reflexión filosófica y política: la relación entre la política y la mentira. ¿Es la política sinónimo de mentira institucionalizada desde las más altas esferas del poder? Nuestra fascinante y dramática historia lo ha puesto de manifiesto millones de veces. Me viene a la memoria, entre tantas mentiras políticas, el “síganme que no los voy a defraudar”.

    A continuación me tomo el atrevimiento de transcribir una parte de un excelente ensayo de Marco Estrada Saavedra (Estudios sociológicos. El Colegio de México, A.C.-México, agosto de 200$) titulado “Reflexiones en torno a la mentira y la política”.

    “La mentira en la política es aquella acción que pretende ocultar, deformar o destruir información y hechos; es decir, aquello que, justamente, compone y da estabilidad a la realidad. El que miente lo hace con el objetivo de modificar la realidad, en alguna medida, con el fin de obtener de manera ilegítima determinada ventaja personal o para un grupo que pretenda favorecer o proteger. Y si ya es de por sí grave mentir en asuntos concernientes a todos los ciudadanos, la actitud deliberada de enmascarar la realidad o de ofrecer una realidad ficticia como cierta conlleva, necesariamente, una demolición de la capacidad estabilizadora inherente a la realidad para generar un mundo común y significativo en el que podamos entendernos y actuar en concierto. La mentira es una deformación intencional de la realidad, del suelo firme de los hechos en el que literalmente nos apoyamos para movernos con seguridad en el mundo. Por tanto, atropella la condición política de la mundanidad. Al deformar la realidad con falsedades, agredimos el sentido común —el sentido que nos orienta mental y prácticamente en una realidad circundante y significativa para todos— y dificultamos los procesos comunicativos de entendimiento entre los ciudadanos, pues con la mentira surge una discrepancia entre los hechos y los discursos. Y si es verdad, como sostengo, que el mundo es un mundo común porque, entre otras cosas, está constituido por una realidad intersubjetivamente compartida, entonces agredir esa realidad es una manera de deteriorar los lazos de comunidad que nos ligan y que, en términos políticos, fungen como el elemento integrativo que posibilita la condición política de la solidaridad. Pero la mentira desmantela otra más de las condiciones de posibilidad de la vida política en la democracia representativa moderna, a saber, lo que aquí denominaremos el carácter público de esa vida política o la “publicidad”.

    En “Zum ewigen Friede” (“Para la paz perpetua”), Kant expone el principio de publicidad: “Injustas son todas las acciones referidas al derecho de otros hombres, cuyas máximas no sean compatibles con la publicidad”. Si una máxima de acción —como en el caso de la palabra y la obra inconfesables de un funcionario público mentiroso— no puede manifestarse “en voz alta”, es decir, hacerse pública, sin a la vez frustrar sus designios, porque sería disputada y rechazada por todos los afectados, obligándose por esto a mantenerse “secreta” si pretende prosperar en su quehacer, entonces esa máxima y la acción derivada de ella son injustas y repudiables por antipolíticas. Esta fórmula trascendental de la publicidad, postulada negativamente, puede enunciarse a su vez en términos positivos del siguiente modo: “Todas las máximas que requieran de la publicidad (para que su fin no se malogre) concuerdan tanto con el derecho como con la política”. Toda pretensión política, sea acto o discurso, debe estar en armonía con la publicidad; debe poder manifestarse abiertamente para obtener aprobación, autorización y apoyo públicos para materializar su meta. Dicho de otra manera, la acción y el discurso son, entonces, compatibles con la publicidad y, debido a ello, auténticamente políticos. Toda actividad u opinión que sean relevantes para la conformación y decisión de los asuntos públicos, es decir, de aquellas cosas que son del interés colectivo porque atañen a nuestra forma de convivencia política, deben estar sometidas al principio de publicidad. La publicidad queda así definida como el proceso de tomar en cuenta e involucrar a todos los potenciales interesados en los asuntos de la república, pues, como en la política las decisiones son vinculantes colectivamente, es decir, su naturaleza se caracteriza por afectar necesariamente la vida individual y común de los ciudadanos, todos tienen que gozar el derecho a dar su aprobación y consentimiento para legitimarlas, autorizarlas y apoyarlas. Para ello, los ciudadanos han de disponer de información y conocer datos y hechos pertinentes para sopesar, deliberar, enjuiciar y tomar decisiones al respecto. La mentira conculca el ejercicio de este derecho tanto a los miembros individuales como al conjunto de la comunidad política.

    El mentiroso viola la representatividad y la autorización para obrar en nombre y a favor de los ciudadanos. La mentira es el establecimiento de una política tenebrosa a costa de una política luminosa. Si se impone la lógica de las tinieblas como práctica generalizada, la república —esa forma de gobierno en la que la participación política se realiza privilegiadamente en público y bajo el escrutinio de todos— se convierte en un criptogobierno, en una simulación absoluta. Por su propia salud y funcionamiento, la república auténtica saca a la luz pública lo que quedaría oculto y sin lo cual no se podría hablar, legítimamente, de representación. Este hacer-visible-para-todos, que es la publicidad, opera como una forma de control que ejercen los gobernados sobre los gobernantes, y funge asimismo como una manera de legitimar el uso del poder constituido colectivamente para fines exclusivamente colectivos. Si en un primer momento es nociva la mentira política por desvirtuar la realidad mediante la intención perversa de presentar un simulacro como la realidad, con el fin de desorientar a los otros que actúan, por decirlo así, de buena fe y bajo el supuesto de incuestionabilidad de esa realidad compartida y de la veracidad del político (lo cual se antojaría como un daño, al fin y al cabo, local y limitado), en un segundo momento, la misma estratagema genera, al ser descubierta, un doble efecto perjudicial en la vida política: el retiro, por una parte, de la legitimidad simbólica y del apoyo material al político mentiroso; y, por el otro, el desgaste de los fundamentos de la solidaridad política, es decir, la confianza entre los ciudadanos. En este sentido, la mentira arremete contra la condición de la solidaridad de la política. Analicemos ambas proposiciones. En el primer caso, se comprende lo nefasta que puede ser la mentira en la política, si aceptamos que toda acción política surge y es posible únicamente en la medida en que pueda generar cooperación entre una pluralidad de actores para embarcarse en la empresa de la consecución de metas colectivas. Esa cooperación no es otra cosa que la manifestación de poder político. Sin el consentimiento y apoyo activo de los demás, como sugiere James Madison, las acciones políticas serían imposibles.

    En otros términos, el político, cuyo ardid ha sido descubierto, será un político impotente, incapaz de crear consenso en torno a sus propuestas y de lograr la colaboración de los ciudadanos para materializar sus proyectos, pues ha arriesgado y perdido la fuente de su legitimidad y autorización para actuar con representatividad: la confianza ciudadana. Su descrédito ante la opinión pública lo confinará a la nulidad política. Y con ello nos enlazamos directamente a nuestra segunda proposición. En efecto, en el segundo caso, la decepción ante lo que acontece en el ágora socava la confianza en el sentido e importancia de la vida pública, origina desdén y fastidio ante la cosa pública corrompida, de tal suerte que esta desconfianza bien puede trocarse en distanciamiento e indiferencia políticos, los cuales se traducen en una búsqueda de refugio en la vida privada ante los horrores y disparates públicos. La despolitización aparece donde lo público pierde relevancia en la vida cotidiana de la gente. Y si, al menos en las repúblicas democráticas y representativas, la política sólo puede existir gracias a la renovada y permanente participación de los ciudadanos en los asuntos de interés público, se entenderá el peligro de permitir el medro de fenómenos como la mentira o la corrupción públicas, que abaten los fundamentos de la convivencia política. En resumidas cuentas, si en el primer caso, la mentira puesta al descubierto deshonra al político y lo castiga con la impotencia política; en el segundo, la situación es tan grave que la política, como forma racional de vida y capacidad de acción colectiva de una comunidad, se despolitiza, deja de ser una práctica común que determina nuestras relaciones sociales y se convierte en un ejercicio de dominación en el que participan los menos en perjuicio de los más. Ya hemos expuesto que la mentira implica cierta violencia contra la realidad en tanto que la falsea y deforma. Sin embargo, la mentira no es menos violenta y arbitraria ante los hombres, ya que el político o funcionario público mentiroso, en nuestro caso, manipula a sus conciudadanos con fines ajenos a su voluntad y consentimiento.

    En otros términos, el mentiroso se comporta estratégicamente y trata a los demás como meros objetos de los cuales dispone, más allá de su conciencia, para maximizar sus probabilidades de éxito. Los ciudadanos quedan degradados, así, a medios manipulables de la situación, en la que dicho político o funcionario quiere obtener un beneficio o ventaja personales o de facción —en todo caso inconfesables y, por tanto, antipolíticos—. Para hablar con un concepto ya demodé, pero no por ello menos preciso, se cosifica a la ciudadanía y se le niega la igualdad que debería reinar entre los miembros de una república democrática y representativa. Con ello, se lastima otra condición de posibilidad de existencia de la política: justamente la igualdad; es decir, el supuesto de que en la esfera política —que no en la social o la económica, por ejemplo— no hay ni superiores ni inferiores, porque todos son portadores de los mismos derechos constitucionales y, por tanto, garantes de la existencia de la comunidad política qua política. Esto querría decir que todos los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos o, expresado de otra manera, tienen el derecho a que ese derecho se haga efectivo. Y esto es precisamente lo que infringe la mentira: la igualdad de participación en las cosas que nos afectan colectivamente. El político embustero monopoliza información que, por su naturaleza, es pública, digna, pues, de ser accesible y conocida por todos los ciudadanos. Al ocultársela, trata de hacerse ilegítimamente de una ventaja frente a sus pares. En este sentido, está claro que, desde la perspectiva estratégica del político deshonesto, los “objetos” son más controlables en la medida en que están mal o insuficientemente informados, por lo que es más fácil influir en sus decisiones y conductas. Con ello, se quebranta también la condición política de la libertad, pues se restringen las opciones y alternativas de acción de los demás al quedar sometidos al arbitrio de un tercero. La comunidad política es un tipo de asociación en la que nadie, sino ella misma, tiene el derecho de mandar y disponer, por lo que proceder contra su voluntad libre significa anular su existencia y transformarla en objeto”.

    http://www.redalyc.org

  2. juan utrecht dice

    Estimado
    Soy médico intensivista del Hopital Fernandez.
    Me gustaría ponerlo al tanto de la realidad de UTI que se presenta edulcorada por las autoridades.
    Hasta la semana pasada se decía según una entrevista de Horacio Alonso( Ambito) al Director de que el 65% de las camas se encontraban ocupadas sobre 66 totales.
    Solo hay disponibles 43 camas.
    No hay 66 camas de UTI. Primero porque no están físicamente ( se podrían llegar a 50) sino. lo que es peor NO hay recurso médico especializado. El mismo apenas alcanza para la dotación actual.
    Muchos colegas se acercan e incluso superaron los 60 años (alrededor de 10) los cuales concurren casi a diario y cubren guardia nocturna con gran agotamiento físico y rogando no contagiarse.
    De hecho 9 colegas se contagiaron.
    Por otro lado, a principios de Junio comenzaron a trabajar 14 médicos bajo la modalidad Planta Transitoria ( muchos de ellos suplentes) a los que se les prometió contratación rápida y posterior concurso para pasar a P. Permanente ( al fin de la pandemia). A esta altura los mismo no tiene noticias de la contratación, no han cobrado un peso por esa tarea (excepto por suplencia) y varios han comenzado a dejar horarios descubiertos por lo que consideran un engaño, con el plus de que quieren dejar de concurrir en lo inmediato si no se soluciona el problema.
    Adjunto el último parte interno del Hospital. A las 3 camas que figuran en UTI a hay que sumarles otras siete de la misma sala que para pacientes Covid-19 negativos. ( ocupación mayor del 90%!)

    Esta información fue remitida (y sigue siéndolo) a medios y colegas suyos como Wiñaski, Majul, Bonelli, Lobo entre otros, sin obtener ninguna respuesta.
    Es cierto que estr no mi verdadeor nombre porque el ambiente hospitalarios es´ta caldeado y persecutorio, aunque se niegue.
    espero de todos modos , que la información sea tenida en cuenta y nos dé, como dijo hoy en la radio, un aliento a los médicos en general, a los intensivistas en particular..

    Un cordial saludo

    Juan
    UTI A JB NEGATIVO
    UTI A MC NEGATIVO
    UTI A MM NEGATIVO
    UTI A CM NEGATIVO
    UTI A AH NEGATIVO
    UTI B 2322 EG RECUPERADO
    UTI B 2311 CM POSITIVO
    UTI B 2312 AX POSITIVO
    UTI B 2313 VC POSITIVO
    UTI B 2314 JV POSITIVO
    UTI B 2315 TG POSITIVO
    UTI B 2316 AX POSITIVO
    UTI B 2318 MS POSITIVO
    UTI B 2319 OF POSITIVO
    UTI B 2321 MO POSITIVO
    UTI B 2320 EA POSITIVO
    UTI B 2317 LM PENDIENTE
    UTI C 2502 FS RECUPERADO
    UTI C 2503 NR RECUPERADO
    UTI C 2511 FZ RECUPERADO
    UTI C 2504 MB POSITIVO
    UTI C 2505 JC POSITIVO
    UTI C 2506 GS POSITIVO
    UTI C 2507 LP POSITIVO
    UTI C 2508 NM POSITIVO
    UTI C 2509 YZ POSITIVO
    UTI C 2512 ML POSITIVO
    UTI D EB RECUPERADO
    UTI D AC RECUPERADO
    UTI D NK RECUPERADO
    UTI D DM RECUPERADO
    UTI D MG RECUPERADO
    UTI D VB RECUPERADO
    UTI D MT RECUPERADO
    UTI D AZ PENDIENTE
    VNI 1113 GP POSITIVO
    VNI 1114 AM POSITIVO
    VNI 1118 NL POSITIVO
    VNI 1119 OM POSITIVO
    FECHA 10/08/2020
    TOTAL INTERNADOS: 121 PACIENTES
    Dotación total de camas en contexto de pandemia:
    33

  3. Néstor+Lugones dice

    Obviamente es hora de desenmascarar el genocidio inmobiliario del “amigo” Horacio Rodríguez La Rata o, simplemente convertirse en su cómplice,

  4. Carlos dice

    Es preciso conocer la verdad, que ya tiene varias semanas de antigüedad.
    La Terapia Intensiva de la CABA está colapsada!

  5. Laura Marcela Zanetti dice

    Soy médica, con vasta experiencia en ésta profesión. Lo primero que noté fue que, en CABA, con su inacción en la Villa 31, sin agua, sin luz…que el sistema perseguido por Salud fue el «contagio en rebaño»…sistema que usó Inglaterra (con los números ya sabidos)…hasta el contagio del 1er Ministro…y se notó la saturación del sistema. Acá…mi «colega»(?) Quiroz..lo sabe…lo sabía desde antes….por las experiencias en Europa…e igual lo siguen sosteniendo…Asi se ve el contagio acelerado en barrios tales como Recoleta y Caballito…porque siguieron, pese al protocolo, obligando a su personal doméstico, a ir a trabajar…Desde un sistema de salud expoliado (no han cubierto las vacantes producidas), adonde siguen con una especie de secretaria…se partió con la intención de dicho «contagio en rebaño»…Los barbijos vencidos, la reutilización de materiales de protección, la sobrecarga horaria y de pacientes, el salario en negro y abonado según criterio, son todos caminos hacia el desastre…Lo sé yo, lo saben mis colegas y lo saben ellos…pero no se estimuló la industria…(con el cuidado correspondiente)…se estimuló el comercio, los runners (todos «votantes»)…Y ni hablar de las campañas de descrédito hacia el Ministerio de Salud…con discusiones bizarras, sobre el uso del dióxido de cloro, la «infectadura», el «uso del barbijo», el peligro de vacunas ARNm, y ahora, la no especificidad de los test…todos temas adonde se desacredita el conocimiento, el protocolo…Discuten a la Sociedad de Infectología, a la Sociedad de Terapistas, al Conicet, al Centro de Toxicología del Htal Posadas, a los epidemiólogos…para asi mellar la realidad que significa que nuestro Ministerio acepta el protocolo, toma medidas en cuidado de la población…

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