No hay 2×1 que valga

Confirman perpetua para Luis Muiña y anulan una absolución por crímenes en el Posadas

 

Luis Muiña, el represor del 2×1 de la Corte Suprema, sigue recibiendo malas noticias. La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó el viernes la prisión perpetua que le impusieron por el homicidio del médico Jorge Roitman y ordenó que anulen su absolución por la muerte de Jacobo Chester, también trabajador del Hospital Posadas.

 

La muerte deambula por el hospital

Muiña pasa sus días en la Unidad 34 de Campo de Mayo. Es de pocas palabras y gesto imperturbable, como mostró en los dos juicios que se hicieron por crímenes en el Posadas. Ese mismo gesto lo tenía cuando cruzaba los pasillos del Policlínico de Haedo en 1976, cuando lo mandaron desde el entonces Ministerio de Acción Social para incorporarse a una guardia armada que comandaba un comisario retirado de la Policía Federal. Muiña era muy joven cuando llegó al Posadas. Tenía 21 años y sentía fascinación por Juan Copteleza, un hombre poco mayor y quien era el alma máter del grupo de tareas que funcionaba en ese hospital.

El Posadas sufrió dos oleadas represivas después del golpe de Estado de 1976. Primero, llegó una ocupación militar comandada por Reynaldo Benito Bignone. En ese entonces, los trabajadores que integraban las listas negras eran despedidos e incluso llevados a la cárcel durante días o meses. Una segunda etapa se inició para junio de 1976, cuando llegó un segundo interventor, Julio Estéves, y armó una guardia de vigilancia, supuestamente para prevenir ataques de las guerrillas o de la villa que está pegada al Posadas.

El grupo que integraba Muiña – conocido en el Posadas como los SWAT por su ostentación de armas – montó su propio centro clandestino en una casa que antes estaba destinada al director asistente y a su familia. Desde hace años ese lugar se conoce como “El Chalet” y está ubicado en el límite de Hospital con el barrio Carlos Gardel.

 

El represor

Muiña vivió por más de 30 años en un cómodo anonimato. En 2007, el juez Daniel Rafecas ordenó su detención. Para entonces trabajaba como vigilador privado. En 2011, el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 de la Capital lo condenó a trece años de prisión por cinco casos de secuestros y tormentos. En 2017, una Corte Suprema renovada y en plena era macrista tomó su caso para abrir la puerta a cientos de criminales de lesa humanidad para una liberación anticipada al hacerlo beneficiario del 2×1 que establecía la ley 24.390 – que estuvo en vigencia entre 1994 y 2001, cuando Muiña andaba libre, aunque con la conciencia cargada con los crímenes de El Chalet.

Para el momento del fallo de la Corte, Muiña ya estaba en libertad por la cantidad de años que ya había cumplido en prisión. Además, le habían dictado un sobreseimiento y pensaba que la suerte, por fin, estaba de su lado. La fiscal Ángeles Ramos apeló ese sobreseimiento y pidió que volvieran a detenerlo.  Así lo resolvió el TOF 2 y Muiña volvió a la cárcel. Esta vez sería juzgado por dos homicidios de trabajadores del Posadas – como había reclamado el fiscal Javier de Luca en el primer juicio por crímenes en ese hospital.

 

Las víctimas

El segundo juicio por crímenes en el Posadas fue breve.  Se extendió entre mayo y septiembre de 2018. Se evaluó su responsabilidad en las muertes de Chester y Roitman.

Chester trabajaba como empleado de Estadísticas en el Hospital. Vivía a un par de cuadras, sobre la calle Gaona, con su esposa Marta – que también trabajaba en el Posadas – y su hija Zulema. El 26 de noviembre de 1976 fue secuestrado mientras estaba en su casa. Su cuerpo apareció el 2 de diciembre de ese mismo año en el Río de La Plata. Estaba atado de pies y manos. No le quedaban huesos sanos. La autopsia de entonces curiosamente dijo que había muerto asfixiado por sumersión. Marta y Zulema conservaron los papeles, pero nunca pudieron recuperar el cuerpo de Jacobo.

Roitman era un médico joven, que quería dedicarse a la infectología. Lo secuestraron de su casa el 2 de diciembre de 1976 mientras estaba con su hija menor en brazos. Gladis Cuervo, enfermera del Posadas y sobreviviente del Chalet, lo vio en un charco de sangre y orina después de haber sido ferozmente torturado por los SWAT. Roitman agonizó durante días hasta que hubo un movimiento inusual en el Chalet. Cuando Cuervo preguntó qué pasaba, uno de sus captores le dijo que había muerto Roitman.

Con el tiempo se supo que Roitman había sido enterrado en un pozo de 60 centímetros de profundidad y a tan solo 42 metros del Chalet. Su cuerpo apareció en noviembre de 2017 mientras se hacían obras en el Hospital.

La sentencia

El 14 de septiembre de 2018, el TOF 2 condenó a prisión perpetua a Muiña por el homicidio de Roitman, pero lo absolvió por el de Chester. Ahora la Sala IV con el voto unánime de sus integrantes, Javier Carbajo, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, confirmó la condena por el homicidio de Roitman, pero ordenó que el TOF 2 dicte una nueva sentencia en lo que refiere al asesinato de Chester.

La Casación compartió los argumentos de la querella representada por Pablo Llonto y de la fiscalía – representada en el juicio por Pablo Ouviña y por Raúl Pleé en el recurso ante el máximo tribunal penal del país.  Para los casadores, no era lógico el argumento por el cual el TOF desligaba, en el caso de Chester, a Muiña de la muerte.

Carbajo, que lideró el acuerdo, señaló, por ejemplo, que debieron haber considerado las ligaduras que presentaba el cuerpo de Chester – similares a las encontradas más de 40 años después en el de Roitman – o el hecho de que el cadáver fue hallado casi inmediatamente después de su secuestro. Si estaba acreditado que Muiña fue a la casa de los Chester a secuestrar a Jacobo y que fue responsable de sus tormentos, ¿por qué no entenderlo como partícipe en la muerte?

Los tres jueces sostienen que el fallo del TOF 2 fue contradictorio porque daba por probada la participación de Muiña en el homicidio de Roitman, pero no en el de Chester – que guardaba similitudes.

 

Seguir buscando

Desde el momento del secuestro de su padre, Zulema Chester caminó los pasillos del Posadas en busca de respuestas. Allí reconoció a los represores que habían entrado en su casa y se habían llevado a su padre. Nunca dejó el Posadas.

Zulema actualmente una de las referentes de la Dirección de Derechos Humanos – en la que se institucionalizó la comisión que agrupaba a familiares y amigos de los desaparecidos del policlínico.  Celebró el fallo al enterarse el viernes ya entrada la tarde. “Nos impulsa a seguir buscando a los demás, a no bajar los brazos y a dar pelea por más memoria, verdad y justicia. Después de 44 años, seguimos en el mismo camino”.

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

1 comentario
  1. Carlos dice

    Zulema es así: Memoria, Verdad y Justicia.
    Gracias Luciana: mucho afecto y admiración por Zulema y por vos!

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.