No importa nada, seamos libres

Movilización y acto de quienes añoran un país para pocos

 

Eligieron el 9 de julio para organizar una marcha nacional que pretendían, en principio, realizar en la ciudad de Buenos Aires. La hicieron en el kilómetro 228 de la ruta nacional número 9, a la altura de San Nicolás. Vienen utilizando fechas patrias como reclamo opositor. Si José de San Martín dijo: “Seamos libres, y lo demás no importa nada”, a ellos no les importa nada con tal de ser libres. Buscan que el Estado no intervenga, no controle, no aplique retenciones y no cobre impuestos para retornar a ese país para pocos que añoran y que se terminó el 10 de diciembre de 2019. Escuchar sus propuestas, lo que piensan, resulta un buen ejercicio. Mientras se instala desde los medios hegemónicos que los representan que el problema del país son “los 70 años del peronismo”, en verdad lo es los 120 años de oligarquía, viva en el pensamiento quienes, sin tener la misma posición económica y de clase de aquel sector social, están impregnados por su mismo desprecio hacia un gobierno popular. El desfile a caballo de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, demostró que la independencia del sector es hacia todo lo que sea peronismo.

El comunicado que sectores de las patronales del agro, productores autoconvocados y ex funcionarios y militantes de Juntos por el Cambio enmascarados en Campo más Ciudad –cuyas redes impulsaron aún antes que Alberto Fernández asumiera, como punta de lanza contra el futuro gobierno– hicieron circular para convocar a la movilización del pasado viernes evidenciaba su posicionamiento político. Allí expresaban que “el 2020 nos demostró que no son enemigos del campo, sino de cualquiera que quiera vivir sin depender del Estado. Todos los argentinos trabajadores y productivos resultaron perjudicados por diversas medidas que obstaculizan o impiden su actividad, impuestas para obtener un rédito político, sostener un relato o frenar las consecuencias de una pésima gestión económica y sanitaria”. Si en 2008 lograron por la operación de los medios hegemónicos instalarse como “el campo”, ahora su propósito es que se plieguen otros sectores, si bien su público sigue siendo el mismo de botas y boinas. “Desde el cierre indiscriminado de muchísimas actividades, los controles de precios o la excesiva carga impositiva, hasta un discurso que tolera y alienta los avances contra la propiedad privada, el gobierno parece haber declarado la guerra a los trabajadores y las pymes desde el primer día”, agregaban en el comunicado que alentaba a la movilización.

 

La convocatoria de Campo + Ciudad.

 

 

Acto y proclama

Si bien el acto estuvo copado por el agro, intentaron demostrar que ahí estaban representados otros sectores de la economía que formaron parte de la convocatoria. El martillero Fernando Sáenz Valiente Bullrich, dirigente de los ganaderos, fue uno de los oradores. El escenario estaba decorado con alimentos de producción propia y también estaban presentes unos niños que aludían al peligro para la educación que implicaría el cierre de escuelas. Unas valijas, símbolo del país sin rumbo que invita a los ciudadanos a irse, sintonizaban con lo manifestado por Mauricio Macri sobre el éxodo argentino, que se sabe no es tal, aunque eso no importe cuando de expresar disparates se trata. También había una imagen de la Constitución Nacional, cuyo preámbulo repartieron en el acto. Marcelo Méndez, dirigente del transporte de turismo de Rosario, se quejó por las restricciones y sostuvo que el turismo es más cuidadoso que el transporte público. Dijo que hacía 28 años que se dedicaba a esa actividad y que “en todo este tiempo jamás he visto el avasallamiento de los derechos individuales para poder ejercer nuestra profesión libremente”. Por supuesto olvidó el contexto de pandemia, como también lo hizo Nerina Infante, en representación de “Padres por la Educación” quien concluyó que “hace un año y medio que los chicos están abandonados”. Al cerrar su discurso, desde abajo del escenario, comenzaron a gritar: «¡Abran las escuelas! ¡Abran las escuelas!» En la misma línea se expidió Virginia Valenzisi, integrante del grupo Docentes por la Educación de Rosario.

También pasó por el escenario Oscar Subarroca, presidente del Mercado de Liniers, al que sostuvo que “fuerzas nefastas lo quieren voltear”. Por su parte, el presidente del Consejo Federal de Colegios Inmobiliarios (COFECI), Fabián Acerbo, señaló –como era esperable– que “estamos defendiendo el avasallamiento a la propiedad privada. La usurpación de tierras que están sufriendo nuestros hermanos del norte en muchos lugares. La expropiación de tierras, tengamos cuidado porque se nos viene y una ley de alquileres que es nefasta que perjudica a locador y perjudica a locatario”. Se sabe, cualquier ley que proteja el derecho de los más débiles es una molestia para los que representan el mercado y sus negocios. Otros oradores fueron Sergio Cerro, de la ciudad de Bragado, por la Cámara Argentina de Vinotecas, María Sánchez Mourino, estudiante de El Trébol, Santa Fe, y la comerciante Eugenia Villata, militante de José Luis Espert oriunda de Pergamino. El abogado Marcelo Llambías, ex veterano de Malvinas, expresó en el tono dialoguista que lo caracteriza: “Le pedimos a los corruptos, a los inútiles que nos gobiernan, que nos devuelvan la patria”. Fue vivado por todos los presentes, como se puede escuchar.

 

 

Después del turno de otro comerciante, Marcelo Correa, de Cipolletti, aparecieron los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace: Elbio Laucirica, vicepresidente de Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada (CONINAGRO), elogió a Carlos Menem y a su decisión de privatizar la vía de navegación troncal Paraná-Uruguay. Luego de criticar la reciente decisión adoptada por el Estado en relación con la Hidrovía, no necesitó agregar nada más. El público se encargó de completar su alocución con el clásico grito de odio de “¡Cristina chorra!”, como se advierte en el audio.

 

 

Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) criticó el cierre de exportación de carne vacuna y se animó a darle un mensaje al Presidente: “Va a ser difícil seguir con una relación con un sector tan potente como el nuestro si no nos llama a dialogar”, amenazó. Carlos Achetoni, de la Federación Agraria Argentina (FAA), reclamó en forma encendida y despectiva a quienes gobiernan y a quienes están en la oposición “que no utilicen nuestras divisas para someter al pueblo en la pobreza y que les sirva en las urnas”. Achetoni parece no entender que cuando el gobierno decide fijar el valor del dólar a un precio competitivo, para que el sector que él representa obtenga grandes márgenes de ganancia en la exportación –y por supuesto el Estado obtenga mayores divisas– implica un esfuerzo del resto de la población, a la inversa de como él lo plantea.

El último orador fue Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Sin sonrojarse, lanzó: “Todos los días nos levantamos y juntos con todos los habitantes de este país somos un poco más pobres”. Dijo que eso ocurre por “la inoperancia de los gobiernos. Por la inoperancia de las decisiones de nuestros políticos que gobiernan este país”. Envalentonado ante una tribuna que difícilmente le solicitaría pruebas, expresó: “Nos hablan de la pobreza, sin ninguna duda que queremos ser solidarios, y si alguien ha demostrado solidaridad con este país ha sido el campo”. Trató también al gobierno de mentiroso y concluyó su discurso advirtiendo “que la Mesa de Enlace no va a permitir que el Gobierno nos pase por encima”.

 

 

El acto culminó con la lectura, por parte de una locutora, del borrador de la proclama en la que exigieron:

  • “Pedimos y exigimos que el gobierno haga un cambio de rumbo total: en lo político, en lo económico y en lo social.
  • Exigimos el fiel cumplimiento a la Constitución Nacional.
  • Exigimos educación de calidad y presencial.
  • Seguridad para poder transitar libremente.
  • Proclamamos la única fuente genuina de riqueza que es la actividad productiva.
  • Buscamos la revalorización de las personas que integran el sistema de salud.
  • Que la propiedad privada esté garantizada.
  • La reducción de los impuestos nacionales, provinciales y municipales que asfixian la producción y el trabajo llevando a la pobreza y al total de los ciudadanos a una situación que a nadie le agrada en nuestro país.
  • Se invoca la protección de Dios fuente de toda razón y justicia.
  • Y con esta proclama ordenamos, decretamos y establecemos las bases de la patria que merecemos”.

 

 

Voces de la zona norte de la provincia de Buenos Aires

“El punto más importante, lo que detonó fue el cierre de exportación de carne, de la vaca china, que es una vaca que no se consume acá. Es una carne que ni en los barrios populares se consume acá, porque es una vaca de descarte. Eso fue el detonante de todo lo que viene pasando”, sostuvo Edgardo Salmoiraghi, presidente de la Sociedad Rural de San Pedro. El gobierno con el cierre de exportaciones intentó un ordenamiento del mercado informal de la exportación, descubriendo subfacturación y la no liquidación de dólares de exportaciones. El precio de la carne subió porque China ingresó como comprador de carne argentina. No compra los cortes más caros. Compra esa vaca vieja, la vaca más dura, la que Salmoiraghi llama “vaca china”. Lo que no cuenta el dirigente rural es que la demanda de China compite con lo que consumen internamente los sectores más castigados de nuestro país, lo que a la vez sube todos los otros precios de la carne. Porque si en esa cadena de cortes, lo más barato sube, los otros cortes que son más caros continúan con esa diferencia de precio, esa brecha entre ternero y novillo de mayor calidad y los de menor calidad. La demanda de China hace que suba todo el valor de la cadena ganadera. El otro dato es el precio del maíz, que tuvo una suba muy fuerte en los precios internacionales. Pareciera que estos sectores rechazan todo tipo de control u ordenamiento que el Estado proponga.

Otro de los puntos que Salmoiraghi señaló como decisivo para unirse a la movilización “es la inflación que estamos teniendo los productores en dólares. Una inflación terrible, arrancamos en mayo para sembrar un trigo con un fertilizante a 670 dólares y hoy tenés que hablar de 950 dólares. Lo que dicen las empresas es que hay un dólar planchado y ellos no pueden trabajar con ese dólar, entonces le ponen la inflación en dólares y más o menos compensan con lo que está el dólar blue”, señaló. También expresó, como tercer punto, “no tener reglas claras de país. Tal vez no las teníamos hace mucho tiempo. Tal vez hace 20 años corridos que no tenemos reglas claras de país ni a qué rumbo vamos. Porque cada vez tenemos más desocupación. Políticos caros que no piensan y no tienen el rumbo de país, porque en lo único que piensan es en su bolsillo, como los gremialistas”. Argumentó que la pandemia dejó a muchos sin trabajo mientras la clase política no se rebajó el salario, que eso lleva al hartazgo de la gente y que no estamos lejos de aquel “que se vayan todos”, de 2001.

 

 

Jorge Josifovich es el presidente de la Sociedad Rural de Pergamino. Dijo que “si bien esta es una convocatoria del sector agropecuario, no son las entidades las que convocaron, ni las rurales ni ninguna entidad del campo. Consideramos que esta gesta es de autoconvocados, que son productores espontáneamente nucleados y parte de la ciudadanía: comerciantes, pequeña y mediana empresa, profesionales, gente preocupada por la educación se ha unido a esta marcha”. Explicó que participaron porque “nosotros no podíamos ser menos y teníamos que unirnos y acompañar. Por eso las rurales adherimos”. Señaló como fundamental “descomprimir la carga impositiva para que los sectores del país y el sector privado pueda volver a caminar. Que se empiece a generar empleo genuino y se empiece a generar riqueza genuina”. Agregó que “hay un gran sector de la población que ve amenazada todo lo que sean libertades individuales, valores republicanos, diferenciación de poderes. Está todo mezclado, todo politizado y todo muy digitado por parte del gobierno actual”. Josifovich indicó que otro de los puntos por lo que se movilizaron es “la libertad de expresión ante lo que nos molesta y básicamente a unir sectores productivos, sectores urbanos y rurales. No podemos ir cada uno de los sectores por separado. La ciudadanía entera debe estar atenta y alerta de los devenires de la política”. Como otro de los factores puntualizó que “los políticos se den cuenta, le tocamos la puerta a todos, a cualquier color político, de que no es la política una salida laboral, es una representación de ciudadanos y eso conlleva un gran espíritu, muchísimo sacrificio y voluntad y trabajar muchísimo por el ciudadano y dejar de votar en bloque por cualquier ley que se te ocurra”. Expresó que “hay que tener autonomía. Los políticos tienen que pensar que los ciudadanos los votaron para representarlos ante la imposibilidad del ciudadano de sentarse en una banca del Senado, Diputados o concejales. Básicamente reclamar que dejen de presionar al sector agropecuario, que es el único que trae divisas y por eso lo están haciendo, el tema de retenciones que siempre amenazan con más, cierres de exportaciones de carne, que paren con estas medidas”. Y con el mismo libreto tan reiterado por el sector del agro, sentenció que “tributariamente el sector no da más”.

 

 

Para el presidente de la Sociedad Rural de Rojas, Alberto del Solar Dorrego, “la movilización fue convocada por el campo, por las rurales de la zona norte de la provincia de Buenos Aires y los autoconvocados que fueron los que armaron para que esto se realice, porque una vez más el campo sirve de punta de lanza a un reclamo de toda la sociedad. En este caso, no fue una convocatoria solamente del sector agropecuario, sino que es empatía con toda la sociedad para demostrarle al gobierno que no estamos de acuerdo en los objetivos que plantea y hacia dónde está llevando el país”. Sostuvo que no cree que cambie nada pero valoró “la demostración de un sector importantísimo de la población que no ve con buenos ojos y no está de acuerdo con el camino que se está siguiendo”. Así como se arrogan ser “el campo”, y no un sector del agro, también tienen la capacidad de mezclar todo en un mismo reclamo y plantear como la gran deficiencia del gobierno el tema de salud. Incluso se animó a decir que nuestro país tiene pocos vacunados, cuando la Argentina ocupa el puesto 18 a nivel mundial en dosis aplicadas. Pero la verdad es algo que se diluye en las extensas tierras que explota el sector agrícola.

 

 

“El tema de la carne es tremendo, el cierre de la exportaciones. Porque si realmente el gobierno quiere que la gente pueda consumir más, que comience bajando los impuestos. Que le saque el 21% de IVA a los alimentos, que quite impuestos directos al consumo (..) la inflación se está comiendo el sueldo y los ingresos de la gente, (que) de alguna manera se pueda acceder con esa baja de tributos a precios más accesibles”, dijo Alberto del Solar Dorrego. “En general fue una protesta que tiene que ver no solamente con el campo sino con toda la sociedad, apuntando a una visión diferente de los objetivos y propuestas que está formulando este gobierno”. Para el dirigente rural, “el cambio se va a realizar cuando podamos votar de nuevo y demostrar que las cosas no van por el camino que se están planteando”. Por su parte, Alicia Andrioli, presidenta de la Asociación de Productores Agropecuarios de Salto, expresó que la movilización realizada el viernes 9 de julio fue “un reclamo de los sectores productivos y generadores de empleo que quieren trabajar con libertad en el rubro al que se dediquen, no importa cuál sea. Por eso muchos sectores adhirieron a la convocatoria, como el sindicato de la carne, la hotelería, el turismo, la gastronomía, los sectores autoconvocados y todos los que estamos agremiados, como lo es nuestra rural”, detalló sobre su asociación agremiada a Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) y a Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). “Si hablamos en concreto es por el cierre de las exportaciones de ganado vacuno, que es una medida que está haciendo mucho daño, porque está destruyendo el mercado”, sostuvo. “Con esta medida que ya se tomó en otra época, ya vimos los resultados”, consideró. Para Andrioli, al igual que para otros actores del sector, la medida es electoralista. De esa manera reconocen que el gobierno apunta a bajar el precio de la carne.

 

 

El acto del 9 demostró un poder de movilización y organización. Lo que no pudieron lograr –más allá de los oradores que en el escenario representaban a los diversos sectores participantes–, es que se reflejara en el público esa masa que no pueden mover desde la máscara Campo más Ciudad. Continúan siendo un sector con seguidores enrolados en la actividad agrícola. Pero no hay que subestimarlo, porque su reacción y su discurso son una inyección de odio que buscan esparcir en la sociedad.

 

 

 

 

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