NO SE CALLAN MÁS

El chat de Mujeres Gobernando detrás de un tweet

 

La violencia es el límite, escribió una funcionaria al chat del colectivo de Mujeres Gobernando. Era 18 de marzo. La pluma encendió los primeros comentarios. El grupo se llenó de mensajes, se armó un pequeño debate, que más que debate fue una multiplicación de expresiones de apoyo a la ministra de seguridad de la Nación, Sabina Frederic, y de comentarios que daban cuenta de la intención de salir públicamente a rechazar las agresiones. ¿Qué había pasado? Frente a un centenar de medios que cubrían la aparición con vida de la niña M, su par bonaerense, Sergio Berni, la había calificado de “inoperante e hipócrita”, supuestamente, por no haber contribuido con el operativo de rescate. Minutos antes de que iniciara la conferencia de prensa, Berni había echado a Eduardo Villalba, secretario de Seguridad de la Nación del Comando de Patrulla de Luján y según contaron testigos, tras empujarlo le había dicho que la ministra era una “inútil”.

El chat disparó una estrategia. Mujeres Gobernando realizó un repudio público horas más tarde en su cuenta de twitter, recientemente abierta. Allí exteriorizaron esa primera frase que funcionó como puntapié y se solidarizaron con “la ministra y compañera Sabina Frederic, ante las expresiones de agravio y descalificación recibidas». El mensaje no tenía un receptor directo pero los medios se habían encargado de difundir los dichos de Berni y fogonear una interna entre ambos funcionarios, así que ya todo estaba más que claro. Pese a que muchos interpretaron como un gesto de apoyo la reunión de la ministra con Santiago Cafiero y una visita de Matías Lammens, el pronunciamiento de Mujeres Gobernando y otro de la Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta fueron las únicas demostraciones públicas que repararon en la violencia contra Frederic.

 

Los encuentros de Mujeres Gobernando modo pandemia.

 

 

No era la primera vez que Berni se enfrenta con la ministra ni cuestiona su trabajo. En febrero del año pasado dijo en una entrevista radial que era una “aficionada” y en julio, durante una reunión para coordinar la presencia de la Policía Federal y Gendarmería en territorio bonaerense, a los gritos se arrancó el barbijo y apoyó sus manos sobre la mesa que compartían. La respuesta de la funcionaria fue entonces:

— ¿Vas a desenfundar o me vas a atacar por ser mujer?

Desde el Colectivo Mujeres Gobernando ubican estas violencias dentro de un contexto más amplio de violencia política. Mercedes D’Alessandro, Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía explicó a El Cohete que la violencia política es un tema que se debate mucho al interior del grupo, por su especificidad, y que el mensaje de apoyo a Frederic no fue un hecho aislado. “Es un tema que es parte de un eje de conversaciones que trascendieron este hecho puntual. Justo un par de semanas antes habíamos tenido una reunión virtual en donde estuvimos debatiendo acerca de esto. No nos tomó por sorpresa y no fue difícil ponernos de acuerdo cuando hicimos el comunicado, aunque por supuesto siempre hay matices y diferencias dentro de cada grupo”.

A principios de marzo el colectivo de funcionarias había manifestado también su repudio a los otros hechos de violencia política: las «repulsivas caricaturas» publicadas por un portal de Internet que aludían a funcionarias del gobierno y el accionar del diputado nacional Fernando Iglesias, de Juntos por el Cambio, que en un debate televisivo con la presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz, dijo: “Es más difícil discutir con ella porque es mujer y es bonita”.

“Lo que nosotras queremos marcar con total claridad es que la violencia es el límite en la discusión política y que no se insulta a una funcionaria de ningún nivel”, afirma Ana Castellani, quien está a cargo de la Secretaría de Gestión y Empleo Público de la Nación y es también miembro de Mujeres Gobernando. Sobre la agresión a la ministra de Seguridad opinó que “hay una dimensión de violencia vinculada con el género, que viene en una escalada” y fue “una decisión de gran parte de nosotras ir a marcar ese límite y expresarnos públicamente, no en contra de alguien, sino a favor de establecer la idea de que la violencia es un límite en la política”.

A pesar del consenso casi unánime en el comunicado, hubo funcionarias en disidencia. Días atrás, el diario Clarín filtró una parte de la conversación. Gabriela Carpineti, directora nacional de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia y militante del Frente Patria Grande de Juan Grabois, planteó que no consideraba que Frederic haya sido víctima de la violencia de Berni. “Cuando a mí me demonizó Clarín por lo de Etchevehere, ellos me gritaron ‘puta y atorrante’ por TN, o cuando fui detenida por la policía de Larreta por defender a un ambulante, no me consideré víctima de género, ni esperé ningún acto de apoyo sororo de este grupo”, reprochó. Quien quiso responderle fue la ministra Gómez Alcorta, quien celebró que hubiera diferencias y se abra un debate interno pero plantó bandera del lado de su par de seguridad. ”Está claro que Berni atacó a Sabina, no una ni dos veces, sino varias”, dijo. Pero el cruce fue al parecer mayor con Fernanda García Monticelli, otra funcionaria que responde a Grabois, quien criticó directamente el trabajo de la cartera que dirige Gómez Alcorta: «Violencia también es que el Ministerio no esté ejecutando un mango para las mujeres pobres». La ministra sin querer levantar mayor polvareda le contestó que la invitaba con un mate cuando quisiera para contarle “todo lo que estamos haciendo».

 

Más que la excepción

En 2019, el Congreso aprobó la reforma de la Ley Nº 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, en la que se incorporó la violencia política como uno de los tipos de violencia por motivos de género. Se la definió como aquella que “se dirige a menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir la participación política de la mujer, vulnerando el derecho a una vida política libre de violencia y/o el derecho a participar en los asuntos públicos y políticos en condiciones de igualdad con los varones”. Si bien aún no se dictó su reglamentación, durante estos últimos años, se avanzó en mostrarla como nueva tipificación. El primer estudio sobre “Violencia política contra las mujeres en Argentina” fue elaborado en 2018 por el Equipo Latinoaméricano de Justicia y Género (ELA). Mostró que lejos de tratarse de un problema aislado, la violencia contra las mujeres en política está muy extendida en nuestro país: 8 de cada 10 mujeres encuestadas afirmaron haber vivido situaciones de violencia de género a lo largo de sus carreras políticas y 98 por ciento identifió el ámbito político como un espacio donde persiste la discriminación contra las mujeres.

En ese sentido, D’Alessandro dijo: “hay una forma de violencia específica contra las mujeres que hacen política”. Y añadió: “En general las mujeres que hacemos política somos violentadas de muchas maneras. Cotidianamente estamos expuestas a un escarnio público que va más allá de las capacidades o las funciones por las que estamos en nuestro cargo, sino que tiene que ver por el solo hecho de ser mujer”.

En otro informe sobre violencia política, la misma organización monitoreó diferentes candidatas mujeres y disidencias en Twitter, Facebook e Instagram durante la campaña electoral 2019 y constató que 54 por ciento de las agresiones tenían que ver con expresiones discriminatorias, de las cuales 39 por ciento se vinculaban a los roles y mandatos de género. Además, 34 por ciento fueron menospreciadas por sus capacidades y 27 por ciento de las agresiones hacían alusión a los cuerpos y a la sexualidad de las candidatas.

Ximena Cardoso Ramirez, integrante del área de políticas de ELA, lo dice de esta manera: Notaron “un especial ensañamiento con las candidatas jóvenes, como el caso de Ofelia Fernández, y con aquellas que se reconocían feministas y apoyaban la legalización del aborto, entonces no aprobada”. Además, observó que si bien habían intentado “tener una mirada interseccional de la diversidad, la llegada a ser parte de las listas de travestis, trans o no binares era casi nula”.

 

Mujeres gobernando

El grupo que nuclea a ministras, secretarias, subsecretarias y directoras nacionales fue creado en enero del año pasado, luego de la asunción de Alberto Fernández. Fue una iniciativa de D’Alessandro y de la asesora presidencial Cecilia Nicolini, quienes se encontraban viviendo en el exterior y que al regresar vieron la necesidad de crear redes con otras mujeres del Ejecutivo. Lo que en un principio era un pequeño grupo para “estar conectadas” terminó siendo un espacio en el que hoy participan 256 mujeres, el máximo que permite los grupos de WhatsApp, y se tornó fundamental para la gestión cotidiana. Según Castellani, como este gobierno incrementó más de 15 puntos, en el caso de la Secretaría y la Subsecretaría, la participación de las mujeres en el gabinete “teníamos nosotras como mujeres funcionarias un gran desafío por delante: tratar de que esa presencia mayor marque una diferencia, mostrar que existe no solamente la posibilidad romper los techos de cristal o de las brechas verticales en la administración pública, sino también demostrar la posibilidad de una forma de construcción distinta de esta posición de poder”.

Con la pandemia, los vínculos entre las funcionarias se estrecharon y el chat permitió que se aceitaran las comunicaciones entre cada una de las áreas que dirigen. “Hubiese sido muy difícil trabajar sin este grupo porque muchísimas cosas se resolvieron ahí. Estás a la distancia de un chat con una ministra, con una secretaria, con una directora, con la gente que está en la gestión cotidiana y eso acelera los procesos de trabajo”, opinó D’Alessandro. Por su parte, Castellani definió al grupo como “una rueda de auxilio la gestión” porque “cada vez que una funcionaria tiene un problema que resolver con alguna de las otras jurisdicciones pregunta en el chat y en seguida se articula una rápida respuesta”.

En Mujeres Gobernando no se debaten únicamente cuestiones de género sino que se intercambian miradas sobre todos los temas que atraviesan toda la política nacional. “Es un grupo muy horizontal en el que se discute de igual a igual entre todas”, explica la economista. Antes de que desembarcara el coronavirus en el país, las mujeres llegaron a juntarse en forma presencial tres veces. Luego las reuniones migraron al ámbito virtual. Son reiteradas y en ellas por lo general dedican unos 40 minutos a que una de las funcionarias exponga alguno de los avances o desafíos de su gestión particular, muchas veces las exposiciones se ha transmitido a través de una plataforma, y luego se da una charla interna en la abordan algunas cuestiones que hacen al día a día.

Cardoso Ramirez remarcó que la participación de las mujeres en los espacios de poder avanzó mínimamente en los últimos años en nuestro país: sólo 2 de cada 10 personas en puesto de toma de decisiones son mujeres. Sin embargo, el ámbito de la política es donde más se amplió la participación femenina, las mujeres pasaron de ocupar un 18 por ciento  de los cargos –en los tres poderes del Estado– en 2010 a un 25 por ciento en 2020. Ésto se debe a la aplicación de distintas legislaciones de acción afirmativa, como la Ley de cupo y la de paridad.

Respecto de los cargos en el Ejecutivo, suele decirse que hay una imposibilidad de acceso asociada a un ejercicio muy masculinizado del puesto y que muchas no quieren someterse a esas reglas de juego. A esto, las Mujeres Gobernando le contestan con otra forma de ejercer los roles de poder, más relacionada con la articulación con otras compañeras, con un trabajo coordinado, en redes y horizontal, que no permite agresiones, vengan del frente que vengan, porque ellas también decidieron que no se callan más.

 

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