Nuestro amo juega al esclavo

La libertad de expresión no supone eximir a quien se expresa de su responsabilidad en otros delitos

 

Siempre admiré a quienes tienen oído musical. No es mi caso. Si me dan un libro, sé qué hacer y puedo interpretarlo de mil formas. Pero jamás pude comprender la música. Que me parece maravillosa y disfruto, pero sería incapaz de analizarla. Así que, en mi universo, la música se divide en dos categorías: “música que me gusta” y “música que no me gusta”. Por qué cada canción o melodía se acomoda en una u otra estantería es un proceso tan arbitrario y caprichoso que no he podido jamás explicarlo.

Soy por completo incapaz de reconocer una nota musical o reproducirla siquiera. Para aprobar Flauta Dulce en el secundario, tuve que aprenderme de memoria la secuencia de dedos que debía levantar o bajar para que sonara aceptable. Y uso el termino “aceptable” en un exceso de generosidad hacia quien fuese mi profesora de música en primer año y que, sospecho, terminó aprobándome más por piedad hacia mi inutilidad manifiesta que por mérito musical. En tercer año tuve mi crisis académica musical más profunda. Y me lleve Educación Musical a diciembre. El examen que no aprobé consistía en reconocer diferentes melodías, tipo fuga, sonata, etc. Angustiada, le pedí ayuda a amigos mejor dotados de oído que yo. Ellos me explicaron que la profesora usaba dos cassetes para los exámenes. Uno de ellos tenía el canto gregoriano (que sí podía reconocer) en el tercer lugar y otro en el cuarto lugar. De allí que me aprendí de memoria el orden de las melodías a partir de la ubicación del canto gregoriano y logré aprobar la materia.

Esta incapacidad me llevó a enamorarme de sucesivos músicos, por pura admiración. Eso sí, jamás confesé que solo podía disfrutar lo que hacían y ni de casualidad entenderlo. Pero que ellos sí pudieran entenderlo me parecía razón suficiente para enamorarme. El trompetista de jazz era genial en eso, Porque tocaba maravillosamente y disfrutaba hacerlo de una forma que solo podías sumergirte con él en el disfrute. Lo que lloré al jazzista, no lloré a ningún otro hombre en mi vida. Y cada vez que creo que voy a morir de amor (una o dos veces por semana) me acuerdo que sobreviví a eso y, que sin duda, voy a sobrevivir también en esta ocasión. Por el contrario, el pianista clásico era un petulante insoportable que pretendía explicarme lo que a luces vista me interesaba tanto como nada. Largas noches escuchando música clásica mientras él hablaba y hablaba y yo solo miraba de reojo para ver cuánto quedaba de tiempo para que acabara lo que escuchábamos y pasar a cosas más interesantes. Nunca mejoró, y cuando desapareció aprendí que a veces hay que perder para ganar. Mi último gesto de afecto fue donar el piano que dejó en mi casa a un conservatorio público. Que chicos que aman la música pudiesen aprender me pareció un hermoso epilogo de una historia que no fue hermosa en lo absoluto y un nuevo comienzo para mí y para ese bello piano. Uno más justo y más humano. Y también un homenaje a mí siempre querido Vicino: “Nemo me impune lacessit”.

El pobre folclorista… Bueno, bastaría decir que nunca me gustó demasiado el folclore, pero él supo enseñarme la belleza de las letras. Y el cantante de tangos era maravilloso, aunque no podía más de “ojito alegre” y busqué un rumbo menos angustioso.

El que adoré y adoro aún hoy fue el rockero. Pasé muchas horas felices escuchando letras de canciones e interpretándolas. Hacía diversas versiones de las canciones que nos gustaban. Yo jugaba con las palabras y nos reíamos, felices y despreocupados. Destripamos las letras de los Redonditos de Ricota, de Charly, de Pink Floyd, de los Stones. En mi memoria, esos días y esas noches son siempre luminosas y sonrientes. Aun hoy, tantos años después, veo un bajo y sonrío y espero que esté bien y sea feliz, donde sea que esté ese eterno caminante. Se lo merece.

Le debo mi amor eterno por los Redondos y por el Indio Solari. Creo que fue la más igualitaria relación, de entre mis novios musicales. Él entendía la música y yo era feliz con las palabras. Porque, así como soy incapaz de reconocer la diferencia entre un Do y un Si, con las palabras me llevo mejor. Adoro las palabras. Infinitamente.

Amo los libros, las charlas y escribir. Palabras. Hermosas palabras que sanan y redimen. Terribles palabras que duelen, que odian, que mienten. Que lastiman. Palabras largas y complejas, palabras cortas. Palabras necesarias. Poderosas. Y otras tan inútiles. Palabras. No hace mucho un colega me dijo: “Siempre me llamó la atención que ‘esdrújula’ fuese una palabra precisamente esdrújula”. Supe de inmediato que estábamos condenados a ser amigos.

 

 

 

 

 

Tal vez por eso me molesta tanto cuando se bastardean las palabras. Porque más allá de los infinitos matices que pueden adoptar, las palabras dicen cosas. Y desconocerlas es, en mi particular religión, una apostasía poco más que imperdonable.

Tal vez ahí está la raíz profunda de mi fascinación con los temas de Libertad de Expresión. Porque es en definitiva la libertad que protege a las palabras. Y creo sinceramente que hay que protegerlas. Sobre libertad de expresión escribí mi primer escrito jurídico, hace años, todavía en la facultad. Y no sé por qué imagino que estaré escribiendo sobre el mismo tema cuando llegue el acto final. Pero no estoy escribiendo esta nota para un teórico sobre libertad de expresión. Estoy escribiendo esta nota para señalar que la libertad de expresión no fue reconocida para encubrir a nadie, ni nadie puede invocar esa libertad para no cumplir sus obligaciones frente a la ley.

Hace unos días un querido amigo, al que admiro por cientos de motivos, tuvo la idea poco feliz de pedir que en el futuro se hiciese una CONADEP de periodistas, en alusión al fastidio que siente por el nivel de mentiras, agresiones, tergiversaciones y otros etcéteras igualmente nefastos que vierten a diario muchos que son más mercenarios que periodistas y que, más que honrar las palabras, las prostituyen. Salieron a responderle en manada, tachándolo de cosas horribles. Exigiendo explicaciones. Exigiendo hasta castigo. Lo único que no pasó es que ninguno de los indignados del dos al cuarto dijese que Dady Brieva —tal es el nombre de mi amigo— se había equivocado. Nadie señaló que el periodismo no miente. Nadie dijo que los periodistas no operan con objetivos tan inconfesables como evidentes. Nadie dijo que la crítica carecía de fundamentos. Solo cuestionaban la solución propuesta por mi amigo. Que en efecto no es una buena solución. Porque no es solución.

Los mismos periodistas que se ufanan de no dar derecho a réplica. Los mismos que mienten en notas sobre cuentas bancarias que no existen. Los mismos que celebran, impúdicos, ciertas muertes y ciertas enfermedades. Los mismos de siempre y otros que guardan un silencio tan prudente como cobarde y no se animan a decir que lo que está expresando su colega está mal o que no es cierto. Porque de tibios y timoratos también está llena la peregrinación al infierno de los indiferentes.

La CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) fue creada a poco del regreso de la democracia por Raúl Alfonsín, mediante Decreto 187/83. Sus objetivos eran, conforme el artículo 2 °: a) Recibir denuncias y pruebas sobre aquellos hechos y remitirlas inmediatamente a la Justicia si están relacionadas con la presunta comisión de delitos; b) Averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas, como así también toda otra circunstancia relacionada con su localización; c) Determinar la ubicación de niños sustraídos a la tutela de sus padres o guardadores a raíz de acciones emprendidas con el motivo alegado de reprimir al terrorismo, y dar intervención en su caso a los organismos y tribunales de protección de menores; d) Denunciar a la Justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o destrucción de elementos probatorios relacionados con los hechos que se pretende esclarecer; e) Emitir un informe final. Que los argentinos conocimos como Nunca más.

Verán entonces que la CONADEP era un organismo que se creó para la investigación de las atrocidades cometidas por la dictadura militar en materia de Derechos Humanos. Digo esto para refrescárselo a mucho periodista poco lector, de los que tuvieron orgasmos televisivos hablando de la “CONADEP de la corrupción”. Y si bien hay tratados internacionales que hablan de transparencia y lucha contra la corrupción, también los hay que hablan de la libertad de expresión. Y la ponen en el lugar correcto, como derecho sistémico de todo estado democrático. Es sistémico porque sin libertad de expresión no existe sistema de gobierno que pueda ser calificado como democrático.

Pero la CONADEP solo se creo para saber qué había pasado con las personas, muchas de las cuales continúan aun desaparecidas. Y para saber dónde estaban los bebes, que seguimos buscando. Y qué habían hecho los genocidas, que aun seguimos juzgando.

En materia de libertad de expresión, el Poder Judicial tiene bastante poco que hacer salvo protegerla. Pero sí quiero señalar que el hecho de que los periodistas estén protegidos en su derecho a expresarse no significa, ni podrá significar de modo alguno, que tengan inmunidad ante la ley.

Vamos a un ejemplo simple. ¿Podría un periodista hacer editoriales dando discursos de odio? No, no podría. De hecho, hace un tiempo sancionaron penalmente a un presunto periodista que se caracterizaba por discursos misóginos (odio a las mujeres). Fue imputado por discriminación y violencia de género y luego de acogerse a la probation, debe dedicar 10 minutos de aire a que hablen especialistas en temas de género. Verán que entonces un periodista puede cometer delitos, incluso en su ejercicio como periodista.

No por cualquier causa. Por ejemplo, si un periodista miente y no es demandado por la presunta víctima de esa mentira, no debe responder ni es responsable. Y si es demandado responderá civilmente y además podrá obligarse al periodista y/o al medio a difundir la sentencia condenatoria.

Pero en nuestro país, no existe –y celebro que sea así— la prisión por causas derivadas del ejercicio de la libertad de expresión.

¿Pero qué pasa cuando un periodista comete un delito de otra naturaleza, amparándose en su función de periodista? Tal es la acusación que pesa sobre Daniel Santoro. Jefe de judiciales del diario Clarín, ha sido imputado por formar parte de una banda dedicada a llevar adelante tareas de inteligencia por completo ilegales. ¿Acaso su rol de periodista reconocido lo exime de brindar las explicaciones que le exige el Poder Judicial? ¿O de las responsabilidades penales por las conductas que le son imputadas?

Hace unos días el periodista Jose Crettaz publicó una interesante nota en el diario La Nación en la cual, con bastante torpeza, intentó plantear ante la opinión publica que el llamado a indagatoria de un reconocido periodista era un ataque a la libertad de expresión. Y eso —hay que decirlo— es falso, además de estúpido.

Daniel Santoro esta acusado de obtener información de esta banda de espías ilegales. Pero además hay que señalar que, para obtener la información, la banda torturaba psicológicamente a la víctima. Hasta que esta víctima se “quebraba”. En mensajes de chat que intercambiaba Santoro con uno de los integrantes de la banda, este lo invitó a almorzar con la víctima a los fines de participar en el operativo de “ablande” y de paso obtener un suculento titular para el diario Clarín. Santoro no solo almorzó con la víctima, que se encontraba allí bajo coacción, sino que filmó la entrevista y luego publicó la nota.

Verán entonces que, en este caso, no se trata del ejercicio de la libertad de expresión, sino de complicidad con una maniobra coactiva. Y esa conducta no merece resguardo legal alguno.

También se le imputa a Daniel Santoro haber utilizado su rol de periodista para presentar a miembros de esta banda a relevantes funcionarios públicos e incluso a otros periodistas. Es hasta patético que quien se considera a sí mismo uno de los mejores periodistas de investigación haya presentado a Marcelo D’Alessio como agente de la DEA o de la CIA sin siquiera chequear esa información, que le dio a otros como el fiscal Carlos Stornelli.

También se lo acusa de haber formado parte de las maniobras extorsivas. Desde su específica función de periodista, hablando y escribiendo sobre causas que involucraban a otras víctimas de la banda extorsiva. Con un detalle: las víctimas eran puestas sobre aviso de que esa noche o ese día Santoro hablaría de ellas. Con la lógica repercusión pública que tendría Daniel Santoro, dado el reconocimiento del que gozaba, lo cual hacia aún más intolerable la presión sobre la víctima de la extorsión.

Más aun: la banda de espías ilegales también se dedicaba a “fabricar” causas y testigos para los sectores mas infames del Poder Judicial argentino. Para ello usaba los servicios de Santoro, que llegó a publicar un libro que supuestamente era una investigación periodística sobre la corrupción y cuya fuente era uno de los miembros de la banda de extorsionadores. Que además contaba con la publicación de dicho libro para “crear” una causa. En la cual, por cierto, uno de los extorsionadores llegó a declarar.

Pero la mas vergonzante de las acusaciones que pesan sobre Santoro es la de haber espiado a sus propios compañeros de trabajo, también periodistas. En la casa de uno de los extorsionadores se encontraron informes de inteligencia sobre Alejandro Fantino y Romina Manguel, con información absolutamente personal y privada. La fuente de dicha información era Daniel Santoro, compañero de trabajo de ambos.

Ningunas de las conductas que se le imputan a Daniel Santoro están protegidas por la libertad de expresión. Ninguna.

Tampoco está protegida por la libertad de expresión la torpeza, que es hasta ahora la única defensa que ha esgrimido Santoro y quienes aun hoy lo respaldan. Y la brutal paradoja de los defensores de Santoro plantea que fue víctima de un engaño por parte de la banda de extorsionadores, para acto seguido señalar que no merece reproche penal porque es un enorme, acaso el mejor periodista de investigación.

La libertad de expresión protege a la palabra y a quienes la emiten. Pero no protege de los delitos que cualquiera puede cometer usando dichas palabras. La libertad de expresión protege las palabras y no los discursos de odio, que también están llenos de palabras. Palabras que dejan secuelas y cicatrices a lo largo de los años. Las palabras como un bisturí, pueden sanar o curar. También puede herir o matar. Pero las palabras no son culpables. Culpable es quien empuña las palabras como un arma. O un instrumento de tortura. Las palabras como violencia….Como dice el Indio: violencia es mentir.

Y mentir, afirmo de modo categórico, no es periodismo.

 

 

 

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24 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    Una digresión.
    En la década infame de los años 90 -precedente de esta aún más tenebrosa- esbocé este artículo que envié a un programa radial de mi localidad; probablemente inspirado en alguna película (no recuerdo). No sé por qué me parece que tiene que ver con su artículo.

    “TAL COMO SI FUÉRAMOS VILLANOS POR NECESIDAD Y BUFONES POR IMPOSICIÓN DEL CIELO” (SHAKESPEARE).
    CUANDO LA MENTIRA ES LA VERDAD
    EE.UU. controla y fabrica distintos virus. En una charla, el secretario presidencial dice, todo virus tiene su antídoto, no se fabrica una cosa sin la otra. Por entonces, el presidente desconocía lo que estaba pasando.
    La unidad militar de guerra biológica estaba situada en Nueva Jersey.
    Un camión con virus es derivado por su conductor por una buena paga. El camionero se estrella borracho con su cargamento de muerte. Un escape contamina una cascada que deriva al río.
    Dos personas se encuentran resfriadas a kilómetros de allí. Un encuentro casual junta al agente del servicio secreto presidencial y a una psicóloga. El caballo de la doctora había bebido del lecho del río, comienza a enloquecer y muere. Ellos comienzan a padecer la sensación.
    El camionero huye pero los síntomas comienzan. Luego un niño, un guardabosques manifiestan la sintomatología de la contaminación.
    La desinformación adecuada por parte del gobierno, había tomado el control de la información. Nadie debía saber lo que había pasado. Las víctimas habían sido reemplazadas convenientemente. Los infectados fueron puestos en cuarentena en un lugar aislado. Un horno de campaña quemaba los cadáveres.
    Un periodista, amigo del agente secreto, había escrito un artículo donde acusaba al gobierno de usar armas biológicas.
    En el campamento de cuarentena unos mueren y otros son matados. Entre los sobrevivientes que intentan la fuga se cuentan el agente, la doctora y el camionero. Este último confiesa: si me hubieran dicho qué había dentro del camión, no hubiera hecho el trato.
    Una fábrica de aditivos para piscinas era la máscara de la fabricación de bacterias. El camionero cuenta que en realidad transportaba esos químicos que estaban matando animales y personas.
    El tema tomó una dimensión que no le fue ajena al presidente. Su secretario le hizo entender que sería a él a quién acusarían, que había que ocultar todo indicio que involucrara a la presidencia.
    Sólo el agente de seguridad y la doctora logran sobrevivir porque el resfrío previo actuó como antídoto.
    El periodista de “La Tribuna de Nueva York” fotografía la zona donde habían incinerado los cuerpos. El periodista es seguido y el Jefe del Dpto. del desarrollo del virus, simulando un accidente en la ruta, le da muerte.
    El agente se resiste a creer que el presidente lo sepa, mientras observa los peces muertos.
    El periodista había dejado la investigación a nombre del agente.
    El presidente de los EE.UU. daba una conferencia internacional sobre los problemas ecológicos mundiales.
    El agente irrumpe en la conferencia, desenmascara al consejero presidencial frente al presidente. Es política, le dice el presidente.
    El agente, no podía creer que el mismísimo presidente estuviera involucrado y presenta las evidencias a la prensa. Comienza el escándalo.

  2. Tomás Coúlter dice

    Formidable guerrera del lenguaje, las ideas que brotan de tu cerebro enamoran Graciana.

  3. Seba dice

    hey graciana sabia que sos lo mas y ahora lo confirmo. amor x el indio, las letras, las ideas, la fugaz pero comprtida esperanza y alivio, por momentos efimeros, de que hay otra realidad en esta mentira organizada. PR. EL INDIO.CFK -y todos losque sabemos que VAMOS A VOLVER! abrazo compaero y ricotero

  4. Hector Thompson dice

    EL MUNDO FALSO DEL DINERO SIN VALOR PROPIO
    El dinero FIAT son los dólares, los euros, los pesos, etc. Todo dinero sin respaldo desde que Nixon, en 1971 le sacó el respaldo al dolar; desde ese momento la impresión de cada billete cuesta 10 centavos de dolar y se usa en el mundo con un «valor» falso de toda falsedad de hasta 100 dólares. Con las anotaciones numéricas, ahora ni siquiera tienen el costo de impresión. Si querés ampliar googlea «Dinero energía para la producción y el ahorro»

  5. HIperHumor dice

    Dady dijo que necesitábamos ALGO PARECIDO A LA CONADEP!!!, y tiene razón, toda la razón. La historia lo avala, porque las mayores desgracias de la humanidad y en particular las de arbentina , no hubieran ocurrido o se hubieran neutralizado si los delincuentes del periodismo trabajaran para informar. El bombardeo a la plaza de mayo, la fusiladora, la tortura, los desaparecidos, el genocidio y la actual masacre social son suficiente para demostrar la responsabilidad periodística. Por eso no le discuten el argumento sustancial. Porque Dady tiene razón.

  6. Bernardo dice

    Siendo que no encuentro otra forma de comunicarme con Graciana, como abogada defensora de los derechos de los argentinos, lo intento a través de este comentario que también agregue a la nota sobre el fraude electoral en ciernes («Puede fallar y falló»)…

    El fraude está preparado y va a ocurrir. Eso está claro y fuera de toda duda. Sino: ¿ para que esta costosa, apurada, complicada y aparatosa (sic) implementación de un nuevo sistema digitalizado de telegramas ?

    Ante esta evidencia, es hasta alevoso, que ni los políticos opositores, ni sus respectivos partidos, estén reaccionando acorde. Eso es, ciertamente, una verdadera irresponsabilidad, que les habremos de enrostrar, aunque, lamentablemente, cuando ya sea demasiado tarde.

    A mi entender existen dos posibilidades.

    La primera, que se manipulen los números para que la oposición pierda contundentemente. Difícil, porque traería aparejada las sospechas y la discusión, protestas, planteos jurídicos, etc.etc. que, aunque hagan oídos sordos, les pueden traer inconveniencia, también frente al (su) «mundo».

    La segunda, que me eriza la piel de solo imaginarla, es que que, tal vez, no «corrijan» como para ganar, sino, mucho más arteramente, para tan solo perder por mínima diferencia y, de esta forma, evitar las discusiones sobre la legitimidad de la elección, pero, habiendo infligido a la oposición un derrota mucho más poderosa y profunda: la de haberlos dejado en el gobierno; con toda la responsabilidad por el desastre, con las deudas que esclavizan, la pobreza y el hambre, pero sin el poder real ! Ya que una mínima diferencia de por ej. uno, dos o tres %, garantizaría el «gridlock» en diputados y senadores de cualquier iniciativa de cambio real, que el nuevo gobierno intentase !

    Por eso es que me pregunto, a pesar de ser lego, si no sería el momento de dejar de esperar la reacción de los partidos y sus dirigentes y cambiar radicalmente de estrategia. Y usar una, que Cambiemos ha usado varias veces con enorme eficacia y que, en definitiva, fue la implementada, por ej. en Alemania, donde propició el fallo fundamental de la de La Corte Suprema, que prohibió la informatización de las elecciones.
    O sea : que uno, varios (o muchísimos) ciudadanos, presenten, como individuos (o como colectivo), un amparo preventivo (o muchos), ya que entienden, por ej. que un derecho inalienable, anclado en la Constitución Nacional, justamente, el de la universalidad, y el del control y «trazabilidad» de su voto, les estaría por ser amputado de raíz, por el solo hecho de que un eslabón fundamental de la cadena de custodia de la elección sea digitalizado, por ende, dado de ser manipulable ! O sea: un amparo para prevenir que una posible afrenta a sus derechos pueda llegar ser instrumentada !

    ¿ Algún abogado por allí que se anime a implementar este acto de patriotismo en defensa de La Argentina ?

    1. Lujan dice

      Bernardo; sospecho que no somos pocos quienes nos inclinamos por la segunda posibilidad que aquí planteas. El plan sistemático concebido puede que esté realizado parcialmente. Si la megadeuda contraída es impagable, puede que la ejecución de la hipoteca sobre el territorio que interesa lo culmine (el plan..)

  7. Paola dice

    Dra hoy mas rockanfort q otras mañanas q placer! soy ricotera- solarista también amo al indio, pero solo a el, otro musico me ha despertado amor que fue Sokol, amoroso bello siempre recordado, pero solo el indio es mi compañero hace 35 años, es quien me inspira escuchar y leer, es mi compañero y referente desde mis 12 años. También soy incapaz de distinguir un do de un re, y me fascinan las palabras, me enamoro un musico escritor y abogado con el que me case y forme una hermosa familia, todos solaristas, todos saben que amo a su padre, pero el Indio es MI amor, mi familia también…¿que tendrán estos músicos que se hacen querer tanto? bello relato doc, que decir de la nota inmejorable como siempre, y q listas de música!!!GRACIAS!!!

  8. Eduardo sosa dice

    Dra Ud proyecta la visión del mundo que todos queremos vivir y tan sólo los seres con tamaño amor por la verdad y la justicia pueden manifestar.No tengo la sapiencia y la prosa que me ponga a su altura pero dentro de mi humilde capacidad intelectual le doy gracias y la vida le tiene preparada una jugada para su felicidad infinita.Se la quiere,respeta abrazo y beso

  9. Graciela Gigli dice

    Excelente Graciana, te escucho , te leo y te respeto.

  10. JOE AUBERGINE dice

    Haganse cargo.. cuando se suprimen leyes por actitudes demagógica(como la ley que PRIva a los funcionarios frente a las infamias y calumnias «PROriodísticas» )se siembra sal y donde se siembra sal solo crece la sal..

  11. manuela dice

    Graciana, hace una semana que pienso sobre el texto que escribiste hoy, para ponerlo en mi próximo artículo. Es tan lindo leerte, entenderte, la injusticia, la desinformación por la mediocridad de periodistas que nefasta, ridiculizan, avergüenzan, y bastardean la profesión. Pero, lo más triste es que devalúan el sentido y el valor de la palabra e interponen su interés personal, económico, vendiéndonos falacias televisadas sin tener responsabilidad en sus actos. Me gustaría pensar una ley para los periodistas y el periodismo (la única vigente es la ley 12908). Ya que, no es lo mismo » libertad de informar, que mentir sin responsabilidad”

  12. Lupo dice

    «La libertad de expresión protege a la palabra y a quienes la emiten. Pero no protege de los delitos que cualquiera puede cometer usando dichas palabras.»

    Adorarte fuerte Graciana !!!!!

  13. manuela dice

    graciana, hace una semana que pienso sobre el texto que escribiste hoy,para mi próximo articulo. Es tan lindo leerte y entenderte, la injusticia y la desinformación por la mediocridad de los paladines de periodistas que nefastan la profesión, la ridiculizan y avergüenzan. Pero, lo más triste es que devalúan la palabra,los escritos y en su ignorancia e interés personal cometen actos que al final del cuento nadie paga. Me gustaría volver a pensar una ley seria que enmarque la libertad de expresión en el periodismo, no es lo mismo libertad de informar que mentir sin responsabilidad. (ya que lo único vigente y bueno es la ley 12908) GRACIAS, GRACIAS GRACIAS.

  14. Myriam dice

    El periodismo está sufriendo su más grave crisis. Soy periodista jubilada (ex periodista?) y me abruma la maldad y la mentira de colegas en medios de comunicación. No de todes, claro. Soy mendocina y vivo en tierras andinas. Me escandaliza la ignorancia de ciertos periodistas y cómo sucumben ante el poder. En fin, vamos por la colegiación y el tribunal de ética. Gracias Graciana.

  15. Etrusco dice

    “Nemo me impune lacessit” segun internet «nadie me provoca con impunidad»

  16. Roberto Nayar dice

    El amparo de la libertad de expresión y el ataque al periodismo que alegan los socios de Santoro desde el pasquín del Anti pueblo, o la antipatria que es sinónimo de antiperonismo no es aplicable justamente a ellos ya que sólo se aplica a los periodistas cosa que ellos no pueden argumentar que sean. En cuanto a la idea de Dadi fue tomada literalmente por ellos mismos porque aunque resulte curioso este tipo de simios que aparentemente se Han desarrollado sólo en Argentina caso para estudio científico tiene la capacidad de comprender y suele con razonamiento aunque más no sea elemental defenderse de lo que sabe es su propio delito

  17. Diego M. Vidal dice

    Los periodistas deberíamos tener un tribunal de ética que pueda sancionar la mamá praxis, así como son sancionados los médicos o abogados. El mal ejercicio de cualquiera de estas profesiones, incluido el periodismo, puede provocar la pérdida de libertad y hasta la vida misma de cualquiera. No voy a abundar, pero se conocen los casos en que una persona se ha suicidado o muerto de pena por falsedades e injurias mediáticas y judiciales. Te consta.

  18. jorge dice

    esdrujula es esdrujula, grave es grave, pero aguda no es aguda.

  19. manuela dice

    graciana estuve toda la semana pensando en lo que escribiste.
    Gracias de nuevo !!! siempre tu inteligencia y corazón me asora de emoción como persona. Tanta verdad y claridad para decir esto y «coincido violencia de mentir,; violencia es hambre»

  20. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Me permito reinterpretar a Dady con el objeto de instalar la causa por él expresada en la consciencia de la sociedad y en el alma de los que quieren ser buenos profesionales del periodismo.
    La sociedad humana en la Argentina se vió privada de sus más elementales derechos civilizatorios y por eso no permitió que esos actos terminaran impunes, para lo cual tuvo que formar una Comisión Nacional que investigara la desaparición de personas y la llamó CONADEP.
    En este caso estamos frente a un nuevo padecimiento humano de la sociedad argentina y éste se presenta como la desaparición de la verdad y con ella la transformación de la realidad en algo ruinoso para todos ya que no hay seguridad de estar percibiendo con los sentidos la información necesaria para adoptar decisiones de vida que lleven a un destino de progreso, individual y colectivo.
    Ha desaparecido la verdad y hay que investigar dónde está, quién la secuestró y cómo se hizo para conseguirlo, pero no puede el Estado perseguir esa investigación dado que el delito no es de lesa humanidad, sino de lesa ética profesional.
    Hay que formular una petición al conjunto del periodismo argentino para que de ellos emerja la COMISIÓN NACIONAL PARA LA ÉTICA DE LA EXPRESIÓN o abreviándolo en CONAPEE, por caso.
    Hasta tanto el mundo periodístico no se auto investigue en la mencionada CONAPEE, no podremos los argentinos satisfacer nuestra necesidad de conseguir información fidedigna para la toma de decisiones y eso es mantener un estado de derecho contrario a los derechos humanos, entonces la justicia, el Estado digamos, tiene la obligación de obligar, valga la vulgar redundancia, al conjunto de Asociaciones y Federaciones de periodistas argentinos, para que se constituye la CONAPEE y se proceda a investigar qué ha pasado con la verdad.

    1. manuela dice

      graciana, hace una semana que pienso sobre el texto que escribiste hoy,para mi próximo articulo. Es tan lindo leerte y entenderte, la injusticia y la desinformación por la mediocridad de los paladines de periodistas que nefastan la profesión, la ridiculizan y averguanenzan. Pero, lo más triste es que devalúan la palabra,los escritos y en su ignorancia e interés personal cometen actos que al final del cuento nadie paga. Me gustaría volver a pensar una ley seria que enmarque la libertad de expresión en el periodismo, no es lo mismo libertad de informar que mentir sin responsabilidad. (ya quen lo único vigente y bueno es la ley 12908) GRACIAS, GRACIAS GRACIAS.

    2. Juan José Tuljak dice

      Hola Graciana, muy buena nota. Soy docente de Ética Periodística en Santa Fe Capital y desarrollamos Libertad de Expresión durante el cuatrimestre, les voy a pasar el artículo a mis alumnos porque es muy útil y pedagógica tu explicación. Muchas gracias por el conocimiento. Un beso grande!

  21. Gabriela dice

    Graciana ya hace varios años que te sigo en reportajes, notas y en twitter. Noto tu enojo y angustia en muchas de tus expresiones. A pesar de ello, es un bálsamo, porque siento que no todo está perdido. -reconforta ver, escuchar, leer, tus opiniones. -gracias

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