bUEN momento para flexibilizar

La estrategia de las grandes empresas siderúrgicas durante la pandemia

 

Lejos de proponer un mundo distinto, los primeros efectos que la pandemia de Covid-19 está significando para el entramado productivo argentino se expresan en la agudización de las tensiones entre trabajadores y grandes empresarios, ya preexistentes. Si no arranca la actividad en los niveles que desearían, al menos cabe sacarle provecho convirtiendo en “nueva normalidad” a las medidas dispuestas en el aislamiento que dejaron a una porción de los trabajadores englobados en “grupos de riesgo” en sus casas y que abrieron paso a un fuerte rol estatal en la inyección de recursos, el cual alcanzó su máxima expresión con el pago de la mitad de salarios del sector privado (hasta 2 salarios mínimos, $33.750) a través del ATP.

La coyuntura dada por las inevitables medidas de aislamiento para preservar la salud de la población se traducen en una paralización productiva cuasi de ficción: hay ramas enteras que en este contexto se volvieron no-esenciales, como la fabricación de autos, que anotó un “cero” en el mes de abril, y otras que evalúan minuto a minuto cuán importantes son para el funcionamiento social. El primer decreto del Poder Ejecutivo planteaba un listado de actividades esenciales que se convirtió en dudas –e idas y vueltas de audios de WhastApp entre trabajadorxs y delegadxs— por todo el cordón industrial desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe. “¿Los tubos sin costura son esenciales?”, se preguntaron desde la UOM Campana. “¿Las golosinas son alimentos, pero son esenciales?”, consultaron en una primera instancia desde el Sindicato de la Alimentación. Como la hojalata es insumo del sector alimenticio para los enlatados la ex SOMISA de San Nicolás –Siderar— siguió funcionando aunque a media máquina, y mientras tanto, 70 kilómetros río arriba por el Paraná en Acindar razonaban: “Si están habilitados los corralones de construcción, ¿nosotros que fabricamos aceros largos para la construcción, deberíamos funcionar?” En un primer momento el resguardo de la salud de los/as trabajadores/as fue el objetivo de todos los sindicatos, prácticamente sin fisuras: “Si no es esencial, no se trabaja”. Pero las predecibles presiones empresariales no se hicieron esperar, buscando “dividir por abajo” para que ir a trabajar se convierta en una demanda de los propios trabajadores/as, en un contexto donde se ponían crecientes y deliberadas dudas sobre la posibilidad de cobrar abril (cuando, en muchos casos, marzo se había cobrado sólo en primera quincena).

Para que esas presiones no continuaran, el gobierno tomó varias decisiones, todas orientadas en el mismo sentido: prolongar el aislamiento social junto con el establecimiento de medidas que eviten daños irreversibles en el mercado de trabajo, como la destrucción de empleo. En ese objetivo, la prohibición de despidos y el salario complementario (ATP) son las dos medidas clave para el mundo registrado. Para quienes no tienen esa suerte, está el ingreso familiar de emergencia. A estas se agregó el acuerdo UIA-CGT-Gobierno que –no sin duras críticas en el mundo sindical— buscó evitar, desde la óptica del gobierno, que los acuerdos salariales para suspendidos perforaran el piso del 75% del salario bruto.

Este mix de medidas son seguramente el único amparo y marco regulatorio existente para el mundo pyme, más aún cuando su presencia se da en ramas económicas altamente afectadas, como textil, gastronómicos, pasteleros (donde están los empleados de McDonald’s), petroleros o el sinfín de pymes metalúrgicas, autopartistas y que se dedican a la fabricación de electrodomésticos en el país.

Pero, ¿cómo operan estas decisiones en fábricas de gran tamaño y grupos económicos de peso? No pareciera corresponder el mismo razonamiento cuando uno analiza este universo, y particularmente si miramos las siderúrgicas del grupo Techint y de Acindar ArcelorMittal, que tienen otra espalda económica y otra historia en materia de relaciones laborales desde la dictadura para acá y que, sobretodo, tienen enfrente a sindicatos con una fortaleza mayor para evitar los acuerdos a la baja en materia salarial. Los subsidios entregados por el Estado vía pago de salario complementario (ATP) por la mitad del neto de febrero (83% del bruto) y con mínimo de $16.875 y tope de $33.750, fueron extendidos a empresas de más de 800 trabajadorxs, lo que significó que entre el miércoles y el jueves de esta semana fueran aprobados para Tenaris Siderca y Ternium Siderar, ambos holdings integrantes de Techint y para Acindar, del grupo ArcelorMittal. Coincidiendo temporalmente, se anunció el acuerdo marco UIA-CGT para bajar a 75% el salario bruto de los suspendidos. Ambas herramientas, combinadas, reducen fuertemente el costo salarial de estas grandes empresas: por ejemplo, si Techint paga un salario bruto de $80.000, que equivale a un neto de $63.200, el Estado vía ANSES financiaría $33.200 y la empresa debería hacerse cargo del 50% restante. Pero ese restante es más chico que 50%: no son $33.200, sino que por los acuerdos para suspensiones quedaría en $19.920, sólo un 30% más hasta llegar al 80% del neto (en este caso es 80% del neto porque lo firmado en Tenaris Siderca es 5% más alto que el 75% firmado CGT-UIA).

 

 

 

Fue por todos conocido el caso de Techint y sus 1.450 despidos, que desató el debate público que el Presidente procuró instalar sobre la solidaridad que debía tener el poder económico en esta crisis, el cual duró pocas horas porque una porción de la sociedad estimulada por sectores de la oposición eligió hablar del esfuerzo que le correspondía a la política con un aporte salarial. Pero el capítulo siguiente al de Paolo Rocca fue la reciente amenaza de la otra gran siderúrgica emblemática de país, Acindar [1] ArcelorMittal de Villa Constitución, Santa Fe, de trasladar su producción a Brasil.

El viernes 8 de mayo el CEO de la empresa, Marcelo Marino, llamó telefónicamente al intendente de Villa Constitución. El intendente municipal, Hugo Berti, contó que el llamado fue “para decirme que en los próximos días me iba a notificar que mudarían el 50% de la producción a Brasil”. El clima se enrareció cuando medios locales de la ciudad comentaron que se trataba de disputas internas en el sindicato de la UOM seccional Villa Constitución, responsabilizando por la decisión patronal a quienes llevaban la negociación con la empresa para garantizar protocolos de higiene ante Covid-19. En paralelo, los supervisores de la empresa vienen realizando una tarea fina con los trabajadores de cada sector: se repiten llamados por teléfono “desde la confianza” para transmitir que sólo la empresa los va a defender, no el sindicato ni sus delegados.

Horas más tarde el CEO de Acindar reformuló el planteo, sugiriendo malinterpretación en el episodio. El miércoles 13 se mantuvo una reunión donde la empresa pidió «que la pandemia sea el momento para mejorar la productividad» (sic). Un integrante de la Comisión Interna resumió el listado de reivindicaciones patronales que vienen detrás de esa consigna: la empresa quiere que los grupos de riesgo que quedaron en sus casas por Covid-19 no vuelvan más para achicar la plantilla y que con la recuperación posterior de la producción aumente la relación de volumen producido por trabajador. Quiere además que se eliminen las retenciones a las exportaciones industriales (que por la caída del mercado interno hoy son el 30% de las ventas) y que esto se acompañe de subsidios al consumo de luz y gas.

Desde fines de 2018 el CEO de Acindar Argentina es Marcelo Marino. De origen brasileño, desembarcó directo desde Belo Horizonte, donde funciona la toma de decisiones regional del grupo ArcelorMittal, y desde donde, básicamente, manejan las plantas de la Argentina luego de su transnacionalización en el año 2000 (primero en un pase de manos a Belgo Mineira, y luego a ArcelorMittal en 2007). La decepción con la economía macrista llevó a los headquarters brasileños a descabezar al CEO argentino —y a las principales gerencias, como Recursos Humanos—, y desde entonces se implementa una lógica abiertamente anti-sindical, que se agudiza en pandemia. La ruptura de la negociación y la denuncia en medios locales, buscando llegar a las familias de lxs trabajadorxs, es la forma recurrente que desde hace dos años usa la empresa para embarrar la cancha.

En paralelo,  los trabajadores de Tenaris Siderca (Techint) cuentan que la empresa de Rocca propone en esta pandemia «terminar con la tercerización», jugando a la defensa de los derechos laborales. ¿Qué significa? Lo mismo que en Acindar, pero de otra forma: aumentar la productividad con menos empleo. Se buscaría achicar planteles de tercerizados vía eventuales despidos cuando termine la vigencia de los acuerdos a fin de julio (vigencia extendida por el acuerdo de UOM), a lo que cabe agregar que la responsabilidad no recaería directamente sobre Techint, sino sobre las contratistas a las cuales se les rescindirían contratos. La idea de Tenaris es que los trabajadores propios o directos absorban las tareas que hacían los contratistas. En inglés se llama insourcing. La diferencia es que no sería parte de una política de pase a planta de tercerizados (como piden delegados desde hace años) sino de eliminación de puestos y adición de tareas a los directos: más flexibilidad interna. Actualmente solamente en la planta de Campana que produce tubos sin costura los directos son 2.700, los contratistas unos 1.000 más.

 

 

 

 

La lógica de la tercerización laboral supone, como característica básica, la desresponsabilización sobre los trabajadores contratistas. Si bien existe responsabilidad solidaria, esta es ex post y difícilmente llega. Incluso así, intentaron eliminarla de la Ley de Contrato de Trabajo en la propuesta de reforma laboral de Cambiemos de 2017, modificando el artículo 30. La tercerización laboral fue desplegada desde mediados de los ’80 como parte de una estrategia del empresariado concentrado –encabezado ya en aquel entonces por Funes de Rioja— y fue especialmente desarrollada en estos grupos siderúrgicos, Acindar y Techint. Casi la mitad de los trabajadores (un 44,3%) de las tres principales plantas fabriles siderúrgicas que explican el 77% del acero crudo del país estaban en 2014 bajo un vínculo de tercerización. Es decir, no estaban empleados directamente por las empresas sino por contratistas, en peores condiciones de trabajo y menores salarios. En 1990 ese nivel de incidencia de la tercerización se había ubicado en un inicial 7,4%, llegando al 22% en el año 2001 luego de una década de reconversiones y tercerización, y alcanzando un pico en los años siguientes de posconvertibilidad hasta tocar el 50% [2].

La tercerización funciona cíclicamente, de la mano de la actividad económica. En estas fábricas, la tercerización creció en una etapa de expansión económica y productiva post 2001 y a la inversa, la tercerización laboral merma, es decir, se producen despidos de trabajadores contratistas, en etapas de recesión económica como se observó a fin de la década de los ’90 y desde 2016 a esta parte. La pandemia es otro momento para deshacerse de los que menos valen, los trabajadores “de segunda”: los tercerizados.

 

 

 

ATP para Techint

“Pero si el Estado te paga el 50%, te baja las contribuciones sociales al 95% y a la vez sos una multinacional que no está radicada acá y que está exportando, ¿no vas a poner nada?”, resume un delegado de Comisión Interna con experiencia. Podríamos agregar que en el caso de Techint, su domicilio es desde 2011 Luxemburgo, país calificado como guarida fiscal por Tax Justice Network (índice de guarida fiscales corporativas) y que en este continente una serie de países (como Francia, Dinamarca, Polonia y Austria) tomaron medidas en la pandemia de castigo fiscal hacia aquellas empresas con domicilio offshore. Básicamente las dejaron afuera de los megapaquetes de asistencia europeos que ascienden a dos dígitos sobre el PBI [3].

El cobro de ATP de abril fue muy abarcador para el caso de Techint, incluyendo a gerentes, supervisores y jefes de sectores, alcanzando a 4.000 trabajadores de la fábrica de Campana. En Ternium Siderar la cifra redondeada está en unos 6.000 empleados. La transferencia de dos salarios mínimos por cada uno de los 10.000 trabajadores significa, solo en abril, $337,5 millones de pesos para las dos principales fábricas de Techint. Repitiéndose en mayo la cifra roza los $700 millones. El viernes 15 circulaba información por el WhastApp de las fábricas donde mencionaban entre sorpresa y enojo a los “planeros”, con los nombres del CEO de Ternium, del Gerente de Relaciones Industriales de Tenaris o de los jefes de acería de ambas fábricas del grupo. Todos recibiendo salario complementario.

 

 

Martín Berardi, CEO de Ternium. La ancha manga del Estado.

 

 

Además, la empresa al 28 de abril ya había pagado el mes (lo cual hace presumir que estaba en condiciones de hacerlo), por lo cual informó a los trabajadores que el beneficio del ATP cobrado días más tarde se lo imputarán al salario de mayo, que estará acompañado también del 50% de ATP para ese mes. Se daría entonces el caso en el que Techint no tendría directamente que pagar salarios ese mes y, una inusitada situación no prevista en la resolución 408/200 del Ministerio de Trabajo: que le reste saldo a favor en caso de respetarse el 80% de suspensiones.

El objetivo de la generalización de ATP fue, sin lugar a dudas, ganar celeridad en la llegada de la ayuda. No demorar era central y las propias tardanzas y trabas en la implementación de los créditos bancarios que existieron en la primera etapa de anuncios durante abril abrieron un tiempo de descuento para las decisiones posteriores, como el salario complementario. Y la llegada de este keynesianismo invertido a grandes empresas, al decir de Álvaro García Linera, coincidió con el acuerdo de salarios a la baja en la industria.

El acuerdo CGT-UIA tiene una lectura que no es lineal. Sirve para poner el piso del 75% (para nada menor en casos como metalúrgicos Rama 17 que habían firmado 70%, al igual que Smata, entre otras actividades que perfilaban hacia acuerdos peores, como pasteleros, petroleros de Vaca Muerta o construcción), pero también abre la puerta para que avance la estrategia empresarial de bajar salarios, que trasciende a la pandemia. Y cuando se abre esa puerta, se corre muy peligrosamente el margen de la negociación, limitando la acción sindical de aquellas organizaciones que lograron construir con muchas dificultades un importante poder de fuego que les permitió acordar salarios por encima del promedio en tiempos difíciles, durante el macrismo. Hay sectores que se benefician de la estandarización, y sectores que no. Ante esta situación, cabe considerar que la eventual salida o flexibilización de estos subsidios (¿al ritmo de la flexibilización de la cuarentena?) podría hacerse –ahora sí, con más tiempo— evaluando sectores, y adentro de los sectores, casos.

¿Cuáles son las contradicciones hoy? Por caso, la multinacional Acindar ArcelorMittal (principal productora de acero del mundo) cobra ATP, pero su empresa tercerizada más grande, Cooperar 7 de Mayo –que hace tareas productivas o del core business en la fábrica— no tiene ningún subsidio salarial por ser cooperativa y por ende queda afuera del salario complementario y, al mismo tiempo, tampoco recibe el aporte que le correspondería de Acindar porque arbitrariamente la dejó afuera del acuerdo de suspensiones al 80%.

Las amenazas de desvinculación (Techint) o de deslocalización (Acindar) muestran que la estrategia de golpear para negociar no es sólo adjudicable al histórico vandorismo, sino que es un recurso básico que se usa tanto de un lado como del otro. A estos primeros golpes les sucedieron nuevas formas de avanzar en mayor productividad aún en este contexto de pandemia y crisis global. Soñar con una pandemia que deje mejores condiciones ex post no es patrimonio del progresismo: es el mismo anhelo que tienen las grandes empresas en la relación capital-trabajo. El freno de mano con el decreto anti-despidos que dispuso el gobierno nacional fue fundamental para suturar una importante pérdida de empleos (el informe de CEPA así lo constata [4]), aunque no logra evitar hacia adelante que la estrategia de estas grandes siderúrgicas corra por nuevos carriles, más creativos y con menos ruido mediático.

 

 

 

[1] En el año 2000 Acindar fue vendida primero a la empresa belgo-brasileña Belgo Mineira (una de las primeras empresas siderúrgicas de la historia de Brasil y de nuestra región, creada allá por 1920) y luego pasó de mano por segunda vez al conglomerado europeo Arcelor en el año 2005 (fusión de Aceralia y Usinor). Una nueva fusión sobrevendrá en 2007 cuando Arcelor y Mittal Steel se junten para ser la principal empresa siderúrgica del mundo, con plantas en Asia, en Europa y América.
[2] Un desarrollo más amplio de la investigación se encuentra acá: Strada, Julia, “Tercerización laboral en la industria siderúrgica en Brasil y Argentina a partir del cambio de siglo: cuantificación y análisis del fenómeno, Revista Teoría Jurídica Contemporánea, UFRJ, 2019. Link: https://revistas.ufrj.br/index.php/rjur/article/view/24788
[3] En este informe de CEPA analizamos el tamaño de los paquetes fiscales en países seleccionados de Europa, América y Asia. Link: https://centrocepa.com.ar/informes/248-pandemia-global-receta-global.html
[4] https://www.centrocepa.com.ar/informes/249-el-impacto-del-aislamiento-en-el-mercado-de-trabajo-cuantificacion-de-despidos-suspensiones-y-reducciones-salariales-entre-el-15-de-marzo-y-el-15-de-abril.html
21 Comentarios
  1. Tu gobierno dice

    Que manera de escribir tantas burradas

  2. Luis Juan dice

    Estimada Julia:
    Excelente informe.
    Una digresión, si me permite:
    Lo que los grandes centros financieros a escala global vienen proponiendo desde larga data y desde la geopolítica imperial los organismos como el BM y el FMI, parecería que la pandemia se los va a otorgar en un plazo muy breve.
    Paolo Rocca, afín a tales intereses, sostenía: «Es necesario bajar salarios para que lleguen las inversiones que posibiliten la creación de nuevos puestos de empleo». En efecto, los salarios bajaron para beneficio de sus rentabilidades medidas en dólares, no se pagaron o eludieron impuestos y, las utilidades se fugaron. Inversiones inversas.
    «Hay que convencer a los sindicatos para que no peleen por el sueldo de algunos, sino por el empleo de muchos», y los sindicalistas tan funcionales a las patronales empresariales, cual gerentes de personal de dichas empresas, no dudan en acatar la voluntad de sus patrones.
    Porque lo vengo diciendo en sucesivos comentarios a los columnistas de este prestigioso medio, no puedo menos que compartir lo que piensa Fernanda Vallejos sobre el particular. Sabe perfectamente, mucho mejor que yo, de que el mundo laboral se presenta ominoso y que a merced de la lógica de voracidad empresarial habrá salarios cada vez más miserables y desempleos escandalosos.
    Pero, además, las empresas alimentarias en manos exclusiva del sector privado, sumergirán al granero del mundo en un pueblo hambreado y mucho más expuesto a las pandemias por venir, sean naturales producto de la depredación ecológica y de ecosistemas que provoca el actual modelo o, creadas en laboratorio por razones de geopolítica y control, por parte de las mismas personas que llevaron a la humanidad a la situación de hoy día.
    Me voy a repetir, y pido disculpas por ello, ya que es lo mismo que dije en el comentario que le realizara a Ricardo Aronskind: si un país depende de 2.000 o 3.000 familias que, además, responden a intereses foráneos, no es un país, es una colonia”.

  3. Martin dice

    No esperaba menos de usted Doctora. Quisiera contradecirla, pero lamentablemente y como siempre, tiene toda la razón. A demás todos sabemos que el tema metalúrgico, es algo que a usted le viene en sus genes. Es verdad que ésta pandemia, nos afecta a todos. Pero desgraciadamente siempre el hilo se corta por lo más delgado (nosotros los laburantes). Y le ponen término inventados para el liberalismo económico. Flexibilizar es usar a la gente unos meses y desemplearla. Tercerizar es poner una empresa o agencia de empleo (que por lo general son de los mismos dueños de las empresas contratantes), y ante cualquier eventualidad, ¨no son empleados nuestros¨.
    Y ahora con esto de ¨trabajar cómodo desde tu casa¨, va a ser la excusa perfecta para tener a la gente esclavizada en cualquier día y horario, y sino te gusta ¨contrato a otro online, que cobra menos que vos¨. Espero que nuestros legisladores estén a la altura de las circunstancias. Pero lo que vi hoy de el Gobierno, con Clarín y Techint (nunca pensé que eran Pymes), me disgustó bastante. Saludos.

  4. JULIO HAURE dice

    Julia es claro que esto pasaría, a ellos y al Estado no les sirve la situación. También el Estado debe recaudar, es insostenible en el tiempo, todos estamos en riesgo, pero aún así es imposible vivir sin generar. Tampoco podemos aceptar que las empresas dejen de aportar porque se caen todos los sistemas. Algún día pasaría que la concentración Industrial cerca de las Grandes Urbes serían un problema. Todos veiamos la contaminación, el aumento de la demanda de servicios para una concentración humana
    Mirá…en las zonas rurales no dejamos de trabajar aún los que estamos en edad de riesgo para este virus. El riesgo es mínimo si nos cuidamos, de aquí se abastece al consumo interno de la mayor cantidad de productos primarios, nadie necesita que el Estado se haga cargo de los salarios.
    No hay problemas de traslados a pesar que en lugares trabajan hasta 50 personas en sector Hortícola. Las Industrias deben ser erradicadas de los centros urbanos y los trabajadores concentrados alrededor de su lugar de trabajo.

  5. Seasels dice

    A las SA, en particular a las que cotizan en bolsa, los aportes estatales deberían ser contra captura de acciones. Cuanto mayor la ayuda, más grande la porción de la empresa que quede en manos del Estado.

    1. Alex Molinari dice

      Julia te puedo asegurar q es preferible para los trabajadores el enfrentamiento empresa gremio q el contubernio. Cuando las cosas no estan claras no tienen a quien recurrir. Lo que el gobierno no entendio nunca o no lo quiere entender es que si se quieren ir q se vayan lo importante es el mercado cautivo en el cual ponen los precios q quieren. Antes de la concentracion de empresas. Compra Comesi. Compra cantabrica habia competencia. Hoy es muy poca casi nula la competencia. Las negociaciones salariales con Uom vienen teñidas. Cuando no hay amenazas de despidos. Hay contribuciones sociales q hacen bajar los salarios.Las concentraciones de empresa hacen perder mercados cuando son trasnacionales. Nos quedamos con los vecinos y los mejores mercados los atienden de otro lado. Bueno ya es mucha queja. Te paso dos medidas a implementar para las empresas grandes. Que abonen la tasa diferencial de aportes por tareas insalubres o penosas que dejaron de abonar con ley 24241. Eliminar la contribucion social de ley 25561 para transparentar la negociacion. Extender la prohibicion de despidos de un año para los que perciben el ingreso de emergencia. Para paliar la flexibilizacion que se viene que la hora de sabado y domingo del turno rotativo tambien se pague con recargo del 50 por ciento. Bueno veo que me pase un poco. Saludos.

  6. Noemi GIOSA ZUAZUA dice

    Tengamos en cuenta que el que toma la decisión de pagar los subsidios a los salarios que debiera pagar Techint, es el gobierno; como el que tomó las decisiones del barril criollo, o del pago a los subsidios al gas de Tecpetrol/Techint, el mismo que aplica acutalizaciónes salariales rebajadas (incrementos solidarias); rebana actualizaciones acordades en paritarias via cláusula gatillo, y que congela jubilaciones también bajo el supuesto criterio de la solidaridad con el pueblo. Por supuesto con la aceptación de dirigencias sindicales. Quienes estudiamos los problemas de desigualdad económica y redistribución del ingreso, sabemos cómo son las flechas y trayectorias de estas redistribuciones.

  7. Carlos Vergara dice

    La mayoría de los trabajadores «formales» de estas multinacionales son formateados por los CEOS para que se «pongan la camiseta de la empresa» generando un apartheid entre ellos y los trabajadores «informales» que comparten la planta. Ahí generan un sujeto dominado, tal cual ocurre en la sociedad toda, diluyendo cualquier posibilidad de construir el sujeto social necesario para enfrentar con suficiente relación de fuerza a los pocos que tienen mucho, tanto en una planta fabril como en un país. Es una tarea muy compleja y no creo que el COVID 19 se ponga de nuestro lado. Siempre falta aquel salto cualitativo de «clase en sí a clase para sí» que la clase dominante cumple a rajatabla. Excelente descripción de Julia Strada sobre una realidad con nombre y apellido: Economía Política.

  8. Augusto Parma dice

    Perfecta la nota. Una realidad que como trabajador tercerizado de esa zona me toca vivir. San Nicolás se hizo ciudad gracias a la instalación de SOMISA por iniciativa del gobierno Peronista y la radicación en el partido de Ramallo (frontera con San nicolas) se logró gracias a la gestión del Sr. Román Subiza, un nicoleño patriota que fue ministro de Perón y más que pugnar por el beneficio personal, buscó la grandeza para su pueblo (gracias a él también se instaló la Central Termoeléctrica de San Nicolás).

    Como anécdotario, PATILLAS DE ANILLACO visitó la Central durante la campaña del 1989. En su discurso dijo entre otras cosas que «cuidemos esto, compañeros, QUE ESTO ES NUESTRO».

    1. Gabriel Zaramella dice

      Excelente aporte histórico.

  9. Carlos Vergara dice

    El tema de puja distributiva entre capital y trabajo, del dominante y el dominado, tanto en una empresa como en país, depende de las relaciones de fuerza. Algo mas complejo es como transformar al dominado en sujeto consciente y mucho mas complejo es conseguir que muchos sujetos conscientes puedan conformar un sujeto histórico con un convencimiento concreto para transformar la realidad quebrando el poder del Capital concentrado. Seguramente a la mayoría de los trabajadores «formales» de estas multinacionales jamás se les ocurrió parar la planta hasta que se regularicen e igualen las condiciones laborales y salariales de los «informales» que comparten las mismas plantas industriales. Ese «apartheid» entre pares le genera grandes ganancias económicas a la empresa y la sumisión permanente de la mayoría «formal» a las directivas de los «CEOS». A nivel sociedad la fórmula de dominación es bastante similar. Luchar con la heladera vacía no es nada fácil y «los pingos se ven en la cancha». Julia Strada describe la situación con nombre y apellido: Economía Política.

  10. Roberto Nayar dice

    Para lograr un equilibrio en la puja distributiva es necesario que la representacion gremial tenga poder de fuego y eso solo se logra con el apoyo de los y las trabajadores , estos gremialistas solo se sostienen por el manejo del aparato de poder dentro de sus sindicatos ya que carecen de toda representacion. No hay trabajador o trabajadora que se sienta representado y mucho menos protegido por los sindicalistas de estas ramas y en especial por la cupula de la CGT. De alli su connivencia o al menos su apego a algunas formas que son mas de la patronal que de la clase obrera a la que para peor ya no pertenecen y no les preocupa representar. Sus respectivos gremios asi como su declamado peronismo no son mas que su maxikiosco siempre abierto para engordar su poder y sus bolsillos tan lejos de los trabajadores como del magisterio del General Peron. No se si la pandemia nos permitira salir mejores pero seguramente este deberia ser un gran tema de discusion al menos para los que nos reconocemos parte del campo nacional y popular

    1. Dado Castro dice

      Esta generalización es prejuiciosa. El sindicalismo metalúrgico de Villa Constitución y zona de influencia tiene una larga tradición de lucha que no es posible ignorar. De hecho, me atrevería a sostener que Julia escribió este texto gracias, por lo menos en parte, a la colaboración de los compañeros que están en la trinchera. Por otra parte, esta información es fundamental para la militancia sindical y política.

      1. Julia Strada dice

        El texto es una reivindicación de los trabajadores y delegados sindicales. Más aún reivindica a la UOM de Villa Constitución, lugar de militancia de mi padre, Aldo Strada. Gracias por leer.

        1. Roberto Nayar dice

          Seguramente el sindicalismo en algunas filiales se opuso al vandorismo reinante y tambien se de la lucha del sindicato en Villa Constitucion contra los matones de Rucci y compañia pero no es menos real que la representacion nacional de los gremios mas grandes siempre mostraron una actitud diferente y es a lo que me refiero no encuentro en la cupula gremial que conduce a la CGT y a gremios como la UOM el sosten de un proceso politico de representacion popular

  11. Fabiana Palé dice

    Bravo Julia!!! Tal cual ! El tema es que la masa critica, la base, los morochos, los laburantes , los azules, los fabriqueros , los empleados, los trabajadores, los sidercos, en fin los que producen, tienen el coco quemado y no solo por supervisores… es todo un sistema ,padecen algun sindrome similar al de Estolmo ya que defienden a Roca como si fuera su hijito recien nacido, hablan de la fabrica como si fuera suya. Alto mecanismo de pérdida del sentido común y pertenencia, hace rato que mucho no se ven como trabajadores, son clase media…Es para estudiar este fenomeno .Despues votan en consecuencia. Hoy el estado les paga el sueldo pero no se dan por enterados. Habria que mandarles un cartel que diga este mes y el pasado el sueldo te lo pagó el Estado. Despues esta otro reflejo del funcionamientos de estos depredadores enclaves que se la llevan toda,en la dependencia de los gobiernos municipales de estas industrias, que tributan en forma de donacionaciones .En la pandemia 2 millones de pesos ,NADA, para el hospital , con foto co intendente etc. Pero como dicen en los pueblos del Parana industrial, todo se arregla mas arriba. Acá a nadie se le escapó la tortuga, nadie puede hacerse el distraido ,y no alcanza con tratarlos de miserables. Alguien le va a poner el cascabel al gato????

  12. Mario A. Blanco dice

    Excelente análisis, desarrollo y conclusión doctora Strada. Es notable el conocimiento profundo que tienes de la actividad metalúrgica, los satélites propios de las multinacionales y ajenos (?). La lucha será dura para los trabajadores, el gobierno tendrá que profundizar y tornar real la justicia social. El/los gremio/s tendrá/n que hacer lo necesario y nosotros, los no neutrales, deberemos comprometernos y asistir con nuestras mejores herramientas no solo con buenos análisis y deseos.

  13. José Tapia dice

    Excelente nota Julia, es algo que sobrepasa la actitud del Estado ver como ponen sus cerebros a buscar que beneficio pueden sacar en medio de ésta situación de emergencia. La dirigencia gremial siempre corre desde atrás,aparecen desarticulados y sin posiciones firmes, cada uno viendo como contiene a su sector, una muestra de que son dirigentes del siglo pasado con practicas y pensamientos fuera del siglo 21.

    1. Pángaro dice

      Excelente nota, Julia!! Sólamente te faltó comentar el apriete y la extorsión que Acindar hace a los trabajadores de planta Tablada! Por rechazar el plan de suspenciones, la empresa despidió a 7 trabajadores contratados a plazo fijo, de los cuales 2 tenían más de 2 años de antigüedad y eran recontratados mes a mes para cubrir el mismo puesto de trabajo. También realizó una rebaja salarial unilateral, ya que no reconoció los adicionales que tiene el salario por encima del convenido por Uom y forman parte del salario normal y habitual, produciendo una rebaja del 40% aproximadamente.
      También exigió vía telegrama que se presentaran a trabajar un grupo de operarios, que seģún la empresa estaban exceptuados pero la misma no contaba con la habilitación correspondiente de las autoridades gubernamentales y por lo cual realizó 3 pedidos de habilitación. Ésta situación la llevó a realizar hostigamiento y persecución al personal para que se presentara, sumando sanciones disciplinarias y descuento de hs no trabajadas.
      Querés saber más???!!! Ésta semana se hizo acreedora de la ATP y recibiendo alrededor de $30.000 por cada asalariado, y por el cual comunicó que ese valor será descontado del salario del mes de junio por ser una ayuda que beneficia a la empresa y no a los trabajadores. Siendo que considera que abonó el 100% del salario del mes de abril (lo cual es mentira, ya que abonó el salario Uom y no el sueldo normal y habitual).
      Todo éste raconto sirve para ejemplificar el grado de perjuicio al que estamos sometidos los trabajadores, y del cual el gobierno Nac es cómplice. Primeramente por darle la posibilidad al empresariado de utilizar el tan mentado art.223 bis y seguidamente por avalarlos en el Mterio de Trabajo.
      Tampoco escapan a ésto la casta dirigencial que sostiene su «representación» aniliquilando y acallando cualquier brote que contradiga la entrega de derechos de los cuales son actores principales. Ya que están muy lejos de quienes dicen defender.
      La salida de la pandemia no nos hará mejores, nos hará más pobres y precarizados, con menos derechos y menos posibilidades de defendernos de los ataques de quienes nos necesitan vulnerables, para seguir sosteniendo sus márgenes de ganancia!!

  14. GuidoB dice

    Está bueno el artículo, Julia, completa descripición. No estoy seguro de si la gran tibieza que está mostrando el Gobierno es para no enrarecer el clima antes de saber si entramos en default o no, pero preocupa mucho. No solo porque no está llegando a sectores necesitados, tal como lo mencionás vos y en una nota el economista Andrés Asiain, sino que está ayudando a varias de los grandes grupos económicos. Ojalá el próximo Viernes, con o sin default, sea un punto de inflexión, ya que de otro modo presumo que a «El Equilibrista» lo van a tumbar de la soga los burócratas sindicales y la elite económica. Espero que se valga de la gran aprobación que detiene para apoyarse donde se tiene que apoyar. Basta de equilibrio.

  15. Manso dice

    Qué bocho pibita!!!!!!

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