«Ojalá que la violencia no gane ni aquí ni allá»

Carta de la cineasta Lucrecia Martel a Urtubey y el obispo de Salta, desde Brasil, a raíz de la agresión a un símbolo de Madres

 

 

Estimado Monseñor Antonio Cargnello, estimado Gobernador y excompañero del Bachillerato Humanista Moderno Juan Manuel Urtubey.

Les escribo desde Brasil, donde me encuentro trabajando con «Zama», porque me llegan noticias tristes de Salta.

Unos hombres disfrazados de gauchos han borrado los pañuelos de las Madres que se pintaron en la plaza Belgrano. Y digo disfrazados, porque no creo que ningún gaucho verdadero sea tan ignorante. El mal que aqueja a nuestro país es la ignorancia.

Podría haber escrito una carta en privado, pero pensé que quizás era una buena noticia para Salta, que personas que pensamos distinto sobre muchas cosas pudiéramos conversar sobre esto y tratar de entender tanta intolerancia.

Monseñor, cuando hace unos meses usted fue tan amable de invitarnos a almorzar y conversamos sobre tantas cosas, con tanto respeto, pensé que quizás podríamos pensar públicamente sobre este espanto que es borrar unos pañuelos que se pintan en el suelo, para recordar una fecha tan triste, la caída de la democracia. Algo que los gauchos hubieran defendido.

Gobernador Urtubey, con todo respeto, porque usted representa la voluntad del pueblo, y tantas veces lleva ese traje, tampoco querrá que esas ropas tan queridas para todos los salteños sean ahora signo de barbarie.

Mientras caminamos, los 24 de Marzos, vemos estos pañuelos, y recordamos que hay cosas que no tienen que volver a pasar.

No creo que al General Güemes le hubiera ofendido pañuelos de madres capaces de enfrentar a una dictadura asesina para buscar a sus hijos, que todavía hoy están desaparecidos. No comprendo qué ha ofendido a esta gente.

¿El símbolo de la resistencia de unas mujeres desarmadas?

¿La valentía de hablar cuando nadie se animaba?

Resistencia y valentía, eran atributos de los gauchos.

Pañuelos borrados como si fueran pintadas ofensivas.

No dejemos por favor, que un hombre, una mujer vestidos de gauchos ahora sean la señal de la insensatez, el olvido, la intolerancia, la cobardía.

Ojalá Monseñor pueda decir usted unas palabras que traigan un poco de luz, un poco de cordura, porque hace no muchos años, Enero de 1984, Monseñor Mariano Perez, que cumplía sus mismas funciones en Salta, dijo que había que erradicar a las Madres de Plaza de Mayo, y que la exhumación de cadáveres enterrados como NN era una infamia para la sociedad.

Me despido desde aqui, la gente está triste en Brasil, una mujer valiente, Marielle Franco, ha sido asesinada por defender a los pobres de la violencia militar intervencionista.

Ojalá que la violencia no gane ni aquí ni allá.

 

2 Comentarios
  1. Raul Martinez dice

    Palomas de la plaza, pregoneras
    De un mensaje de amor, paz y justicia,
    De ternura, de maternal caricia,
    Sólo blancos pañuelos por banderas.

    De utopías truncadas, herederas,
    Firmes ante al terror y la malicia,
    Heroicas condenando la injusticia,
    Nos conversan de afanes y quimeras,
    De anhelos malogrados, de ideales,
    De sueños fabulosos, compartidos,
    De luchas pertinaces, desiguales,

    De llantos, de pesares y de olvidos,
    De dolores de madre, viscerales,
    De amores y esperanzas, renacidos.

  2. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Borrar los pañuelos es violencia. Y los dejaron, es lo peor.
    Les da vergüenza que haya pasado lo que pasó, pero no que pasaran los hechos revelados en los Juicios por la verdad, la memoria y la justicia, sino que esos hechos se conocieran y fueran juzgados. No piden perdón, no se arrepienten y no quieren que se sepa, típico de genocidas.
    Cada vez que se defiende a un genocida, se defiende a un Hitler, Stalin y a quienes crucificaron a Jesús. Bien podemos entonces hacer lo que ha hecho un genocida reivindicado por ellos, pero ahora contra ellos, total ellos lo aceptarán.

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