OTRA VEZ, LAS RETENCIONES

Los precios internacionales de los alimentos alcanzaron su nivel más alto en casi seis años

 

El dólar en el mundo se está devaluando fuerte. Correlato: el valor de las materias primas se están yendo para arriba, comprendido el precio de los alimentos. Si la tendencia sigue y se profundiza se deteriorará fuerte el poder de compra del salario argentino; indispensable impulso de la inversión. Para revertir tal circunstancia, el gobierno se vería impelido a imponer retenciones, de manera de dar vuelta la fallida experiencia de 2008. Como mar de fondo las advertencias sobre la fragilidad financiera internacional ganan terreno.

En la última semana de noviembre el dólar cayó 13% contra las principales divisas desde su máximo de marzo. CreditSuisse ha pronosticado que el euro subirá a 1,25 dólares a finales de 2021. Citigroup y Morgan Stanley les recomendaron a sus clientes que hagan apuestas considerables por un dólar más débil. El Deutsche Bank calcula que el declive del dólar continuará. Los números que respaldan ese cálculo provienen de las perspectivas de cotización del euro, la corona sueca, el yen, la libra esterlina, el dólar canadiense y el franco suizo. En realidad, tomaron el precio del dólar con respecto a 17 monedas, de las cuales esas son las principales, pero se espera que se siga devaluando respecto de todas. Por caso, el dólar de Taiwán y el shekel israelí alcanzaron recientemente sus niveles más fuertes frente al dólar en más de 23 y 12 años, respectivamente.

La debacle se conecta con lo informado a principios de la semana que termina por el Banco de Pagos Internacionales (BPI o por sus siglas en inglés: BIS) en su revisión de la coyuntura financiera mundial correspondiente al tercer trimestre. En esta última revisión trimestral, titulada «Los mercados subieron a pesar de la moderada recuperación económica», se sostiene que la política monetaria acomodaticia de la Fed fue responsable de «cerca de la mitad» de la subida de los precios de las acciones estadounidenses y de «una quinta parte del repunte» de las acciones en Europa. En esencia, alerta sobre la separación de los precios de las acciones estadounidenses de la economía real.

«Deberíamos esperar más quiebras en el futuro, pero los diferenciales crediticios son bastante bajos según los estándares históricos y, de hecho, aunque los bancos están valorando el riesgo con más cuidado, no vemos lo mismo en los mercados de capital», dijo Claudio Borio, jefe del Departamento Monetario y Económico del BPI en la conferencia de prensa en la que se presentó la última revisión trimestral. En el informe del BPI se puntualiza que «han surgido indicios de que la eficacia de los bonos del Tesoro estadounidense como cobertura de grandes pérdidas de acciones puede haber disminuido en los últimos años […] Como los funcionarios de la Fed han comunicado constantemente su renuencia a introducir tasas de interés negativas, esto no solo pone un piso a las tasas de corto plazo, sino que también limita la posible caída de los rendimientos nominales a largo plazo, independientemente de cualquier medida de relajación adicional considerada».

Es curioso, en un mundo que sale del dólar y teme por la fragilidad financiera los argentinos en promedio razonan como si su valor fuera inmutable y al alza.

 

 

 

Comercio y Finanzas

La rutina analítica hace más hincapié en que esta devaluación del dólar, que automáticamente al ser la moneda mundial revalúa todas las demás monedas, afecte principalmente la recuperación de economías orientadas a la exportación como la eurozona y Japón. El cuento de siempre es que las monedas más débiles hacen que sus productos sean más atractivos para los compradores extranjeros. Una cosa es que precios y cantidades se mueven en relación inversa (más de uno menos de otro y viceversa), otra más al punto es que las cantidades se mueven casi nada con respecto a los cambios de precios. Por lo tanto, la revaluación y no la devaluación es lo que favorece las cuentas externas de un país. Se vende algo menos en cantidad pero a mayor precio. Ahora, como en el capitalismo realmente existente el desempleo y la amenaza de recesión es la espada de Damocles constante, siempre se esquiva encarecer las exportaciones y se busca mantener el volumen de ventas, lo que implica bajar precios. Perder en los términos del intercambio y el resultado comercial es el precio que se acepta pagar en pos de mantener el nivel de empleo sin hacer olas de conflictos políticos con los beneficiarios del orden establecido. No siempre se consigue. Depende del monto de las importaciones como porcentaje del PIB. A mayor porcentaje menos efectividad.

Aunque la caída del dólar ha ayudado a recuperar las acciones en los países emergentes, el mismo enfoque del centro sobre las cuentas externas se aplica a la periferia, para temer una desaceleración en su crecimiento generado en el pronóstico de freno en las exportaciones por la revaluación involuntaria de sus monedas. Pero eso no está sucediendo, basta observar los números chinos. De acuerdo a los datos del South China Morning Post (07/12/2020) tomados del informe de la agencia de aduanas dado a conocer el día anterior, China en noviembre anotó su mayor mes de exportaciones en la historia del país con un superávit comercial de 75.000 millones de dólares. Los envíos de noviembre tuvieron un valor total de 268.000 millones de dólares. Las importaciones crecieron un 4,5 % en noviembre con respecto al año pasado, por debajo del 4,7 % del mes anterior.

De la mano de la devaluación del dólar, el Instituto de Finanzas Internacionales (centro de estudios de los grandes bancos globales) informa que los mercados emergentes absorbieron 17.900 millones de dólares de flujos de cartera en octubre, un salto muy importante desde los 7.500 millones de dólares de septiembre. Los fondos que fueron del centro a comprar deuda en la periferia fueron de alrededor de 11.700 millones durante el mes, principalmente deuda privada emitida por las empresas de los países emergentes de Asia y China. Las compras de acciones ascendieron a 6.300 millones de dólares, de los cuales 4.700 millones fueron a China. En noviembre el brinco de los fondos hacia la periferia fue tan pronunciado que poco más que cuadruplicó a los de octubre. Entraron 76.200 millones de dólares, 36.700 en deuda y 39.500 en acciones. Para que la buena onda no se corte aumentan las presiones para que el FMI incremente su capital prestable en 750.000 millones de dólares. Trump, empeñado en que no se relocalicen inversiones en la periferia, vetó esa iniciativa, acompañado por la India, o sea: Inglaterra por otros medios. Con Biden los interesados de Wall Street vuelven a la carga. Si estas no son señales de que se está rearmando un nuevo ciclo de endeudamiento externo de la periferia, se le parecen bastante.

 

 

 

Commodities

Como el mercado de materias primas se transa en dólares, si este se deprecia el valor al que se venden las materias primas deben subir para compensar la diferencia. Cuando suben, se agregan los especuladores con sus apuestas y como son mercados relativamente chicos hay que esperar que las alzas continúen viento en popa, incentivadas además por un panorama financiero en el que van para largo las tasas de interés cero o negativas.

El cobre es un punto de referencia de la actividad económica porque su inigualable grado de difusión en la industria hace que la tendencia de su demanda resulte un signo inequívoco de la perspectiva de toda la economía. Los precios del cobre han subido casi un 25% este año. El martes 7 de diciembre la tonelada métrica costaba en Londres 7.719 dólares, un precio que hacía siete años que no alcanzaba. Los futuros del cobre se transan con un precio de referencia de la tonelada métrica a un año vista en torno a los 9.500 dólares.

La excepción a este horizonte marcadamente alcista ha sido hasta el momento el petróleo. El trabajoso acuerdo alcanzado a principios de mes entre la OPEP y Rusia para aumentar gradualmente la cantidad de barriles que suministran cotidianamente, flujo que habían recortado fuerte en la etapa más densa de la pandemia, respondió a la mejora de los precios que abrió la promesa de la vacuna. El Brent —referencia de la Argentina y Europa— subió de los 35 a cerca de 50 dólares por barril. El aumento se considera insuficiente pero inevitable, en lo coyuntural porque hay tramos enteros de la demanda de combustible que continúan estancados y en lo estructural porque avanzan los cambios en la matriz energética hacia la energía renovable.

En cuanto a las materias primas alimenticias, el índice de precios de los alimentos de la FAO registró una acusada subida en noviembre, alcanzando el nivel más elevado en casi seis años. El organismo de la ONU informa que el índice “se situó en noviembre de 2020 en un promedio de 105,0 puntos, es decir, 4,0 puntos (un 3,9 %) más que en octubre y 6,4 puntos (un 6,5 %) por encima de su valor de hace un año. El aumento de noviembre no solo constituyó la mayor subida intermensual desde julio de 2012, sino que también dio lugar a que el índice alcanzara su nivel más elevado desde diciembre de 2014. Todos los subíndices registraron aumentos en noviembre, siendo el subíndice de los aceites vegetales el que más subió, seguido por los del azúcar, los cereales, los productos lácteos y la carne”. El índice promedia mes a mes los índices de precios de cinco grupos de productos básicos ponderado con arreglo a las cuotas medias de exportación de cada uno de los grupos durante el período 2014-16. La FAO volvió a reducir el pronóstico sobre la producción mundial de cereales en 2020, sin cambios significativos para 2021.

 

 

 

¿Quién es quién en el Movimiento Nacional?

La continuación de esta tendencia implica que sin la intervención estatal mediante retenciones que desconecten el precio interno del internacional de la oferta exportable alimenticia argentina, el poder de compra de los salarios se verá fuertemente estropeado. El que crea que a raíz de lo acontecido en 2008 eso es imposible, no tendrá ante sí la imagen cabal de la formidable tarea política del Movimiento Nacional para dotar de fuerza efectiva al programa de transformación que le da razón de ser.

En un primer criterio de abordaje, esa tarea recaba en la historia los posibles comportamientos presentes si la tendencia finalmente se materializa. En el ensayo Petróleo y Nacionalismo Carl Solberg describe la actitud del gobierno de Hipólito Yrigoyen sobre la industrialización la que “queda clara en el informe del cónsul de los Estados Unidos, White sobre una conversación que mantuvo con Honorio Pueyrredón ministro de Agricultura […] hasta 1918”. Informa White que “el doctor Pueyrredón dijo que creía que tener una población mucho más numerosa o transformarse en un país industrial sería una gran calamidad para la Argentina, que el futuro de la Argentina se halla en la exportación de carne y todavía más carne y que cuanto mayor fuera la población mayor seria el consumo dentro del país y menor la cantidad disponible para exportar”.

 

 

 

Honorio Pueyrredón, una Argentina para pocos ricos.

 

 

Tal impronta, muy de la cultura de los factores de poder argentinos, cuya persistencia se palpa al compás de la vetusta estructura agro exportadora, es retratada en la Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar cuando el escritor subraya que “un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: ‘Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos’».

Cleto Cobos y su renuencia a votar a favor de las retenciones para afligir a los trabajadores argentinos, no nació de un repollo y debería ser obvio que fue la expresión política circunstancial de una corriente ideológica profunda que está en las antípodas del interés nacional.

 

 

 

Cleto Cobos, una larga tradición no positiva.

 

 

¿Pero qué hay de todo ese pasado en este presente? El acercamiento al umbral de la discusión sobre los componentes objetivos del Movimiento Nacional, cuya articulación debe intentarse con infinita tenacidad, y aquellos a los cuales no tiene caso incorporar por discrepancia de fines, más allá de coincidencias coyunturales. Si algún sentido tiene la saga autocrítica no puede ser otro que el de aislar y superar los elementos retardatarios que impiden la materialización definitiva del Movimiento Nacional.

 

 

 

 

 

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7 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Enrique:
    Excelente análisis.
    Una humilde digresión, si me permite.
    Ya que estamos, le planteo para un próximo artículo, desentrañar la lógica tarifaria que, por suerte, se frenó a tiempo, pero sólo por tres meses.
    Me gustaría conocer el entramado de justificación que ameritan los aumentos tarifarios, porque me resultan, así planteados, una nueva exacción para beneficio de unos pocos.
    Siempre teniendo en cuenta el cuadro de situación que dejó el paso de la ´Ndrangheta vernácula en el período de cuatro lamentables años.
    En dicho período la inflación fue del 298,50%, el dólar aumentó un 540%, el gas 2.401%, la luz 3.624%, los peajes 1.118%, el agua 1.025%, el tren 601% y el colectivo 494%.
    Prima facie no existiría razón alguna que amerite ningún tipo de aumento en los rubros indicados y, sin embargo…
    Habrá que crear una institución que se especialice en la estructura de costos (en serio y con integrantes que no tengan vinculación con dichas empresas u otros poderes fácticos) de todas las actividades de la economía, para desentrañar esta formidable transferencia de recursos a favor de pocos y para desgracia de muchos. Porque, además, no tuvieron explicación en función a la mejora en la calidad de los servicios.

  2. el otro dice

    Demasiados datos en casi todo el artículo. Confunden.
    Al grano: Si el dólar (USA) se deprecia eso significa que en espejo los bienes y servicios que cotizan en dólares en los intercambios entre países se encarecen.
    Caso de las commodities. Aunque hay muchos otros factores que pueden influir en su precio.
    NUESTRAS commodities son los granos. Que se traducen de una u otra forma principalmente en alimentos.
    Sabemos que su elasticidad precio es baja lo que significa que una disminución del precio NO se expresa en aumento significativo de la demanda y que a diferencia de otras commodities su precio INTERNACIONAL está fuertemente influido por el valor del dólar por lo menos a corto.
    Lo que a primera vista nos diría que:
    – no aumenta la cantidad exportada.
    – los alimentos en el mercado interno se abaratan. ¿Seguro?
    Que se abaraten internamente va a depender del valor INTERNO del dólar y comparativamente con los cambios (tomemos 1 año) en los salarios y el deslizamiento (“crawling peg”) del dólar oficial en ese período (40,52% comprador Bco. Nación). Menos que la inflación (37.2% interanual INDEC)
    O sea: para la Argentina el dólar NO se depreció.
    Si los salarios se incrementaron 40,52% estamos igual (de mal). Ni que hablar si lo hicieron menos.
    (En realidad deberíamos tomar más que el aumento del dólar el aumento de la canasta alimentaria -45.8 INDEC interanual-). Pero no es el punto de este análisis.
    Para redondear: expresadas en pesos el precio de las exportaciones de granos como mínimo se mantiene.
    Y si estamos igual y proponemos aumento en las retenciones eso significa que deberíamos haber comenzado hace 1 año. Nunca es tarde.
    Para recaudar y para desacoplar precios. Doblemente virtuosas.
    Retenciones allí donde se genere renta (en el preciso sentido económico del término -ponele extraordinarias si te va-) lo que incluye otras materias primas y también cuasirentas.

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