Otro fútbol es posible

A cinco días del inicio del campeonato europeo, debate sobre la aceptación del otro en el fútbol

 

Pitazo final en el Estadio bernés de Wankdorf pasadas las diez de la noche del sábado 25 de mayo y un festejo que arrancó en la misma cancha y culminó con la fiesta ciudadana del día siguiente. La marcha multitudinaria de la tarde del domingo desde el estadio hasta la Bundesplatz (Plaza Federal), frente a la sede del Gobierno nacional –lugar emblemático de las grandes manifestaciones sociales, sindicales y culturales del país--, se transformó en un multitudinario festejo popular, aunque sin excesos.

Había motivos para la fiesta: quedaban atrás casi 40 partidos jugados en 9 meses, sin contar los otros, de nivel continental, que le permitieron disputar a Young Boys la ronda clasificatoria y luego la fase de grupos de la prestigiosa Champions League, recibiendo en su casa bernesa al campeón en título Manchester City, al Leipzig alemán y al Estrella Roja de Belgrado. Momentos deportivos fuertes para el fútbol suizo que se ubica actualmente en la 13ra plaza de la clasificación quinquenal por clubes de la UEFA (Asociación Europea de Fútbol) entre las 55 naciones del continente que la integran.

 

Fútbol “humanizado”

Solo siete de los 25 jugadores que conforman el primer equipo de Young Boys son exclusivamente suizos. Nueve tienen una doble nacionalidad, incluyendo la helvética. Y los otros nueve, casi el 40% del plantel, son extranjeros. En los camarines conviven cotidianamente 19 nacionalidades, con una fuerte presencia del idioma francés a pesar de que Young Boys es un club suizo-alemán.

 

Young Boys, campeón suizo de fútbol. Foto: Sergio Ferrari.

 

Así mismo, en el cuerpo técnico la presencia del francés también es destacada. Joel Magnin, director técnico interino y su asistente, el experimentado Gérard Castella, son ambos suizos franceses. Young Boys juega así, a nivel futbolístico, el rol de bisagra que Berna en tanto cantón bilingüe intenta protagonizar a nivel nacional. Elemento distintivo que ha ampliado el ingrediente multicultural de un club y un equipo que reclutan sistemáticamente jugadores de gran calidad no solo de la Suiza francesa, sino también del África francófona. YB es el equipo más francés hablante de todos los clubes suizos alemanes que constituyen la élite futbolística del país.

Los jugadores de campo de YB (tanto los once titulares como los cambios reglamentarios) en el último partido del año del 25 de mayo --con la victoria de local por 3 a 0 contra Winterthur --representaban 14 nacionalidades diferentes, siete de las cuales son africanas. Realidad que imprime una clara apertura del club bernés hacia la multiculturalidad que, si bien nace del seno mismo del plantel, se prolonga casi automáticamente entre sus socios e hinchas. Coherente con las permanentes campañas y jornadas anuales contra el racismo que promueve Young Boys como parte de un esfuerzo pedagógico sistemático que tiene ya una larga tradición de años.Desde 2004 el club participa anualmente en las semanas de acción FARE (Fútbol contra el Racismo en Europa). Según el sitio Web oficial del club, “YB se considera una familia abierta a todos, independientemente de su origen, apariencia, género u orientación sexual”.

Los mensajes antirracistas de los carteles luminosos que rodean el perímetro de la cancha de juego constituyen una especie de semáforo civilizatorio permanentemente encendido, que adquiere un valor particular en un mundo deportivo conde la xenofobia ocupa, en otros estadios de diversos países, un preocupante y cada vez mayor protagonismo.

 

Contra el racismo y por el respeto a la diversidad

El pasado 4 de abril, bajo el lema “Juntos contra el racismo”, Young Boys realizó en colaboración con Amnistía Internacional su “jornada de acción contra el racismo, el antisemitismo, la homofobia, el sexismo y la discriminación de todo tipo y por una sociedad diversa y abierta”. Fue durante el partido contra el Grasshopper Club de Zúrich, con el estadio lleno, (más de 31.000 espectadores) en el cual los jugadores locales vistieron camisetas especialmente diseñadas para esta jornada y que luego fueron subastadas a beneficio de Amnistía Internacional. Como explicó Young Boys, esta iniciativa tuvo como marco la ya habitual semana contra el racismo que promueve la ciudad de Berna.

Es un momento del año importante, dado que a través de varios eventos se aborda el tema del “racismo en diferentes ámbitos de la vida”. Como parte de esa acción anual, YB y Amnistía Internacional organizaron conjuntamente Sport4Refugees, actividad en la cual clubes, centros de asesoramiento, aficionados y refugiados debatieron proyectos y estrategias para que el deporte favorezca la integración.  

La misma iniciativa promovió también en abril un “torneo de fútbol para la integración”, que permitió servirse del efecto aglutinante del fútbol para unir a personas de diferentes orígenes, culturas y clases sociales. “El torneo tiene que ver con la solidaridad y el entendimiento mutuo”, señalaba el comunicado emitido por la entidad bernesa. Quien subrayaba, también, que: “Frente a los conflictos globales, las divisiones sociales y la creciente desconfianza, junto con Amnistía Internacional estamos dando ejemplo de diversidad, cohesión y solidaridad”. Se busca fortalecer a las personas y sus derechos y defender, conjuntamente, la paz, la justicia y la libertad para todos en Suiza y en zonas de crisis en todo el mundo.

 

Afiche de los hinchas de Young Boys a favor de la diversidad.

 

 

Proyección social para reinvertir ganancias

El club y su capitalino Estadio Wankdorf inaugurado en 2005, con salas de conferencias y un amplio centro comercial, constituyen una empresa comercial, en la cual, la familia del multimillonario suizo Hans-Ueli Rihs es la accionista principal. Desde hace años, la lógica de gestión del club-empresa está regida por gastos controlados, inversiones ordenadas y contratos “moderados”. La concepción de base es de ser un equipo competitivo en el plano nacional y un puente para jóvenes talentos que se formaron o que llegaron de otros equipos para pulirse en Young Boys. Muchos de los cuales luego son transferidos a clubes de mayor prestigio europeo, en particular de Alemania, Francia e Italia. En los últimos meses, estas ventas le reportaron a Young Boys beneficios de más de 31 millones de francos (unos 33 millones de dólares). En paralelo, otros 30 millones le ingresaron por su participación en la siempre rentable Champions League.

En abril pasado, directivos de Young Boys junto con autoridades del Cantón (Provincia) de Berna y de los municipios de Bolligen y Ostermundigen, cercanos al Estadio de Wankdorf, hicieron público un proyecto que podría implementarse en los próximos años. El mismo contempla la construcción de un nuevo campus regional de formación, con ocho terrenos de juego destinados al entrenamiento, un estadio y un polideportivo triple.El cantón aportaría el terreno y YB financiará el proyecto con un monto cercano a 40 millones de francos –más del beneficio obtenido por su participación en la Champions League— y gestionará el estadio y los campos de entrenamiento. Sin embargo, esta nueva área no será de uso exclusivo de YB, sino que en buena parte estará a disposición del deporte público y entidades municipales.

 

Gran banderola en el Estadio Wankdorf de Berna, contra la homofobia.

 

La extensión de la hoy reducida infraestructura de entrenamiento tanto para el primer equipo de Young Boys, como para sus divisiones menores y femeninas, constituye una preocupación central para el club capitalino. Aunque hoy está en el top 100 de las entidades futbolísticas europeas, es la única de ese nivel cuyo estadio no cuenta con césped natural, lo que conspira contra la proyección de la oferta deportiva del club. Para que el próximo año el Wankdorf pueda ser una de las sedes del Campeonato Europeo de Fútbol Femenino, Young Boys decidió instalar grama natural. La dirigencia del club viene haciendo esfuerzos significativos para fortalecer la práctica del fútbol femenino, lo que representa un giro de 180 grados de la política de diez años atrás, cuando la entidad estuvo a punto de cerrar esa área de la actividad deportiva que en la actualidad es fuertemente promovida.

Se cierra una nueva temporada intensa y exitosa para Young Boys que obtuvo el decimoséptimo campeonato de su historia (el sexto en los últimos siete años) en un continente que es testigo del crecimiento acelerado de corrientes de pensamiento anti extranjeras, conservadoras y racistas. Por eso, esta victoria deportiva del campeón suizo tiene hoy un valor adicional: el compromiso a favor de la diversidad, la apertura y la tolerancia hacia “el otro”. Con partidos semanales sin violencia ni durante ni después de los mismos y con masiva presencia de espectadores que asisten en familia.

Con el último grito de gol del Wankdorf bernés el último sábado de mayo pareció también reforzarse la realidad casi utópica de otro fútbol posible. Señal importante a punto de darse en Alemania el pitazo inicial de la principal confrontación europea de seleccionados nacionales.

 

 

 

 

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