Palabras que arden

Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se tiran con fuego

 

La difusión de los nuevos chats atribuidos al ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, avivó todas las rencillas dentro de Juntos por el Cambio, que involucran la disputa por la candidatura presidencial entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, y por el favor de Maurizio Macrì. El jueves 29, un asesor de la mayor intimidad de HRL dijo a El Cohete que el jefe de gobierno le hizo saber a D’Alessandro que la salida más decorosa del pantano sería su renuncia espontánea. No sería necesario que reconociera la autenticidad de esos textos y audios tenebrosos. Podría seguir pretendiendo que eran una falsificación, y anunciar que necesitaba todo su tiempo para demostrarlo en los tribunales, decía el mensaje comunicado a D’Alessandro. Pero el ministro se resistió a ser el chivo expiatorio de un escándalo cuyo alcance se expande con cada novedad. D’Alessandro dijo que el viernes habló tres veces con HRL quien lo respalda. Pero lo dice él, no Rodríguez Larreta ni alguien de mayor peso político que el devaluado ministro. Lo único comprobable es que el jefe de gobierno aún no lo destituyó y le permitió que ejerciera su defensa en las amistosas señales de noticias por cable de La Nación y Clarín.  Pero desde las inmediaciones del jefe de gobierno insisten en que el ministro tiene fecha de vencimiento, el jueves 5, cuando Rodríguez Larreta regrese del sur. Añade que está indignado por las mentiras que D’Alessandro le dijo:

  • que los chats no existían,
  • que no conocía el empresario Marcelo Violante,
  • que no tiene ningún amigo Augusto,
  • que nunca habló con Silvia Majdalani de los temas que aparecen en la conversación.

 

Lo mismo que cuando trascendió el viaje a Lago Escondido, D’Alessandro sostiene ahora que nada es cierto, que todo es un invento, lo cual puede ser confortante en el primer momento, pero insostenible a medida que se confirman datos y circunstancias.

Su descargo es contradictorio. Por un lado afirma que fue espiado, por otro acusa de una fabricación al diputado del Frente de Todos Rodolfo Tailhade, uno de los villanos favoritos de la coalición cambiante. Si lo espiaron, el contenido debe ser cierto, si fue falsificado no hubo espionaje. Por ahora sigue en funciones y el gobierno local no lo sancionó.

En uno de los chats, del 21 de septiembre de 2019,  Violante pregunta si «te da para proponer negocios a Horacio», y la respuesta es afirmativa. Es un diálogo crucial para ponderar la actitud del precandidato de JxC, quien parece atrapado entre la espada y la pared. Conservar a D’Alessandro se demostrará cada día más gravoso a medida que avance la campaña electoral, pero cesarlo sin una negociación consensuada puede ser explosivo. El asesor que comunicó el pedido de renuncia ratificó este año que el caso está  cerrado y que D’Alessandro no llega al fin de semana próximo.

El Tuto y Jerry

Uno de los principales interlocutores de D’Alessandro, a quien llama Tuto, es el titular de la fiscalía en lo criminal y correccional N° 5 de la Capital, César Augusto Troncoso, quien en abril denunció ante la Cámara de Diputados a Gerardo Milman, por el episodio de su novia María Luz Lanusse Peralta Ramos con la documentación falsa del auto que le cedió la empresa de blindajes Oliva Hermanos, proveedora de la Secretaría de Seguridad cuando él la ocupó, como segundo de Bullrich en el ministerio de Seguridad de la Nación, hasta 2019. Al momento de caer en desgracia era vicepresidente del bloque de diputados del PRO y jefe de la campaña presidencial de Bullrich, quien basa su campaña en críticas a Rodríguez Larreta por su presunta blandura en cuestiones de seguridad. Durante los festejos multitudinarios y pacíficos por el campeonato de fútbol, Bullrich desató la represión, al provocar a su adversario. «Si te toman el Obelisco nunca vas a poder gobernar un país. La Argentina necesita orden para poder vivir en paz», escribió el reemplazante de Milman en la campaña de Bullrich, Juan Arenaza. Bastó para que D’Alessandro enviara a sus grupos de choque a regar el Microcentro de gases, agua disparada a presión y balas de caucho. En ese chat abundan los audios, de difícil alteración.

En el gobierno porteño, Bullrich es la principal sospechosa por la filtración de los chats, pero no la única, dada la compleja trama de intereses y negocios que giraban en torno de D’Alessandro, quien es una concertación o un consenso en sí mismo:

  • es ministro de Rodríguez Larreta;
  • fue directivo de Unidad Popular, el sello con que Eduardo Duhalde obtuvo el 6% de los votos en las elecciones presidenciales de 2011;
  • fue electo diputado por el Frente Renovador de Sergio Massa en 2013, y
  • en la Justicia federal contó con la protección de Guillermo Montenegro, María Servini (la Tía de los chats), Silvia Majdalani y Daniel Angelici.

Ninguno de ellos dijo esta boca es mía, como si nunca hubieran conocido al apestado. Pero Massa no dejó pasar más de un día antes de pedirle la renuncia a Rodolfo Gabrielli, presidente de la Casa de la Moneda, si bien sólo hizo una referencia general a la gestión del organismo en el año. En uno de los chats, Majdalani le pide a D’Alessandro que reciba al empresario Alejandro Trasmonte, presidente de TNG Technology, y luego le agradece la forma en que lo hizo. Quien lo recibió antes fue Gabrielli, a quien le propuso la emisión de billetes y monedas con la imagen del futbolista Maradona. El Tuto Troncoso le comunica a D’Alessandro gestiones realizadas ante sus colegas Cinthia Oberlander, Laura Belloqui, Marcelo Retes y Adrián Pérès.  Hace tres meses, Oberlander fue designada camarista de tribunal oral.

A la estrecha relación de D’Alessandro con la Tía se atribuye que haya conservado su cargo como secretario de seguridad porteño en 2018, cuando la laxitud del operativo de prevención que había montado, obligó a que la final de la Copa de fútbol Libertadores de América se jugara en el estadio Bernabeu de España.

D’Alessandro es un lastre para HRL equivalente al que Milman significa para Patricia Bullrich.

 

Mejor récord que el Dibu Martínez

Un interlocutor más esporádico de D’Alessandro, pero no menos sustancial, es Silvio Robles, el alter ego de Horacio Rosatti en la Corte Suprema de Justicia. Robles tiene un récord difícil de superar: el 100% de quienes asesoró en materia política y comunicacional terminó condenado por su dificultad para estibar el dinero en lugar y forma convencionales: Felisa Miceli, Ricardo Jaime y José López, laderos que se encargó de memorar la encargada de imagen de Ricardo Lorenzetti en la Corte, María Bourdin.

El presidente de la Corte Suprema no descarta la salida de Robles, quien es Director General de su Vocalía, pero es consciente de la debilidad en que aún así quedaría. Robles es un colaborador íntimo, a quien conoció en 2004 cuando fue ministro de Justicia de Néstor Kirchner, que lo acompaña en las reuniones más reservadas y a quien ha llegado a presentar como “mi hermano”. Las comunicaciones de noviembre de este año entre Robles y D’Alessandro son demoledoras para el juez supremo: el martes 15, su colaborador le indica al ministro de HRL que el bloque de JxC debe faltar a la sesión especial del Senado del día siguiente en la que se trataría la designación de los representantes del cuerpo en el Consejo de la Magistratura, “porque si sos legislador y luego del debate perdiste una votación, después no vengas a querer ganar por la vía judicial. Si la oposición da el debate, admite el mecanismo de votar esta resolución que, por ley, no corresponde que se vote”. Al despedirse, Robles agrega: “Usala como tuya”. Es opinable la calidad del asesoramiento, que se basa en un caso totalmente distinto, por la oposición de Héctor Polino al núcleo de coincidencias de la reforma constitucional. Pero la oposición hizo lo que Robles decía: no bajó al recinto el miércoles 16 y la propuesta sólo fue votada por el FdT y sus aliados. El viernes 18, Robles agregó otro consejo: que el senador Luis Juez se presentara ante el fuero contencioso administrativo, para reclamar su incorporación al Consejo de la Magistratura en lugar del peronista Martín Doñate, propuesto por el Senado. Cuando lo hizo, pero la jueza María Alejandra Biotti rechazó su recurso.

 

El asesoramiento pudo haber sido bueno o malo, pero en cualquier caso prohibido por el reglamento para la Justicia nacional, que obliga a los hermanos Ro-Ro. Lo que está en cuestión no es su calidad jurídica sino su legalidad.

 

 

Robles alterna entre dos relojes, uno más ostentoso que el otro: un Patek y un Rolex, y usa perfumes de edición limitada. Pero también guarda un secreto, relacionado con la boda fallida con una chica judía y que se asocia con un monosílabo hebreo de cuatro letras. Una de sus exposas, Laura La Torre, fue vocera del vicejefe de gabinete de ministros de Maurizio Macrì, Mario Quintana, y uno de los peldaños que sirvieron al ascenso de Rosatti a la Corte Suprema. Una vez desplazado de la presidencia de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti impulsó una denuncia por tráfico de influencias, contra Rosatti y Robles, que Julián Ercolini añejó en cajones de roble antes de archivarla. Sus defensores fueron Alejandro Carrió (del Grupo Clarín), y el actual presidente del Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires, Alberto Garay. Con dos hijos de distintas madres, Robles viaja con frecuencia a Estados Unidos, donde reside uno de ellos. Tiene una personal trainer y comparte sesiones de footing en un gimnasio próximo a la plaza Vicente López con Rosatti y con Natalia Monayer, la Subdirectora de la Vocalía de Rosatti. También comparten una nutricionista, con una dieta rica en proteínas, frutas y verduras.

 

Rosatti, entre Robles y la directora de Ceremonial y Protocolo de la Corte, María Andrea Durán. Detrás, Claudio Posdeley, secretario letrado del Consejo de la Magistratura.

 

Money money money

Un tramo escandaloso de los chats es el que comprende al concesionario de estacionamiento medido y acarreo por grúas, Marcelo Violante, quien mantuvo una concesión vencida durante 21 años, por la que sólo pagó un canon de 55.000 pesos anuales. El diálogo que habría mantenido con el ministro es elocuente:

La última filtración consta de 1634 entradas, según este detalle:

 

Como se observa, casi el 80% de esas comunicaciones son cursadas con interlocutores que figuran como Deleted Account, es decir Cuenta Borrada. En realidad, cuentas borradas, ya que bajo esa denominación figuran distintos corresponsables de quien se identifica como MD, las iniciales de Marcelo D’Alessandro.

El juez Cayssials en el chat

Entre ellos está el destituido y condenado ex fiscal de Mercedes Juan Ignacio Bidone, sobre quien giró el intento de involucrar a Aníbal Fernández en el tráfico de efedrina, a lo que no se prestó María Servini. Por contexto es posible reconstruir diálogos con y referencias a Cristian Ritondo, Julián Ercolini, Ariel Lijo, Juan Ignacio Mahiques, Germán Garavano, entre otros. Incluso aparece en el chat una foto del juez federal en lo contencioso administrativo Pablo Cayssials, quien el 3 de febrero de 2016 promete un fallo para el día siguiente.

 

Cayssials es el juez que manejó la mayor cantidad de causas de interés para el macrismo: la adecuación del Grupo Clarín a la ley audiovisual, las negociaciones entre el Estado Nacional y el Correo Argentino, el juicio político a la Procuradora Alejandra Gils Carbó, el incremento de las tarifas de servicios públicos, entre otras.

Nadie puede asegurar que esta tira de chats sea la última.

 

 

 

 

 

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