Pandemia, derecha y distopías

La exigencia de fin inmediato para la cuarentena recibe el apoyo de personajes como Vargas Llosa

 

Para desarrollar expositivamente diferentes teorías económicas, Wolff y Resnick [1] parten en cada caso de lo que denominan el “punto de entrada o de partida” (entry-point) de dichas teorías. Sobre sus “puntos de entrada” se edifican deductivamente las diferentes teorías. Un punto de entrada representa una decisión: es la forma elegida para comenzar a organizar la teoría, es decir, son los conceptos básicos que fundamentan esa teoría. Los “puntos de entrada” no admiten discusión en el interior de una teoría.

Caracterizaremos el pensamiento de derecha a través de lo que postulamos como su “punto de entrada”: la naturalización y preservación del ordenamiento plutocrático que ilustramos en Figura 1.

Figura 1: Distribución de la riqueza en el mundo de 1980 a 2018 y proyectada hasta el 2050 (ceteris paribus) [2].

El World Inequality Lab ilustra cómo crece continuamente la riqueza global en poder del 0.01%, 0.1% y 1% de los más ricos y como desciende continuamente la riqueza global en poder del 40% que constituye la clase media y media-baja [3].

En las últimas décadas, el instrumento usado para ampliar la brecha patrimonial es la financiarización de las economías, proceso en el que crece permanentemente la riqueza en manos de los tomadores de renta a expensas de los productores, por lo que al crecimiento de la desigualdad debemos sumar el deterioro en la producción de bienes y servicios [4]. Problema práctico, político y filosófico.

El pensamiento de derecha no cuestiona, ni admite que sea cuestionada, la distribución concentrada de la renta a la que considera un hecho natural y virtuoso.

En una nota publicada el 28/04 en La Nación, Carlos Pagni expone, sobre la base del que hemos definido como “punto de entrada” del pensamiento de derecha, las exigencias resultantes para este período de pandemia.

 

 

El final de la cuarentena

Esta exigencia involucra restaurar urgentemente el funcionamiento del aparato productivo para continuar con la generación de ganancias para el sector más rico de la sociedad y además restaurar urgentemente las políticas de austeridad fiscal, alejando así el fantasma del impuesto a las grandes fortunas. Claramente el precio lo pagarían con su salud, su vida y la de sus convivientes aquellos que para trabajar deben usar diariamente trenes o colectivos sin posibilidad de distanciamiento social. Esta exigencia de fin de cuarentena inmediato recibe el enfático apoyo de personajes típicos de la derecha como Prat Gay, Vargas Llosa et al y la alta dirigencia corporativa del país.

 

 

Recomponer las ganancias de las empresas del sector salud

Las empresas de medicina acumulan importantes ganancias en épocas normales, ganancias que provienen de una pesada carga económica para las familias, principalmente las de clase media y media-baja. Pero ahora, durante la cuarentena, deben afrontar el problema de bajos ingresos temporarios. El personal médico y paramédico de estas empresas, que obviamente nunca fue invitado a compartir ganancias, es hoy obligado a compartir las pérdidas en ingresos ya sea por disminución o desaparición de sus haberes como con la falta de equipamiento de protección personal.

Las grandes empresa de producción de medicamentos en nuestro país y en el exterior acumulan aceleradamente patrimonio en base a las compras financiadas por los Estados y aportes para I+D también de los Estados (ver Mariana Mazzucato et al). Obtenidos los remedios y vacunas para derrotar al virus, ¿serán las empresas las dueñas absolutas de esas soluciones y las usarán para aumentar aún más sus fabulosas ganancias o serán propiedad de la humanidad? Más que continuar la política de protección a rajatabla de la IP de las empresas farmacéuticas, que solamente sirven para la acumulación de enormes ganancias corporativas, hay que empezar a discutir la libre circulación de conocimientos para acelerar las investigaciones y para que los resultados de esas investigaciones sean remedios y vacunas que puedan serán usados sin distinción entre países pobres y ricos y sin distinción entre clases sociales. ¿Parece esto una utopía inalcanzable? No, es lo que sucede en el tema de las vacunas contra la influenza (ver Joseph Stiglitz et al).

 

 

La devaluación como exigencia permanente

En plena pandemia y con amplísimos sectores de trabajadores de la economía informal, de trabajadores asalariados y de propietarios de pymes sin otros ingresos que el proveniente del auxilio estatal, el articulista insiste con un clásico de la derecha: la exigencia de devaluación continua para mejorar los ingresos de los grandes exportadores agrícolas, a costa de los sectores medios y empobrecidos de la población; los que, de producirse la exigida devaluación, verían aumentar injustificadamente los precios.

 

 

Libre comercio y estímulo a la inversión extranjera directa (IED)

El articulista insiste con ambos temas (otra exigencia permanente). Un acuerdo de libre comercio con países como los de la UE o Corea u otro país de alta industrialización, podría aumentar la exportación de productos primarios, lo que implicaría necesariamente aumento del precio de los alimentos para los argentinos; pero desprotegería a la industria nacional, lo que implicaría necesariamente cierre de empresas productivas, en particular pymes. Es decir un acuerdo de libre comercio con países de alta industrialización, de concretarse, avanzaría en el sentido de aumentar nuestros niveles de pobreza.

Nosotros necesitamos aumentar la complejidad de nuestra producción industrial, la que constituye la base sobre la que se podrán crear puestos de trabajo de mayor especialización y sobre la que se podrá avanzar en los niveles de equidad social. Los estilos de desarrollo posibles son fundamentalmente dos: la IED o el desarrollo autónomo. El estilo de la IED presenta dos objeciones fundamentales: las empresas multinacionales trabajan en base a un esquema de deslocalización de las cadenas productivas que colisiona con nuestras necesidades de desarrollo industrial y su operatoria implica una continua remisión de divisas al exterior utilizando diversos mecanismos, en general legales.

El estilo de desarrollo autónomo requiere del Estado un rol central, ya sea como productor, asociado al sistema nacional de C&T y a redes de pymes en proyectos de alto riesgo tecnológico y de lento recupero del capital o utilizando inteligentemente (no-imparcialmente) su poder de compra. Ya sea con el Estado como productor o como comprador no-imparcial, el estilo de desarrollo autónomo requiere que la lógica no sea la del mercado, en la que se priorizan precios, novedad tecnológica y plazos cortos de suministro, sino la de protección/incubación de industrias nacionales.

Una nota retro: el articulista afirma “producimos cosas tan malas que solo nosotros las consumimos”, es inmediato recordar la propaganda televisiva de la dictadura cívico militar, inspirada por las políticas desindustrializadoras de Martínez de Hoz,  sobre las sillas malas “made in Argentina” y las sillas buenas importadas.

En definitiva, el mencionado articulista expone la distopía que nos hubiese acarreado el triunfo electoral del neoliberalismo.

Por suerte de esa zafamos.

 

 

 

[1] R. D. Wolff y S. A. Resnick, Contending Economic Theories, Cambridge, MA: MIT Press, 2012.
[2] World Inequality Lab, «World Inequality Repor- 2018,» 2018. [En línea]. Available: https://wid.world/es/pagina-de-inicio/.
[3] T. Piketty, Capital e Ideología, Buenos Aires: Paidós, 2019.
[4] M. Mazzucato, The value of everything, Public Affairs, 2018.

 

 

 

 

 

2 Comentarios
  1. leonardo romero dice

    Me tomo la molestia de comentar solo por el sentimiento de repugnancia que me provoco el comentario transcripto de » Hernan de rosario» originariamente de «Cosme Beccar Varela»

    primero tratar de marxista a alberto fernandez te deja parado como un ignorante tanto en lo filosofico como en lo social

    siendo que usa al estado para ayudar a las empresas privadas ( pagando el 50% de salarios ) y es un serio pagador de deuda privada usurera e ilegal ( siendo que mauricio macri la tomo y no paso por el senado como lo estipula ley argentina )

    Un estado marxista no tiene empresas privadas son todas estatales o cooperativas autogestionadas por los mismo trabajadores

    un estado realmente marxista nunca tomaria deuda externa ni pagaria la deuda contraida por un gobierno anterior ( ni la urss ni cuba fueron marxistas por diversos motivos )
    un gobierno marxista es del pueblo y para el pueblo ideado desde abajo hacia arriba con una democracia deliberativa no una democracia representativa como las actuales donde los bipartidismos son la gran estafa al electorado.

    » ¿Hay alguna manera de parar esta deriva hacia la ruina y la esclavitud? Lo primero sería que los argentinos dejaran de ser tan crédulos, tan sumisos y miedosos. Las “clases cultas”, empezando por las más altas, deberían movilizarse para exigir el fin de este encarcelamiento y parálisis nacional, en vez de quedarse en este silencio connivente. Deberían ser los primeros en dar el ejemplo de aceptar la posibilidad de enfermarse y hasta de morir, antes que permitir que la patria pierda su libertad a manos del marxismo mediante trucos como el de la cuarentena que funciona con un efectividad destructiva. ¿No morirán algún día de todas maneras por esta u otra enfermedad de las muchas que nos amenazan o en el paredón de los cubanos? »

    no es ser credulo ni sumiso ni miedoso es realidad pura y aterradora, como salida de un cuento de ficcion, se ve que este personaje esta muy apurado en que empiece a andar la maquinaria de explotacion obrera y no le importa si mueren de covid porque el sistema de salud argentino no puede atender tanta gente afectada al mismo tiempo NI SIQUIERA EE UU, ESPAÑA, ITALIA, INGLATERRA, llamados paises centrales pueden y se mueren miles de personas en sus casas porque no hay habitaciones ni camillas ni doctores para atenderlos

    en ultima instancia se podria llamar a poblacion para saber su opinion y que opina con respecto al tema, no tratar de ser un escritor demagogo de cuarta que usa mal la mitad de los conceptos que nombra y encima atribuye al peronismo el socialismo y se da el descaro de llamar a la rebelion popular defendiendo el solo la idea de su lucha por querer elegir su muerte a gusto cuando en este pais no existe ni la eutanasia para gente que no padece un enfermedad grave e incurable, sinceramente leer los argumentos tan faltos de logica y de coherencia da repugnancia a los que tienen dos neuronas que hagan sinapsis y que hayan terminado el secundario.

    » Pidamos a la Santísima Virgen que nos dé el coraje y la sabiduría que nos falta y empecemos a resistir antes de que sea tarde. »

    ¿ pidamos a la virgen sabiduria y coraje ? 2020 y todavía hay que leer cosas de este estilo con razón Argentina no sale del pozo.

    la sabiduria se conseguiria con un buen sistema educativo que llegue a toda la poblacion no con y gracias a ninguna virgen, demonio o ente astral, la edad del oscurantismo ya la vivió la humanidad señor por favor informese de la educacion en los paises centrales y venga a ofrecernos una opinion formada en base a fundamentos reales y no teologicos.

    Para concluir » la cuarentena » te savo la vida a vos y a tu familia

  2. HERNÁN DE ROSARIO dice

    En su artículo Eduardo Dvorkin expresa que “Esta exigencia-el fin de la cuarentena- involucra restaurar urgentemente el funcionamiento del aparato productivo para continuar con la generación de ganancias para el sector más rico de la sociedad y además restaurar urgentemente las políticas de austeridad fiscal, alejando así el fantasma del impuesto a las grandes fortunas. Claramente el precio lo pagarían con su salud, su vida y la de sus convivientes aquellos que para trabajar deben usar diariamente trenes o colectivos sin posibilidad de distanciamiento social. Esta exigencia de fin de cuarentena inmediato recibe el enfático apoyo de personajes típicos de la derecha como Prat Gay, Vargas Llosa et al y la alta dirigencia corporativa del país”.

    A continuación paso a transcribir un artículo de Cosme Beccar Varela en el que afirma sin sonrojarse que la cuarentena es un atentado contra la constitución nacional.

    La cuarentena es inconstitucional (*)

    La cuarentena es un encarcelamiento dictado por decreto contra 40.000.000 de personas, la totalidad de la población, y con amenaza de prisión hasta por dos años a quienes salgan de su casa por una causa que no sea las específicamente enumeradas por el gobierno: alimentos, salud y funcionarios, más alguna que otra excepción, o sea, estrictamente lo necesario para que los encarcelados domiciliarios puedan comer o atenderse de alguna enfermedad. Es decir, como en cualquier régimen carcelario en que los presos deben comer porque se intenta mantenerlos con vida. La policía está lanzada a la persecución de los otros y según la prensa ya hay más de mil sumarios contra los “delincuentes”.

    Nunca en lo historia de este país ni, que yo sepa, de ningún otro, un gobierno, ni siquiera del monarca más autócrata, se dictó una medida tan feroz contra la totalidad de un pueblo al que se aprisiona sin acusarlo de algún delito del que haya sido primero acusado y probado debidamente, con respeto de todas las garantías jurídicas. Es decir, todo esto es absoluta y descaradamente contrario a la Constitución Nacional. ¿Cómo es posible que la Academia de Derecho o los juristas no hayan dicho nada sobre este escándalo inaudito?
    Peor aún es el clero. El arzobispo de Buenos Aires y todos sus obispos auxiliares publicaron su decisión de cerrar todas la iglesias de Buenos Aires e inclusive derogaron el precepto de oír misa entera los Domingos alegando que deben seguir las decisiones del gobierno. O sea una abierta confesión de la herética doctrina de la inferioridad del poder espiritual frente al temporal. Y más grave aún, es una apostasía implícita en tanto y en cuanto implica negar el poder infinito del auxilio divino que puede vencer cualquier virus y proteger a quienes Le invocan. En vez de cerrar la iglesias en las que se guarda el Santísimo Sacramento, Dios verdadero bajo las especies del pan, debieron llenarse de fieles presididos por Obispos y sacerdotes para pedir perdón por nuestros pecados y protección contra la peste. Pero las cerraron y no se sabe donde encontrar un sacerdote.

    Hemos pasado ya 10 días en esta situación agobiante y la prensa de hoy anuncia que el gobierno se propone prorrogarla hasta después de Semana Santa, es decir, 13 días más. Para tomar esta decisión despectiva e injuriosa, violando nuevamente la Constitución, ha convocado a un grupo de infectólogos y empresarios para analizar las consecuencias de ese atropello. Pero no ha convocado a los Obispos ni a los juristas a pesar de que la inconstitucionalidad y el daño espiritual son más graves que el peligro de un contagio.

    Por otra parte, no ha sido probada la gravedad de la peste. De 44.000.000 de habitantes se han contagiado 745 y han muerto 19 en los quince días que apareció el mal, la mayoría de los cuales por complicación con otras enfermedades. ¿Es eso una peste que justifique las acciones extremas del gobierno? En el siglo XIX hubo una peste de fiebre amarilla en Buenos Aires y no se declaró cuarentena alguna y los porteños de bien, por el contrario, actuaron como voluntarios para ayudar a los enfermos y enterrar los muertos.
    Todo esto es claramente un abuso de autoridad del gobierno de izquierda que padecemos. Hay muchas preguntas sin responder:

    1-¿Cuántos morían por día en el país de distintas enfermedad antes de que empezara la histeria del “coronavirus”? Es un población de 44.000.000 es muy probable que sean miles pero no lo dicen para mantener el pánico que justifica sus arbitrariedades. La vida es un riesgo permanente de muerte, ¿pretende el gobierno mediante esta odiosa cuarentena hacer a los hombres inmortales?

    2-El gobierno estaba agobiado por su propia incompetencia y por una deuda impagable. Esta peste le ha sacado de ese marasmo y ha convertido al inepto Fernández en una especie de taumaturgo a quien se le obedece contra toda razón y justicia. ¿Es bueno para el país que este individuo haya alcanzado ese poder y que la población haya perdido todo espíritu crítico frente a sus arbitrariedades?

    3-La industria y el comercio (salvo el de alimentos) están cerrados. Los empleados y obreros están en sus casas sin poder trabajar y los patrones deben pagarles sus sueldos o, mejor dicho, deberían hacerlo pero no pueden porque no tienen de donde sacar la plata ni están a su alcance quienes deberían cobrarlos. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta parálisis para la economía del país, ya gravemente averiada? ¿Se podrán recuperar las muchas empresas medianas y chicas que habrán quebrado en el ínterin?

    4-He escrito en este periódico varios artículos denunciando a Macri (misteriosamente callado durante esta crisis destructiva) como un “kerensky” cuyo pésimo gobierno favorecía la vuelta del kirchnerismo, que a su vez, nos llevaría a una situación como la de Venezuela. Es sabido que ese país fue económicamente destruido por la política marxista del chavismo y la traición de los falsos opositores. ¿No estamos viviendo aquí un fenómeno similar, es decir, es el mismo gobierno el que está llevando el país a la quiebra de la cual resultará la desocupación y el hambre que afligen a Venezuela?

    5-La consecuencia de ese desconyuntamiento del país ¿no será la misma pérdida de libertad, la invasión cubana y la consolidación de una tiranía, tanto más fácil de imponer a un pueblo sin ocupación y con hambre? Me acuerdo que hasta hace unos 7 u 8 años los venezolanos resistieron heroicamente saliendo a las calles de a millones, llenando las enormes avenidas de Caracas. Desde ese entonces, las cosas cambiaron: cinco millones de venezolanos se exilaron y ya no hay marchas contra el gobierno. En ese mismo período el hambre atenazó a Venezuela, los falsos lideres opositores apagaron todos los focos de resistencia y las FFAA, sobornadas, corrompidas y entrenadas por cubanos se convirtieron en el más firme sostén del régimen. Después de ese proceso mortal, Venezuela no se liberará de la tiranía a no ser por medio de una intervención militar de países amigos, cosa que los “democráticos” del mundo entero condenan con hipocresía.

    ¿Hay alguna manera de parar esta deriva hacia la ruina y la esclavitud? Lo primero sería que los argentinos dejaran de ser tan crédulos, tan sumisos y miedosos. Las “clases cultas”, empezando por las más altas, deberían movilizarse para exigir el fin de este encarcelamiento y parálisis nacional, en vez de quedarse en este silencio connivente. Deberían ser los primeros en dar el ejemplo de aceptar la posibilidad de enfermarse y hasta de morir, antes que permitir que la patria pierda su libertad a manos del marxismo mediante trucos como el de la cuarentena que funciona con un efectividad destructiva. ¿No morirán algún día de todas maneras por esta u otra enfermedad de las muchas que nos amenazan o en el paredón de los cubanos?

    Pidamos a la Santísima Virgen que nos dé el coraje y la sabiduría que nos falta y empecemos a resistir antes de que sea tarde.

    (*) Prensa republicana. Con las ideas derechas
    Director: Nicolás Márquez
    Marzo de 2020

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.