Para todo hay un tango

Más sobre María Luisa Carnelli, letrista del tango canción

 

A riesgo de sonar como un ególatra lo afirmo una y otra vez: para todo hay un tango. Y es que este género funciona como una biblioteca desordenada pero infalible: guarda antecedentes para casi todo lo que leas en el presente, escuches o imagines.

Lo cierto es que hace unos meses me topé con esta noticia: “La empresa Tinder lanzó en India el ‘Express Disposal Truck’, también conocido como el ‘Camión del Olvido’. Se trata de un contenedor móvil decorado con mensajes de ruptura, donde cualquier persona puede tirar regalos y recuerdos de sus ex parejas. La iniciativa forma parte de su campaña global “Move On” (siga adelante) y busca brindar a los corazones rotos un acto simbólico y físico de cierre”.

¿Marketing? ¿Chantaje emocional? Probablemente un poco de ambas cosas; vos bien sabés que, en la lógica de este tipo de empresas, hasta el dolor más íntimo puede volverse espectáculo y publicidad. El asunto es que, mientras leía la noticia, la historia empezó a resultarme familiar, tanto que pegué un salto de la silla y dije: ¡Pero si esto ya lo escribió Carnelli!

 

María Luisa Carnelli en el patio de su casa. Archivo personal.

 

Pa’l cambalache (1929) es el tango en cuestión, lleva música de Rafael Rossi y es la tercera letra que escribió María Luisa Carnelli, considerada la primera letrista del tango canción. Rápidamente lo graba Gardel con la curiosidad de que en la etiqueta del disco figura como autor de la letra el poeta Raúl González Tuñón. Entrevistada por mi querido Roberto Selles, la poeta afirmó: “No. Raúl no tiene nada que ver. Eso se debe a una confusión. Enrique –no su hermano Raúl– escribía una sección en el diario Crítica: comentarios o glosas sobre letras de tangos. Y Rossi creyó que era él quien escribía letras. Y como él le alcanzó el texto de Pa’l cambalache, supuso que le pertenecía. Pero Enrique no era poeta como ya le comenté. Cuando Rossi supo la verdad (porque yo se lo dije y Enrique también), puso mi firma”.

Aprovecho para comentarte que las letras de Carnelli figuran bajo los seudónimos masculinos Luis Mario y Mario Castro, y ya que estamos si te interesa profundizar en su vida y obra hay otras dos notas que escribí hace unos años en El Cohete, las titulé Ni Mario, ni Luis y Tesoro para el 8M.

Pero vayamos a lo interesante. Me gusta pensar que, si Mi noche triste (1917) —el primer tango que cantó Gardel— es para los historiadores el acta fundacional del varón abandonado (“Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida”), Pa’l cambalache de Carnelli podría ser su segundo capítulo, acaso el que Pascual Contursi nunca se atrevió a escribir.

 

Pa’l cambalache

 

Ya van pa' dos meses

que me abandonaste

y ahí está la pieza

como la dejaste.

Polvo del olvido

desciende constante,

desde que te has ido

yo no has vuelto a entrar.

La viola que supo

calmar mis desvelos,

expresar mis quejas

y aplacar mis celos.

La catrera rante,

la percha, el ropero,

desde aquel instante

solitos están.

Y aunque mi recuerdo

su silencio llena,

no vale la pena

volver a empezar...

 

Por eso, ni intento

traerte a mi lado,

prefiero, amurado,

mi pena cantar.

Para no tentarme

y hacer que regreses,

después de dos meses

voy a reaccionar.

Y esos cachivaches

que guardo en la pieza

hoy pa'l cambalache

los voy a fletar.

 

Recuento las horas

desde que te fuiste

y aunque no te lloro

Me pongo algo triste.

Estufo y cabrero

lamento tu olvido,

pues sé que te has ido

pa' no volver más.

¿Qué querés que le haga

si sólo no me hayo,

soltero en la pieza

con tanto bagayo?

Aguanté dos meses

rompiéndome el mate,

pero pa'l remate

tus pilchas se van.

 

Si tenés en el oído la letra de Mi noche triste seguro ya notaste las vecindades que se dan con Pa’l cambalache. Es decir, en ambos textos la situación inicial es idéntica: la mujer lo abandonó, la pieza quedó intacta, los objetos siguen en su lugar y el espacio doméstico funciona como archivo emocional. La guitarra, la catrera, el ropero, todo permanece congelado. Pero si en Mi noche triste los objetos son reliquias sagradas, en Pa’l cambalache se transforman en estorbos. Por tanto, en el primero de los casos el protagonista vive en una negación permanente, incluso dejando la puerta abierta como si ella fuera a volver. En la letra de Carnelli, en cambio, emerge un límite: han pasado dos meses y se decide actuar: ¿qué hacer con todas las pertenencias de su mujer, las que nombra como “cachivaches”? La respuesta es tajante: “Hoy, pa’l cambalache los voy a fletar”.

 

El Mudo lo graba el 23 de septiembre de 1929

 

 

En fin, el anuncio de Tinder, es decir, la “novedosa” propuesta del Express Disposal Truck que podría traducirse como “camión de descarte rápido”, ya es historia vieja para el tango. De modo que cuando afirmo que “para todo hay un tango”, no busco pararme en un chauvinismo seco y barato. Señalo, mas bien, la persistencia de un género poético musical que continúa leyendo nuestro presente.

Y si de presente hablamos, tras las bravuconadas diarias del revoltijo de pelos que nos gobierna, no puedo dejar de recordar su primer discurso oficial del 10 de diciembre de 2022, cuando con maligno placer dijo: “NO HAY PLATA”. Acá también el archivo tanguero ya se había adelantado. ¿Comprendés por qué te digo que para todo hay un tango?

 

Honesto hubiera sido: “No habrá plata… la vamos a chorear toda”.

 

 

 

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