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La visita del secretario de Estado, Antony Blinken, y el modelo ecuatoriano.

 

La máxima autoridad de las relaciones internacionales de los Estados Unidos, el secretario de Estado, Antony Blinken, programó llegar a la Argentina la semana próxima, de acuerdo a la agenda de prioridades para la región que ellos han bautizado “Asuntos del Hemisferio Occidental”.

Primero acordaron un programa de apoyo en seguridad con Ecuador; luego se conoció que negocian con Colombia, Uruguay y Paraguay. Además, intentan hacer mella en los gobiernos de Venezuela, imponiendo la reactivación de las sanciones, y en Brasil, para ser parte de sus recursos y mercados, los más grandes del subcontinente y la economía de mayor crecimiento durante 2023.

En Río de Janeiro habrá reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20. La visita a la Argentina de Blinken no fue confirmada oficialmente desde la Cancillería, pero está en la agenda pública de la Casa Blanca. 

Viene de su séptima visita a Medio Oriente desde los atentados de Hamás del 7 de octubre, donde negocia los intereses estadounidenses como contrapartida al apoyo brindado a Israel para la destrucción del territorio y la población de la Franja de Gaza. De allí pasará por la Conferencia de Seguridad en Múnich junto a la Vicepresidenta de Joe Biden, Kamala Harris.

En diciembre, luego de asumir el gobierno de los Hermanos Milei, llegaron dos funcionarios de alto rango de Estados Unidos, Mike Pyle, del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, y Jay Shambaugh, del Tesoro. Querían conocer los planes de gobierno, los asuntos pendientes con el FMI y las privatizaciones de áreas energéticas centrales para los planes del complejo militar industrial del gigante americano. Todo esto enmarcado en una alocada carrera por ganar las pequeñas y grandes pujas con China, de acuerdo a sus estrategias, alianzas y planes que sufren de algunos contratiempos imprevistos.

La visita de Blinken marca la posibilidad de acercamiento entre las Casas Blanca y Rosada, para hablar sobre temas más profundos que las diferencias estéticas y de los colores de ambas sedes de gobierno. 

Blinken viene para exponer algunas consideraciones al plan de los hermanos de reunirse en Washington para participar de la Conferencia Política de Acción Conservadora, que reúne a los principales financistas y líderes de la ultraderecha norteamericana y que esparcen por el mundo por medio de referentes, políticos, empresariales, religiosos y  de las disciplinas más trascendentes y de repercusión e influencia mediáticas.

En esa juntada del 22 al 24 de la semana entrante, Milei se podrá sacar selfies y publicar en las redes antisociales, con Santiago Abascal, el vocero español de los monárquicos y reivindicadores franquistas congregados en la agrupación nazionalista Vox. También estará el colonialista Nigel Farage, líder de los impulsores del Brexit en el Reino Unido. Donald Duck Trump será el anfitrión y hará de este conciliábulo un acto de campaña para intentar volver al sillón de Lincoln. Entre esos “librepensadores” de discurso coincidente, tendrá la posibilidad de hablar Javier Milei, propuesto por el asesor de Trump y financiador de las ultraderechas emergentes en el mundo, Steve Bannon.

El gobierno de Biden sostiene la coherente política de Estado al profundizar su interés en la Argentina, consolidando los acuerdos existentes en varias áreas e intentando desembarcar en otras que aún son ilegales y no tienen apoyatura política interna. 

Nicolás Posse, el jefe de Gabinete al que no se le conoce la voz, viajó de necesidad y urgencia a Estados Unidos para juntarse a puertas cerradas con el capo del Tesoro, con el jefe de todos los espías de la Agencia Central de Inteligencia y con el general a cargo del Estado Mayor del Comando Sur de Estados Unidos con sede en Florida. De esas reuniones no se conocen los detalles conversados, pero luego se han visto algunas acciones que podrían indicar una pista para entender cuáles fueron las concesiones y los requerimientos de Posse ante los líderes y funcionarios del país norteño al que la actual administración de gobierno admira con fruición.  

 

Nicolás Posse.

 

El propio Presidente con poco más de dos meses de gestión y su hermana primera dama que viaja sin asesora de imagen y compra indumentaria de catálogo prêt-à-porter por celular, viajó en repetidas oportunidades a Estados Unidos, pero sin reunirse más que con fanáticos religiosos, seguidores fundamentalistas y alterados virginales que lo vivan al verlo llegar. 

Posse fue recibido a puertas cerradas por el jefe de Estado Mayor del Comando Sur, general Scott Jackson, en Florida. Durante el encuentro que figuraba en la agenda oficial, no se incluyó el temario de lo conversado. En la reunión participó el joven abogado titular de la AFI, Silvestre Sivori, y solo trascendió que se trataron cuestiones de seguridad regional.

Los anfitriones fueron el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Rodrigo Valdés, y el subdirector Luis Cubeddu.

Luego fueron recibidos por el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), William J. Burns. 

Estados Unidos ha demostrado su interes con acciones y en el recordado discurso dado en inglés y castellano por Laura Jane Richardson, actual jefa del Comando Sur. La generala de cuatro estrellas del Ejército dijo que a Washington le interesa el litio, el agua, el cobre, el gas natural, el intercambio comercial para que la Argentina adquiera aviones militares, tecnología en comunicaciones, asesoramiento financiero, dar créditos para obras de infraestructura, instalar bases en lugares estratégicos montadas para la defensa teniendo en cuenta la posibilidad de conflictos en la región, la defensa territorial, la tecnología para luchar contra el cambio climático, el combate a los narcos y la inteligencia para detener posibles casos de terrorismo y la posibilidad de llevar adelante todo tipo de negocios tratando de que no queden vinculados a la corrupción, a lo ilegal, para lo cual quieren el monopolio y la exclusividad operativa. 

El estadounidense embajador Marc Stanley dijo hace poco en una repetidora televisiva capitalina: “[Los argentinos] Están sentados sobre la segunda mayor reserva de petróleo y gas del mundo. Sobre la tercera mayor reserva de litio. Tienen cobre, magnesio, trigo, maíz, soja, ganado, un ‘gran capital humano’, y el mundo necesita lo que tiene la Argentina. Estados Unidos es, por lejos, el mayor inversor en la Argentina. Nuestras compañías ya están asociadas con la Argentina de manera regular”.

También hay interés en que Estados Unidos financie y promueva la asistencia de cuadros militares a cursos y la concreción de maniobras y ejercicios bilaterales y multinacionales, de los que la Argentina no forma parte desde hace años porque el Congreso no daba la autorización o lo hacía con demora. Ahora, con la nueva relación que pretende la administración de los Hermanos Milei, parece que Washington tiene interés de replicar lo que está planteando en algunos países vecinos de la región.

Esta agenda, que no sorprende salvo porque ahora se realiza sin disimulo, ya está siendo probada con los últimos acuerdos vigentes y operativos desde hace unos días entre Ecuador y Estados Unidos.

La generala Richarson donó equipamiento de seguridad con la excusa filantrópica de anticiparse a alguna posible catástrofe natural en Ecuador. Ese hecho presentado así disimula que la Constitución ecuatoriana prohíbe la instalación de bases y la intromisión de otros Estados en asuntos soberanos y de seguridad nacional. La cooperación de la funcionaria militar también apoya “la lucha contra la violencia relacionada con carteles y bandas de narcotraficantes que, según los parámetros de las operaciones de prensa en medios locales, están haciendo estragos en todo el territorio ecuatoriano. La excusa histórica consabida para cooperar e intervenir por parte de Estados Unidos como garantes de las democracias en la región. 

 

La generala en jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson.

 

“Lo que me preocupa como comandante son las formas en que la República Popular China está extendiendo su influencia maligna, ejerciendo su poderío económico y realizando actividades en zonas grises para expandir su acceso militar y político y su influencia. Este es un riesgo estratégico que no podemos aceptar ni ignorar”, dijo.

Estados Unidos y China mantienen una puja sobre la Argentina que se pone en evidencia con la compra de aviones de combate usados, como nuevos. Son F-16 de Dinamarca y Noruega, una operación que tiene el aval de Washington.

Mientras, el ministro de Defensa, Luis Petri, está muy ocupado desarmando los entuertos que le hace cometer el Presidente, ya que les prometió a los militares subas salariales que luego fueron desautorizadas. Ese malestar lleva más tiempo del previsto para intentar acotarlo. Pero el ministro le dedica más énfasis a la tarea de promocionarse en diferentes ámbitos y escenarios, luciendo indumentaria apropiada para cada ocasión, ya que siempre fue una preocupación estar a tono con la moda de cada temporada. 

 

 

 

 

En síntesis

El acuerdo con Ecuador revela las intenciones de Estados Unidos con la Argentina. Los medios estadounidenses plantean como “anormal el silencioso proceso acordado con Ecuador”. La generala Richardson planea su propuesta para cinco años.

  1. Un intercambio de información sobre narcotráfico.
  2. Hoja de ruta sobre tareas de seguridad en territorio de Ecuador. Por la crisis de seguridad, el Presidente Daniel Noboa decretó el conflicto armado interno y declaró a 22 grupos delictivos como terroristas.
  3. Con participación de la Corte de Justicia, un nuevo Estatuto de las Fuerzas y el de Operaciones contra Actividades Marítimas Transnacionales Ilícitas. El acuerdo dispone que el personal estadounidense podrá estar temporalmente en el territorio ecuatoriano para “visitas de buques, entrenamiento, ejercicios, actividades humanitarias”. Pero también para actividades de cooperación en seguridad compartidas. Este personal estadounidense tendrá “privilegios, exenciones e inmunidades” equivalentes a los que tiene el personal diplomático. Se aceptarán todas las licencias profesionales y estarán autorizados a vestir sus uniformes y portar armas mientras estén en servicio. Estados Unidos mantendrá el control disciplinario y la jurisdicción penal sobre su personal, dentro de territorio ecuatoriano.
  4. Actividades Marítimas y Operaciones contra Actividades Marítimas Transnacionales Ilícitas: regula el espectro de acciones que pueden ejecutar los militares estadounidenses, especialmente por mar, pero también por aire, contra el narcotráfico, tráfico de armamento y migrantes, pesca ilegal y otros delitos del crimen organizado.
  5. Quito y Washington deben establecer un programa de operaciones combinadas. El Ministerio de Defensa podrá autorizar y coordinar con las aeronaves de las fuerzas del orden de Estados Unidos para que operen en el espacio aéreo nacional. Esta interceptación aérea implica asistencia de interceptación para que la Fuerza Aérea Ecuatoriana reciba información de inteligencia y radares de Estados Unidos.
  6. Financiamiento, tecnología y capacitaciones, para interceptar aeronaves.
  7. Militares de Estados Unidos tendrán inmunidad y libre movilidad en Ecuador. Richardson reveló que tiene un plan de seguridad de cinco años para Ecuador con inversiones de más de 93 millones de dólares.

Pasada esta última semana de febrero escucharemos de funcionarios de seguridad y defensa fundamentos, palabras y datos tomados textualmente de los “originales” acuerdos novedosos con Ecuador como destinatario para justificar acuerdos militares entre Estados Unidos y la Argentina. La dolarización no entusiasmará al Tesoro, pero puede ser la frutilla del postre del ministerio de Blinken.

 

 

 

 

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